Campaña para Inscripción
Electoral:
Un Fracaso Anunciado
De un universo potencial de un
millón de jóvenes con edad para inscribirse en los registros
electorales, se registraron apenas ciento cincuenta mil inscripciones, de
las cuales sólo setenta mil corresponderían a jóvenes,
ya que el resto son cambios de comuna de antiguos inscritos. Esto representa,
a todas luces, un fracaso de la campaña impulsada por el Gobierno
para incentivar a los jóvenes a inscribirse en los registros electorales,
cuyo costo se estima en cerca 190 millones de pesos si contamos también
lo gastado en forma previa a la elección municipal. Pero esto no
debiera ser una sorpresa. Con sólo analizar la situación que
hoy día enfrenta nuestro sistema político podía augurarse
que dicha campaña no resultaría, puesto que existen cuestiones
de fondo que van más allá de una suerte de apatía juvenil
cuya inercia se rompe con una buena campaña publicitaria. Una campaña
puede ser positiva y útil, pero no es suficiente, ya que, para que
la juventud se sienta motivada, se necesitan cambios sustanciales en la
forma de hacer política en Chile, adecuando esta actividad al mundo
moderno en el que estamos insertos.
Los problemas que nuestra clase
política debe enfrentar son:
a) Crisis de Credibilidad.
En primer lugar, Chile
enfrenta una crisis de credibilidad en las instituciones tradicionales que
es francamente preocupante. No sólo los jóvenes tienen desconfianza
en las instituciones políticas, sino que, en general, en la ciudadanía
existe una mala evaluación de su labor, como se aprecia en el cuadro
Nº1 donde ellas aparecen en los últimos lugares, habiendo descendido,
además, en el último tiempo.
A lo anterior se suma el que
las personas no creen que el voto sea un instrumento real de cambio y se
manifiestan bastante escépticos en relación con la idea de
que al asumir un nuevo Gobierno de una tendencia distinta al actual, las
cosas vayan a cambiar sustancialmente.
Cuadro Nº1
Desempeño de
Instituciones
% de evaluación
positiva.
|
Abril 95 |
Mayo 97 |
| Carabineros e Investigaciones |
53 |
47 |
| Gobierno |
38 |
33 |
| Municipalidades |
37 |
34 |
| Parlamento |
21 |
14 |
| Justicia |
21 |
10 |
| Partidos Políticos |
12 |
8 |
Fuente: DESUC - COPESA. Junio
1997
b) El Discurso Político
no interpreta a la gente.
En segundo término, existe desinterés por la forma como los
políticos en general están abordando los problemas que preocupan
a la población. Ello se refleja en la distancia que tiene la ciudadanía
de los temas políticos, lo que se potencia aún más
en los jóvenes, como se observa en el cuadro Nº2. Esto se acentúa
hoy día, en tanto que las personas al tener mayor educación
y mayor acceso a los medios de comunicación, son más exigentes
con las autoridades públicas y políticas.
Cuadro Nº2
Interés en los temas políticos.
% de interés.
| Mira los programas políticos en TV |
Jóvenes entre 18-24 años |
|
Nov. 93 |
Dic. 96 |
Nov. 93 |
Dic. 96 |
| Frecuentemente% |
16,2 |
6,9 |
16,2 |
6,0 |
| Lee noticias sobre política |
Jóvenes entre 18-24 años |
|
Nov. 93 |
Dic. 96 |
Nov. 93 |
Dic. 96 |
| Frecuentemente% |
18,4 |
8,2 |
15,2 |
6,2 |
| Conversa en familia sobre política |
Jóvenes entre 18-24 años |
|
Nov. 93 |
Dic. 96 |
Nov. 93 |
Dic .96 |
| Frecuentemente% |
14,7 |
6,3 |
10,5 |
6,0 |
Fuente: Centro de Estudios Públicos , Estudios de Opinión
Pública
c) El Voto Obligatorio produce rechazo en los jóvenes.
Un tercer aspecto que debe considerarse es el hecho que la obligatoriedad
del sufragio constituye en sí un desincentivo a inscribirse, ya que
la inscripción limita la libertad natural de las personas de decidir
si en una determinada elección quieren o no participar. No parece
lógico que por el hecho de querer votar en una elección en
particular, las personas queden obligadas por el resto de su vida a tener
que participar en todo proceso electoral, exponiéndose a sanciones
si es que decidiera abstenerse.
