Protección al Trabajador Cesante:
Sus
Efectos
1.
Las Razones para Legislar
A partir de 1990, los gobiernos de la Concertación
han manifestado su preocupación por instaurar en Chile un sistema
de protección al trabajador cesante. La inquietud surge de plantear
que en mercados globalizados y competitivos aumenta la rotación laboral,
y en consecuencia se hace necesario proteger a los trabajadores durante
su período de búsqueda de un nuevo empleo.
Sin embargo, no es para nada evidente que
en economías globalizadas con mercados laborales relativamente flexibles,
como en Chile, Estados Unidos, Suiza, la tasa de desempleo natural sea superior
a la de economías más protegidas. La evidencia es al revés;
en estos países la tasa de desempleo es significativamente menor.
La existencia de un sistema de protección
al trabajador cesante busca favorecer la estabilidad de ingresos de los
trabajadores. Pero, en la medida que se legisla al respecto, se está
pensando que por algún motivo el trabajador valora menos esa estabilidad
que el resto de la sociedad, lo cual hace necesario obligarlo a ahorrar1 para el posible
evento de cesantía.
Sin embargo, ambos aspectos están hoy
cubiertos para los trabajadores del sector privado que no tienen contrato
laboral por faena, a través del sistema de indemnizaciones por años
de servicio, con tope de 11 meses. El actual proyecto de ley de protección
al trabajador cesante está diseñado para este mismo grupo
de trabajadores. De tal forma que se esperaba que el nuevo sistema sería
un sustituto perfeccionado de la indemnización por años de
servicio, sistema que adolece de varias imperfecciones2.
2.
Descripción de la Propuesta
El proyecto viene proponiendo:
a)
Cada mes el empleador debe cotizar en una cuenta especial de ahorro a nombre
del trabajador, un 3,6% de su remuneración y, a su vez, el trabajador
debe complementar este aporte con un 0,8% de su remuneración a su
propio cargo3. Esto se realiza por once años. Como se trata de un
depósito, esto es comparable a una asignación a todo evento
que se deposita en una cuenta de ahorro del trabajador, a diferencia del
sistema de indemnizaciones vigente, al cual tienen derecho los trabajadores
despedidos por causales propias de la empresa. Actualmente, ciertas estimaciones
esgrimidas por las autoridades señalan que en la mitad de los casos
un trabajador que deja su empleo tiene acceso legal a la indemnización
por años de servicio. No obstante no existir antecedentes suficientes
sobre tal porcentaje, éste es importante para evaluar el costo de
la propuesta, porque se está transformando un beneficio eventual
en otro a todo evento.
b)
En caso de despido por la causal necesidades de la empresa, es decir la
misma que hoy da derecho a la actual indemnización por años
de servicio, el empleador debe cancelar la indemnización correspondiente
a un mes por año de servicio con tope de once meses, sólo
que los aportes mensuales de 3,6%, y su respectiva rentabilidad son descontables
del monto total a cancelar4,5.
En otras palabras: un trabajador despedido
por la causal necesidades de la empresa tiene un costo igual al actual para
el empleador, más uno adicional para el trabajador de un 0,8%6. En cambio,
si el trabajador es despedido por otras razones, o deja voluntariamente
su empleo, o en caso de muerte o jubilación, tiene derecho (él
o sus descendientes) a los depósitos acumulados en su cuenta de ahorro.
c)
Con los depósitos acumulados en la cuenta del trabajador, éste
puede retirar mensualmente, contra presentación de su finiquito,
los recursos acumulados en un máximo de cinco cuotas iguales, con
la obligación de disponer de 12 meses de cotizaciones previas (contínuas
o discontínuas).
d)
Si los montos acumulados no alcanzan para financiar el 70% del salario mínimo
en el primer mes, el 65% en el segundo, el 60% en el tercero, el 55% en
el cuarto, y el 50% en el quinto, la diferencia la subsidia el Estado7. Ello, siempre
que el despido tenga origen en razones aducidas como necesidades de la empresa.
Es decir, un trabajador que percibe el ingreso mínimo y es despedido
a los 12 meses, percibirá un subsidio de 2 sueldos mínimos
durante los primeros cinco meses de cesantía8.
3.
Efectos esperados de la Implementación del Nuevo
Sistema
Pareciera razonable exigir que un sistema
diseñado para estabilizar ingresos de los desempleados, no los desestabilice
más por la vía de aumentar la probabilidad de desempleo o
el período de búsqueda. Sin embargo, en la medida que el trabajador
internaliza sólo parcialmente los costos del sistema, se observará
una mayor y más prolongada búsqueda de empleo, consecuencia
de lo cual se debe esperar un posible aumento en la tasa natural de desempleo.
