| Presupuesto
1998:
Déficit Cuasi
Fiscal
La intervención del Presidente de la República
en el tema presupuestario constituye una novedad y es indicativa de la importancia
que tiene este proyecto para el país y de la creciente relevancia
que el Gobierno le atribuye, lo que es positivo en la medida que se reconoce
que el proyecto de presupuesto representa mucho más que un mero trámite
en el Congreso.
Son dos las implicancias fundamentales del presupuesto.
Por una parte, da cuenta de las prioridades del Gobierno al reflejar la
asignación de recursos a las diversas funciones que realiza el Estado.
Por otra, es un instrumento de política económica en cuanto
incide en los equilibrios macro- económicos, en particular el fiscal,
afectando variables tan importantes como el ahorro e incidiendo en el nivel
de otras como las tasas de interés o el tipo de cambio. Es a este
segundo aspecto, el impacto macroeconómico, al que nos referiremos
en estas líneas.
Transparencia en la Información
A la natural complejidad de la discusión presupuestaria,
que tiene su propia jerga y sus códigos, se suma muchas veces la
reticencia oficial para entregar la información que es necesaria
para el análisis de las cifras. En este aspecto se aprecian año
a año algunos avances, mientras que en otros aspectos persiste la
falta de transparencia.
Es así como esta vez el Director de Presupuesto
se preocupó de entregar una diversidad de antecedentes muy importantes,
tales como la distribución del incremento presupuestario por ministerios
y el aumento de los gastos en inversión. Pero en contraposición,
se mantiene reserva respecto a supuestos tan relevantes como el deflactor
utilizado y la base de cálculo para determinar las variaciones porcentuales
de los ingresos y de los gastos que se han anunciado.
Con los antecedentes disponibles se puede establecer la
variación porcentual de los ingresos y gastos del presupuesto. No
obstante, las variaciones que se obtienen de la información de base
no corresponden siempre exactamente a las anunciadas por la Dirección
de Presupuestos. Entendemos que ello, al menos en parte, se debe a una reclasificación
de cuentas que no hace estrictamente comparable la ley 1997 con el proyecto
de ley de este año. Es el caso de una partida de gastos en educación
superior que ha sido reclasificada. No obstante, ello no explica todas las
diferencias entre nuestros cálculos y los anuncios oficiales, por
lo que presumimos que éstas se explican por otras reclasificaciones
de cuentas.
No obstante los problemas de información mencionados,1
es posible establecer las siguientes relaciones entre el proyecto de ley
de presupuestos para 1998 y la Ley de Presupuestos 1997. Los antecedentes
se muestran en el cuadro Nº 1.
Cuadro Nº 1
Proyecto de ley de Presupuestos 1998
(variaciones % reales respecto a la
ley 1997.)
|
var % |
% PIB |
| Ingresos Corrientes |
6,4% |
21,5% |
| Operación |
2,6% |
1,3% |
| previsionales |
2,7% |
1,3% |
| tributarios |
6,0% |
17,0% |
| cobre |
31,7% |
0,8% |
| transferencias |
2,3% |
0,2% |
| otros |
9,3% |
0,0% |
|
|
|
| Gastos corrientes |
6,8% |
17,0% |
| Gastos ctes. s/ intereses |
7,2% |
16,7% |
| personal |
7,9% |
3,7% |
| consumo |
4,2% |
1,8% |
| previsionales |
5,8% |
5,5% |
| transferencias |
9,0% |
5,6% |
| otros |
26,7% |
0,1% |
|
|
|
| Ahorro |
4,9% |
4,5% |
|
|
|
| Ingresos netos Capital (1) |
40,3% |
0,2% |
| Gastos netos capital (2) |
11,9% |
3,8% |
|
|
|
| Superávit global |
-18,8% |
0,8% |
|
|
|
| Gasto total neto (3) |
8,0% |
20,5% |
(1) Corresponde a las ventas de activos, la recuperación
de préstamos y la inversión financiera con signo negativo.
(2) Es la suma de inversión real, inversión sectorial de
asignación regional y transferencias de capital.
(3) Gasto corriente sin intereses más gasto de capital neto.
Fuente: Proyecto de Ley de Presupuestos para 1998 y Ley
de Presupuestos 1997.
