Gasto Fiscal en el
Primer
Semestre de 1997 y Presupuesto para 1998
Nos aproximamos a la fecha en la cual el Ejecutivo
dará a conocer su proyecto de ley de Presupuestos para 1998, después
de que el Banco Central anunciara una meta inflacionaria igual a 4,5% para
el próximo año, y un crecimiento esperado del producto que
estará entre 6,5% y 7%. El escenario presentado considera un precio
del cobre de ¢96 de dólar la libra, con un quantum de exportaciones
creciendo al 7% en el caso del cobre, y de 8% en el caso del resto de las
exportaciones. Bajo estos supuestos, se espera un déficit de cuenta
corriente del orden del 4% del producto, y como contraparte, una entrada
de capitales algo mayor a la del presente año.
Sin existir a priori motivos como para pensar
en un incremento relevante de los términos de intercambio, la tarea
inflacionaria del Banco Central dependerá nuevamente en forma importante
del aporte que haga o deje de hacer la política fiscal esperada para
el próximo año.
Hasta la fecha, el Banco Central ha mostrado
gran efectividad en el cumplimiento de las metas antes propuestas, cualquieran
hayan sido las circunstancias bajo las cuales debió abordarlas. El
costo de ello se manifiesta, en parte, a través de la evolución
del tipo de cambio real, el cual ha experimentado una caída acumulada
de 25% entre su nivel medio en 1996 y el correspondiente a 1990. El efecto
del menor tipo de cambio ha sido una caída de la tasa de crecimiento
de las exportaciones no cobre, que es necesario revertir en los años
que vienen, pues para la próxima década se espera una merma
en el crecimiento del quantum de cobre.
Desde hace tiempo el análisis de Libertad
y Desarrollo ha consistido en un llamado a la cautela respecto al crecimiento
del gasto público, advirtiendo que en algún momento generaría
pérdida del dinamismo exportador. Asimismo, se ha manifestado preocupación
por la necesidad de incentivar el ahorro y evitar un estancamiento en la
tasa de ahorro. Hoy los analistas externos están compartiendo nuestro
diagnóstico interno.
Es así como el reciente 8 de septiembre
aparecen publicadas, en el diario La Segunda, las siguientes declaraciones
de la analista de Standard and Poor´s, señora Lacey Gallagher,
refiriéndose a los principales factores que inciden en que se haya
descartado por el momento y en un plazo razonable una revisión de
la clasificación de Chile desde el A-:
" Los principales factores que inciden
en esa clasificación son el tamaño relativamente grande del
Estado chileno (comparado con países de igual clasificación)
y las actividades productivas que tiene, por ejemplo en el sector minero,
limitaciones en política monetaria y cambiaria, que inciden en una
alta tasa de interés, pese a su baja inflación.
Entre otros factores negativos citó
la aún baja tasa de ahorro nacional en relación al Pib y su
alta dependencia de los precios de ciertas materias primas básicas,
como el cobre."
En efecto, precisamente cuando las tasas externas
son menores, dada la mayor liquidez internacional, es cuando se requiere
un mayor esfuerzo por reducir la tasa interna sin generar presiones inflacionarias,
para lo cual es necesario fortalecer el ahorro nacional, y rebajar el gasto
fiscal. No basta la contribución del gobierno a través del
mayor ahorro fiscal, en la medida que ese ahorro se financia con más
recaudación tributaria y sin esfuerzo de gasto.
¿Qué
ha Pasado con el Gasto Fiscal?
Como se aprecia en el gráfico Nº1,
salvo durante 1995, el gasto del gobierno, ya sea el gasto corriente neto
de intereses, como el gasto total neto, crecen a tasas superiores a las
del producto, lo cual presiona sin duda al alza de las tasas de interés,
generando una brecha que alimenta la entrada de capitales y provoca el al
deterioro cambiario.
Gráfico Nº 1
Cuadro Nº1
Crecimiento del Gasto Público
Neto(1).
|
% en promedios |
% prom. móviles |
|
Corriente |
Total |
PIB |
Corriente |
Total |
PIB |
|
|
|
|
|
|
|
| 1996,1 |
7,6% |
9,5% |
9,0% |
7,9% |
8,3% |
9,0% |
| 1996,2 |
7,4% |
11,3% |
6,4% |
7,9% |
9,8% |
8,5% |
| 1996,3 |
9,8% |
11,9% |
5,7% |
8,8% |
11,4% |
7,7% |
| 1996,4 |
8,0% |
6,6% |
7,7% |
8,2% |
9,6% |
7,2% |
|
|
|
|
|
|
|
| 1997,1 |
4,6% |
4,8% |
3,5% |
7,4% |
8,5% |
5,8% |
| 1997,2 |
9,3% |
7,1% |
6,3% |
7,9% |
7,5% |
5,8% |
(1) gasto neto
de intereses e inversión financiera.
Fuente: Libertad y Desarrollo, a partir de
cifras de DIPRES.
Durante el presente año, el primer
trimestre el gasto corriente neto creció (medido en promedios móviles)
un 7,4% real, y el gasto total neto en un 8,5% real, mientras el producto
lo hizo sólo en un 5,8%. En el segundo trimestre en cambio el gasto
corriente neto y total neto del gobierno crecieron en un 7,9% y 7,5% respectivamente,
mientras el crecimiento del producto se mantiene en un incremento promedio
móvil de 7,5%. Las tasa de crecimiento del gasto público mencionadas
involucran un escaso nivel de inversión real, en relación
al presupuesto, todo lo cual hace presumir una aceleración del mismo
en el segundo semestre del presente año. No es de extrañar
entonces que si bien estamos cercanos al cabal cumplimiento de la meta inflacionaria
para 1997, ello coincide nuevamente con un deterioro acumulado de 5,9% en
el primer semestre del año.