Esta obligatoriedad en el sufragio,
sin duda que es un elemento decisivo a la hora de explicar la escasa inscripción
de los jóvenes. Es interesante constatar que al ser consultados acerca
de si están de acuerdo o no con que en Chile sea obligatorio votar,
los encuestados entre 18 y 24 años de edad se manifestaron mayoritariamente
en contra, con un 54,8% en desacuerdo, siendo el promedio total de las respuestas
"en desacuerdo" de un 40,9%1; es decir los jóvenes son bastante
menos partidarios del sufragio obligatorio. Si además le agregamos
el hecho de que un 33,9% de los entrevistados señaló que de
no haber sido obligatorio el voto no habría concurrido a votar en
la última elección, y un 21,7% efectivamente no lo hizo, vemos
que la voluntariedad del voto debe ser analizada seriamente como alternativa.
Dado este diagnóstico,
es necesario efectuar un análisis profundo de los cambios que requiere
nuestro actual sistema político. Podemos identificar al menos acciones
en dos órdenes de cosas:
Cambios Necesarios en la Normativa
Electoral
Establecer la voluntariedad del
sufragio. Elemento esencial para el ejercicio de las libertades democráticas
es la opción de participar o no en un determinado proceso electoral.
No debe asustar un sistema de sufragio voluntario, ni una disminución
en la participación de los electores en una determinada votación,
ya que es natural que dicha participación varíe dependiendo
de diversos factores, entre los que destacan el grado de conflicto o el
deseo de cambio que exista en un momento dado en la sociedad.
No parece consistente con lo
anterior el establecer la obligatoriedad de la inscripción electoral
como se ha propuesto por algunos sectores, ni la inscripción automática,
ya que ello limita la posibilidad de poder escoger en qué lugar se
quiere votar.
Buscar mecanismos de modernización
del sistema electoral, como el voto electrónico y por correo; facilitar
el proceso de inscripción (por ejemplo poder efectuarla cuando se
adquiere licencia de conducir en un mismo trámite). Mientras se realiza
este tipo de reformas, desde ya pueden disminuirse los costos y cargas de
las elecciones, a través de varias medidas, como la reducción
del número de vocales de mesa o de las restricciones al funcionamiento
de diversas actividades que deben paralizar los días de elecciones.
Cambios en la Actividad Política
Pero, además de los cambios
a las normas electorales, se requieren cambios más profundos, que
se relacionan con aspectos de fondo de la actividad política. Desde
ya cabe esperar que al establecer el sufragio voluntario se incentivará
a los candidatos y partidos a buscar la participación de los ciudadanos,
obligándolos a estar más en sintonía con los electores.
Adicionalmente, se requieren modificaciones en las formas de hacer política
que incrementen el prestigio de esta actividad. Entre ellas podemos mencionar:
Es preciso eliminar los privilegios
que tienen los que detentan el poder, de manera tal de mejorar su imagen
ante la comunidad; esto va desde cuestiones como los gastos reservados,
hasta el hecho que puedan circular a exceso de velocidad impunemente.
Debe hacerse un esfuerzo serio
y creíble por mejorar la eficiencia de los servicios públicos.
Los chilenos que deben hacer uso de ellos y no cuentan con privilegios que
les permitan eludir la burocracia o el mal servicio, merecen un mejor trato
y atención de parte de ministerios, servicios y municipalidades.
Es urgente perfeccionar los sistemas
de publicidad y transparencia del proceso político y legislativo.
La ciudadanía debe saber cómo votó cada parlamentario
en la sala y en las comisiones.
Como puede apreciarse, muchos
de estos cambios requieren una nueva mentalidad en la clase política
chilena. Sin él serán muchas las campañas fallidas
que seguirán a la que pretendía que los jóvenes se
inscribieran en los registros electorales.
1 Estudio Nacional
de Opinión Pública Nº5, Noviembre- Diciembre 1996. Centro
de Estudios Públicos, Abril 1997.
Mejor
Salud=Mayor Eficiencia en el Uso de
los Recursos
De acuerdo a una investigación realizada por un
grupo de profesionales expertos en salud de la Universidad de Chile, se
demostró que el país no necesitaría invertir en nueva
infraestructura hospitalaria si los hospitales públicos logran funcionar
con una tecnología más eficiente que la actual, que a lo menos
se acerque a la de nuestros establecimientos privados.
El citado estudio sobre "Disponibilidad de Camas Hospitalarias"
dirigido por César Oyarzo, Director del Programa Interfacultades
en Administración en Salud de la Universidad de Chile (PIAS), fue
presentado en seminario organizado por la Asociación de ISAPRE. El
estudio realizado constituye, por el esfuerzo investigador y la seriedad
del análisis, un gran aporte que sin duda ayudará en la toma
de decisiones del sector salud.