El superávit global del gobierno para 1998 cae en
un 19% respecto del año anterior, con lo cual alcanza a un 0,8% del
producto. Esta tasa no es suficiente para cubrir las pérdidas económicas
del Banco Central, que en su cuenta al Congreso fueron estimadas en torno
al 1% del producto. A modo de referencia, podemos señalar que el
superávit global alcanzó su nivel más alto en 1995,
con un de 2,5% del producto, y desde entonces se ha observado una sistemática
reducción del mismo, para culminar con un presupuesto 1998 que contempla
una situación de déficit cuasifiscal que resulta de agregar
a las cuentas que tradicionalmente se agrupan dentro del sector público,
aquellas provenientes de los estados financieros del Banco Central de Chile.
Este superávit es el resultado de un crecimiento
de 6,4% de los ingresos corrientes, de un 40,3% en los ingresos netos de
capital, y de un mayor gasto total igual a un 8%.
Análisis de los Ingresos
Entre los aspectos destacables en materia de ingresos pueden
mencionarse:
a) Los ingresos tributarios
en 1998 se ven afectados por los avances en la escala de rebajas arancelarias
asociadas al MERCOSUR. No obstante ello, se mantiene una clara tendencia
a subestimar los ingresos tributarios en torno a un 1% de crecimiento.
b) El incremento en los ingresos
del cobre obedece a la entrada en operaciones de la mina Radomiro Tomic,
y por lo tanto, se trata de algo permanente, no circunscrito a las volatilidades
del precio del cobre.
c) Resulta llamativa la tasa
de crecimiento de la venta de activos netos. Este resultado es producto
de un incremento en un 4,7% en la tasa de crecimiento de las ventas y recuperaciones
de préstamos, y de una reducción en la variación real
de la inversión financiera, la cual se contabiliza como un ingreso
negativo.
El Crecimiento del Gasto
Una primera estimación del crecimiento de los gastos
corrientes lleva a una cifra de 6,8%, que difiere del 7,2% entregado por
las cifras del gobierno por efectos de una reclasificación de cuentas.
La cifra con más claro significado macroeconómico es aquella
que indica el crecimiento del gasto corriente sin intereses. Este valor,
depurado de las reclasificaciones conocidas, corresponde a un 7,2% real,
tasa algo superior al crecimiento esperado del producto (6,8% en el presupuesto).
Esto se traduce no sólo en un efecto macroeconómico
en el sentido de presionar las tasas de interés al alza, sino además
en una pérdida adicional de flexibilidad del instrumento fiscal,
toda vez que el gasto corriente, por su naturaleza, es menos fácil
de ajustar en el corto plazo, en comparación al gasto en inversiones.
Este crecimiento del gasto corriente equivale a un total
de 993 millones de dólares, de los cuales un 32% están destinados
a financiar gastos de funcionamiento (gastos en personal, consumo y otros
compromisos pendientes).
Por su parte, la inversión propiamente tal está
creciendo en un 11,9% real, de lo cual un 5,3% corresponde al incremento
en inversión real, y un 45,5% a transferencias de capital. Entre
las transferencias de capital se encuentran, tanto recursos regionales y
a las municipalidades, como transferencias a empresas públicas, entre
otras. Esta cifra posiblemente hoy subestima las verdaderas transferencias
en lo que respecta a recursos para empresas públicas toda vez que
crecientemente se ha optado por mantener los recursos que ellas obtienen
por la venta de activos al interior de las empresas que los venden, sin
traspasarlos previamente al Tesoro Público.
En síntesis, se proyecta un crecimiento del gasto
del gobierno de un 8% real, más de un punto por sobre el crecimiento
del producto. Se trata pues de un presupuesto de continuidad en el sentido
de que no existirá colaboración fiscal, ni siquiera neutralidad,
respecto a los equilibrios macroeconómicos. Nuevamente en 1998, el
Banco Central deberá ejercer una presión mayor de la estrictamente
necesaria para lograr cumplir su meta inflacionaria. Tanto la teoría
económica como la experiencia reciente nos muestran que esto se traducirá
en una presión al tipo de cambio real.
De hecho, en su discurso ante el Congreso el Ministro de
Hacienda hizo referencia a un estudio( del economista José de Gregorio),
de acuerdo con el cual para subir en un peso el tipo de cambio se requiere
un menor nivel de gastos de US$ 100 millones. Es decir, un presupuesto como
el considerado en el proyecto de ley que se comenta, en que el gasto del
gobierno crece en torno a los US$ 1.100 millones, estaría involu-
crando una rebaja en el tipo de cambio de $11.
Concientes de ello, es que el presupuesto tiene implícita
una caída en el tipo de cambio real para 1998.
