Frustraciones
en la Diplomacia
de la Concertación
La gestión diplomática de la
Concertación ha permitido una activa presencia internacional que
ha redundado en una favorable imagen interna que, en parte, obedece a formalismos
y acciones más bien publicitarias. A la vez, la Cancillería
ha concretado algunas iniciativas beneficiosas, entre las cuales cabe mencionar
la incorporación del sector privado en las visitas de estado, la
profundización de la apertura con el Asia Pacífico y el fortalecimiento
de los vínculos con la Comunidad Europea. Pero también la
Cancillería ha exhibido fracasos importantes en las relaciones vecinales
y en los vínculos oficiales con Estados Unidos. Estas fallas han
perjudicado intereses nacionales vitales y provienen, especialmente, de
la búsqueda de resultados rápidos mediante evaluaciones erróneas,
en las que se han menospreciado las políticas exteriores permanentes
de los estados con los que se han producido desencuentros. No hay duda de
que las naciones vecinas mantienen aspiraciones sobre territorios nacionales
y que cuentan con una defensa para las controversias limítrofes que
responde a doctrinas permanentes y con la participación de todos
los sectores. Tampoco puede ignorarse que nuestro país no es una
prioridad para los Estados Unidos y que en esa nación existen presiones
considerables para proteger a sus productores de la competencia de bienes
importados. Además, se omite considerar que las negociaciones diplomáticas
requieren de variados elementos para evitar improvisaciones y suponen la
maduración necesaria para evitar resultados efímeros.
De esta manera, la acogida que ha brindado
al país la comunidad internacional ha provocado sorpresas y confusiones
que culminan en fracasos en el manejo de temas específicos relevantes.
En ellos surgen intereses contrapuestos y desequilibrios de poder con otros
estados y, finalmente, lo que es más grave, no se han adoptado rectificaciones
apropiadas cuando se experimentan reveses de consideración.
El advenimiento de la democracia y la prolongada
inserción a la economía mundial permiten una promisoria recepción
internacional para los gobiernos de la Concertación.
Estos elementos facilitan enormemente sus
actuaciones diplomáticas, a diferencia de las dificultades que sorteó
el gobierno militar por las significativas presiones externas. Tal disparidad
plantea mayores exigencias por las favorables condiciones de la Concertación
para promover los intereses nacionales en el exterior.
De allí la sorpresa y el desaliento
de la opinión pública por el desenlace negativo de acontecimientos
importantes, como el Laudo arbitral de Laguna del Desierto, el desahucio
por el gobierno peruano de los Pactos de Lima, el retiro de la tramitación
legislativa por el gobierno argentino del Tratado de Campo de Hielo Sur,
las dilaciones en la incorporación al NAFTA y, más recientemente,
las reclamaciones proteccionistas norteamericanas y el reconocimiento de
socio estratégico de Argentina por Estados Unidos. Todos estos episodios
están directamente relacionados con los propósitos más
esenciales de la política exterior, como son la defensa de la soberanía
y de la seguridad nacional y la promoción del comercio.
El conjunto de resultados debería dar
lugar a una revisión de la estrategia y de las acciones exteriores.
Se trata de una materia de estado que afecta a toda la ciudadanía
y que trasciende a los partidos y autoridades gobernantes. Por lo demás,
los contribuyentes aportan recursos no despreciables para el servicio exterior,
cuyo cometido es una tarea indelegable del Estado, a diferencia de otras
actividades que éste se ha atribuido y que pueden cumplirse mejor
por el sector privado. Asimismo, las autoridades podrían aprovechar
mejor el aporte de universidades, académicos, de las instituciones
de la defensa nacional, del sector privado, de centros de estudios para
asuntos públicos y, en general, de recursos adicionales que pueden
utilizarse y que están disponibles para la política exterior.
Parecería, en primer témino,
que la gestión internacional del gobierno asigna exagerada importancia
y medios para eventos, como giras, candidaturas para ocupar cargos en organismos
multilaterales y a la obtención de sedes para encuentros internacionales,
todo ello de limitada importancia para el país frente a otras tareas
fundamentales que le corresponden a la Cancillería.
