Nº 336
16 de mayo de1997

 

Discurso Presidencial del 21 de Mayo: la Agenda

y las Realizaciones

Es tradicional que el 21 de mayo el Presidente de la República dé cuenta pública de su gestión. Generalmente, esta fecha se utiliza además para efectuar importantes anuncios. Pocas veces, no obstante, se evalúa realmente el cumplimiento de los anuncios efectuados con anterioridad. Este año, al ser un año de elecciones, que ocurre en la mitad del período presidencial del Presidente Eduardo Frei R. es una buena oportunidad para que el Gobierno rinda cuenta al país de la gestión gubernamental.

En esta materia es especialmente relevante el hecho que el Presidente Frei, a diferencia del anterior Gobierno de la Concertación, haya incluido desde el comienzo de su gestión, una agenda de temas muy relevantes y necesarios para el país: nos referimos a la agenda modernizadora. En efecto, ésta incluía abordar los problemas reales de la gente para que, solucionándolos eficientemente y junto a un manejo económico adecuado, el país pudiera aprovechar la opción de convertirse en desarrollado. Es por ello que este planteamiento presidencial ha tenido un enorme respaldo ciudadano y casi todos los sectores relevantes de nuestra sociedad han coincidido con esas prioridades.

Los primeros años de todo gobierno son de diseño, implementación y realizaciones. Ahora bien, si analizamos la referida agenda modernizadora, una gran parte de los anuncios realizados no se han materializado, como se observa en el cuadro Nº1.

Cuadro Nº 1

Ejemplos de la agenda modernizadora

del Gbno. de Frei.

Tema Fecha 1 Estado
P. de Ley de Sanitarias mayo 95 En el Congreso
P.de Ley Moderniz. EMPORCHI sept. 95 En el Congreso
P.de Ley Moderniz. CODELCO mayo 95 En el Congreso
Particip. priv. en transp.pasaj. FFCC. diciem 95 Sin Concresión
P. de Ley Gestión Municipal mayo 95 En el Congreso
P. de Ley Moderniz. Sist. Proc.Penal junio 95 En el Congreso
Modernización de Salud Estatal mayo 96 Sin Concresión
Modernización de la Agricultura mayo 96 Parcial
P. de Ley Jornada Escolar agosto 96 En el Congreso
P. de Ley Probidad Pública enero 95 En el Congreso
P. de Ley. Moderniz. Banca octub 94 En el Congreso
Ley de Concesiones nov 94 Ley

1. Cuando se trata de ley se señala la fecha de ingreso al Congreso

 

Los Problemas de la Agenda.

 

El escaso cumplimiento de la genda modernizadora tiene varias explicaciones. Algunas de las más importantes son:

1. El Gobierno parece conformarse con el despacho del proyecto de ley al Congreso para considerar su tarea cumplida. En efecto, muchas veces ante la inminencia de fechas simbólicas se arman paquetes de medidas que no están suficientemente estudiadas o no encuentran al interior de la Administración equipos técnicos preparados para llevarlas a la práctica.

2. Falta de liderazgo al interior del Gobierno para impulsar las reformas. Siempre una modernización o un cambio remece las estructuras existentes y, por lo tanto, enfrenta una especie de inercia, que motiva que ante la falta de un liderazgo sectorial o político fuerte, la iniciativa tienda a estancarse.

3. El Presidente no ha logrado la adhesión política de los partidos de la Concertación a su agenda modernizadora. Se observa una falta de capacidad del Gobierno para convencer a su propia coalición y manejar los conflictos políticos internos de los partidos que la integran. No es posible que un proyecto que tiene urgencia para su tramitación se vea paralizado por un problema interno electoral de uno de los partidos del Gobierno, como sucedió con el proyecto de sanitarias, donde los parlamentarios demócratacristianos, en un gesto de rebeldía contra la nueva directiva decidieron no dar los quórum para las sesiones, impidiendo que estas se realizaran.

¿Un Nuevo Impulso?

Cuando en septiembre de 1996 se efectuó un cambio de gabinete, se pensó que ello daría un impulso a las reformas modernizadoras que ya venían anunciándose en los discursos presidenciales desde que asumiera el cargo el Presidente Frei. En efecto, los cambios se presentaron como una forma de mejorar la coordinación entre el Ejecutivo y el Parlamento. Puede ser algo prematuro evaluar si ello se ha logrado; sin embargo, como lo demuestra el cuadro Nº1 aún no hay frutos concretos.

