Las últimas lluvias han dejado al descubierto un grave problema:
la falta de estándares adecuados en la construcción de viviendas
básicas. Es así como aproximadamente 2.400 viviendas básicas
ubicadas en Puente Alto se anegaron durante la semana pasada.
A continuación se analizan
los factores de fondo que han influido en los acontecimientos anteriores
y que desde nuestra perspectiva es necesario tener presente para que el
problema no se repita a futuro.
La Política Habitacional
El objetivo de la política
habitacional actual es lograr que cada individuo pueda acceder a una vivienda
propia. El sistema se basa en la focalización de los subsidios directos
hacia quienes más lo necesitan, según el esfuerzo de ahorro
de cada familia, lo que se traduce en distintas opciones de vivienda.
Anteriormente existían
subsidios indirectos (tasas de interés más bajas y precios
menores para las viviendas) que no eran eficientes. A partir de 1975 se
introdujeron reformas al sistema y se implementó el subsidio directo
que permite focalizar en forma óptima los recursos.
El rol del Estado bajo esta política
habitacional consiste en seleccionar a los beneficiarios de los subsidios
y a establecer las normas técnicas de construcción de las
viviendas. Su rol no consiste en construir las viviendas, sino que ello
es reponsabilidad del sector privado.
Dentro de la política
habitacional existen 5 modalidades bajo las cuales es posible otorgar los
recursos a los más necesitados: Viviendas Básicas, Viviendas
Progresivas, Programa especial de Trabajadores (PET), Programa de Subsidio
Rural y el Subsidio del Sistema General Unificado.
La Vivienda Básica
Tal como se observa en el cuadro
Nº1, durante 1996 se entregaron 25.718 soluciones habitacionales a
través de viviendas básicas. Por otra parte, durante el período
1985-1990 se entregaron 20.685 y en el período 1991-1995, 25.159
soluciones; es decir, se incrementó el número de viviendas
básicas construidas en un 21,6%. Claramente entonces, se aprecia
un aumento en el número de soluciones construidas en relación
a lo ocurrido en la década del ochenta.
| (Promedio | Anual) | 1994 | 1995 | 1996 | |
| Viviendas Básicas | |||||
| Ejecución en miles UF | 3.759 | 5.700 | 5.143 | 5.715 | 5.784 |
| Nº de soluciones | 20.685 | 25.159 | 26.328 | 28.227 | 25.718 |
Fuente: Mensaje Presidencial de 1995, 1996 y 1997.
Informe Gemines "Perspectivas del Mercado Inmobiliario".
Respecto de la modalidad de viviendas
básicas, cabe señalar que es el Estado el ente encargado de
licitar al sector privado la construcción de las viviendas. Este
programa se focaliza hacia las familias que tienen ingresos mensuales entre
2 y 8 UF. La superficie construida es de 40 m2. El valor de la vivienda
fluctúa entre 232 y 330 UF. Al postulante se le exige un ahorro previo
de 10 UF. Este se complementa con un subsidio estatal de un 75% del valor
de la vivienda y adicionalmente el Ministerio le otorga un Crédito
Hipotecario por el saldo. En otras palabras, a diferencia del Subsidio General
Unificado, en la vivienda básica el Estado tiene un rol central y
paternalista. No es el individuo quien escoge la vivienda.
| AÑO | MES | Materiales | Sueldos | Otros** | COSTO EDIFICACION | IPC |
| Var. en 12 meses | Var. en 12 meses | |||||
| 1990 | Dic | 24,28% | 33,43% | 35,38% | 27,31% | 27,33% |
| 1991 | Dic | 16,91% | 26,70% | 18,51% | 19,93% | 18,66% |
| 1992 | Dic | 18,60% | 18,15% | 12,60% | 18,23% | 12,70% |
| 1993 | Dic | 13,04% | 18,46% | 19,48% | 15,00% | 12,23% |
| 1994 | Dic | 7,28% | 12,45% | 9,72% | 9,07% | 8,95% |
| 1995 | Dic | 6,39% | 10,07% | 8,92% | 7,73% | 8,20% |
| 1996 | Dic | 4,19% | 10,06% | 7,30% | 6,34% | 6,63% |
| 1990-1996 | 86,37% | 141,59% | 104,46% | 103,75% | 88,64% |
* Conjunto Habitacional de 73 Viviendas DFL-2 de 1 piso de 69,8 m2.
** Incluye permisos municipales, empalmes domiciliarios, seguro de incendio, consumo de agua, electricidad, teléfono, enseres y herramientas, copia de planos, combustibles y lubricantes.
