El Aporte Privado al Desarrollo
Social
Durante el año 1994, el sector privado
aportó más de 7.000 millones de dólares al desarrollo
social. Esta importante cantidad, exactamente 7.014 millones de dólares
o 2.947.279 millones de pesos, es la que arroja un estudio que recientemente
Libertad y Desarrollo, en conjunto con CIEDESS (Corporación de Investigación,
Estudio y Desarrollo de la Seguridad Social), han entregado a la opinión
pública nacional, y que se denomina "El Aporte Privado al Desarrollo
Social". Los distintos tipos de aporte se resumen en el cuadro Nº
1.
Cuadro Nº 1
Contribución Privada a la Acción Social a
través del Pago de
| Impuestos |
APORTE US$4.305.086.000 |
Aporte Social Directo Desarrollado por las Empresas y las
| Personas |
APORTE US$1.034.363.216 |
Aporte Privado en la Administración de Servicios
Sociales
Dichos aportes significaron un 13,4% del PIB
en 1994, o el equivalente a la realización de 1,4 Teletones por día
por parte del sector privado en favor del desarrollo social.
El
Aporte Natural
En Chile, el sector privado es reconocido
como el motor del desarrollo del país a través de la producción
de bienes y servicios que contribuyen significativamente al mejoramiento
de la calidad de vida de los chilenos. Asimismo, la labor de la empresa
privada impacta positivamente al desarrollo social a través de la
generación de empleos, lo que constituye la primerísima fuente
de la erradicación de la pobreza. De igual forma puede destacarse
el impacto de la actividad privada en la generación de capital humano,
en el desarrollo de hábitos de trabajo en las personas y en el estímulo
de virtudes que constituyen las causas de la prosperidad de los pueblos.
Cuadro Nº 2
Aportes Sociales de la Actividad de
Producción de Bienes y Servicios
| Generación Empleos |
4.569.000 ocupados en el sector privado |
Reducción Pobreza debido a
crecim. econom. privado
| (últimos 9 años) |
1.000.000 personas |
Estos aportes que se traducen en la generación
de empleos productivos y en la reducción de la pobreza se muestran
en el cuadro Nº 2 y se traducen en que en 1994, más de 4,5 millones
de personas tenían trabajo en el sector privado y más de 1.000.000
de personas salieron de la pobreza entre 1987 y 1996 gracias al crecimiento
privado.
El
Otro Aporte
Sin embargo, como si lo anterior no fuera
suficiente, el sector privado desarrolla una serie de actividades en favor
del desarrollo social y el mejoramiento de la calidad de vida de los chilenos.
Estos aspectos son los que han querido ser recogidos en el estudio que ha
presentado Libertad y Desarrollo y CIEDESS.
Dicho estudio toma una foto del aporte que
realizan los privados -empresas, personas y entidades de beneficiencia-
al desarrollo social en Chile en el año 1994. Para su realización
fue necesario el diseño de metodologías específicas
para la medición de aportes que son difíciles de cuantificar,
pero cuya magnitud resulta en verdad sorprendente. No obstante lo anterior,
el cálculo de 7.014 millones de dólares constituye una línea
base, en la medida que fue posible detectar aportes que presentaron dificultades
mayores para ser cuantificados y que no se incluyeron por lo tanto en el
cálculo final.
El estudio confirma cuán significativo
resulta ser el aporte que el sector privado realiza al desarrollo social.
En efecto, los privados no sólo posibilitan, a través de los
impuestos, la acción social que el Estado despliega en este ámbito,
sino que, adicionalmente, entregan recursos directos que aumentan el bienestar
de las personas y gestionan programas de apoyo social con importantes beneficios
para la población.
El impacto de estas acciones de los privados
puede encontrarse en las más diversas áreas de acción
en el campo social, muchas de las cuales en la mitad del siglo que se va
fueron áreas de acción exclusiva del Estado.
La mayor eficiencia y calidad de los servicios
sociales provistos por los privados se traducen en mejor calidad de educación,
mejor calidad de atención de salud, mayores pensiones y menores tiempos
de espera en cada uno de estas prestaciones, por nombrar sólo algunas
de ellas.
El estudio viene a confirmar el enorme potencial
de desarrollo social que posee la iniciativa privada. En otras palabras,
permite apreciar el negativo efecto que tiene sobre el desarrollo social,
un Estado que no cumple adecuadamente con su rol subsidiario.
Sin embargo, este estudio no estaría
completo si no se formularan líneas de acción tendientes a
encaminarnos en la dirección correcta de mayor participación
privada en la esfera del desarrollo social. Permítasenos entonces
señalar alguna ideas de políticas públicas en este
sentido.
Proposiciones
Hacia un nuevo sistema tributario:
Al igual como ocurre en países que
se destacan por la participación del sector privado en el desarrollo
social, como Estados Unidos e Inglaterra, Chile necesita establecer un mecanismo
de descuentos tributarios a las personas y empresas que donan recursos a
instituciones, cuyo fin es el desarrollo social.
