| Remuneraciones de los Servidores Públicos
La
Historia Reciente
La evolución del índice de remuneraciones
del sector público, que sólo incluye los reajustes generales
de remuneraciones, presenta, tal como se muestra en el cuadro Nº 1,
una evolución bastante moderada durante el primer gobierno de la
Concertación, aunque experimenta un aumento mayor bajo la actual
administración. De hecho puede apreciarse que, con respecto a 1990,
el nivel promedio de las remuneraciones del gobierno se ha incrementado
en casi un 20% por sobre la inflación, habiéndose producido
gran parte del incremento durante el gobierno del Presidente Frei.
Cuadro Nº 1
Indice Real de remuneraciones
del sector público
Base 1990=100
| Años |
Indice |
Variación Anual |
| 1990 |
100,00 |
|
| 1991 |
101,89 |
1,9% |
| 1992 |
103,71 |
1,8% |
| 1993 |
104,96 |
1,2% |
| 1994 |
107,99 |
2,9% |
| 1995 |
111,85 |
3,6% |
| 1996 |
115,51 |
3,3% |
| 1997 |
119,29 |
3,3% |
Memorándum:
1.- Considera los siguientes reajustes generales: 1º
de diciembre 1990 de 25%, 1º de diciembre 1991 de 18%, 1º de diciembre
1992 de 14%, 1º de diciembre 1993 de 15%, 1º de diciembre 1994
de 12,2%, 1º de diciembre 1995 de 11%, 1º de diciembre 1996 de
9,9% y 1º de diciembre 1997 de 6%.
2.- Supone una variación del Indice de precios al
consumidor entre diciembre de 1996 e igual mes de 1997 de 5,9%.
Sin embargo, este indicador no es totalmente
representativo de la evolución real de las remuneraciones fiscales,
debido a que se ha producido una expansión importante del gasto en
remuneraciones a través de reajustes selectivos. El efecto de estos
reajustes selectivos se puede apreciar en el cuadro Nº 2, donde se
muestra la evolución del gasto en personal entre los años
1990 y 1997. Estas cifras, expresadas en moneda de igual poder adquisitivo,
muestran que entre el año 1990 y 1997 el gasto en personal se ha
expandido en un 34,6% real. Esta cifra recoge el efecto de la mayor expansión
de personal estatal, así como los mejoramientos sectoriales que se
han asignado por ley particular.
Cuadro Nº 2
Gasto en personal
Millones de pesos de 1996
| Años |
|
Variación Anual |
| 1990 |
689.996 |
|
| 1991 |
756.877 |
9,7% |
| 1992 |
832.870 |
10,0% |
| 1993 |
923.679 |
10,9% |
| 1994 |
992.619 |
7,5% |
| 1995 |
1.073.879 |
8,2% |
| 1996 |
1.159.289 |
8,0% |
| 1997(1) |
1.214.251 |
4,7% |
Memorándum:
1.- Corresponde al presupuesto actualizado 1997.
Como puede observarse en el cuadro Nº
2, la evolución del gasto en personal refleja el efecto de los mejoramientos
selectivos, ya que entre 1990 y 1997 el gasto real en personal ha subido
en un 76%, mientras que las remuneraciones reales según el cuadro
Nº 1 han subido en un 19,9% en igual período. Mientras la cantidad
de funcionarios públicos se ha incrementado en un 17%, lo que nos
lleva a que existe un 26,4% de incremento del gasto en personal que no corresponde
a los reajustes generales ni al incremento de funcionarios públicos,
sino que a mejoramientos selectivos. Efectivamente, entre marzo de 1990
y octubre de 1997 se han presentado al Congreso cerca de 50 proyectos de
ley que tienen directa incidencia sobre el gasto en personal a través
de asignaciones especiales y reajustes diferenciados.
Ahora bien, muchos de estos reajustes especiales
se han logrado luego de un especial proceso de negociación entre
asociaciones de funcionarios y el ministro respectivo. Sin embargo, es necesario
recordar que los empleados públicos no pueden formar sindicatos,
no tienen derecho a negociar colectivamente, ni menos tienen derecho a huelga.
Por otro lado, disfrutan de inamovilidad y de una carrera funcionaria regulada
por ley. Lamentablemente, por la vía de los hechos y validado por
la autoridad se ha generado una dinámica en la cual existe un sindicato
único de facto que negocia con los ministros y que declara la huelga
ilegal si la oferta no le satisface. No debe sorprendernos, por lo tanto,
que nuevamente se anuncien amenazas de huelga, debido a que los funcionarios
públicos no les agradó el reajuste anunciado por el Ministro
de Hacienda para diciembre próximo de un 6%.
