Nº347
30 de julio de 1997


 El Aporte Privado al Desarrollo Social

Durante el año 1994, el sector privado aportó más de 7.000 millones de dólares al desarrollo social. Esta importante cantidad, exactamente 7.014 millones de dólares o 2.947.279 millones de pesos, es la que arroja un estudio que recientemente Libertad y Desarrollo, en conjunto con CIEDESS (Corporación de Investigación, Estudio y Desarrollo de la Seguridad Social), han entregado a la opinión pública nacional, y que se denomina "El Aporte Privado al Desarrollo Social". Los distintos tipos de aporte se resumen en el cuadro Nº 1.

Cuadro Nº 1

Contribución Privada a la Acción Social a través del Pago de
Impuestos APORTE US$4.305.086.000

Aporte Social Directo Desarrollado por las Empresas y las
Personas APORTE US$1.034.363.216

Aporte Privado en la Administración de Servicios Sociales
APORTE US$1.674.877.878

Dichos aportes significaron un 13,4% del PIB en 1994, o el equivalente a la realización de 1,4 Teletones por día por parte del sector privado en favor del desarrollo social.

 

El Aporte Natural

 

En Chile, el sector privado es reconocido como el motor del desarrollo del país a través de la producción de bienes y servicios que contribuyen significativamente al mejoramiento de la calidad de vida de los chilenos. Asimismo, la labor de la empresa privada impacta positivamente al desarrollo social a través de la generación de empleos, lo que constituye la primerísima fuente de la erradicación de la pobreza. De igual forma puede destacarse el impacto de la actividad privada en la generación de capital humano, en el desarrollo de hábitos de trabajo en las personas y en el estímulo de virtudes que constituyen las causas de la prosperidad de los pueblos.

Cuadro Nº 2

Aportes Sociales de la Actividad de

Producción de Bienes y Servicios

Generación Empleos 4.569.000 ocupados en el sector privado

 

Reducción Pobreza debido a

crecim. econom. privado
(últimos 9 años) 1.000.000 personas

Estos aportes que se traducen en la generación de empleos productivos y en la reducción de la pobreza se muestran en el cuadro Nº 2 y se traducen en que en 1994, más de 4,5 millones de personas tenían trabajo en el sector privado y más de 1.000.000 de personas salieron de la pobreza entre 1987 y 1996 gracias al crecimiento privado.

El Otro Aporte

 

Sin embargo, como si lo anterior no fuera suficiente, el sector privado desarrolla una serie de actividades en favor del desarrollo social y el mejoramiento de la calidad de vida de los chilenos. Estos aspectos son los que han querido ser recogidos en el estudio que ha presentado Libertad y Desarrollo y CIEDESS.

 

Dicho estudio toma una foto del aporte que realizan los privados -empresas, personas y entidades de beneficiencia- al desarrollo social en Chile en el año 1994. Para su realización fue necesario el diseño de metodologías específicas para la medición de aportes que son difíciles de cuantificar, pero cuya magnitud resulta en verdad sorprendente. No obstante lo anterior, el cálculo de 7.014 millones de dólares constituye una línea base, en la medida que fue posible detectar aportes que presentaron dificultades mayores para ser cuantificados y que no se incluyeron por lo tanto en el cálculo final.

 

El estudio confirma cuán significativo resulta ser el aporte que el sector privado realiza al desarrollo social. En efecto, los privados no sólo posibilitan, a través de los impuestos, la acción social que el Estado despliega en este ámbito, sino que, adicionalmente, entregan recursos directos que aumentan el bienestar de las personas y gestionan programas de apoyo social con importantes beneficios para la población.

 

El impacto de estas acciones de los privados puede encontrarse en las más diversas áreas de acción en el campo social, muchas de las cuales en la mitad del siglo que se va fueron áreas de acción exclusiva del Estado.

 

La mayor eficiencia y calidad de los servicios sociales provistos por los privados se traducen en mejor calidad de educación, mejor calidad de atención de salud, mayores pensiones y menores tiempos de espera en cada uno de estas prestaciones, por nombrar sólo algunas de ellas.

 

El estudio viene a confirmar el enorme potencial de desarrollo social que posee la iniciativa privada. En otras palabras, permite apreciar el negativo efecto que tiene sobre el desarrollo social, un Estado que no cumple adecuadamente con su rol subsidiario.

 

Sin embargo, este estudio no estaría completo si no se formularan líneas de acción tendientes a encaminarnos en la dirección correcta de mayor participación privada en la esfera del desarrollo social. Permítasenos entonces señalar alguna ideas de políticas públicas en este sentido.