Hacia una modernización social del
Estado:
De tal forma que éste mantenga su responsabilidad
de dictar las políticas, financiar y fiscalizar los programas sociales,
pero traspase a instituciones privadas la gestión de ellos. Subsidiariamente,
y si no hay una institución privada que pueda gestionar un programa
social, en ese caso, lo menos distorsionador es que lo aborde el gobierno
local. En este contexto, hay suficiente espacio para avanzar en esta línea,
estableciendo subsidios a la demanda para la atención de salud, traspasando
la gestión de los establecimientos municipales de educación
a entes privados, transformando la atención estatal de educación
prebásica en un voucher (bono) con prestación privada del
servicio, dando mayores alternativas de libre elección en el sistema
de subsidios para la vivienda, etc.
Chile tiene mucho por avanzar en materia de
desarrollo social. El sector privado ya contribuye significativamente a
él; pero este aporte puede ser aún mayor. Para ello se requiere
de una modernización social del Estado que le abra espacios a la
iniciativa de los particulares y de la sociedad civil en general.
En este sentido, la referida apertura de nuevos
espacios permitiría liberar recursos públicos y fortalecer
la iniciativa de los chilenos en favor de los más desposeídos.
¡Atención con la Cuenta Corriente!
La evolución del saldo de la cuenta
corriente de la balanza de pagos es siempre seguida de cerca por las autoridades,
así también como por inversionistas privados y analistas económicos.
Ello se debe a que este saldo es representativo de la magnitud de ahorro
que la economía de un país es capaz de captar desde el resto
del mundo (ahorro externo), o lo que es equivalente, indica el exceso de
gasto en la economía doméstica que el resto del mundo acepta
financiar.
Para el caso de Chile, se suele mencionar
una cifra de 4% del PIB, recomendándose que el déficit en
la cuenta corriente de nuestro país no supere dicho valor. Si bien
algunos podrían opinar que dicho porcentaje es una cifra mítica
sin sustento teórico, lo cierto es que muchos economistas consideran
que es ése un número razonable dada la situación de
la economía chilena. En efecto, esta restricción tiene su
sustento teórico en la compatibilización de la posibilidad
que posee nuestro país para captar ahorro externo, con la capacidad
para hacer frente al pago del endeudamiento que, como contrapartida, se
genera.
De esta manera, se considera que registrar
un déficit superior al 4% del PIB podría superar nuestra capacidad
y conducirnos a una crisis de balanza de pagos en el mediano plazo. Aún
persiste en nuestra memoria el déficit de 1981 que alcanzó
al equivalente a un 14,5% del PIB y la crisis que siguió luego del
brusco cambio de los flujos de capital.
Una
Mirada Internacional
Siempre resulta conveniente mirar a otros
países en el mundo y sus saldos en cuenta corriente de los últimos
años. Al observar la evolución que ha tenido la cuenta corriente
de la balanza de pagos en ciertos países seleccionados del Asia podemos
percibir las diferentes estructuras de endeudamiento externo.
Cuadro Nº 1
Déficit en Cuenta Corriente
Como % del PIB
|
1989 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
1997(p) |
| Corea del Sur |
2,3 |
0,1 |
-1,2 |
-2,0 |
-4,8 |
-3,9 |
| Chile |
-1,8 |
-4,8 |
-1,4 |
0,2 |
-4,4 |
-3,8 |
| Hong Kong |
19,3 |
9,4 |
5,6 |
0,7 |
1,9 |
0,8 |
| Taiwan |
7,6 |
3,0 |
2,6 |
1,9 |
3,9 |
3,0 |
| Indonesia |
-1,2 |
-1,2 |
-1,4 |
-3,2 |
-3,3 |
-3,7 |
| Malasia |
31,0 |
-4,2 |
-5,7 |
-7,7 |
-6,5 |
-5,6 |
| Filipinas |
-3,4 |
-5,5 |
-4,8 |
-2,6 |
-3,5 |
-4,1 |
| Singapur |
9,7 |
11,2 |
20,5 |
20,3 |
15,0 |
14,9 |
| Tailandia |
-3,5 |
-5,3 |
-8,1 |
-7,6 |
-7,5 |
-3,1 |
Fuente: JP Morgan y Banco Central de Chile.
En este contexto, es posible asombrarse con
los resultados de países exportadores de capital, como es el caso
de Hong Kong, Taiwan y Singapur, pero también se pueden apreciar
los déficit de cuenta corriente que han alcanzado países como
Malasia y Tailandia, que han llegado a cerca de 8% del PIB. Sin embargo,
esta información es incompleta sin que se pueda observar la importancia
que tiene la inversión en cada uno de dichos países. En el
cuadro Nº2 se presenta el porcentaje que representa la inversión
en cada una de las economías mencionadas en el cuadro Nº1.