Asimismo, la insistencia de nombramientos
políticos en las embajadas debilita la profesionalización
de la carrera diplomática y podría ser la causa última
de análisis equivocados y de erradas predicciones sobre la diplomacia
de gobiernos extranjeros. También, se han celebrado numerosos tratados
comerciales internacionales, de discutible beneficio por las desviaciones
de comercio que implican, por el perjuicio para determinados sectores productivos
nacionales, por su limitado interés, por la falta de reciprocidad
en las prestaciones y por la menor diversificación de mercados que
pueden significar. Vinculado a esta materia, precisamente en estos días
nos encontramos en el umbral de acceder a la solicitud argentina de celebrar
un tratado minero que no ha tenido el debido debate público y que
podría limitar el control nacional de las fronteras y conceder servidumbres
y el uso de infraestrcutura, sin las necesarias compensaciones. De esta
manera parece que vuelve a repetirse la misma improvisación que llevó
a suscribir un convenio de complementación con Argentina en los inicios
del gobierno del Presidente Aylwin, sin haberse realizado antes los estudios
económicos pertinentes.
Por último, se observa una confusión
de objetivos, carencia de estrategias definidas y falta de anticipación,
que redundan en acciones reactivas y muchas de ellas débiles e improvisadas.
Lo último quedó en evidencia cuando, sin más, la Cancillería
se limitó a registrar las decisiones inconsultas de los presidentes
Menem y Fujimori, que se desistieron de tramitar los tratados que habían
suscrito. Algo semejante se ha presentado durante la larga espera a la promesa
del Presidente Clinton para incorporar a Chile al NAFTA y, últimamente,
con la propuesta de otorgar a Argentina la condición de socio estratégico.
En muchos de estos casos, se ha dado por hecho la materialización
de acuerdos que finalmente no prosperaron; en otros, no se previeron oportunamente
medidas adversas que podrían haberse anticipado; y, en algunos, se
omitieron elementos históricos y contingentes que mueven a otros
países en su acción internacional.
Mientras, las autoridades suelen declarar,
y con razón, que las relaciones con esos gobiernos se encuentran
en un nivel alto y sin precedentes, olvidando que los aspectos formales
son relevantes en la medida en que se dé satisfacción a los
intereses nacionales, y desconociendo que muchos de los desencuentros provienen
de posiciones permanentes de las Cancillerías extranjeras que se
imponen a situaciones transitorias.
Es oportuno, entonces, que se adopten cambios
en la formulación y aplicación de la política exterior.
Las iniciativas para modernizar la Cancillería hasta ahora se limitan
a reorganizaciones funcionarias y se arrastran por largos años; subsiste
la defensa de una política limítrofe que ha significado pérdidas
territoriales; continúa la politización en los nombramientos
en el servicio exterior; hay recursos disponibles fuera de la Cancillería
y que podrían ser aprovechados; y persiste la satisfacción
de las autoridades por el desenvolvimiento de la gestión internacional
a pesar de fallas evidentes. Corresponde, en consecuencia, a los parlamentarios,
institutos especializados, académicos y demás sectores interesados
en los asuntos públicos, contribuir a proponer las definiciones necesarias
para que el país cuente con una diplomacia moderna y eficaz.
Como
Mejorar la
Distribución
del Ingreso en el Corto Plazo
El tema de la pobreza y la distribución
del ingreso ha ocasionado un amplio debate en el último tiempo. Como
lo hemos señalado en otras oportunidades, un mejoramiento permanente
en esta materia ocurre en el largo plazo, pasando por una mantención
del crecimiento económico en el país y por políticas
sociales focalizadas en los grupos que se han quedado atrás en la
escala social, que apunten a mejorar sustancialmente sus niveles de capital
humano, principalmente a través de la educación.
¿ Quiénes
son los más Afectados ?
No obstante lo anterior, existen ciertas políticas
o medidas de corto plazo que podrían contribuir a aliviar en parte
la situación que enfrentan actualmente los hogares más pobres
del país. Estudios recientes han demostrado que los principales factores
que estarían explicando las caídas en la participación
en el ingreso de dichos hogares dice relación con el desempleo que
los afecta. Esto se comprueba de acuerdo a ciertos antecedentes que entregó
la última encuesta CASEN '96 respecto de la tasa de desocupación
según quintiles de ingreso.
En efecto, cuando la tasa de desocupación
para el promedio del país alcanzó a un 5,8%, en los hogares
pertenecientes al 20% más pobre dicha tasa es casi 3 veces superior,
alcanzando a un 15,6%.
Si queremos conocer cuáles son los
grupos más afectados por el desempleo, la misma encuesta CASEN nos
muestra que éstos estarían constituidos principalmente por
las mujeres y los jóvenes de los sectores afectados por mayor pobreza.
Como se puede observar en el Cuadro Nº 1, si bien la desocupación
de hombres del primer quintil es muy superior al promedio de 4,9% y alcanza
a un 12,4%, la de las mujeres del mismo quintil es mucho más alta,
alcanzando a un 26,1% cuando el promedio femenino alcanza al 7,6%.