El
Nuevo Sistema de Reajuste
Junto con anunciarse el reajuste general de
diciembre próximo se presentó un proyecto de ley que crea
la asignación de modernización, que no es imponible, pero
sí tributable, que beneficia a los funcionarios de los servicios
públicos del gobierno general, excluidos aquellos empleados que tienen
códigos administrativos especiales, como son los pertenecientes a
los Servicios de Salud, Fuerzas Armadas, Poder Judicial, Servicio Nacional
de Aduanas, Ministerio de Obras Públicas, Consejo de Defensa del
Estado y la Comisión Chilena de Energía Nuclear. Sin embargo,
es necesario señalar que sí recibirán esta asignación
algunos servicios que tienen bonos especiales como el Servicio de Impuestos
Internos y la Dirección de Presupuestos.
La asignación de modernización
se desglosa en los siguientes componentes y tendrán derecho a ella
los funcionarios de los servicios anteriormente nombrados que están
calificados en Lista Nº 1, de distinción, o en Lista Nº
2, buena:
Componente General: Un pago mensual equivalente al 5,5% de la remuneración
durante el año 1998, subiéndose a 6% durante el año
1999. Esta asignación se entregará a todo el personal de planta
y contrata sin que exista ninguna exigencia de mayor productividad.
Componente Institucional: A partir de 1999, un pago mensual, adicional al anterior,
del equivalente a un 3% de la remuneración para aquellos funcionarios
de servicios públicos que cumplan el 90% o más de las metas
anuales que se definieron para el servicio. La asignación será
de un 1,5%, si el servicio cumple entre el 75% y 90% de las metas anuales.
Componente Individual: A partir de 1999, un pago mensual, adicional a los
anteriores, del equivalente a un 4% de la remuneración para aquellos
funcionarios públicos que se encuentren en el 33% de los mejor evaluados
del servicio y de un 2% para el restante 66% de los mejor evaluados del
servicio.
Como puede apreciarse en el detalle anterior,
existe un esfuerzo por relacionar el desempeño con la remuneración
obtenida, tal como es habitual en el sector privado. Sin embargo, el llamado
componente general lo recibirá más del 90% de los funcionarios
públicos de los servicios incluidos, ya que el número de personas
en listas Nºs 3 y 4 es bastante reducido. Por su parte, el máximo
porcentaje que podría recibir un funcionario que se encuentre en
un servicio que cumplió las metas institucionales y que se ubicó
en el 33% mejor evaluado es de 13% de la remuneración original, cifra
que, a la luz de los incrementos en el sector privado, es claramente generosa.
Indudablemente, la administración de
personal estatal debe modificarse de manera paulatina, incorporando mayor
flexibilidad y correspondencia entre remuneración y desempeño.
Ahora bien, el proyecto de ley, si bien avanza en este sentido, podría
perfeccionarse en los siguientes aspectos:
i)
Hacer imponible esta asignación: Efectivamente es una mala
costumbre en el sector público el dejar parte de la remuneración
como no imponible, con los consiguientes efectos que se registraron en el
pasado, cuando la mayor parte de la remuneración era no imponible,
generando una gruesa separación en la remuneración total del
trabajador y la pensión obtenida. Por consiguiente, tal como ocurre
en el sector privado, es necesario que esta asignación sea imponible.
ii) Eliminar el componente general e incrementar
en idéntico valor el componente individual: Esto hace mucho más fuerte la relación entre
productividad y asignación, eliminándose un componente general
que es prácticamente un reajuste general sin condiciones, salvo el
pertenecer a listas 1 y 2, como ocurre con cerca del 90% de los empleados.
Por lo tanto, se eliminaría este reajuste general y esos recursos
serían utilizados en diferenciar mucho más a los empleados
más destacados.
Concluyendo...
En primer lugar, el efecto del proyecto recién
presentado es que, además del reajuste general de 6% que recibirán
los empleados del Estado en diciembre próximo, una parte de ellos
recibirá a partir de enero un reajuste adicional de 5,5%; es decir,
un reajuste total de 11,5%. Este último incremento es con la sola
condición de pertenecer a listas 1 y 2, es decir, casi todos los
empleados. Este incremento supera con largueza los reajustes que se observan
en el sector privado y provocarán una expansión del gasto
público que, como ha sido tradicional, dificultará la paulatina
reducción de la inflación y de la tasa de interés.
En segundo lugar, a partir de 1999 se iniciaría
el aumento de remuneraciones relacionado con el desempeño institucional
e individual, lo que va en el sentido correcto, pudiéndose perfeccionar
en los aspectos señalados. Sin duda, aún existe mucho camino
por recorrer, pero iniciativas que permitan premiar a los buenos funcionarios
y facilitar el despido de los empleados mal evaluados, siempre son necesarias
para mejorar la calidad de la atención a la población.