 

Ya es sabido que esta agenda modernizadora divide a la Concertación y a la propia Democracia Cristiana, con lo cual, si no se ejerce un liderazgo fuerte y eficaz, es mucho más difícil llevar adelante los proyectos. Desgraciadamente, el Gobierno ha desistido de este camino y ha optado por el más cómodo. Es así que está forzando un cambio en la agenda, dando mayor énfasis a los temas políticos y culturales, que aúnan a la Concertación y dividen a la Oposición, primando en su análisis el hecho de que estamos en un año electoral. Se han reflotado temas como las reformas constitucionales, la educación sexual, la censura, el financiamiento público de los partidos y campañas políticas, el plan de igualdad de oportunidades del SERNAM, las reformas en materia laboral, y las nuevas reformas recientemente anunciadas que dañan al sistema privado de salud (ISAPRES) y las AFPs.

Este nuevo desvío de la agenda modernizadora no será gratis y tendrá un impacto negativo en el desarrollo político y económico social del país. El hecho que las energías y recursos del Poder Ejecutivo se concentren en otras tareas, que no son las que la población prioriza, reduce aún más la factibilidad de que el país aproveche la oportunidad del desarrollo. En este sentido, ya aparecen síntomas preocupantes, como la caída que Chile experimentó en el Indice Mundial de Competitividad, en el cual bajó desde el puesto 13 al 22 en un total de 42 países.

Lo que Quiere la Gente

Frente a esto conviene analizar qué tan cercana es esta agenda a los problemas de las personas, más aún cuando el propio Presidente de la República señaló el año pasado en su discurso del 21 de mayo que:..." Gobernar es enfrentar los problemas reales del país..."1. Según las encuestas, los principales problemas a que el Gobierno debiera dedicar mayor esfuerzo son los de salud, delincuencia, pobreza y educación, como se aprecia en el gráfico Nº 1. Las prioridades del país no están con esta nueva agenda forzada que el Gobierno pretende impulsar.

Fuente CEP

Por otra parte, si observamos la evaluación que efectúa la población de la gestión gubernamental, en los temas que a ella más le preocupan, vemos que las peores notas la obtienen el manejo de la delincuencia y la pobreza, con notas promedios de 2,9 y 3,1, así como también el combate a la drogadicción con un 3,0.2

Prioricemos el País

El Gobierno tiene la obligación de responder de su gestión a la ciudadanía y hacerse cargo de las críticas y evaluaciones públicas a que es sometido. Así será posible encontrar solución a los problemas de las personas que el propio Presidente de la República ha señalado como su preocupación prioritaria, y avanzar en la agenda modernizadora que el país realmente necesita para transitar por un mundo cada vez más abierto y competitivo. Abandonar esa agenda para enfrascarse en discusiones que dividen profundamente al país, como los de la agenda cultural, es escabullir el bulto. Es jugar a un juego de suma cero en el que lo que algunos ganan lo pierden otros y no uno de suma positiva, donde son todos los chilenos los que avanzan hacia la consecución de logros concretos que mejoren nuestra calidad de vida en aspectos tan importantes como la provisión de un servicio básico, como es el agua; el servicio portuario, para hacer más eficiente el comercio exterior; el mejoramiento de la infraestructura; las soluciones a la contaminación; la internacionalización financiera; la modernización del Estado; una mejor salud y una adecuada calidad de educación y una mejor calidad de vida en las ciudades.

Notas:

1 Discurso Presidencial 21 de Mayo de 1996, pag IV. Secretaría de Comunicación y Cultura. Ministerio Secretaría General de Gobierno.

2 Estudios de Opinión Pública. Centro de Estudios Públicos



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Acuerdo Chile-Canadá: ¿QSignifica su Rechazo?

Una gran polémica se ha producido en las últimas semanas a raíz de la presentación al Congreso del tratado que consagra un acuerdo económico bilateral entre Chile y Canadá. La principal crítica ha sido liderada por la Sociedad Nacional de Agricultura y por parlamentarios que representan zonas rurales del país. Sin lugar a dudas que el debate generado es sano y conveniente, ya que aclara los distintos impactos que el acuerdo puede generar. A continuación deseamos colaborar en este debate no sólo analizando las ventajas y desventajas del tratado mismo, sino que, además, señalando cuáles creemos pueden ser las consecuencias de un rechazo a éste desde la perspectiva del libre comercio.

Características del Acuerdo

El acuerdo Chile-Canadá busca crear una zona de libre comercio, promover la circulación de capitales, inversiones recíprocas y la cooperación económica, energética, científica y tecnológica. Dadas las diferentes realidades económicas y políticas, el acuerdo contiene listas de productos según sus diferentes sensibilidades. El caso general contempla, a partir del día de entrada en vigencia del tratado, un margen de preferencia inicial de un 100% para el 92% de las exportaciones chilenas a Canadá. El resto de los productos lograrán la preferencia completa en un plazo de entre dos y seis años. Chile, por otra parte, desgravará de manera inmediata cerca del 70% de las importaciones actuales provenientes de Canadá. El resto de los productos se desgravarán entre 2 y 18 años.