Cuadro Nº 1
Desocupación Femenina y Juvenil
según Quintiles
Tasa de Desocupación
| Quintiles |
Promedio |
Hombres |
Mujeres |
15 a 19 |
20 a 24 |
|
|
|
|
|
|
| I |
15,6 |
12,4 |
26,1 |
35,0 |
25,2 |
| II |
7,0 |
5,4 |
10,8 |
15,4 |
12,1 |
| III |
4,9 |
3,9 |
6,9 |
9,6 |
10,4 |
| IV |
2,9 |
2,0 |
4,3 |
17,5 |
4,4 |
| V |
1,5 |
1,4 |
1,7 |
20,9 |
3,5 |
| Promedio |
5,8 |
4,9 |
7,6 |
15,6 |
7,0 |
Fuente: MIDEPLAN, Encuesta CASEN 96
En el caso de los jóvenes ocurre algo
similar, ya que la desocupación de los grupos de 15 a 19 años
del 20% más pobre alcanza a un 35% y del grupo de 20 a 24 años,
a un 25,2% cuando el promedio para dichas edades es bastante inferior (15,6%
y 7%, respectivamente).
Además de lo anterior se tiene que
en los hogares más pobres y dadas las dificultades de acceso al mercado
laboral de las personas menos capacitadas, es frecuente que trabaje un menor
número de personas. Es así como en 1996 en el primer quintil
existían 4,46 miembros del hogar por cada ocupado y en el quintil
de más altos ingresos esta relación era cercana a 2 personas
por cada ocupado. 1 Por consiguiente, un factor que podría ayudar
a un mejoramiento de los ingresos de dichos hogares, sería promover
la incorporación de un mayor número de personas a la fuerza
laboral y en especial la incorporación de la mujer y de los jóvenes.
Impacto
del Empleo Femenino
y Juvenil
La incorporación de un mayor número
de miembros del hogar al trabajo remunerado provoca un efecto redistributivo
importante, lo que ha sido medido en investigaciones recientes. El Cuadro
Nº 2 muestra el impacto que puede tener el empleo femenino y juvenil
en los hogares más pobres a partir de la distribución efectiva
del ingreso del trabajo, según la Encuesta CASEN '94.
Dicho estudio concluye que sería posible
lograr un mejoramiento significativo de la participación de los quintiles
más pobres de ingresos (I y II). En efecto, partiendo de una participación
de un 4,5% y 8,4% de dichos quintiles, con una razón de 12,4 veces
entre los ingresos del quintil más rico y el quintil más pobre,
la mayor participación de la mujer y de los jóvenes podría
llegar a reducir esta razón a 9,6 veces y aumentar su participación
a un 5,6% y 9,2%, respectivamente. Con ello se acortaría significativamente
la brecha socioeconómica que actualmente existe.
Cuadro Nº 2
Distribución del Ingreso del
Trabajo
Impacto de un Mayor Empleo Femenino
y Juvenil 2
| Quintiles |
Dist. Efectiva |
Corregida |
Corregida |
Impacto Total |
|
Año 94 |
por part. mujer |
por menor desocup. |
(a) y (b) |
|
|
|
juvenil |
|
|
|
(a) |
(b) |
|
|
|
|
|
|
| I |
4,5 |
5,3 |
4,8 |
5,6 |
| II |
8,4 |
9,2 |
8,5 |
9,2 |
| III |
12,3 |
12,6 |
12,2 |
12,5 |
| IV |
19,0 |
18,9 |
18,9 |
18,8 |
| V |
55,8 |
54,0 |
55,6 |
53,8 |
| Razón V/I |
12,4 |
10,2 |
11,6 |
9,6 |
Además del mejoramiento distributivo
señalado se podría lograr también un mejoramiento importante
del ingreso familiar de dichos grupos. En el ejercicio del Cuadro Nº
3 se comprueba que través de medidas que incentiven la flexibilización
del mercado laboral orientadas a una mayor incorporación de la mujer
y los jóvenes, es posible lograr un incremento muy significativo
del ingreso familiar. Como se puede comprobar, si se pudiesen incorporar
dos nuevos miembros de los hogares pobres al mercado laboral, el ingreso
familiar final de dicho grupo familiar podría más que duplicarse,
con un incremento cercano al 140%.3
Cuadro Nº 3
|
$ Nov. 96 |
| Ingreso promedio del primer quintil |
|
| según CASEN 96 |
$ 62.954 |
|
|
| Ingreso adicional aportado por una mujer |
$ 45.601 |
| Ingreso adicional aportado por un joven |
$ 41.653 |
|
|
| Ingreso adicional total |
$ 87,254 |
|
|
| Ingreso familiar final |
$ 150.208 |
| % de incremento |
139% |
Este ingreso adicional generado a partir del
trabajo familiar ayudaría a aliviar las condiciones de pobreza que
enfrentan las familias más pobres junto con permitirles un ascenso
en la escala social, ya que esa familia terminaría pasando al segundo
quintil de ingresos.