Conclusiones del Estudio
Las conclusiones más impactantes del estudio son
las siguientes:
1. Si no se toma ninguna medida,
salvo la de ocupar las camas en un 70% de su disponibilidad (porcentaje
usado en evaluaciones de proyectos), tenemos un exceso de 5% de camas a
nivel nacional, siendo este exceso de 2% en el sistema público, 14%
en el sector privado y 22% en el sistema de mutuales. Sólo se observa
falta de camas en el sector público para las regiones Metropolitana
y V (-6% y -3%) y para los servicios clínicos de ginecología-obstetricia
y otros (-1,3 y -1,7).
2. Si todos los establecimientos
contaran con la tecnología de punta (reflejada por el promedio de
días de hospitalización) disponible en cada región
para cada servicio clínico, se estima un superávit potencial
de 44% para todo el sector, pudiendo llegar a ser el superávit de
camas en el sector público de 50%, mientras en el sector privado
el exceso alcanzaría a 24% y en las mutuales a 45%. Tendríamos
exceso de camas en todas las regiones y en todos los servicios clínicos.
3. El avance tecnológico,
medido por la caída en el promedio de días de estada de los
pacientes hospitalizados, ha sido importante en el período estudiado
(1985-1996). Ha sido el sector privado el que, persiguiendo la eficiencia,
ha privilegiado la resolución ambulatoria de las patologías,
logrando ofrecer la tecnología de punta en nuestro país, con
un promedio de 4,5 días de estada versus los 6,9 días del
sector público.
4. En 1996, el sector público
cuenta con 4,5 camas equivalentes (corregidas por promedio de días
de estada) por cada 1.000 beneficiarios, indicador que ha ido aumentando
desde 1985, mientras en el sector privado el número de camas ha disminuido
hasta 1,8 camas por 1.000 beneficiarios. Este indicador estaría demostrando
un uso mucho más eficiente del recurso camas en el sector privado,
donde los incentivos económicos y la tecnología usada permiten
tener una situación sin déficit del recurso.
5. El país no necesitaría
destinar más recursos a aumentar la infraestructura hospitalaria.
Las camas que tenemos son suficientes siempre que se logre vencer dos obstáculos
presentes en la actualidad.
El primer gran desafío es lograr que el sistema
público readecúe el modelo de atención hacia un predominio
de la atención ambulatoria, de tal formar que el promedio de los
establecimientos mejore su eficiencia, acercándose a la actual tecnología
de punta, encontrada preferentemente en el sector privado, en cada región
y para cada servicio clínico. En pocas palabras, el sector público
tendría que ser mucho más eficiente.
En segundo lugar, para permitir estos cambios del modelo
de atención se requiere facilitar el uso de las camas, de tal forma
de permitir que el sector público pueda ampliar la compra de servicios
en el sector privado y el sector privado pueda aumentar el uso de la infraestructura
pública.
Problemas Actuales del
Sector
1. Las listas de espera observadas
en gran parte del país, junto a la evidencia de los excesos potenciales
de oferta de camas, nos dan cuenta del uso deficiente de nuestra infraestructura
pública de salud. Además, el estudio concluye que si no se
mejora la tecnología de atención del sistema público,
persistiría el déficit de camas en las regiones Metropolitana
y V, junto a situaciones de menores excesos de oferta en las regiones III,
VI y X, donde es posible que los promedios oculten bolsones de déficit
en algunos servicios clínicos y en algunas épocas del año.
Esta visión pesimista fue confirmada por el Ministro
de Salud quien afirmó que el número de camas en el sector
público, lejos de presentar excesos, da cuenta de situaciones deficitarias
en época de invierno y en varios servicios clínicos y hospitales
del país. Estas afirmaciones demuestran la falta de confianza de
la autoridad de lograr el tan necesario vuelco en el nivel de eficiencia
de las instituciones públicas, que tanto se requiere.
2. Lo anterior, sumado a la
falta de incentivos correctos con que funciona el sector público
y la evidencia demostrada en el estudio, nos permite afirmar que es muy
difícil, por no decir imposible, que el sector público sea
capaz de mejorar su eficiencia a un ritmo que le permita acercarse al sector
privado. Más bien, podemos afirmar que mientras no se provoque un
profundo cambio en la forma como se financian y administran los hospitales
públicos, no se logrará la eficiencia requerida que permitiría
ahorrar recursos y mejorar la calidad de la atención de los usuarios.
3. Alrededor de 8 millones
de beneficiarios de FONASA no tienen reales posibilidades de elegir a la
institución que les administre su cotización obligatoria de
salud, estando al mismo tiempo obligados a recurrir a los establecimientos
públicos para obtener atención. Están sometidos a todas
las deficiencias y carencias del sector público, además del
mal uso de la infraestructura que se puede concluir del estudio que hemos
conocido.