Presiones de los
Grupos
de Interés y el
Paro
de Buses
La semana pasada quedó en evidencia
la eficiente organización de los habitantes de Santiago y la V Región
frente al paro de la locomoción colectiva, específicamente
de los buses urbanos. Hubo quienes hicieron negocio, ofreciendo el servicio
de transporte; otros más generosos lo hicieron por motivos solidarios,
en tanto otros aprovecharon la situación para hacer campaña
política.
El paro fue una reacción de los empresarios
del sector que expresaron su desacuerdo con las bases de la próxima
licitación de recorridos, conocida como el proyecto Doñas.
Sin embargo, a pesar que el paro duró
sólo 7 horas, no es posible afirmar que lo anterior constituye una
derrota para los empresarios de buses o una victoria para el Ministerio
de Transportes. Por el contrario, el análisis siguiente muestra cómo
las presiones de ciertos grupos finalmente redundan en beneficios para ellos.
Todo lo anterior deriva de la existencia de regulaciones ineficientes.
¿Qué
Razones Motivaron el Paro?
Una de las razones principales que motivó
el paro fue el rechazo, por parte de los empresarios y choferes del sector,
de la forma y fondo de las bases de la próxima licitación
de recorridos elaborada por el Ministerio de Transportes. Dentro de ello,
no estaban de acuerdo con la implementación del sistema de tarifas
por sector y horario, ni tampoco con la reducción de frecuencias
del servicio.
Por otra parte, le exigían al Gobierno
ciertas cosas como: la autorización de la instalación de terminales
fuera de las vías públicas; que las bases de licitación
contemplaran la entrega de uniformes a los conductores y un seguro de vida;
además le pedían que modifique la ley y que el Ministerio
fije las tarifas de este servicio; además solicitaban terminar con
el parte empadronado y realizar fiscalizaciones más transparentes;
que las bases de licitación contemplaran los costos por la instalación
de cobradores automáticos de pasaje, etc.
Por su parte, dentro de las solicitudes propias
de los choferes al Gobierno y a los empresarios, pedían un salario
de 4,75 ingresos mínimos mensuales (aproximadamente, $340.000), gratificación
anual y bonos de reconocimiento.
Los empresarios, por otra parte, solicitaban
al Gobierno que controlara los taxis colectivos y estableciera la tarifa
de pasajes en $200.
El
Acuerdo Posterior
El acuerdo firmado el pasado 21 de octubre,
por el Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones, el Consejo Superior
de Transporte de Pasajeros y el Consejo de Transporte de la V Región
- que puso fin al paro de microbuses-, establece principalmente que los
problemas derivados de discrepancias entre las partes se solucionarán
mediante una lógica de racionalidad más que de conflicto.
Y otorga la posibilidad de discutir y analizar, en conjunto, los puntos
que han generado una situación de desacuerdo entre las partes.
En lo particular, el acuerdo señala,
que es necesario:
a) respaldar
e impulsar la iniciativa parlamentaria que suspende la inscripción
de taxis básicos y colectivos, procurando el Ministerio la mayor
urgencia en la tramitación de la Ley, y posteriormente, el Ministerio
se compromete a reglamentar estos servicios.
b)
que el Ministerio incremente la fiscalización de los medios de transporte
que no respeten la normativa que regula el transporte público de
pasajeros, como es el caso de los minibuses.
c) que
el Ministerio se aboque al estudio de una normativa que flexibilice la instalación
y el uso de terminales, buscando una mayor equidad entre los medios de transporte.
Respecto de la futura licitación del
transporte público de Santiago, principal punto de discordia, se
estableció que:
El Ministerio generará mecanismos de
reajustabilidad tarifaria que cumplan con un nivel de rentabilidad acorde
a los costos y exigencias de calidad y modernidad.
El sector se compromete a participar competitivamente
en esta licitación, como ha ocurrido en los distintos procesos anteriores,
y el Ministerio se comprometió a aplicar factores similares a las
licitaciones pasadas o métodos de relación precio-calidad.
Referente a los conductores, el Ministerio
se comprometió a considerar el seguro de vida y la entrega de uniformes.
Efectos
de Esta Negociación
Luego de revisar el acuerdo y las solicitudes
de los empresarios y choferes del sector, uno puede derivar los siguientes
efectos de las medidas acordadas:
1.- Iniciativa que congela el parque actual
de taxis básicos y colectivos.
Los efectos económicos de aplicar una medida de esta naturaleza,
son múltiples. Dentro de los más importantes se encuentran:
(i) La
mayor escasez de un recurso se traduce en un aumento de su precio. En este
caso, al congelar el número de taxis, el permiso para ser taxista
se convierte en un recurso escaso. Por lo tanto, lo más probable
es que el permiso para ser taxista (o licencia) comience a ser transable
a un precio positivo. En la actualidad, esto no se produce porque quien
quiere ser taxista, puede inscribirse libremente.