De lo anterior se puede concluir que nuevamente la política
fiscal para 1998 no será neutra, sino que simplemente complica la
consecución de la meta inflacionaria del Banco Central. La diferencia
entre este presupuesto y los anteriores no radica en que contempla un crecimiento
del gasto por sobre el crecimiento del producto, situación que se
ha repetido en años anteriores, sino en el efecto acumulativo sobre
la economía nacional que agrega otro año más con la
misma combinación inadecuada de política fiscal y política
monetaria.
1 Estos problemas de información no son exclusividad
de este año, sino que ya han ocurrido en años anteriores.
Una
Historia Sin
Fin: Reforma
al
Sistema Binominal
Recientemente, el Ejecutivo ha manifestado su interés
por reformar el sistema electoral binominal, para lo cual ha dado a conocer,
de manera parcial, un proyecto de ley según el cual "busca hacer
que los órganos legislativos expresen fielmente la voluntad de los
ciudadanos".
Ahora bien, la estrategia comunicacional de la Concertación
al respecto se ha concentrado en criticar el sistema binominal, acudiendo
a argumentos más bien retóricos que a proposiciones lógicamente
consistentes. En efecto, se han señalado una serie de críticas
que, como mostraremos a continuación, o bien son infundadas, o de
lo contrario, no guardan relación directa con el sistema binominal,
sino con otras características del diseño político
electoral actualmente vigente.
Así, entre las principales "críticas"
que se señalan están:
1º El sistema binominal ha fracasado en su objetivo
de eliminar los tres tercios de la política chilena. Lo que produce el sistema binominal es la tendencia a conformar
bloques partidarios, lo que no es lo mismo que partidos. En efecto, lo que
produce es la tendencia a estructurar coaliciones de partidos cuando éstos
naturalmente no son capaces de conseguir una votación superior al
umbral del 33,4%. En tal sentido, no se puede señalar que el sistema
binominal haya fracasado o no; lo que ha sucedido es que, en la práctica,
las elecciones se producen entre dos fuerzas o coaliciones de partidos,
lo cual, a su vez, tiene el beneficio para el país de incentivar
las posturas moderadas, castigando a los planteamientos extremos.
2º El sistema binominal
es injusto, puesto que los distritos no son homogéneos y, por lo
tanto, un diputado en una región tiene mayores posibilidades de ser
electo que en otra al requerir menos votos. En primer lugar, los sistemas
electorales no son ni más ni menos justos. Segundo, la mayor homogeneidad
no tiene necesariamente que ver con el número de parlamentarios por
distrito (dos en nuestro caso), sino con la conformación de los mismos,
o sea cómo han sido diseñados, por ejemplo, cuáles
comunas se incluyen en cada distrito. Tercero, la mayor o menor dificultad
para ser elegido no tiene necesariamente que ver con el número de
votos necesarios para ello; así, por ejemplo, ser diputado en un
distrito pobre y rural de baja población (por consiguiente, donde
el número de votos necesarios para ganar es menor) puede ser tan
difícil y costoso como ser electo en uno urbano y rico. Cuarto, no
existe razón para pensar que siempre los distritos deban ser de igual
tamaño, sobretodo en un país cuyo régimen administrativo
es unitario, es decir, en el que los parlamentarios representan al país
y el mapa es un instrumento para elegir dichos representantes y para que
la gente participe. Quinto, para mejorar la homogeneidad de los distritos,
si es que ésta fuera deseable, no es necesario aumentar el número
de parlamentarios; basta con diseñar un nuevo mapa electoral, el
cual no es de la esencia del sistema binominal.
3º El mapa electoral
del sistema binominal favorece a la Oposición. Como se señaló,
el diseño o mapa electoral no tiene que ver con el sistema electoral
binominal. Ahora bien, no es exacto señalar que las distorsiones
favorecen a la Oposición, puesto que también favorecen a la
Concertación en desmedro de los partidos pequeños. Es más,
el proyecto del Gobierno no cambia esa situación. En efecto, tal
como se aprecia en la sexta columna de la tablaNº1, la distorsión1, esto es la diferencia entre el porcentaje
de votos y el de diputados que obtiene cada coalición, es similar
e incluso mayor al comparar la situación actual (sistema binominal)
y el proyecto del Gobierno.