El mismo efecto negativo se observará
como consecuencia del mayor costo impuesto a la contratación de mano
de obra. En la medida que el costo de contratar trabajadores se encarece
en relación al capital, hay una disminución en el empleo,
por efecto de que se produce una sustitución de trabajo por capital,
y simultáneamente cae el ritmo de crecimiento de nuevos proyectos
al caer su rentabilidad.
Si se considera que hoy, el 50% de los términos
de contrato dan derecho a indemnización, entonces el mayor costo
para el empleador, con proyecto versus la situación actual, es de
1,8% por once años, más el aporte correspondiente del trabajador
por igual período.
Si, en cambio, el porcentaje de trabajadores
que al dejar su empleo recibe indemnización se acerca más
al 25%, el aumento del costo sería el doble del anterior, con lo
cual el PROTRAC (Protección al Trabajador Cesante) vendría
a representar un importante aumento del costo de contratación. Esta
última hipótesis se basa en que, especialmente en las empresas
pequeñas, el empleador en la actualidad "maneja" el problema
de los despidos para evitar el pago de indemnizaciones ya que no tiene provisionado
su costo.
Por otra parte, uno de los principales defectos
de los sistemas de seguro de desempleo europeo radica precisamente en el
creciente traspaso de costos desde el sistema hacia el Estado, lo cual conduce
a un uso abusivo y creciente del mismo.
En el caso propuesto, el Estado pasa a financiar
a un trabajador que recibe el salario mínimo y tiene una antigüedad
de 12 meses, en el equivalente a dos salarios mínimos. Dado que se
exige que en caso de subsidio la pérdida de empleo tenga origen en
causales de la empresa, este trabajador después de un año
de cotizaciones tiene derecho a un salario mínimo financiado con
sus ahorros, uno adicional financiado con la indemnización a que
le da derecho su año de servicio, y otros dos sueldos mínimos
financiados por el Estado en un período de cinco meses.
Por tratarse de un sistema de ahorro mensual,
entonces necesariamente la parte ahorrada se constituye en una indemnización
a todo evento, y cualquier intento por acotarla a casos específicos
significa introducir los costos de selección del sistema. Una indemnización
a todo evento tiene la ventaja de que no genera el incentivo para que los
trabajadores traten de hacerse despedir para beneficiarse con ella. Sin
embargo, como el sistema propuesto contempla que más de la mitad
de los beneficios provienen de la indemnización en casos de despidos
por necesidades de la empresa, igual se mantiene un componente importante
de beneficios que inducen a que algunos trabajadores se hagan despedir.
Otro de los costos de mantener la dualidad
del sistema es el desincentivo al incremento de las remuneraciones. Hoy,
ante un aumento en las remuneraciones, el empleador debe asumir el costo
de la mayor indemnización incluso para el período con remuneraciones
inferiores. Ello se mantiene con la propuesta.
5.
Conclusiones
Tanto para los empleadores, como para los
trabajadores el nuevo sistema presenta costos adicionales. Estos mayores
costos no se compensan ni con la reducción de problemas asociados
al sistema vigente, ni por la vía de garantizar mayor estabilidad
de ingresos. Ello porque una mayor tasa de desempleo no puede favorecer
la estabilidad de ingresos, sino al revés.
El efecto más negativo en este sentido
es que tenderá a agravar el problema del desempleo juvenil. Los jóvenes
desempleados en ningún caso recibirán beneficios, porque en
la mayoría de los casos se trata de desocupación por la dificultad
de encontrar su primer empleo. El segundo grupo más afectado será
el de trabajadores con baja calificación, los cuales hoy también
presentan tasas de desempleo mayores al promedio de la economía,
con la salvedad que en este caso, algunos de ellos percibirán un
subsidio estatal para compensar en parte los mayores costos en términos
de mayor desempleo asociados a esta propuesta.
Chile es considerado hoy un país de
alta competitividad en el concierto internacional, entre otras cosas por
la flexibilidad de su mercado laboral. Esta característica, que no
tienen algunos de nuestros vecinos, como Argentina, nos diferencia de ellos
y por lo mismo se realizan allá esfuerzos denodados por aumentar
la flexibilidad de los mercados laborales. No se entiende entonces cómo
aquí el Gobierno está empeñado en disminuir esa flexibilidad.
