Demagogia en Salud
Tal como se había adelantado, el Presidente de la
República en su cuenta del 21 de Mayo anunció la eliminación
de subsidios al sistema ISAPRE. El Gobierno no ha sido capaz de reconocer
que eliminará un subsidio que beneficia directamente a la clase media
y se escuda simulando que sólo se perjudica a las instituciones privadas.
La información no sorprende ya que estamos acostumbrados al contínuo
ataque al sector privado en todos los ámbitos del quehacer nacional
y, más aún, al sector privado de salud que ha sido reiteradamente
objeto de críticas, de tipo preferentemente ideológico.
En esta oportunidad nos enfrentamos, en primer lugar, al
intento de ocultar la ineficacia del Estado cuando el gobierno amenaza con
no atender gratis a beneficiarios de ISAPRE en los hospitales públicos,
en circunstancias que ha sido el propio aparataje estatal el incapaz de
cobrar a las instituciones privadas por eventuales atenciones no comprobadas
a sus beneficiarios. En segundo lugar es lamentable la drástica eliminación
del subsidio del 2% a las personas que se encuentran en el margen de poder
acceder al sector privado; ya que, con el pretexto de eliminar un subsidio
a los dueños de las ISAPRE se perjudica a la clase media.
Atención de Beneficiarios
ISAPRE en el Sistema Público
Nuevamente se utiliza el problema de la atención
de beneficiarios de ISAPRE en el sector público para atacar al sector
privado, escudándose en este supuesto , que más bien corresponde
a una transferencia no deseada, ya que no existe la voluntad de otorgarlo
ni el derecho a recibirlo y cuyo origen se deriva de la incapacidad de cobrar,
producto de la ineficiencia administrativa, de los establecimientos públicos.
¿Por qué no se soluciona el problema de incapacidad
de cobro con una medida que junto con facilitarlo beneficie directamente
a las personas, fin que toda acción pública debiera perseguir?
Considerando que la ley establece taxativamente las prestaciones
que pueden dar origen a convenios, entre el sector público y el privado,
cabe preguntarse si no es conveniente ampliar las posibilidades de convenio,
especialmente en lo que se refiere a la hospitalización en sala común
pues hoy día sólo se permite en pensionado, y así terminar
definitivamente con cualquier posibilidad de atención de pacientes
ISAPRE en los hospitales estatales, sin el correspondiente pago.
Con una acción de este tipo es posible mejorar la
utilización de la infraestructura y de los equipos humanos del sector
público, logrando una mejor utilización de las camas, pabellones
y equipos de apoyo diagnóstico. En efecto, la modernización
de la medicina ha llevado a un fuerte acortamiento de las hospitalizaciones,
hecho que incluso se ve reflejado en el sector público y, por otra
parte, los pabellones quirúrgicos se ocupan sólo media jornada,
en la mayor parte de los hospitales públicos, por lo tanto, es viable
lograr casi una duplicación del número de intervenciones quirúrgicas
sólo usando esta infraestructura a plena capacidad, sin aumentar
la inversión.
Una ampliación de las posibilidades de convenio
entre el sector público y el privado habría entonces solucionado
de mucho mejor manera el problema de atención de beneficiarios de
ISAPRE en el sistema público sin el correspondiente pago. Pero, esa
solución no satisfacía las aspiraciones de los gremios que,
por lo visto, dictan ahora las políticas de salud.
El Subsidio del 2%
En cuanto al subsidio del 2% adicional a la cotización
obligatoria de salud, que otorga libertad de elegir, entre FONASA y las
ISAPRE, a las personas, cuyas rentas no les permiten acceder a los beneficios
del sector privado, reconocemos la necesidad de perfeccionarlo y aún
más extenderlo.
Nuevamente, ante cualquier dificultad, el Gobierno encuentra
fácilmente la solución estatista, olvidándose del bienestar
de las personas. Se prefiere afectar profundamente a la clase media privándola
de la libertad de elegir, obligándola a retornar al FONASA con todo
lo que esto significa, en vez de buscar el beneficio de todos los chilenos
obligados a atenderse en el sector público, mediante el otorgamiento
de un subsidio que les permita elegir entre los dos sistemas de salud.
