Crisis Asiática
y sus Efectos en Chile
La Importancia
del Cobre
Sucesivas noticias sobre la crisis asiática
han empeorado las proyecciones para el próximo año
de nuestra economía. El precio del cobre es la variable
que refleja de manera más notoria para nosotros el menor
dinamismo de la economía mundial, que se traduce a su vez
en una menor demanda por el metal rojo, acompañada de una
oferta más abundante. En este sentido cabe recordar que
para el próximo año se espera una producción
nacional en torno a 3,7 millones de toneladas métricas
finas, por lo que cada centavo que baje el precio del metal se
reducen las exportaciones en aproximadamente US$ 81 millones anuales.
De esta manera, y considerando que la actual proyección
de déficit en la cuenta corriente de 4,7% del PIB supone
un precio del cobre de 90 centavos, de resultar el precio más
cercano a los 80 centavos de dólar, entonces el déficit
se eleva de inmediato al equivalente a 5,7% del PIB. Lo anterior
bajo la actual definición de cuenta corriente según
criterio de caja y no como será medido en el futuro según
criterio devengado.
Como se puede apreciar, es de la mayor relevancia
el nivel que alcance el precio del cobre, ya que de recuperarse
y situarse más cercano a los 90 centavos se podrían
compensar las otras bajas de precio que se visualizan para otros
commodities. Ahora bien, el precio del cobre es una variable que
ha afectado sistemáticamente a nuestra economía
y su varianza ha creado ciclos económicos reales. En el
gráfico Nº1 se puede apreciar, medida en términos
reales, la evolución del precio del cobre en las últimas
décadas.
Fuente: Banco Central de Chile.
En el gráfico se puede apreciar la significativa
evolución del precio desde el año 1960 a la fecha.
Sin duda, el período comprendido entre 1965 y 1974 es el
de valores más altos de la muestra, mientras los de los
años 1982-1987 son los más bajos. En este sentido,
hoy en día nos encontraríamos nuevamente en un ciclo
decreciente que nos podría llevar más abajo que
el nivel de 1993, año en que el precio nominal promedio
fue de 86,7 centavos de dólar. No existe, sin embargo,
ninguna estimación que nos indique cuánto tiempo
podría durar este ciclo decreciente, ya que podría
revertirse rápidamente como ocurrió en el año
1994, o ser la antesala a un largo período como el sufrido
durante la década pasada.
El Peso de las
Economías Asiáticas
Teniendo a la vista esta situación, es necesario
enfocarse en la región en crisis. Como se puede observar
en el cuadro Nº1, el Asia completa, incluyendo China, representa
cerca del 28% del PIB mundial, el 59% de la población mundial
y cerca del 21% de las exportaciones totales, siendo una zona
con altas tasas de crecimiento económico, probablemente
las más elevadas del planeta.
También del cuadro Nº1 se puede concluir
que si bien la zona asiática es importante en el contexto
global, no es menos importante el desempeño del resto del
mundo. En ese sentido, si la economía americana y la Unión
Europea crecen un poco más de lo previsto, entonces se
reduce el impacto mundial del problema asiático. Si bien
esto puede ayudar a incrementar el precio del cobre, existen productos
que serán muy afectados, ya que su principal mercado es
Asia. Tal es el caso de los productos forestales como madera en
bruto, que se venden principalmente en Corea.
Cuadro Nº1
PIB, Población y Exportaciones
Distribución Porcentual
| PIB1
| Población2
| Exportaciones3
|
| | |
|
| América Latina
| 6,0% |
9,4% | 5,1%
|
| Unión Europea
| 30,2% |
8,6% | 33,7%
|
| Estados Unidos
| 27,0% |
6,4% | 15,5%
|
| Asia |
27,9%
| 59,3% |
20,7% |
| Japón
| 19,1% |
3,0% |
5,8%
|
| Dragones |
3,5% |
1,8%
| 6,7% |
| Otros |
5,3% |
54,4%
| 8,2% |
| Medio Este y Europa
| 4,2% |
7,0% | 3,6%
|
| Otros países
| 4,7% |
9,4% |
21,4%
|
| | |
|
| 100,0%
| 100,0% |
100,0% |
Fuentes: FMI, Banco Mundial y Trade Global Report
Notas:
1 Basado en el PIB del año
1995.
2 Población estimada en
1996.
3 Exportaciones año
1994.