Consecuencias
para el Futuro
Una pregunta es por qué entonces la
economía sigue creciendo a tasas cercanas al 7%. Y la respuesta es
muy simple. La economía chilena muestra un fuerte dinamismo exportador
muy influenciado por inversiones en minería que han elevado las tasas
de crecimiento del quantum de exportaciones de cobre en 15% para 1997 (de
acuerdo con el Banco Central). Por otra parte, la economía todavía
muestra los efectos positivos del incremento en productividad que normalmente
se observa en los países que se abren al comercio internacional y
realizan reformas microeconómicas. Pero últimamente las reformas
se hacen lentas, por no decir inexistentes; y al contrario, el gobierno
genera expectativas de incrementos en los costos laborales y de alzas tributarias.
Luego, no se está alimentando la evolución de mediano plazo
de ese incremento en productividad. Mientras tanto, la política fiscal
no ayuda a frenar el deterioro cambiario, que genera mayores incrementos
de costos que de ingresos en el sector exportador.
Luego, seguiremos viendo los resultados favorables
mientras "nos dure el vuelo", lo cual normalmente no se da de
un año para otro, sino lentamente. Ello, a menos que de una vez el
presupuesto para 1998 refleje realmente la preocupación que debiera
por la caída acumulada en el tipo de cambio, por su efecto en el
sector exportador no tradicional, y que durante 1998 veamos una respuesta
significativa en favor del ahorro a través de una reforma tributaria
que lo fortalezca y de políticas reales favorecedoras del incremento
en productividad.

Educación Subvencionada:
Un
Paso Atrás
Durante los primeros días de septiembre
el Ministerio de Educación y la Asociación Chilena de Municipalidades
han llegado a acuerdo sobre un mecanismo de "recompensa" financiera
a la educación subvencionada. El citado mecanismo pretende compensar
a los municipios, y a unos pocos sostenedores particulares, por la disminución
de ingresos que determina el logro de una asistencia escolar menor al promedio
nacional.
Debe recordarse que la subvención educacional
a los colegios que financia el Estado se paga de acuerdo a la asistencia
de los alumnos. De esta forma, una menor asistencia determina menores ingresos
con costos que, debido a rigideces impuestas por el propio Gobierno, no
se ajustan con la debida facilidad.
De esta forma, dado que el promedio nacional
de asistencia es 92%, el Gobierno contribuirá a pagar parte del déficit
para aquellos colegios que tengan una asistencia menor a dicho promedio.
Se estima que, en un principio, está destinada a favorecer a 1.941
establecimientos municipales y 307 establecimientos particulares subvencionados,
de un universo de 9.000 establecimientos de los cuales poco más de
la mitad son municipales y el resto particulares subvencionados.
Aquí estamos frente a una medida más
que apunta hacia la centralización del sistema educacional y que
distorsiona severamente uno de los pocos incentivos bien puestos que tiene
nuestro sistema educacional. En efecto, el objetivo de la subvención
educacional pagada por asistencia, no es otro que los colegios se esfuercen
por lograr que sus alumnos asistan a clases, condición esencial para
que los alumnos logren los aprendizajes que se pretenden lograr.
El efecto, de esta medida, no será
otro que volver al esquema de que los colegios, sus directores y profesores,
serán indiferentes a la asistencia de los alumnos, puesto que los
dineros que no reciban por este hecho, los recibirán por esta nueva
vía. Ello significa reforzar la bastante generalizada idea de que
los colegios no son responsables ante la sociedad del aprendizaje de los
alumnos y deteriorar aún más la ya deficiente calidad de los
establecimientos municipales.
Evidentemente, no llama la atención
la complacencia con que observan esta medida las autoridades de la Asociación
de Municipalidades y el propio Colegio de Profesores, puesto que esta medida
significa la entrega de mayores recursos sin la necesaria contrapartida
de eficiencia y eficacia que la sociedad y el Gobierno deberían exigir
como contrapartida.
Discriminación
contra el Sector
Privado
Sin embargo, no debe pasar desapercibido al
lector que esta medida favorece especialmente a los establecimientos municipales,
lo que da cuenta del hecho de que los colegios particulares subvencionados
no sólo han demostrado obtener mayores índices de calidad
de educación, sino que cumplen en mejor forma con el objetivo de
atraer a los alumnos a la sala de clases, dado que tienen mejores promedios
de asistencia, la que es una de las razones, junto a la disminución
de costos que hace que estos establecimientos no tengan déficits
financieros y terminen entregando una mejor educación a un costo
más bajo para sociedad.
Las lecciones de política que se derivan
de estas evidencias son obvias: se requiere aumentar el campo de acción
de los privados en la educación subvencionada, para lo cual algunas
alternativas ya se han probado en la municipalidad de Las Condes a través
del traspaso de los establecimientos a los profesores. Con todo, resulta
de meridiana claridad que lo que es necesario para mejorar la educación,
apunta en el sentido exactamente opuesto de esta medida anunciada por el
Ministro de Educación. Resulta francamente contradictorio que el
Gobierno esté apostando a que la modernización educacional
se ha de lograr en buena medida a través de la extensión de
la jornada escolar, y al mismo tiempo, borrando con el codo lo que recién
ha escrito, anuncie medidas que desincentivan la asistencia a clases.

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