Efectivamente, la solución es otorgar un subsidio
a la demanda a las personas más necesitadas que les permita elegir
el mejor sistema.
No es relevante entonces discutir si serán cerca
de 350.000 o menos de 200.000 (como afirma la autoridad) los perjudicados
con el fin de este beneficio. La pregunta es porqué se decidió
privarlos de la libertad de elegir entre el sector público de salud
al sistema ISAPRE. La respuesta nuevamente parece ser, a falta de una explicación
convincente, que a los gremios del sector no les agrada el sistema ISAPRE
y que el gobierno, más que preocupado de la atención de salud
de los chilenos, pretende ocultar su fracaso en la administración
del sistema estatal de salud por la vía de culpar al sector privado
de estar recibiendo supuestos subsidios.
Como ha sido ya ampliamente demostrado, si el gobierno
entregara a cada uno de los chilenos, que se atienden en el sistema público
de salud, un monto equivalente al gasto per cápita, ellos podrían
comprar un plan de salud en el sistema de ISAPRE. ¿Quién está
siendo subsidiado entonces? La ineficiencia del sector público de
salud.
Devolución de
la Salud y Educación Municipal: Un Retroceso
en la Descentralización
Recientemente, hemos visto que la Asociación de Municipalidades
y principalmente su nuevo presidente el Alcalde de la Florida, Gonzalo Duarte,
han amenazado con devolver al Estado la administración de los colegios
municipales y consultorios de atención primaria de salud.
Las razones que esgrimen para ello se basan en que existe
un déficit en ambos servicios, que alcanzaría a $22.000 millones
de pesos, y que correspondiendo la responsabilidad de proveer educación
y salud al Estado, éste debe responder o con más recursos
o asumiendo directamente la administración. Señalan también
que los Municipios deben aportar anualmente $70.000 millones de pesos de
sus ingresos propios para financiar estos servicios y aún así
son deficitarios y que el Estado habría disminuido el porcentaje
de sus aportes, debiendo aumentarlos los municipios.
Dado que esta propuesta constituiría un grave retroceso
en el proceso de descentralización, creemos que conviene refutar
y aclarar los argumentos entregados por la Asociación de Municipalidades.
Origen y Magnitud del
Problema
En primer lugar, conviene aclarar que no es función
privativa del Estado entregar educación, ya que los únicos
que tienen esta función primordial son los padres. Lo que el Estado
debe proveer es un sistema de financiamiento que asegure que los niños
tengan acceso a la educación. Este rol se cumple a través
de la subvención educacional, y les permite a los padres que no cuentan
con recursos propios para costear la educación, optar entre una educación
particular subvencionada o municipal. Esto constituye un incentivo para
que aspiren a una calidad educativa superior a la actual y al promedio nacional.
En segundo lugar, respecto de las cifras entregadas por
el Alcalde Duarte, respecto del monto del déficit municipal convendría
aclarar su procedencia. Si se analizan los informes de Ejecución
Presupuestaría Municipal de la Contraloría General de la República
para el año 1995, que son los datos disponibles, se tiene que los
Municipios reciben por parte del Estado para salud y educación $197
mil millones, más $25.000 millones, que declaran gastar los Municipios
en el balance de la Contraloría, para el funcionamiento de los servicios
traspasados (educación, salud y cementerios).
Ahora bien, al observar la ejecución devengada de
ingresos y gastos de estos servicios se tiene que habría un ingreso
total de $217.000 millones y un gasto declarado de $251.000 millones. Ello
entrega una diferencia adicional de $33.000 millones. Sin embargo, si fuera
efectivo el aporte de $70.000 millones que señalan los Municipios
que efectúan, no debiera haber déficit municipal, como tampoco
se comprende de dónde provienen esos $70 mil millones, ya que no
se declaran en el balance de la Contraloría. Lo que sí queda
claro es que existe un mayor gasto por sobre los ingresos que debiera ser
explicado, pues los municipios tienen la prohibición legal para endeudarse.