Por último, a todo lo anterior hay
que agregar el negativo efecto sobre los incentivos que se introducen con
este tipo de sistemas. Uno de los mayores problemas de algunas sociedades
desarrolladas en la actualidad es la existencia de un grupo de personas
que, por haber vivido del Estado, son incapaces de incorporarse a los beneficios
del desarrollo, porque se han lesionado definitivamente sus valores de ética
del trabajo e incluso su autoestima. Este es un fenómeno que se transmite
generacionalmente. Si bien las características del sistema propuesto
son menos generosas en subsidios estatales que las de países desarrollados,
nada dice que en el futuro no se seguirán esas aguas. Parece increíble
entonces que, teniendo Chile una baja tasa de cesantía, se incurra
en el riesgo anterior, para aprobar un sistema que entregará escasos
beneficios, que no irán a parar a los más necesitados.
Notas:
1 En concreto, se está proponiendo
un sistema de ahorro, que no es exactamente igual a un seguro propiamente
tal. Sin embargo, se le podría también obligar a contratar
un seguro de desempleo.
2 Partiendo de la base de que en promedio
el período de desempleo es de unos 5 meses, un sistema de protección
al trabajador cesante debiera proveerle ingresos suficientes para cubrir
un porcentaje de su última remuneración por ese período,
no más. Luego, encarece la contratación de mano de obra más
allá de lo necesario para satisfacer el propósito deseado.
Sin embargo, el sistema adolece de otros problemas: desincentiva el incremento
de remuneraciones, incentiva la rotación laboral al acercarse el
período de tope de la indemnización, conlleva a que los trabajadores
en este último caso traten de hacerse despedir, en desmedro del mejor
clima laboral. Adicionalmente, tiene el efecto perverso de que, siendo la
principal causal del derecho a indemnización razones económicas
de la empresa, en períodos de dificultades económicas la empresa
no puede ajustar sus costos laborales, pues el despido involucra un pago
en efectivo que en esos períodos es más difícil de
asumir.
3 En el largo plazo, cuanto menos específico
sea el capital de trabajo es más cierto que en definitiva cualquier
tasa de impuesto al trabajo, sea pagada por el trabajador o por el empleador,
se convierte en un menor sueldo líquido para el trabajador. Luego,
esta distinción entre un impuesto de cargo del empleador y otro de
cargo del empleado no es más que nominal, especialmente para los
trabajadores de menor calificación.
4 Aquí el texto pareciera considerar
que los costos de administración de cuentas no se rebajan del depósito
hecho por el empleador.
5 Dado que se recauda mensualmente un 4,4%
de la remuneración, se puede deducir que la autoridad está
pensando que el costo de administración del sistema es del orden
del 0,3% de la remuneración.
6 Esto supone que la tasa de rentabilidad
del depósito es igual al costo financiero del empleador.
7 Este subsidio estatal no descuenta la
indemnización por años de servicio. Es decir, no lo considera
como parte del aporte que cubre el subsidio de cesantía.
8 Esto da pie a que un trabajador se ponga
de acuerdo con su empleador para trabajar menos meses en el año y
compensarle el costo de la indemnización. En este sentido es razonable
que el subsidio cubra los porcentajes del salario mínimo señalado
después de considerar el ahorro acumulado más la indemnización.
Migraciones: ¿Problema u Oportunidad?
¿Tiene algo de malo el que una persona
deje voluntariamente el lugar en que ha vivido siempre y se mude a otro,
buscando mejores perspectivas? La respuesta lógica pareciera ser
que no, pues resulta obvio que las personas tratarán de buscar mejores
oportunidades para ellas y sus familias. Además, si consideramos
el tema desde la perspectiva de los derechos fundamentales, dicho cambio
de residencia no es sino el ejercicio de uno de los principales derechos
de toda persona, cual es el de desplazarse libremente junto a sus bienes
y decidir el lugar en que quiere residir.
Tan propia del ser humano resulta esta libertad
que justamente uno de los principales problemas que debieron enfrentar los
denominados socialismos reales fue el encontrar una forma para evitar el
éxodo masivo de sus habitantes ante la falta de oportunidades. Complicados
y rígidos mecanismos de control debieron ser creados para restringir
la libertad de movimiento de los ciudadanos de dichos países y evitar
esta suerte de "votación con los pies" que ponía
de manifiesto la verdadera realidad de quienes vivían en los "paraísos
comunistas".
