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Inseguridad
Ciudadana:
Diagnóstico
y Soluciones
Chile se
encuentra ante una decisión crucial. O enfrenta con decisión
a la delincuencia, o, por no hacerlo, pone en peligro la modernización
de nuestro país que lo ha llevado a ocupar un sitial de
privilegio en el continente. Así de grave es hoy día
el problema de inseguridad ciudadana.
En efecto, asistimos a un progresivo debilitamiento
de la confianza de la mayoría de los chilenos en instituciones
claves del Estado como son los Tribunales de Justicia y la Policía,
mientras, paralelamente, un grupo minoritario, los delincuentes,
muestran crecientes grados de profesionalización y osadía.
Las consecuencias para la sociedad de este fenómeno pueden
ser fatales: violencia, corrupción, pérdida de toda
confianza en la institucionalidad, disminución de la inversión,
pobreza, etc. Esta realidad amenaza incluso con despojar a nuestro
país de un atributo que desde hace mucho tiempo lo diferencia
de un gran número de naciones latinoamericanas, cual es
la ausencia de inseguridad ciudadana. Recientes estudios de opinión
respaldan nuestra apreciación. Una encuesta realizada en
toda América por El Mercurio, el Wall Street Journal y
otros medios de la región sitúa a nuestro país,
en términos de la confianza en instituciones claves, en
un lugar muy cercano al promedio de Latinoamérica, y muy
alejado de Estados Unidos, como lo muestra la tabla Nº 1.
Tabla Nº 1
CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES
(Porcentaje de la población que tiene
mucho o algo de confianza en:)
| EE UU
| Chile
| Latinoamérica
|
| Policía | 81
| 38 | 28
|
| Tribunales | 59
| 28 | 25
|
Fuente: El Mercurio, Economía y Negocios Edición
Extraordinaria 16 de abril de 1998.
Desgraciadamente, este fenómeno no ha sido
comprendido en toda su magnitud por las autoridades. Como dice
la revista Newsweek de esta semana bajo el sugestivo titular de
Zona de Miedo, "La criminalidad, el mayor problema de América
Latina, no se discutirá en la Cumbre de Santiago. "
1
La diferencia entre un país que tiene confianza
en sus instituciones y uno que no la tiene puede ser tan dramática
como que en el primero al ver a un policía el ciudadano
siente una sensación de seguridad, y en el segundo una
de miedo. Chile tiene que evitar caer en este segundo grupo y
aún está a tiempo para lograrlo.
Evolución de la
Delincuencia
Todos los antecedentes indican que la delincuencia
ha aumentado, que es más violenta, y que mayoritariamente
en ella participan jóvenes. Ocho de cada diez chilenos
encuestados creen que la delincuencia es más violenta que
hace un año atrás, y lo que es más preocupante,
de nuevo casi ocho de cada diez chilenos piensan que la delincuencia
aumentará a futuro. El temor a ser víctima de un
asalto se manifiesta especialmente cuando la gente vuelve al anochecer
a su casa (68%), en el centro de la ciudad (67%) y cuando sale
de su vivienda (60%). Un 42 % de los consultados siente miedo
al caminar solo por su barrio y un 31 % teme ser víctima
de un robo dentro de su casa en la noche.
2
Las Causas del
Problema
Son, por supuesto varias las causas del aumento
de la delincuencia en nuestro país. Entre ellas cabe destacar
una serie de circunstancias que han permitido rebajar considerablemente
el costo de delinquir, hasta transformar el delito en una actividad
«rentable» para sus autores, al menos en su particular
visión del problema:
Tabla Nº2
Penas Promedio
(principales delitos)
| Delito | 1985
| 1993
| Diferencia (%)
|
| Penas (años)
| Penas (años)
| |
| Robo | 5.5
| 3.9 | -28.7
|
| Homicidio | 7.0
| 5.6 | -20.3
|
| Violación | 8.4
| 6.6 | -21.8
|
Fuente: Fundación Paz Ciudadana
Rebajas en las penas
Tal como se aprecia en la Tabla Nº 2, las
Penas Promedio aplicadas en Chile a distintos delitos han disminuido
significativamente en los últimos años.
Esto constituye indudablemente un debilitamiento
de los disuasivos para la comisión de delitos, más
allá de la discusión de los teóricos del
Derecho Penal acerca del efecto del aumento de las penas.