Tabla Nº1
Resultados Electorales de Senadores:
Situación Actual y Proyecto Gobierno
(Base = 1993)
|
Situación Actual |
Proyecto Gobierno |
Distorsión |
|
%Votos |
% Senadores |
%Votos |
% Senadores |
Bin. |
PryGob |
| Concertación |
55,5 |
57,9 |
55,5 |
60,5 |
104,3 |
109,1 |
| Oposición |
32,8 |
39,5 |
32,8 |
39,5 |
120,3 |
120,3 |
| UCC |
3,9 |
2,6 |
3,7 |
0,0 |
71,1 |
0,0 |
| PC |
6,4 |
0,0 |
6,4 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
| PHV |
1,4 |
0,0 |
1,4 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
Resultados Electorales de Diputados
Situación Actual y Proyecto Gobierno
(Base = 1993)
|
Situación Actual |
Proyecto Gobierno |
Distorsión |
|
%Votos |
% Diputados |
%Votos |
% Diputados |
Bin |
PryGob |
| Concertación |
55,5 |
58,3 |
55,5 |
65,0 |
105,1 |
117,1 |
| Oposición |
32,8 |
40,0 |
32,8 |
35,0 |
122,0 |
106,7 |
| UCC |
3,9 |
1,7 |
3,7 |
0,0 |
42,7 |
0,0 |
| PC |
6,4 |
0,0 |
6,4 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
| PHV |
1,4 |
0,0 |
1,4 |
0,0 |
0,0 |
0,0 |
4º Genera distorsiones
graves entre el número de cargos y votos obtenidos, las que son resueltas
a través de las negociaciones que previamente realizan los partidos,
por lo que la proporcionalidad no es un resultado del sistema binominal.
Dado que los partidos, para obtener cargos parlamentarios, necesitan porcentajes
altos de votación (más del 33%), están dispuestos a
negociar, y producto de estas negociaciones es que los resultados electorales
no generan la distorsión que se suponía produciría
el sistema.
Ello demuestra que las conjeturas matemáticas no
siempre tienen expresión real. En efecto, teóricamente hablando
en un sistema binominal es posible que un partido o coalición con
un 33,4% de los votos en todos los distritos obtenga el 50% de los cargos
parlamentarios; sin embargo, también con un sistema proporcional2 un partido con un 33,4% de los votos
podría obtener el 75% de los cargos. Sin embargo, la realidad es
distinta. Es por esta razón que los partidos generan coaliciones,
sólo que el sistema binominal genera mayores incentivos, puesto que
existe mayor riesgo de no obtener cargo alguno.
5º El proyecto de gobierno
representa un perfeccionamiento de nuestro sistema electoral porque hace
más proporcional los resultados entre votos de partido y cargos.
Ello no necesariamente es así. Como se aprecia en la tabla Nº1,
el nivel de distorsión no disminuye de manera importante con la iniciativa
gubernamental.
Para ello hemos simulado con los resultados electorales
de 1993 qué ocurre con la representación en el Senado y en
la Cámara de Diputados, de las principales agrupaciones políticas
del país. Se observa que el cambio más significativo es el
aumento de la representación en favor de la Concertación,
asegurándole que con un 55% de los votos obtenga el 65% de los escaños
en la Cámara de Diputados y un 60% en el Senado. Asimismo, de acuerdo
a la simulación realizada, el proyecto de reforma al sistema electoral
no le otorga mayor representación a los partidos pequeños
como la UCCP y el PC, sino que beneficia al bloque concertacionista.
Conclusión: Otro
Traje a la Medida
Los sistemas electorales son muy importantes en una sociedad
democrática, ya que pueden influir no sólo en la representación
ciudadana, sino que también en la gobernabilidad del país.
Por ello es que sus reformas deben estar precedidas de un profundo debate
que demuestre la necesidad de cambio. No ha sido el caso con la iniciativa
anunciada por el Gobierno. Esta más bien parece un traje a la medida,
destinado a aumentar el número de parlamentarios que elegiría
la Concertación sin que sea necesario para ello aumentar la votación.
Muchas de las críticas que se realizan al sistema binominal para
justificar su cambio, son aplicables al sistema propuesto. En definitiva,
el discurso dice una cosa y los hechos, otra.
NOTAS:
1 En efecto, el valor máximo de distorsión
en contra sería 0, por ejemplo, cuando no se obtienen escaños
a pesar de obtener votación. El máximo valor de distorsión
a favor será tan grande como sea dividir un porcentaje mínimo
de votos con uno alto de escaños. Así, por ejemplo si un partido
obtiene un 10% de los escaños (12 diputados) con un 2% de los votos,
diremos que el índice de distorsión es 500. No existe distorsión
cuando el índice es 100, o sea cuando el porcentaje de escaños
es igual al porcentaje de votos.
2 Supongamos de 4 diputados por distritos y con 6 partidos
compitiendo y en que 5 de los cuales no obtiene más del 13.5% de
los votos y sólo uno alcanza el 33.4% de los votos.
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