Además, las partes acuerdan no aplicar al comercio recíproco nuevos gravámenes a las exportaciones ni nuevas restricciones no arancelarias.

Los beneficios del acuerdo son: el acceso a un mercado de altos ingresos; la rebaja del arancel con que ingresarán a ese mercado nuestras exportaciones; la restricción o eliminación de las barreras no arancelarias; un mayor flujo de inversión extranjera hacia Chile; los menores precios para los consumidores, producto de la rebaja arancelaria; los menores costos de producción por mayores economías de escala; y los potenciales avances en la liberación de áreas como los servicios, la inversión y otras.

Los costos se producen por la desviación de comercio que genera a raíz de la fuerte diferencial entre un arancel de 11% y uno de 0%. Ello además provoca un riesgo de retaliación desde los países que son socios naturales de Chile y que ven perder su actual relación comercial con nuestro país a raíz del tratado con Canadá.

Canadá, como se dijo, es un bloque económico importante para Chile con un PIB de US$ 560 mil millones y un poder de compra (importaciones) de casi 155 miles de millones de dólares anuales, de los cuales Chile, en la actualidad participa en un porcentaje insignificante.

El impacto económico de corto plazo del acuerdo Chile-Canadá es bajo. Este resultado se distribuye especialmente de tal forma que las zonas con agricultura tradicional se ven más perjudicadas y resultan beneficiadas aquellas con mayor incidencia de los sectores industria manufacturera y agroindustrial. Sin embargo, desde la perspectiva de los consumidores, el mayor impacto positivo proviene de un menor precio de los alimentos.

Una Perspectiva Global

La conveniencia de este acuerdo no sólo debe ser evaluada por sus efectos específicos en el comercio y en determinados sectores de la economía. Consideramos que es muy importante analizarlo desde la perspectiva de la necesidad de acentuar la integración económica del país a través de profundizar la libertad de comercio.

Cuadro Nº1

CHILE Total de Comercio 1996

Mill.de
US$ %
MERCOSUR 4.574 14,0
Resto A.Latina (excl. Méx.) 2.123 6,5
NAFTA 8.290 25,3
UNION EUROPEA 7.218 22,0
ASIA 7.923 24,2
Resto 2.621 8,0
TOTAL 32.749 100,0

 

Como lo muestra el cuadro Nº 1, si se divide al mundo entre los principales bloques comerciales, el bloque más relevante desde la perspectiva del comercio de Chile es el NAFTA con un 25,3% de nuestro comercio seguido por el Asia con un 24,2%. De lo anterior se desprende que la prioridad para el país es firmar un acuerdo comercial con el NAFTA, ya que éste tendría muy pocos costos de desvío de comercio, altos beneficios por la creación de comercio y por los incrementos que se producirían en la tasa de inversión a raíz de la disminución del riesgo país.

 

Rechazar un acuerdo con Canadá tendría la grave consecuencia de alejar la posibilidad de que Chile ingrese al NAFTA. En efecto, el tratado con Canadá es básicamente igual al acuerdo NAFTA, por lo tanto, estaríamos dando la señal a Estados Unidos que el país no desea ese acuerdo. Asimismo, le daríamos una justificación al Presidente Clinton para no solicitar la autorización de vía rápida para el ingreso de Chile, tema que está teniendo muchas dificultades políticas en ese país para ser aprobado.

 

La otra consecuencia estratégica del rechazo del acuerdo con Canadá es nuestra mayor dependencia de acuerdos comerciales con socios que valoran menos la libertad de comercio. En efecto, el acuerdo con el MERCOSUR tiene muchas falencias en cuanto a normas para proteger el libre intercambio de bienes. Además, la cultura comercial de sus integrantes es mucho más proteccionista y estatista que la nuestra y la de Canadá. Esto se ha visto confirmado en las últimas horas por los planteamientos de Brasil que intenta liderar con sus tiempos y prioridades el proceso de integración económica de América Latina con el NAFTA. Lo anterior se agudiza por el alejamiento de la posibilidad de ingresar al NAFTA que el rechazo a Canadá significaría y la consiguiente pérdida de relevancia individual de Chile en el contexto internacional que ello produciría.

Concluyendo...

 

En síntesis, el tratado con Canadá presenta más beneficios que costos para el país. Estos costos se pueden disminuir significativamente si paralelamente se reduce el arancel externo en forma gradual a 5%. Desde una perspectiva estratégica, el rechazo del acuerdo tendría consecuencias muy graves para el país, ya que alejaría definitivamente nuestro ingreso como socio individual al NAFTA con el consiguiente debilitamiento en las políticas de libertad de comercio tan necesarias para un orden social libre.


 

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