Problema de Gestión
En tercer término, surgen dudas razonables respecto
de las causas de este supuesto déficit. ¿Corresponden al monto
de los aportes fiscales o se trata de un problema de gestión municipal?
Efectivamente existía una deuda de arrastre en los
servicios municipales, y por ello se efectuó una reforma en la ley
de rentas municipales y de impuesto territorial, que le significó
a los municipios un aumento de ingresos de $45.000 millones anuales a partir
del año 1995.
Dado lo anterior, ¿por qué habría
subsistido el déficit? Las razones son varias. En primer lugar, se
ha observado un aumento importante en los gastos de administración
de los municipios, tanto en personal como en bienes y servicios de consumo,
que se han incrementado entre 1992 y 1995 en un 47% y 19%, respectivamente,
como se observa en el cuadro Nº1.
Cuadro Nº1
|
Aumento 92-95 |
Aumento 92-95 |
| Ingresos |
mm$ |
porcentaje |
| Participac. en imp. territ. |
6199,5 |
13% |
| Derechos municipales |
15134,5 |
44% |
| Impuestos municipales* |
46762,2 |
48% |
| Fondo Común Municipal |
12866,4 |
11% |
| Subvención educacional |
50983,7 |
42% |
| Salud |
7830,1 |
45% |
|
|
|
| Gastos |
|
|
| Personal |
98667,4 |
47% |
| Bs y serv. de consumo |
21540,8 |
19% |
| Gastos funcionamiento |
3490,5 |
16% |
| Inversión real |
5951,5 |
8% |
* Incluye patente municipal
y permiso de circulación.
Fuente: Ejecución Presupuestaria. Contraloría
General de la República 1992 y 1995.
Por otra parte, con laaplicación de los estatutos
docente y de atención primaria de salud municipal, se ha generado
un costo laboral para los municipios, que puede estar influyendo en dicho
déficit. Ambos estatutos no contribuyen a solucionar el problema,
ya que contienen, por una parte, reglas de inflexibilidad laboral que impiden
una gestión eficiente de los recursos humanos, y por otra, alteran
la facultad de contratación de los municipios, estableciendo obligatoriedades
remuneratorias y de indemnizaciones que implican un alto costo para las
comunas. Así tenemos municipios con sobredotación de profesores
y que no pueden reducirla por las normas del estatuto, que establecen como
única posibilidad la renuncia voluntaria de los profesores o la cancelación
de indemnizaciones altísimas.
Pero también ha existido una deficiente administración
por parte de las corporaciones educacionales y consultorios, ya que los
recursos fiscales a estos servicios han crecido considerablemente, como
se aprecia en el cuadro Nº1.
¿Cuál Debiera
Ser la Solución?
Si la administración de estos servicios para los
municipios constituye un problema y un costo que no pueden absorber, tienen
la posibilidad de traspasarlos al sector privado.
En la mayoría de los colegios particulares subvencionados,
que reciben los mismos recursos que los municipios vía subvención,
existe una eficiente administración, amén de que han demostrado
ofrecer una mejor calidad educativa.
Si el problema para efectuar este traspaso es el costo
que significaría para los municipios pagar las indemnizaciones a
los profesores, y no pueden asumirlo, en tal caso el Estado debiera hacerlo.
Y lo haría por una sola vez y no en forma permanente como sería
en el caso de acogerse la solicitud de la Asociación de Municipalidades.
Como conclusión debemos decir que no es tan claro
que exista un déficit municipal producto de la falta de recursos
estatales para los servicios de salud y educación municipales. Hay
muchas otras causas como son el aumento de gasto en burocracia, la mala
gestión, estatutos que rigidizan la administración, y concepciones
ideológicas contrarias a la participación del sector privado
en estas áreas. Si los colegios particulares subvencionados han demostrado
que con los mismos recursos pueden ofrecer un servicio igual o de mejor
calidad que los municipios, no vemos por qué estos últimos
no pueden hacerlo.
Y en el caso de la salud, puede avanzarse en el establecimiento
de una subvención similar a la de la educación que le permita
a las personas escoger en qué consultorio atenderse, de manera de
favorecer aquellos que sean más eficientes y de mejor calidad, sean
éstos municipales o particulares. |