Nº368
26 de diciembre de 1997

 


Crisis Asiática y sus Efectos en Chile

La Importancia del Cobre

Sucesivas noticias sobre la crisis asiática han empeorado las proyecciones para el próximo año de nuestra economía. El precio del cobre es la variable que refleja de manera más notoria para nosotros el menor dinamismo de la economía mundial, que se traduce a su vez en una menor demanda por el metal rojo, acompañada de una oferta más abundante. En este sentido cabe recordar que para el próximo año se espera una producción nacional en torno a 3,7 millones de toneladas métricas finas, por lo que cada centavo que baje el precio del metal se reducen las exportaciones en aproximadamente US$ 81 millones anuales. De esta manera, y considerando que la actual proyección de déficit en la cuenta corriente de 4,7% del PIB supone un precio del cobre de 90 centavos, de resultar el precio más cercano a los 80 centavos de dólar, entonces el déficit se eleva de inmediato al equivalente a 5,7% del PIB. Lo anterior bajo la actual definición de cuenta corriente según criterio de caja y no como será medido en el futuro según criterio devengado.

Como se puede apreciar, es de la mayor relevancia el nivel que alcance el precio del cobre, ya que de recuperarse y situarse más cercano a los 90 centavos se podrían compensar las otras bajas de precio que se visualizan para otros commodities. Ahora bien, el precio del cobre es una variable que ha afectado sistemáticamente a nuestra economía y su varianza ha creado ciclos económicos reales. En el gráfico Nº1 se puede apreciar, medida en términos reales, la evolución del precio del cobre en las últimas décadas.

Fuente: Banco Central de Chile.

En el gráfico se puede apreciar la significativa evolución del precio desde el año 1960 a la fecha. Sin duda, el período comprendido entre 1965 y 1974 es el de valores más altos de la muestra, mientras los de los años 1982-1987 son los más bajos. En este sentido, hoy en día nos encontraríamos nuevamente en un ciclo decreciente que nos podría llevar más abajo que el nivel de 1993, año en que el precio nominal promedio fue de 86,7 centavos de dólar. No existe, sin embargo, ninguna estimación que nos indique cuánto tiempo podría durar este ciclo decreciente, ya que podría revertirse rápidamente como ocurrió en el año 1994, o ser la antesala a un largo período como el sufrido durante la década pasada.

El Peso de las Economías Asiáticas

Teniendo a la vista esta situación, es necesario enfocarse en la región en crisis. Como se puede observar en el cuadro Nº1, el Asia completa, incluyendo China, representa cerca del 28% del PIB mundial, el 59% de la población mundial y cerca del 21% de las exportaciones totales, siendo una zona con altas tasas de crecimiento económico, probablemente las más elevadas del planeta.

También del cuadro Nº1 se puede concluir que si bien la zona asiática es importante en el contexto global, no es menos importante el desempeño del resto del mundo. En ese sentido, si la economía americana y la Unión Europea crecen un poco más de lo previsto, entonces se reduce el impacto mundial del problema asiático. Si bien esto puede ayudar a incrementar el precio del cobre, existen productos que serán muy afectados, ya que su principal mercado es Asia. Tal es el caso de los productos forestales como madera en bruto, que se venden principalmente en Corea.

Cuadro Nº1

PIB, Población y Exportaciones

Distribución Porcentual
PIB1 Población2 Exportaciones3
América Latina 6,0% 9,4%5,1%
Unión Europea 30,2% 8,6%33,7%
Estados Unidos 27,0% 6,4%15,5%
Asia 27,9% 59,3% 20,7%
Japón 19,1% 3,0% 5,8%
Dragones 3,5% 1,8% 6,7%
Otros 5,3% 54,4% 8,2%
Medio Este y Europa 4,2% 7,0%3,6%
Otros países 4,7% 9,4% 21,4%
100,0% 100,0% 100,0%

Fuentes: FMI, Banco Mundial y Trade Global Report

Notas:

1 Basado en el PIB del año 1995.

2 Población estimada en 1996.

3 Exportaciones año 1994.

En los países que están afectados actualmente, la crisis se ha traducido en caídas de las bolsas, así como sucesivas quiebras de empresas y de instituciones financieras. Lo anterior se puede apreciar en la evolución de los tipos de cambio real de cada uno de los países. El cuadro Nº2 muestra las devaluaciones experimentadas por los países del sudeste asiático en los últimos meses.