Fuente: Boletín Estadístico Cámara
Chilena de la Construcción.
Distorsiones en la Política Habitacional
A continuación analizaremos
las razones que explican por qué ha sido la propia política
de Gobierno la que ha contribuido decisivamente al deterioro en la calidad
de las viviendas.
Cantidad versus calidad
El principal problema de esta
modalidad es que es el Estado, el ente encargado de disponer las especificaciones
técnicas de las viviendas, es quien las encarga y quien posteriormente
las asigna a las familias correspondientes. En consecuencia, no existe,
bajo esta modalidad la alternativa de que la persona elija la vivienda que
desea.
El resultado de lo anterior es
que el Gobierno le da preferencia al número de viviendas básicas
construidas y como los recursos son limitados, ello va en perjuicio de la
calidad de dichas viviendas. En efecto, mientras el precio total de la vivienda
básica se ha mantenido constante entre 232 UF y 330 UF, el costo
de construcción ha subido y el precio del suelo o terreno también
se ha visto incrementado. Es claro que si se incrementan los costos y el
precio se mantiene constante, la variable de ajuste entonces es la calidad
de las viviendas. Necesariamente, para ofrecer mejores condiciones y ganar
la licitación, las empresas deben sacrificar la calidad de las viviendas,
con los efectos negativos que ello conlleva.
Efecto del alza en los costos
de construcción sobre el valor de las viviendas
Tal como se observa en el cuadro
Nº 2, el costo de la edificación ha crecido a tasas superiores
al crecimiento del IPC. En efecto, entre 1996 y 1990 el costo de la construcción
creció en 103,75%, mientras el IPC lo hizo en 88,64%, por lo cual
el costo real de construir hoy es superior en 15% al de 1990.
Son varios los factores que explican
este mayor costo. Uno de ellos tiene directa relación con la política
macroeconómica seguida por los gobiernos de la Concertación.
Esta ha consistido en aumentar el gasto público más allá
del crecimiento del producto con lo cual se ha presionado el tipo de cambio
real a la baja.
Un menor tipo de cambio real
hace más atractivo a los sectores no transables, entre los cuales
destaca el sector construcción, y éste al expandirse necesita
más mano de obra y suben sus costos por mayores remuneraciones.
Efecto del Límite Urbano
en el precio de suelo y de las viviendas
Por su parte, la otra variable
que afecta directamente el costo de las viviendas es el precio del suelo.
Sin embargo, la propia autoridad mediante el establecimiento del límite
urbano ha incrementado el precio del suelo y con ello, el costo de las viviendas
sociales.
El Plan Regulador Metropolitano,
aprobado en 1994, limita el crecimiento de la ciudad de Santiago, reduciendo
sus posibilidades de expansión en 40.000 hás; es decir, disminuye
los límites urbanizables de 100.000 a 60.000 hás
El establecimiento de un límite
al crecimiento urbano distorsiona el normal funcionamiento del mercado,
creando una escasez aparente y, en consecuencia, aumentando el precio del
suelo al interior del límite urbano en tanto el precio de los suelos
que no se incorporan al radio urbano caen bruscamente hasta alcanzar su
valor agrícola1. En el cuadro Nº 3 se presentan
las variaciones de precio promedio (UF/m2) del suelo urbano entre el primer
trimestre de 1994 (previo a la aprobación del Plan Regulador Metropolitano)
y el primer trimestre de 1996.
| 1º trim 1994 | 1º trim 1996 | Variación (%) | |
| Stgo Centro | 12,11 | 11,66 | -3,72% |
| Stgo Nor Oriente | 11,64 | 13,82 | 18,73% |
| Stgo Nor Poniente | 0,89 | 1,68 | 88,76% |
| Stgo Sur Poniente | 0,71 | 0,97 | 36,62% |
| Stgo Sur Oriente | 1,21 | 2,34 | 93,39% |
Fuente: "Informe de Precios de Suelo Urbano del Gran Santiago". Pablo Trivelli.
Tal como se puede observar, los
incrementos de precios son significativas, específicamente, en la
zona nor poniente y sur oriente de Santiago. Ello se explica, en el primer
caso, por el alza de precio de suelo de las comunas de Conchalí,
Pudahuel y Huechuraba; y en la zona Santiago sur oriente, el alza de precios
se explica por el gran crecimiento de las comunas de La Florida, Peñalolen
y Puente Alto (comuna donde se anegaron las viviendas sociales).