Baja Probabilidad de ser aprehendido y condenado
Al efecto anterior debemos sumar el hecho que estas
penas rara vez se aplican si atendemos a la evidencia que nos
entregan las cifras. En Chile sólo cuarenta de cada cien
delitos se denuncian a la justicia. De esos cuarenta delitos denunciados
solamente el 4%, vale decir ni siquiera dos, terminan en una condena.
El resto se sobresee, ya sea temporal o definitivamente, por los
jueces que no encuentran mérito suficiente en los antecedentes
del proceso. Si además reparamos en la duración
de los procesos, veremos que, en definitiva, el delincuente percibe
un bajo riesgo de castigo por sus acciones.
Libertades condicionales y provisionales
Como ha sido patéticamente comprobado en
los últimos días, el régimen de libertades
condicionales (que permite a los condenados salir del penal) y
el de libertades provisionales (que permite a los procesados sin
condena salir en libertad) son excesivamente permisivos y en la
práctica significan que una fracción importante
de quienes cometen delitos tengan absoluta impunidad para volver
a cometerlos.
Indultos
El indulto opera como otro mecanismo que rebaja
el costo de delinquir. Si bien el indulto es una medida que remite
o conmuta la pena sin extinguirla o eliminar el carácter
de condenado del favorecido, particularmente en lo que se refiere
a la reincidencia, en la práctica se transforma en un mecanismo
de apelación frente a otro Poder del Estado, afectando
la certeza de las penas.
Inimputabilidad de menores y discernimiento.
Los menores de dieciseis años son inimputables,
y los de más de dieciseis y menos de dieciocho pueden ser
declarados sin discernimiento por el juez. Ello ha llevado a un
aumento de la delincuencia juvenil.
En definitiva, el delincuente ha recibido suficientes
muestras de debilidad de la sociedad como para aumentar el número
de delitos y la violencia aplicada a ellos. En la práctica
asistimos a un fenómeno de «profesionalización»
de la delincuencia, en el cual sus autores son cada vez más
osados y los crímenes son cuidadosamente estudiados y preparados.
Frente a ello ¿qué puede hacer la sociedad?
El Combate
a la Delincuencia
Este combate es desigual, y lo peor es que el delincuente
tiene todas las de ganar. Ya vimos que nuestro sistema judicial
es una valla muy fácil de superar para los delincuentes.
La policía, por su parte, enfrenta una serie de problemas.
Bajos sueldos y dificultades para llenar las vacantes autorizadas.
Escasa modernización en sus procedimientos y en su gestión.
Las instituciones policiales tiene mucho personal dedicado a labores
administrativas, y si bien parte de esas labores provienen de
obligaciones impuestas por la ley o los tribunales, que debieran
por supuesto cambiarse, otras perfectamente podrían ser
externalizadas por decisión de las propias instituciones.
Conclusiones
Si las autoridades no le dan a este problema la
importancia que merece, corremos el riesgo de transformarnos en
una sociedad violenta, que termine de confiar en absoluto en las
instituciones del Estado y empiece a tomarse la justicia por su
propia mano. Ese es el comienzo del fin para un país que
pretende ser moderno y superar el subdesarrollo. Se impone entonces
un programa integral de combate a la delincuencia. Si bien un
análisis de éste excede a los propósitos
de este documento, la mera apreciación de la realidad nos
dice que dicho plan debiera contener al menos los siguientes elementos:
a) Modificaciones
legales que aumenten el castigo a los delincuentes, incrementen
las penas de algunos delitos y en particular de la reincidencia,
eliminen el indulto, cambien los procedimientos para la libertad
condicional y las disposiciones sobre inimputabilidad y discernimiento.
b) Cambios
en los procedimientos judiciales que agilicen los procesos.
c) Mayor
dotación de recursos y modernización de las instituciones
policialesy mayor colaboración de los municipios y la comunidad
en el combate a la delincuencia.
d) Construcción
de cárceles que permitan asegurar el cumplimiento de las
penas.
Por sobre todo, se requiere que las autoridades
de Gobierno se convenzan que éste, y no muchos otros que
distraen tiempo y recursos, es el principal rol del Estado en
una sociedad moderna. Sin ese convencimiento, será difícil
avanzar hacia una solución del problema.
Notas
1 Newsweek, Edición en Español, 22
de abril de 1998.