Cuadro Nº2

Tipo de Cambio Real

Base 1990
1994 1995 1996 Junio Nov. Var.%
1997 1997 Jun.-Nov.97
Asia Emergente
Corea 119,0 117,0 113,6 117,4 130,5 11,2%
Malasia 94,595,1 90,186,0 109,1 26,9%
Filipinas 95,997,2 87,383,1 108,3 30,3%
Singapur 91,790,9 87,185,2 88,03,3%
Taiwan 109,9109,4 111,1 109,9119,3 8,6%
Tailandia 100,7 101,195,7 92,1129,9 41,0%
Chile 87,883,2 79,175,2 73,2

Fuente: JP Morgan.

Se puede apreciar la magnitud de las devaluaciones en Malasia, Filipinas y Tailandia, mientras que en Japón también se ha retornado a niveles en torno a Yenes 130 por dólar americano. Es decir, se incrementa la competitividad del sector exportador de sus economía, existiendo revisiones a la baja en materia de crecimiento y con la necesidad de convenir la solución al serio problema financiero que existe. No cabe duda, por lo tanto, que la región asiática no contribuirá como en el pasado a la demanda por nuestros productos de exportación. Ahora bien, los países afectados por la crisis hasta ahora no pesan significativamente en la demanda mundial. Es por ello importante observar con atención lo que ocurre en Japón. No obstante todo lo anterior, lo más relevante es el buen momento de la economía norteamericana y la recuperación de la europea, las que en conjunto representan casi el 5% del PIB mundial.

Conclusión

Por tanto, el nivel del precio del cobre es crucial para el desempeño económico del próximo año, ya que de validarse un escenario pesimista con 80 centavos de dólar, no sería extraño que el crecimiento del producto se reduzca a un rango entre 5 y 5,5%, luego de haber sido proyectado originalmente en el rango 6,5-7%. Esto se hace especialmente delicado cuando se piensa que el presupuesto público fue confeccionado con un precio de 92 centavos y autoriza un crecimiento del gasto público en torno a un 8%. A la luz de los antecedentes señalados, la prudencia aconseja revisar las cifras fiscales de 1998, introduciendo una reducción de gastos que compatibilice el presupuesto con el nuevo escenario internacional. Ello colaboraría a incrementar el ahorro nacional y sustentar un tipo de cambio real más alto, ambos elementos fundamentales para que la economía nacional sortee una vez más las fluctuaciones de los mercados mundiales.

Nota:

1 Actualmente se registran en la cuenta corriente sólo las utilidades efectivamente retiradas desde nuestro país. En el futuro se anotarán como egreso las utilidades devengadas totales, registrándose en la cuenta de capitales como ingreso a la porción que, siendo devengada, se reinvierta en Chile. Este cambio metodológico incrementaría el déficit de la cuenta corriente entre 0,5 y 0,7% del PIB.


 

Volver

 

La Política Social y los Resultados Electorales

Los períodos eleccionarios y los resultados de estos procesos constituyen un formidable elemento para extraer un conjunto de lecciones respecto de la opinión de los ciudadanos sobre diversos temas que tienen que ver con sus intereses y con el desempeño de los políticos y gobiernos, que han sido denominados representantes de la soberanía popular. Si queremos interpretar correctamente el mensaje que envían los electores conviene revisar qué ha pasado en los últimos años, en aquellos aspectos que más directamente afectan a la ciudadanía, es decir, la educación, la salud y la vivienda.