Cuadro Nº 2
Inversión Total
Como % del PIB
|
1981-90 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
| Corea del Sur |
31,4 |
35,3 |
36,3 |
37,4 |
36,5 |
| Chile |
19,0 |
28,8 |
26,8 |
27,4 |
27,7 |
| Hong Kong |
27,2 |
27,6 |
31,9 |
34,5 |
33,0 |
| Taiwan |
22,5 |
24,9 |
23,6 |
23,4 |
21,2 |
| Indonesia |
30,4 |
34,5 |
33,7 |
34,8 |
37,7 |
| Malasia |
32,4 |
39,8 |
42,5 |
45,4 |
45,1 |
| Filipinas |
22,4 |
23,6 |
23,5 |
21,6 |
23,9 |
| Singapur |
41,8 |
38,0 |
32,3 |
33,0 |
34,8 |
| Tailandia |
31,1 |
41,3 |
42,0 |
44,2 |
43,8 |
Fuente: JP Morgan y Banco Central de Chile.
En el cuadro Nº2 se puede apreciar que
aquellos países que han mostrado importantes déficits en sus
cuentas corrientes, también son los que registran un coeficiente
de inversión a producto superior a un 40% durante varios años.
Es decir, aquellas economías que logran captar un monto significativo
de ahorro externo, no lo han hecho a costa de menor ahorro privado nacional,
sino que, por el contrario, muestran un tasa de inversión por sobre
el 40% del PIB.
Por tanto, es indudable que nuestro país
está limitado en la capacidad de captar más ahorro externo,
debido a que aún la tasa de inversión es baja con respecto
a aquellos países que sí han logrado crecer a tasas aceleradas
durante varios años. A ello cabe agregar también la capacidad
de hacer crecer a las exportaciones, lo que se ejemplifica con el caso de
Tailandia. Dicho país exportaba en 1986 cerca de US$ 8,9 miles de
millones; pues bien, diez años después exportó US$
60,6 miles de millones. Es decir, en el plazo de 10 años ha logrado
multiplicar sus exportaciones por 6,8 veces. Al respecto cabe recordar que
en 1986 nuestro país exportaba cerca de US$ 4,2 miles de millones,
mientras que el año pasado, las exportaciones totales alcanzaron
a US$ 15,2 miles de millones; esto es, en igual período de tiempo
hemos logrado multiplicar nuestras exportaciones por 3,6 veces.
Sabemos que ni aun su espectacular record
en materia de inversión y exportaciones ha sido suficiente para evitar
la reciente crisis de balanza de pagos que ha sufrido Tailandia. Por supuesto
hay otros factores, como la política cambiaria, que ayudan a explicar
la actual situación. En cualquier caso, un déficit de cuenta
corriente tan sostenido y de las magnitudes que ha tenido Tailandia en los
últimos años se muestra como una potencial fuente de crisis.
El
Caso de Chile
Para el presente año se proyecta en
Chile un déficit en cuenta corriente en torno a 3,8% del PIB, en
un contexto donde el precio del cobre se encontraría por sobre el
nivel esperado para el mediano plazo, y en el que las importaciones se encuentran
afectadas por el proceso de ajuste monetario iniciado en el segundo semestre
de 1995. Es decir, a futuro cabe esperar que en la medida que se recupere
el nivel de actividad económica, también lo hagan las importaciones,
con lo que la tendencia que puede esperarse es a incrementar el déficit
en la cuenta corriente.
Cuadro Nº 3
Exportaciones en Chile
Var. % en Volumen
|
Exp. Totales |
Exp. Indust. Totales |
|
excluye Cu, Harina de |
excluye Harina de Pescado |
|
Pescado y Celulosa |
y Celulosa |
|
|
|
| 1990 |
23,4 |
26,4 |
| 1991 |
12,7 |
20,4 |
| 1992 |
14,8 |
19,4 |
| 1993 |
4,7 |
11,4 |
| 1994 |
12,7 |
13,9 |
| 1995 |
11,5 |
13,5 |
| 1996 |
9,3 |
9,0 |
Fuente: Banco Central de Chile.
Por otro lado, las exportaciones chilenas,
salvo cobre, han mostrado una trayectoria decreciente en el incremento del
volumen producido. En el cuadro Nº3 se puede observar el aumento que
han tenido dos categorías de exportaciones desde el año 1990
a la fecha.
Como puede apreciarse en el cuadro Nº
3, la tasa de crecimiento del volumen de las exportaciones distintas de
cobre, harina de pescado y celulosa, ha ido disminuyendo paulatinamente.
Es decir, a principios de la década las exportaciones no principales
crecían a tasas por sobre un 20%, mientras que en 1996 sólo
lo hicieron en cifras de un dígito.
La tasa de inversión en nuestro país
está prácticamente estabilizada en torno a un 27% del PIB
y sin perspectiva de que haya un incremento significativo en los próximos
años. Si sumamos a lo anterior un creciente deterioro de la tasa
de expansión de nuestras exportaciones, tenemos que las posibilidades
de que pueda incrementarse el déficit de cuenta corriente son limitadas
y hacerlo resultaría altamente inconveniente.
De no afrontarse los problemas pendientes,
en el sentido de hacer reformas que permitan aumentar el ahorro doméstico
y la inversión, se limitarán paulatinamente las posibilidades
de crecimiento de la economía chilena. Además, la mayor dependencia
del ahorro externo introducirá un mayor riesgo en nuestra economía
que, a la larga, inevitablemente deteriorará nuestra capacidad de
acceder al financiamiento proveniente del exterior.
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