En los países que están afectados
actualmente, la crisis se ha traducido en caídas de las
bolsas, así como sucesivas quiebras de empresas y de instituciones
financieras. Lo anterior se puede apreciar en la evolución
de los tipos de cambio real de cada uno de los países.
El cuadro Nº2 muestra las devaluaciones experimentadas por
los países del sudeste asiático en los últimos
meses.
Cuadro Nº2
Tipo de Cambio Real
Base 1990
| 1994
| 1995 |
1996
| Junio |
Nov. |
Var.%
|
| | |
| 1997 |
1997
| Jun.-Nov.97
|
| Asia Emergente
| | | |
| | |
| Corea |
119,0 |
117,0
| 113,6 |
117,4 |
130,5
| 11,2% |
| Malasia |
94,5 | 95,1
| 90,1 | 86,0
| 109,1 |
26,9% |
| Filipinas
| 95,9 | 97,2
| 87,3 | 83,1
| 108,3 |
30,3% |
| Singapur
| 91,7 | 90,9
| 87,1 | 85,2
| 88,0 | 3,3%
|
| Taiwan |
109,9 | 109,4
| 111,1 |
109,9 | 119,3
| 8,6% |
| Tailandia
| 100,7 |
101,1 | 95,7
| 92,1 | 129,9
| 41,0% |
| | |
| | | |
| Chile |
87,8 | 83,2
| 79,1 | 75,2
| 73,2 |
|
Fuente: JP Morgan.
Se puede apreciar la magnitud de las devaluaciones
en Malasia, Filipinas y Tailandia, mientras que en Japón
también se ha retornado a niveles en torno a Yenes 130
por dólar americano. Es decir, se incrementa la competitividad
del sector exportador de sus economía, existiendo revisiones
a la baja en materia de crecimiento y con la necesidad de convenir
la solución al serio problema financiero que existe. No
cabe duda, por lo tanto, que la región asiática
no contribuirá como en el pasado a la demanda por nuestros
productos de exportación. Ahora bien, los países
afectados por la crisis hasta ahora no pesan significativamente
en la demanda mundial. Es por ello importante observar con atención
lo que ocurre en Japón. No obstante todo lo anterior, lo
más relevante es el buen momento de la economía
norteamericana y la recuperación de la europea, las que
en conjunto representan casi el 5% del PIB mundial.
Conclusión
Por tanto, el nivel del precio del cobre es crucial
para el desempeño económico del próximo año,
ya que de validarse un escenario pesimista con 80 centavos de
dólar, no sería extraño que el crecimiento
del producto se reduzca a un rango entre 5 y 5,5%, luego de haber
sido proyectado originalmente en el rango 6,5-7%. Esto se hace
especialmente delicado cuando se piensa que el presupuesto público
fue confeccionado con un precio de 92 centavos y autoriza un crecimiento
del gasto público en torno a un 8%. A la luz de los antecedentes
señalados, la prudencia aconseja revisar las cifras fiscales
de 1998, introduciendo una reducción de gastos que compatibilice
el presupuesto con el nuevo escenario internacional. Ello colaboraría
a incrementar el ahorro nacional y sustentar un tipo de cambio
real más alto, ambos elementos fundamentales para que la
economía nacional sortee una vez más las fluctuaciones
de los mercados mundiales.
Nota:
1 Actualmente se registran en la cuenta corriente
sólo las utilidades efectivamente retiradas desde nuestro
país. En el futuro se anotarán como egreso las utilidades
devengadas totales, registrándose en la cuenta de capitales
como ingreso a la porción que, siendo devengada, se reinvierta
en Chile. Este cambio metodológico incrementaría
el déficit de la cuenta corriente entre 0,5 y 0,7% del
PIB.

La
Política Social y los Resultados Electorales
Los períodos eleccionarios y
los resultados de estos procesos constituyen un formidable elemento
para extraer un conjunto de lecciones respecto de la opinión
de los ciudadanos sobre diversos temas que tienen que ver con
sus intereses y con el desempeño de los políticos
y gobiernos, que han sido denominados representantes de la soberanía
popular. Si queremos interpretar correctamente el mensaje que
envían los electores conviene revisar qué ha pasado
en los últimos años, en aquellos aspectos que más
directamente afectan a la ciudadanía, es decir, la educación,
la salud y la vivienda.