Proposiciones

Hacia un nuevo sistema tributario:

 

Al igual como ocurre en países que se destacan por la participación del sector privado en el desarrollo social, como Estados Unidos e Inglaterra, Chile necesita establecer un mecanismo de descuentos tributarios a las personas y empresas que donan recursos a instituciones, cuyo fin es el desarrollo social.

Hacia una modernización social del Estado:

 

De tal forma que éste mantenga su responsabilidad de dictar las políticas, financiar y fiscalizar los programas sociales, pero traspase a instituciones privadas la gestión de ellos. Subsidiariamente, y si no hay una institución privada que pueda gestionar un programa social, en ese caso, lo menos distorsionador es que lo aborde el gobierno local. En este contexto, hay suficiente espacio para avanzar en esta línea, estableciendo subsidios a la demanda para la atención de salud, traspasando la gestión de los establecimientos municipales de educación a entes privados, transformando la atención estatal de educación prebásica en un voucher (bono) con prestación privada del servicio, dando mayores alternativas de libre elección en el sistema de subsidios para la vivienda, etc.

 

Chile tiene mucho por avanzar en materia de desarrollo social. El sector privado ya contribuye significativamente a él; pero este aporte puede ser aún mayor. Para ello se requiere de una modernización social del Estado que le abra espacios a la iniciativa de los particulares y de la sociedad civil en general.

 

En este sentido, la referida apertura de nuevos espacios permitiría liberar recursos públicos y fortalecer la iniciativa de los chilenos en favor de los más desposeídos.



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¡Atención con la Cuenta Corriente!

La evolución del saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos es siempre seguida de cerca por las autoridades, así también como por inversionistas privados y analistas económicos. Ello se debe a que este saldo es representativo de la magnitud de ahorro que la economía de un país es capaz de captar desde el resto del mundo (ahorro externo), o lo que es equivalente, indica el exceso de gasto en la economía doméstica que el resto del mundo acepta financiar.

Para el caso de Chile, se suele mencionar una cifra de 4% del PIB, recomendándose que el déficit en la cuenta corriente de nuestro país no supere dicho valor. Si bien algunos podrían opinar que dicho porcentaje es una cifra mítica sin sustento teórico, lo cierto es que muchos economistas consideran que es ése un número razonable dada la situación de la economía chilena. En efecto, esta restricción tiene su sustento teórico en la compatibilización de la posibilidad que posee nuestro país para captar ahorro externo, con la capacidad para hacer frente al pago del endeudamiento que, como contrapartida, se genera.

De esta manera, se considera que registrar un déficit superior al 4% del PIB podría superar nuestra capacidad y conducirnos a una crisis de balanza de pagos en el mediano plazo. Aún persiste en nuestra memoria el déficit de 1981 que alcanzó al equivalente a un 14,5% del PIB y la crisis que siguió luego del brusco cambio de los flujos de capital.

Una Mirada Internacional

Siempre resulta conveniente mirar a otros países en el mundo y sus saldos en cuenta corriente de los últimos años. Al observar la evolución que ha tenido la cuenta corriente de la balanza de pagos en ciertos países seleccionados del Asia podemos percibir las diferentes estructuras de endeudamiento externo.

Cuadro Nº 1

Déficit en Cuenta Corriente

Como % del PIB

1989 1993 1994 1995 1996 1997(p)
Corea del Sur 2,3 0,1 -1,2 -2,0 -4,8 -3,9
Chile -1,8 -4,8 -1,4 0,2 -4,4 -3,8
Hong Kong 19,3 9,4 5,6 0,7 1,9 0,8
Taiwan 7,6 3,0 2,6 1,9 3,9 3,0
Indonesia -1,2 -1,2 -1,4 -3,2 -3,3 -3,7
Malasia 31,0 -4,2 -5,7 -7,7 -6,5 -5,6
Filipinas -3,4 -5,5 -4,8 -2,6 -3,5 -4,1
Singapur 9,7 11,2 20,5 20,3 15,0 14,9
Tailandia -3,5 -5,3 -8,1 -7,6 -7,5 -3,1

Fuente: JP Morgan y Banco Central de Chile.

En este contexto, es posible asombrarse con los resultados de países exportadores de capital, como es el caso de Hong Kong, Taiwan y Singapur, pero también se pueden apreciar los déficit de cuenta corriente que han alcanzado países como Malasia y Tailandia, que han llegado a cerca de 8% del PIB. Sin embargo, esta información es incompleta sin que se pueda observar la importancia que tiene la inversión en cada uno de dichos países. En el cuadro Nº2 se presenta el porcentaje que representa la inversión en cada una de las economías mencionadas en el cuadro Nº1.