4. El exceso de camas observado
en el sistema privado nos revela que este sistema, sin realizar nuevas inversiones,
es capaz de absorber un mayor número de beneficiarios, especialmente
de niveles de ingreso medio y alto. Sin embargo, si el sistema privado pretende
ampliar significativamente su accionar, incorporando como beneficiarios
a personas de ingresos medio-bajo y bajo, deberá ser capaz de ofrecer
planes de salud de menor precio a los actuales, necesitando para ello contar
con infraestructura de calidad semejante a la pública, que le permita
competir con FONASA.
¿Cómo lograr un uso más eficiente
del recurso camas?
1. El sector público
y el sector privado deberían competir en igualdad de condiciones,
permitiendo que sean las personas las que elijan a la institución
administradora de sus recursos, ya sea FONASA o ISAPRE y a los establecimientos,
públicos o privados, donde atenderse. La necesidad de sobrevivir
sería el motor para que las instituciones públicas lograran
ofrecer tecnología de punta, al igual que las privadas.
2. La competencia de FONASA
y las ISAPRE se logra, en primer lugar, manteniendo el actual subsidio del
2% de las remuneraciones y avanzando mediante el establecimiento de una
subvención o subsidio a la demanda que permita a todos los chilenos,
independiente de su nivel de ingresos, acceder al sistema de salud público
o al privado, eligiendo libremente dónde atenderse.
La eliminación del subsidio del 2% de las remuneraciones
a los cotizantes de menores ingresos del sistema ISAPRE no sólo es
inconveniente porque cierra la posibilidad de elegir el sistema de salud
a casi 1 millón de personas, sino que, de acuerdo al estudio de camas
analizado, contribuirá a un uso más ineficiente de los recursos,
al aumentar la masa de beneficiarios que no se atenderá con la tecnología
de punta del sector privado e inducirá a malas decisiones de inversión.
Será necesario un mayor número de camas para satisfacer la
demanda del sistema público. De acuerdo a los parámetros del
estudio, el sistema público necesitaría 4.500 camas equivalentes
adicionales. Con ello, el actual superávit de camas estimado en 2%
en el sistema público, se transforma en un déficit de -13,5%.
Parece por ello muy temerario, de parte del Gobierno, después de
los problemas actuales de déficit destacados por el Ministro, llevar
adelante una iniciativa que tendrá como resultado un traspaso obligado
de cerca de 1 millón de nuevos beneficiarios, sin disponer de los
medios adecuados para atenderlos e induciendo a lamentables aumentos en
la inversión pública del sector salud.
La subvención recomendada debería financiar
un Plan Básico de Salud Familiar, que correspondería a un
conjunto de prestaciones básicas destinadas al grupo familiar, que
podría ser adquirido en instituciones públicas, municipales
o privadas, a libre elección de la familia. En una primera etapa,
este Plan debe asegurar aquellas prestaciones que actualmente obtienen los
beneficiarios del sistema público.
Para las personas indigentes esta subvención debería
ser equivalente al costo del Plan Básico y para las familias de ingresos
bajos y medios, el subsidio deberá ser equivalente a la diferencia
entre la cotización que la persona pueda hacer y el costo de dicho
Plan Básico.
3. La competencia entre los
hospitales públicos se logra cuando éstos compitan con los
privados en igualdad de condiciones; es decir, cuando se administren igual
a una empresa privada y estén obligados a atender bien para tener
pacientes y, por lo tanto, ingresos.
Para ello se propone, alternativamente, entregar en concesión
la administración de los hospitales u otorgarles una estructura jurídica
independiente, como sociedades anónimas hospitalarias, constituidas
con participación minoritaria del Estado, dando una opción
preferente para sus funcionarios y abiertas a la incorporación de
entidades privadas interesadas en asociarse.
La libre elección del usuario junto a una mayor
responsabilidad personal en la provisión de servicios de salud, son
fundamentales para enfrentar un mercado competitivo, donde a través
del libre juego de oferta y demanda se mejorará la eficiencia en
el uso de los recursos, aumentando la calidad de las atenciones de salud
de todos, especialmende de aquellos más desposeídos.
Si queremos mejorar la calidad de las atenciones de salud
de los chilenos, especialmente de los más pobres, debemos hacer todos
los esfuerzos para lograr un mejor uso de nuestros escasos recursos. Debemos
olvidarnos de consideraciones políticas, de la conveniencia de grupos
de interés o de gremios y tomar las medidas que surjan de análisis
serios de la información y de los estudios técnicos disponibles
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