Con reiterada insistencia, que se acentúa
en los períodos de campaña, la Concertación
ha usado la política social, y las necesidades de las personas
en materia de salud, educación y vivienda, principalmente,
como una plataforma para lograr aumentar su caudal de votos. En
estas circunstancias, el conglomerado de gobierno ha pretendido
monopolizar la preocupación por los necesitados y ser
los paladines de la solidaridad y la fraternidad, ofreciendo la
solución de todos los problemas sociales y la eliminación
de las desigualdades, a la vez que presentan a sus contrincantes
como personajes egoístas y perversos que no se conmueven
frente a las necesidades de los más pobres.
Esta insistencia en usar a la política
social en la febril búsqueda de dividendos políticos,
pierde de vista un elemento que es de sobra conocido por los técnicos
en materia social: los tiempos sociales no son del mismo orden
que los tiempos políticos. En efecto, los resultados concretos
de una política social efectiva con énfasis en la
promoción del capital humano son de largo plazo, en tanto
que la preocupación de los políticos es de corto
plazo, dado que su período de evaluación está
determinado por la próxima elección.
De allí la conveniencia de actuar
técnicamente en materia social y propiciar políticas
desde una perspectiva de país, postergando los intereses
políticos de corto plazo, puesto que, difícilmente,
una decisión correcta en materia social tendrá impacto
en el corto plazo político.
Sin embargo, en el sentido contrario,
una mala decisión en materia de política social
sí puede tener efectos negativos en los resultados electorales,
sobre todo si ha transcurrido un tiempo prudente para que sea
razonable esperar algunos resultados.
Este parece ser el caso de lo ocurrido
durante estos 8 años con algunas políticas sociales.
La Concertación no ha tenido en cuenta que los beneficiarios
de los servicios sociales son sus usuarios, la población
en general, y no la burocracia encargada de administrar los programas.
De esta forma, el cuantioso aumento de recursos destinados al
gasto social no ha sido percibido por la población en la
medida que la mayor parte ha ido a parar a quienes trabajan como
prestadores de tales servicios al amparo del Estado.
Modernización
Pendiente
Mientras tanto, a pesar del aumento
de los recursos destinados al gasto social, la agenda de modernizació=
n
de dichos servicios permanece sin modificaciones desde comienzos
de la presente década, también debido al temor de
la autoridad frente a la presión ejercida por los grupos
de interés.
Es así como, en materia de educaci&oac=
ute;n,
sigue pendiente la necesidad de otorgar mayor autonomía
a las escuelas y no se ha hecho lo suficiente por dotarlas de
mecanismos de gestión, consistentes con la búsqueda
de una mejor calidad de educación.
En el caso de la salud, nada se ha
hecho por transformar el arcaico sistema estatal en un subsidio
a la demanda con plena libertad de elección, incluyendo
a los más pobres.
En el sector vivienda se sigue operando
un mecanismo de subsidios directos que requiere de modificaciones
consistentes con la nueva realidad del país en esta materia,
dando un mayor protagonismo a las familias en la elección
de la solución habitacional que más se acomoda a
sus necesidades. En el área de nutrición infantil
se siguen operando programas masivos universales, que nada tienen
que ver con los nuevos desafíos en esta materia y con la
realidad de que, ya en 1994, un 19,4% de los niños menores
de 6 años tenían sobrepeso, incluyendo a un 5,4%
de obesos.
Los resultados obtenidos por la Concertaci&oa=
cute;n
en la última elección parlamentaria, entre otras
cosas, es un castigo, que no es otra cosa que el producto del
cansancio de los votantes de seguir escuchando promesas que no
se cumplen y continuar esperando por un efectivo mejoramiento
en la calidad de los servicios sociales, en cuya prestación
el Estado tiene una participación mayoritaria.
El mensaje es muy claro: no se trata de aumentar
los recursos, sino de realizar las reformas estructurales que
permitan mejorar la calidad de los servicios sociales. Las políticas
claves para ello son las mismas que han permitido el éxito
en otras áreas. Permitir que el usuario elija libremente
entre diferentes proveedores del servicio; introducir competencia
entre los oferentes de servicios educacionales, de salud y de
vivienda; dar flexibilidad en la gestión y la administración
de las unidades que producen los servicios señalados; introducir
en forma creciente al sector privado en la propiedad de esos servicios.
La agenda es enorme y el desafío de mejorar la calidad
de vida de los chilenos más pobres está más
presente que nunca.

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