Cuadro Nº 2

Inversión Total

Como % del PIB

1981-90 1993 1994 1995 1996
Corea del Sur 31,4 35,3 36,3 37,4 36,5
Chile 19,0 28,8 26,8 27,4 27,7
Hong Kong 27,2 27,6 31,9 34,5 33,0
Taiwan 22,5 24,9 23,6 23,4 21,2
Indonesia 30,4 34,5 33,7 34,8 37,7
Malasia 32,4 39,8 42,5 45,4 45,1
Filipinas 22,4 23,6 23,5 21,6 23,9
Singapur 41,8 38,0 32,3 33,0 34,8
Tailandia 31,1 41,3 42,0 44,2 43,8

Fuente: JP Morgan y Banco Central de Chile.

En el cuadro Nº2 se puede apreciar que aquellos países que han mostrado importantes déficits en sus cuentas corrientes, también son los que registran un coeficiente de inversión a producto superior a un 40% durante varios años. Es decir, aquellas economías que logran captar un monto significativo de ahorro externo, no lo han hecho a costa de menor ahorro privado nacional, sino que, por el contrario, muestran un tasa de inversión por sobre el 40% del PIB.

Por tanto, es indudable que nuestro país está limitado en la capacidad de captar más ahorro externo, debido a que aún la tasa de inversión es baja con respecto a aquellos países que sí han logrado crecer a tasas aceleradas durante varios años. A ello cabe agregar también la capacidad de hacer crecer a las exportaciones, lo que se ejemplifica con el caso de Tailandia. Dicho país exportaba en 1986 cerca de US$ 8,9 miles de millones; pues bien, diez años después exportó US$ 60,6 miles de millones. Es decir, en el plazo de 10 años ha logrado multiplicar sus exportaciones por 6,8 veces. Al respecto cabe recordar que en 1986 nuestro país exportaba cerca de US$ 4,2 miles de millones, mientras que el año pasado, las exportaciones totales alcanzaron a US$ 15,2 miles de millones; esto es, en igual período de tiempo hemos logrado multiplicar nuestras exportaciones por 3,6 veces.

Sabemos que ni aun su espectacular record en materia de inversión y exportaciones ha sido suficiente para evitar la reciente crisis de balanza de pagos que ha sufrido Tailandia. Por supuesto hay otros factores, como la política cambiaria, que ayudan a explicar la actual situación. En cualquier caso, un déficit de cuenta corriente tan sostenido y de las magnitudes que ha tenido Tailandia en los últimos años se muestra como una potencial fuente de crisis.

El Caso de Chile

 

Para el presente año se proyecta en Chile un déficit en cuenta corriente en torno a 3,8% del PIB, en un contexto donde el precio del cobre se encontraría por sobre el nivel esperado para el mediano plazo, y en el que las importaciones se encuentran afectadas por el proceso de ajuste monetario iniciado en el segundo semestre de 1995. Es decir, a futuro cabe esperar que en la medida que se recupere el nivel de actividad económica, también lo hagan las importaciones, con lo que la tendencia que puede esperarse es a incrementar el déficit en la cuenta corriente.

Cuadro Nº 3

Exportaciones en Chile

Var. % en Volumen

Exp. Totales Exp. Indust. Totales
excluye Cu, Harina de excluye Harina de Pescado
Pescado y Celulosa y Celulosa
1990 23,4 26,4
1991 12,7 20,4
1992 14,8 19,4
1993 4,7 11,4
1994 12,7 13,9
1995 11,5 13,5
1996 9,3 9,0

Fuente: Banco Central de Chile.

Por otro lado, las exportaciones chilenas, salvo cobre, han mostrado una trayectoria decreciente en el incremento del volumen producido. En el cuadro Nº3 se puede observar el aumento que han tenido dos categorías de exportaciones desde el año 1990 a la fecha.

Como puede apreciarse en el cuadro Nº 3, la tasa de crecimiento del volumen de las exportaciones distintas de cobre, harina de pescado y celulosa, ha ido disminuyendo paulatinamente. Es decir, a principios de la década las exportaciones no principales crecían a tasas por sobre un 20%, mientras que en 1996 sólo lo hicieron en cifras de un dígito.

La tasa de inversión en nuestro país está prácticamente estabilizada en torno a un 27% del PIB y sin perspectiva de que haya un incremento significativo en los próximos años. Si sumamos a lo anterior un creciente deterioro de la tasa de expansión de nuestras exportaciones, tenemos que las posibilidades de que pueda incrementarse el déficit de cuenta corriente son limitadas y hacerlo resultaría altamente inconveniente.

De no afrontarse los problemas pendientes, en el sentido de hacer reformas que permitan aumentar el ahorro doméstico y la inversión, se limitarán paulatinamente las posibilidades de crecimiento de la economía chilena. Además, la mayor dependencia del ahorro externo introducirá un mayor riesgo en nuestra economía que, a la larga, inevitablemente deteriorará nuestra capacidad de acceder al financiamiento proveniente del exterior.

 

 


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