¿ Qué
Medidas Ayudan a este
Mejoramiento
?
Para hacer realidad lo anterior, se requieren
medidas que en el corto plazo ayuden a los sectores señalados a encontrar
una ocupación. Algunas de éstas medidas dicen relación
con lo siguiente:
Eliminación del salario mínimo,
ya que como quedó demostrado con las cifras empíricas, los
ingresos mensuales promedio de las personas pertenecientes a los hogares
más pobres resultan inferiores al mínimo y por consiguiente
el determinar este salario no es una garantía para que ellos puedan
obtener un ingreso mínimo.
Medidas que permitan flexibilizar la legislación
laboral para quienes efectúen trabajos de tiempo parcial, que es
el tipo de empleos que demandan los jóvenes y las mujeres, puesto
que pueden ser combinados con los estudios y con roles familiares.
1. En el caso de los jóvenes:
a)
dado que las habilidades laborales se adquieren principalmente en el trabajo,
permitir que los jóvenes de hasta 18 años puedan acceder a
trabajos de tiempo parcial que puedan efectuarse en combinación con
el estudio y con el requisito de estar estudiando. En este caso, que el
contrato sea pactado libremente con el empleador, sin seguridad social y
dé derecho a un seguro de accidentes de trabajo.
Asimismo, que el contrato de aprendizaje pueda
utilizarse también en trabajos de tiempo parcial.
b)
reorientar el programa de capacitación laboral de los jóvenes
hacia la capacitación en el trabajo, por medio de becas de capacitación
e inserción laboral que se puedan efectuar con contratos laborales
de tiempo parcial, con una conexión directa con las necesidades laborales
de las empresas.
2. En el caso de las mujeres:
a)
para ayudar a las mujeres a insertarse en el mercado laboral, permitir contratos
de tiempo parcial o total, por el plazo de un año, que se puedan
pactar libremente con el empleador, continuando la mujer como carga del
marido para los efectos de la cotización de salud.
b)
flexibilizar la legislación maternal de modo de reducir el costo
de contratación de mujeres con medidas tales como:
- flexibilización de permisos pre y
post natales. Que la mujer decida cuánto tiempo utilizar, ya sea
a través de jornadas completas o parciales, o cambiando el tiempo
de descanso prenatal a post natal, lo que se pacte libremente con el empleador.
- en el caso de mujeres que tengan contratos
inferiores a un determinado tiempo, por ej. hasta 6 meses, no debiera aplicarse
la legislación referente a fuero maternal si quedan embarazadas en
ese período. Ello facilitaría el acceso de mujeres a empleos
temporales, como la agricultura o servicios, donde se requiere contratar
a personas en forma estacional o por cortos períodos.
3. Para la atención y cuidado de
los niños, mientras las mujeres trabajan:
a) establecer
un fondo concursable de carácter local para proyectos de atención
y cuidado de los niños desde su etapa preescolar y hasta la pre adolescencia
entregada a través de organizaciones privadas o personas que actúen
como guardadoras con supervisión municipal. Los proyectos de atención
serían definidos en cada comuna, conforme a la realidad local y las
necesidades de mujeres pobres que trabajan o quieran ingresar a la fuerza
laboral.
El control y evaluación de este programa
debiera ser efectuado por alguna instancia del nivel central. El fondo concursable
se podría establecer considerando la reasignación de recursos
de otros programas de atención de niños, tales como atención
preescolar de tipo formal, desde fondos destinados a la prevención
actualmente administrados por SENAME y de recursos del SUF (Subsidio Unico
Familiar) y Asignación Familiar. En este último caso debe
considerarse que este tipo de subsidios continuarían destinándose
a la atención de niños en situación de pobreza a través
de un beneficio no monetario.
Notas:
1. CASEN '96.
2. Harald Beyer, Distribución del Ingreso, Antecedentes para
la Discusión, CEP, Estudios Públicos Nº 65, verano de
1997.
3 El ingreso promedio del primer quintil corresponde a ingreso promedio
de la ocupación principal según Encuesta CASEN '96. El ingreso
aportado por mujer y joven ha sido extraído del estudio de Harald
Beyer citado y corresponde a tabulaciones especiales de ingresos promedio
del trabajo urbano de dichos grupos según Encuesta CASEN '94 y actualizado
a $ nov. 96.
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