La historia, por su parte, nos muestra cómo
las personas siempre han estado dispuestas a cambiar su residencia en busca
de una mejor situación. Así se produjeron, por ejemplo, las
grandes migraciones del campo a la ciudad y así se ha asistido siempre
a las migraciones hacia los lugares donde se aprecian mayores oportunidades
y mejores expectativas. En nuestros días, la apertura de las economías,
la creciente interrelación entre las sociedades y el perfeccionamiento
de las tecnologías relacionadas con el transporte y la comunicación,
han venido a "acercar" a los distintos países, tanto por
la facilitación de los desplazamientos y las comunicaciones, como
por el aumento de información acerca de la realidad de otros lugares.
¿Son
Peligrosas las Migraciones?
Sin embargo, se sostiene también en
nuestros días que justamente las migraciones representan el gran
peligro que se cierne sobre el mundo y, especialmente, sobre países
como el nuestro que, dadas sus características (estabilidad económica,
territorio disponible, etc.), pueden ser punto de destino de importantes
grupos de inmigrantes. Se plantea así que lo procedente es establecer
rígidos controles para este fenómeno, de modo de evitar la
producción de verdaderas invasiones pacíficas, las que -se
dice- serían muy peligrosas.
Antes de correr a construir muros de contención
que nos "protejan" de los inmigrantes, parece adecuado preguntarse
si verdaderamente existen estos riesgos y cuál es la mejor forma
de evitarlos. De hecho, la historia de nuestro continente (un continente
desarrollado principalmente por inmigrantes) nos muestra el beneficioso
efecto de las sucesivas oleadas de quienes venían a nuevas tierras
en busca de oportunidades. Hay que tener presente que quien se va a un lugar
distinto, buscando mejores expectativas está, por definición,
especialmente dispuesto a esforzarse y emplear todos sus recursos y capacidades
para salir adelante, pues en eso consiste justamente la apuesta que ha hecho
al emigrar.
Por lo demás, la realidad del mundo
hoy día dista mucho de la idea de país como una suerte de
compartimento estanco que aparece como autónomo frente al resto del
mundo y que busca su desarrollo a espaldas de los demás. Está
bastante claro -aún para los más reacios- que es necesario
relacionarse con los demás países y que es justamente en esa
relación y en los beneficios que de ella proceden donde se encuentra
un muy importante propulsor del avance de las sociedades.
¿Qué es lo que ven entonces
quienes se muestran recelosos de las migraciones y proponen "cerrar"
los países? Probablemente ven los problemas que se han presentado
en países europeos en el último tiempo respecto de los inmigrantes,
y temen que dichas situaciones puedan llegar a nuestro país en el
caso de que los movimientos de personas hacia él aumenten.
¿Dónde
está el Problema?
Ahora bien, a ese respecto cabe preguntarse
si esos fenómenos negativos son una consecuencia propia e inevitable
de las migraciones o si derivan más bien de ciertas situaciones especiales
presentes en los referidos países europeos. En efecto, la existencia
en ellos de fuertes estados de bienestar y sistemas de asistencia han terminado
por desincentivar el trabajo y el esfuerzo personal y por acostumbrar a
las personas a depender de un Estado providente y benefactor. De esa manera,
lo que se propone como estación final del viaje para los posibles
migrantes no es un lugar donde hay oportunidades para trabajar y mejorar
a partir del esfuerzo y la responsabilidad personal, sino un lugar donde
descansar en un aparato o sistema que hará todo por todos (situación,
por lo demás, imposible). De igual modo, la excesiva regulación
existente en dichos países abre un amplio espacio al aprovechamiento
de la inmigración ilegal o encubierta en actividades prohibidas o
injustificadamente encarecidas por la propia regulación. Ello sólo
termina incentivando más inmigración ilegal y generando espacios
para la corrupción y el abuso en el país receptor.
¿De quién cabe protegerse entonces?
¿De los inmigrantes o de un Estado que trata de actuar como todopoderoso
y omnisciente y termina generando los incentivos negativos?
La solución está, una vez más,
en incorporar a las instituciones y al funcionamiento del sistema los incentivos
adecuados. Contar con un esquema que premie y favorezca el esfuerzo, el
trabajo serio y la responsabilidad, que respete la libertad y la iniciativa
de las personas y que cuente sólo con la regulación necesaria
diseñada de un modo objetivo y transparente. Ese sistema incentiva
la inmigración de quienes persiguen oportunidades y están,
en consecuencia, dispuestos a esforzarse seria y lealmente por el desarrollo
de la sociedad en que se encuentran. Eso redunda en beneficios para ellos
y para el país que los recibe, y permite convertir el "problema"
de las migraciones en un fenómeno beneficioso para todos los involucrados.
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