Lo anterior demuestra como la
autoridad a través de una regulación errónea genera
otros costos sociales como es distorsionar los precios del suelo. Lo grave
de ello radica en que al aumentar el precio del suelo son los sectores de
menores recursos los que sufren a través de un mayor costo de las
casas o, como hemos visto en los últimos días, vía
una menor calidad de sus viviendas.
En Conclusión ...
Los últimos acontecimientos
han dejado claro que la política habitacional actual no garantiza
la calidad de las viviendas; por el contrario, privilegia la cantidad de
soluciones entregadas por sobre su calidad. Ello podría deberse,
tal como se señaló, a dos grandes distorsiones: en primer
lugar, el precio de las viviendas se ha mantenido constante por aproximadamente
10 años; sin embargo, el costo de construcción de las mismas
ha aumentado a tasas superiores al IPC. La segunda distorsión que
presiona por aumentar el precio de las viviendas es el establecimiento del
límite urbano que encarece el suelo. El resultado es que la variable
de ajuste está siendo la calidad de las viviendas y los perjudicados,
los sectores más pobres
1 Véase A. Harberger "Notas sobre los Problemas
de Vivienda y Planificación de la Ciudad", Revista AUCA, 1978.
La eliminación del subsidio a los beneficiarios de "las ISAPRE",
anunciada por el Presidente Frei el 21 de mayo, ha provocado un intenso
debate público. En efecto, de la incredulidad inicial ante una medida
sorpresiva se pasó a una discusión acerca de los alcances
de ésta. Para poder comprender mejor el problema es necesario partir
por definir en qué consiste el polémico subsidio y aclarar
a quién va dirigido.
Cómo Opera el
Subsidio
El subsidio consiste en un beneficio equivalente a un 2%
de la renta imponible, que opera complementando la cotización legal
del 7%. Es pagado por el empleador, quien luego lo descuenta de su carga
tributaria. El beneficio está destinado a financiar el acceso a la
salud privada a las personas de ingresos medios y bajos1, dándoles una opción alternativa al FONASA. De manera
que no procede argumentar que los beneficiarios de este subsidio serían
las instituciones de salud privada por el simple hecho que éstas
son las que reciben los recursos, ya que ello equivale a ignorar que por
esos recursos estas instituciones han entregado los servicios correspondientes
a las personas beneficiarias, quienes son finalmente entonces quienes reciben
el subsidio.
Los Argumentos del Gobierno
Ante la ola de críticas que levantó la medida, el Gobierno ha intentado alguna defensa de su decisión. Los argumentos que ha utilizado siguen dos líneas principales:
- Más recursos para el sector público. Si se aprobara la eliminación del subsidio se ha estimado que quedarían disponibles alrededor de $20 mil millones, a los cuales el Ministerio de Salud ya les ha encontrado destino dentro del sistema público.
- El subsidio no llega a los más pobres. Otro de
los argumentos presentes en la discusión es el que este subsidio
sería regresivo y poco focalizado, ya que no llega a los chilenos
más pobres que son quienes se atienden en el sistema estatal de salud.
La Falacia de los
Argumentos
No es un argumento muy poderoso el afirmar que con esta
medida se beneficia a los usuarios del sistema estatal de salud. Hay al
menos tres razones para sostenerlo:
1. Estudios de productividad
demuestran que más recursos al sistema estatal no redundan en mejor
atención. Es un hecho conocido la falta de relación existente
entre los aumentos de recursos destinados a la salud pública - los
que en los últimos siete años han aumentado en más
de 120% real- y la productividad, la que se ha mantenido sin variación
o incluso ha disminuido, de acuerdo a las cifras entregadas por el anterior
Ministro de Salud que provocaron una ácida polémica con el
Colegio Médico.
2. Encuestas indican que la calidad de la atención no ha mejorado. Esto se ve reflejado en la mala percepción que tiene la población beneficiaria respecto de los servicios a los que accede, lo que se manifiesta en diversas encuestas de opinión pública a lo largo del tiempo que no muestran evolución favorable.
3. Aumentará la Congestión
en el Sistema Público. Si se le deja de entregar el subsidio a las
personas que actualmente lo reciben, muchos de ellos probablemente no tendrán
otra alternativa que retornar al sistema público de salud, con la
consiguiente mayor congestión y deterioro en la calidad de la atención
que esto provocaría.