(ii) Al
establecer una limitación al número de taxis, sube el precio
y se reduce la calidad del viaje. Cada taxista querrá captar la mayor
cantidad de pasajeros posible y, lo más probable, es que si la capacidad
de cada vehículo es de 4 pasajeros, ellos estén incentivados
a llevar a 5.
(iii) Se
incentiva una mayor circulación de los taxis, no resolviendo el tema
de congestión, ya que para cada taxista será más rentable
circular llevando pasajeros.
(iv)
Se produce una redistribución del ingreso en favor de los taxistas
ya existentes, y son los consumidores o clientes los que salen perjudicados,
ya que tendrán que pagar un precio mayor por un servicio de inferior
calidad.
(v)
Se producirá un beneficio para los actuales taxistas, discriminando
en contra de quienes en el futuro deseen ingresar a la actividad. Ello producirá,
además, todo tipo de privilegios.
Si se quiere controlar que los taxis colectivos
efectivamente cumplan su recorrido, entonces lo óptimo sería
aumentar la fiscalización, pero una medida que restringe el parque
no soluciona el problema y crea distorsiones adicionales como las señaladas.
2.- Instalación de Terminales. Actualmente, los terminales de locomoción
colectiva urbana sólo pueden localizarse en las zonas que contempla
el instrumento de planificación territorial (Plan Regulador).1 En este aspecto
debiera avanzarse por liberalizar la instalación de los terminales,
tomando en cuenta las externalidades que ellos provocan sobre la sociedad
y sus habitantes. En efecto, un instrumento como el Plan Regulador es muy
rígido por cuanto una modificación a él toma en promedio
10 años.
3.- Sistema de licitación de recorridos
Sistema Tarifario. El Gobierno se comprometió a generar mecanismos de
reajustabilidad tarifaria que cumplan con los objetivos de obtener niveles
de rentabilidad acordes con los costos y exigencias de calidad y modernidad.
Al respecto es preciso señalar que las tarifas debieran reflejar
el costo marginal de otorgar el servicio y, en consecuencia, puede ser económicamente
óptimo establecer tarifas diferenciadas por hora o por recorrido,
tal como actualmente lo hace el Metro, si es que las diferencias en los
costos marginales así lo justifican. Sin embargo, en un proceso de
licitación competitivo, los oferentes compiten por tarifa: es decir,
gana la licitación quien ofrece la menor tarifa al usuario. En este
contexto, no es óptimo que intervenga el Estado, fijando dichas tarifas
tal como lo solicitan los empresarios del sector, ya que se distorsiona
la licitación y los perjudicados serán los pasajeros que tendrán
que pagar más por el servicio.
Participación Competitiva en las
Licitaciones. La idea de aumentar
el poder monopólico es atractiva para cualquier empresa o grupo de
profesionales que otorgan un servicio. En efecto, al limitar el número
de oferentes, es posible aumentar el poder que se tiene para fijar los precios
por sobre el nivel de equilibrio y asi obtener utilidades sobrenormales.
Lo anterior no tiene efecto en el largo plazo
si no existen impedimentos para que otros oferentes participen en el proceso
de licitación, ya que será posible que entren nuevos oferentes
al mercado o que otros profesionales otorguen el servicio o un servicio
sustituto. Es por esta razón que adquiere importancia el que exista
libre entrada y competencia en los procesos de licitación.
Si las autoridades efectivamente hubieran
decidido restringir la participación en la futura licitación
habrían creado una barrera a la entrada. En consecuencia, es positivo,
desde un punto de vista económico, que el sector se haya comprometido
a participar competitivamente en esta próxima licitación.
El
Problema de la Captura de los Reguladores
Una consecuencia negativa del establecimiento
de regulaciones que afectan el funcionamiento de un mercado es lo que en
teoría económica se denomina "Teoría de la Captura".
Esta consiste en el incentivo que se genera
para que las empresas o personas que se ven beneficiadas con la regulación
convenzan a las autoridades para que impongan una barrera legal a la entrada.
Es decir, se incentiva el ser "aliado" del regulador de tal manera
de poder obtener los beneficios. Esta actitud de "captura" de
los reguladores incentiva la corrupción y le quita transparencia
al sistema.
Con el proyecto de ley que congela el parque
de taxis colectivos y básicos, las autoridades incentivan esta actitud
de parte de otros medios de transporte.
En conclusión, es de esperar que el
Gobierno no legisle en favor de ciertos grupos que se ven amenazados con
la mayor competencia de servicios de transporte sustitutos. Esto sólo
perjudicaría a quienes reciben los servicios. El camino correcto
es avanzar en otorgarle mayor transparencia al proceso de licitación
de recorridos del transporte público de pasajeros y en una mayor
fiscalización que permita que los taxis colectivos con recorridos
licitados y los microbuses compitan en igualdad de condiciones.
1 Véase artículo 4.13.5 de la
Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (DS Nº 47/92).
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