Con reiterada insistencia, que se acentúa en los períodos de campaña, la Concertación ha usado la política social, y las necesidades de las personas en materia de salud, educación y vivienda, principalmente, como una plataforma para lograr aumentar su caudal de votos. En estas circunstancias, el conglomerado de gobierno ha pretendido monopolizar la preocupación por los necesitados y ser los paladines de la solidaridad y la fraternidad, ofreciendo la solución de todos los problemas sociales y la eliminación de las desigualdades, a la vez que presentan a sus contrincantes como personajes egoístas y perversos que no se conmueven frente a las necesidades de los más pobres.

Esta insistencia en usar a la política social en la febril búsqueda de dividendos políticos, pierde de vista un elemento que es de sobra conocido por los técnicos en materia social: los tiempos sociales no son del mismo orden que los tiempos políticos. En efecto, los resultados concretos de una política social efectiva con énfasis en la promoción del capital humano son de largo plazo, en tanto que la preocupación de los políticos es de corto plazo, dado que su período de evaluación está determinado por la próxima elección.

De allí la conveniencia de actuar técnicamente en materia social y propiciar políticas desde una perspectiva de país, postergando los intereses políticos de corto plazo, puesto que, difícilmente, una decisión correcta en materia social tendrá impacto en el corto plazo político.

Sin embargo, en el sentido contrario, una mala decisión en materia de política social sí puede tener efectos negativos en los resultados electorales, sobre todo si ha transcurrido un tiempo prudente para que sea razonable esperar algunos resultados.

Este parece ser el caso de lo ocurrido durante estos 8 años con algunas políticas sociales. La Concertación no ha tenido en cuenta que los beneficiarios de los servicios sociales son sus usuarios, la población en general, y no la burocracia encargada de administrar los programas. De esta forma, el cuantioso aumento de recursos destinados al gasto social no ha sido percibido por la población en la medida que la mayor parte ha ido a parar a quienes trabajan como prestadores de tales servicios al amparo del Estado.

Modernización Pendiente

Mientras tanto, a pesar del aumento de los recursos destinados al gasto social, la agenda de modernizació= n de dichos servicios permanece sin modificaciones desde comienzos de la presente década, también debido al temor de la autoridad frente a la presión ejercida por los grupos de interés.

Es así como, en materia de educaci&oac= ute;n, sigue pendiente la necesidad de otorgar mayor autonomía a las escuelas y no se ha hecho lo suficiente por dotarlas de mecanismos de gestión, consistentes con la búsqueda de una mejor calidad de educación.

En el caso de la salud, nada se ha hecho por transformar el arcaico sistema estatal en un subsidio a la demanda con plena libertad de elección, incluyendo a los más pobres.

En el sector vivienda se sigue operando un mecanismo de subsidios directos que requiere de modificaciones consistentes con la nueva realidad del país en esta materia, dando un mayor protagonismo a las familias en la elección de la solución habitacional que más se acomoda a sus necesidades. En el área de nutrición infantil se siguen operando programas masivos universales, que nada tienen que ver con los nuevos desafíos en esta materia y con la realidad de que, ya en 1994, un 19,4% de los niños menores de 6 años tenían sobrepeso, incluyendo a un 5,4% de obesos.

Los resultados obtenidos por la Concertaci&oa= cute;n en la última elección parlamentaria, entre otras cosas, es un castigo, que no es otra cosa que el producto del cansancio de los votantes de seguir escuchando promesas que no se cumplen y continuar esperando por un efectivo mejoramiento en la calidad de los servicios sociales, en cuya prestación el Estado tiene una participación mayoritaria.

El mensaje es muy claro: no se trata de aumentar los recursos, sino de realizar las reformas estructurales que permitan mejorar la calidad de los servicios sociales. Las políticas claves para ello son las mismas que han permitido el éxito en otras áreas. Permitir que el usuario elija libremente entre diferentes proveedores del servicio; introducir competencia entre los oferentes de servicios educacionales, de salud y de vivienda; dar flexibilidad en la gestión y la administración de las unidades que producen los servicios señalados; introducir en forma creciente al sector privado en la propiedad de esos servicios. La agenda es enorme y el desafío de mejorar la calidad de vida de los chilenos más pobres está más presente que nunca.

 

Volver