Por otra parte, aunque el subsidio no necesariamente es
un aporte que llegue estrictamente a las personas más pobres, trae
beneficios significativos para un grupo importante de chilenos, quienes
al recibirlo están adquiriendo igualdad de oportunidades frente a
gente de mayores ingresos. En efecto, obtienen acceso a recibir una atención
de mejor calidad y más oportuna. Esto significa que de eliminar el
subsidio y destinar esos recursos a programas del sistema público
de salud, se le estaría quitando beneficios a un grupo, los que no
necesariamente se estarían restituyendo en términos de calidad
de atención a otro grupo más necesitado.
La Solución de
Fondo
Si la verdadera intención del Gobierno es mejorar
la situación de los grupos más necesitados, debiera estar
dispuesto a dejarles a ellos la opción de elegir en qué sistema
se atienden. Si el problema es la focalización de los recursos y
lo que le molesta a las autoridades es beneficiar a este grupo y no a otros
que son más pobres, la solución no es quitarle el beneficio
a éstos, sino extenderlo a todos. Para ello no sería necesario
entregar el subsidio del 2% a todos (lo que sería muy caro), sino
cambiar el sistema de financiamiento de la salud. Si el Gobierno entregara
a cada beneficiario del sistema público de salud un monto que fuera
equivalente al gasto público per cápita ($108.750 anual2), éste alcanzaría a cubrir
el costo de un plan de salud en el sistema privado3 que entregara beneficios distintos a los que otorga FONASA, pudiendo
así cada persona decidir cuál es el sistema que más
le conviene. La evolución que ha tenido el número de afiliados
a las ISAPRE demuestra la creciente aceptación que éstan han
logrado. Algunas encuestas4 realizadas
recalcan que los chilenos recomiendan y se sienten más satisfechos
con el sistema de salud privado que con el público, opinión
que abarca a todos los estratos. Esto se da tanto en la cobertura y costo
de los planes, como en la calidad de los servicios.
¿Quiénes Pierden?
Pero como el Gobierno no está dispuesto a una solución
de fondo, no queda otra cosa que evaluar los efectos de la medida tomada.
Al considerar el sistema previsional de salud según quintil de ingreso
autónomo, podemos ver que dentro del 20% más pobre de la población,
hay 210.971 personas que pertenecen al sistema ISAPRE, lo que representa
el 6,6% de la población perteneciente al I quintil. Si se observa
la situación en el 20% siguiente, es decir, el II quintil, la proporción
que opta por ese sistema es bastante mayor, alcanzando al 14%, es decir,
422.688 personas.
Si bien es cierto que no todos ellos acceden al sistema privado gracias al subsidio del 2%, sabemos que al eliminarlo se le estará quitando esta posibilidad a una gran cantidad de afiliados, especialmente a los pertenecientes a los quintiles de ingresos medios y bajos que son los beneficiarios directos del subsidio. Puede afirmarse entonces que hay al menos 633.659 personas que están entre el 40% más pobre de la población que están en riesgo de perder su libertad de opción por la medida del Gobierno.
Al analizar la distribución del subsidio por tramo
de renta de los afiliados, es posible observar que más del 70% de
éstos corresponde a trabajadores cuyo ingreso es inferior a los $250.000.
| Quintiles | % | personas |
| I | 6,6 | 210.971 |
| II | 14,0 | 422.688 |
| III | 22,2 | 602.424 |
| IV | 33,8 | 845.110 |
| V | 51,3 | 1.168.328 |
Fuente: CASEN 1994, Mideplan
Concluyendo...
De acuerdo a los antecedentes expuestos, no existen razones
que justifiquen el quitarle la libertad de elegir a un grupo de personas
que deciden en forma absolutamente voluntaria el sistema de salud en el
cual quieren atenderse. Más aún, si está comprobado
que una mayor inyección de recursos al sistema público no
necesariamente lleva a una atención más expedita y de mejor
calidad, la solución de los problemas del sistema público
requiere más bien grandes cambios estructurales del sistema, los
que debieran partir por un cambio en los incentivos actuales
Notas:
1 Trabajadores dependientes cuya cotización, incluido el 2%, es inferior a UF 1 en el caso de que no tengan cargas familiares. El tope de cotización se va incrementando en UF 0,5 por cada carga familiar.
2 Asociación de ISAPRES.
3 A partir del monto que recibiría cada beneficiario se calculó el total de recursos de que dispondría una familia compuesta por cuatro personas, determinando así los recursos con que contaría para contratar un plan en el sistema privado.
4 Centro Estudios Públicos, 1994 y Adimark, 1996.