2 "Delincuencia y Opinión
Pública" Fundación Paz Ciudadana, Mayo de 1997.
Informe a base de una encuesta realizada por Adimark en marzo
de 1997.
Hacia
una Nueva
Política
Social
En el curso de las últimas décadas,
nuestro país ha experimentado importantes trasformaciones
en el ámbito económico y social que le han permitido
cambiar su potencial de desarrollo y mantener un promedio anual
de crecimiento económico a tasas de 6% a 7%. Todos estos
cambios han incidido positivamente en el nivel de bienestar de
las familias que en promedio hoy día es superior.
Es así como Chile ha sido catalogado
a nivel internacional por el PNUD, como un país de alto
desarrollo humano, ubicándose en un lugar destacado en
el concierto internacional y en los primeros lugares en el ámbito
latinoamericano. 1
Los resultados de diversos estudios coinciden además en
una reducción importante de la pobreza desde el momento
que se registra crecimiento sostenido en Chile. Unido a lo anterior
y producto de grandes esfuerzos de inversión en recursos
humanos efectuados por largo tiempo, se ha logrado mejorar los
niveles de capital humano de las personas pobres, condición
necesaria para superar la pobreza. Hoy las personas cuentan con
una mayor educación, la escolaridad promedio es cercana
a 10 años y 7 años en el 20% más pobre. La
cobertura de enseñanza básica alcanza al 96% y de
enseñanza media al 79%. Se han superado importantes problemas
sociales como lo eran hace un tiempo los problemas de salud ocasionados
por la pobreza, como altas tasas de mortalidad infantil y desnutrición.
Una alta proporción de familias habitan en viviendas permanentes,
(casa o depto.) 91% del total de hogares y cerca del 70% son propietarias
de la vivienda que habitan; en tanto la cobertura de agua potable
urbana alcanza al 97% y de alcantarillado al 83%. 2
A pesar de los positivos indicadores
sociales que en promedio muestra el país, subsiste una
parte de la población que aún no se incorpora al
desarrollo y que está afectada por la pobreza. Estos sectores
sufren especialmente el problema del desempleo, deficiencias en
la atención de salud y la falta de oportunidades educacionales
de calidad que no permite a los jóvenes insertarse en un
mercado laboral cada vez más exigente. Es así como
se observan diferencias en el promedio de escolaridad que alcanza
a 7 años en el 20% más pobre y a casi 12 años
en el quintil superior.
Efectividad
de las Actuales Políticas Sociales
En este contexto de cambio económico
y social del país, cabría preguntarse acerca de
si las formas de abordar el problema de la pobreza y los instrumentos
que actualmente se utilizan están teniendo efectividad
y cómo a la luz de las características actuales
de la pobreza puede lograrse un mejor impacto a través
de las políticas sociales. El proceso de crecimiento económico
ha ido ocasionando un cambio en las características de
los más pobres y en sus problemas y por consiguiente, significa
también que debiera haber un cambio en el enfoque público
para abordar el fenómeno de la pobreza. Especialmente han
cambiado las características mínimas que se consideraban
aceptables, puesto que todos tenemos un nivel de vida superior.
También han aparecido otros problemas sociales diferentes
de los tradicionales, principalmente asociados a situaciones
de desintegración social y familiar, tales como la drogadicción,
violencia delictual que daña la convivencia ciudadana,
la desocupación juvenil, la pobreza en la tercera edad.
Ello en otros términos significa que la principal característica
actual de la pobreza está dada por la diversidad de problemas
o situaciones, dependiendo de la realidad donde la comunidad esté
inserta.
Este tipo de problemas generan situaciones
que son mucho más difíciles y costosas de encarar
y por consiguiente, no se pueden abordar con las soluciones tradicionalmente
utilizadas en nuestro país y que se han sustentado en un
fuerte rol estatal y en la uniformidad o universalidad de las
acciones y/o programas. Vale decir, las herramientas o instrumentos
tradicionalmente utilizados por el Estado para sustentar la política
social, no necesariamente son hoy los más adecuados para
resolver los problemas de pobreza.
Rol
del Estado y de la Sociedad Civil
Es indiscutible hoy día la importancia
del rol del Estado en la política social cual es asegurar
la satisfacción de niveles mínimos de necesidades
básicas, promover la superación de la pobreza y
la generación de igualdad de oportunidades. Sin embargo,
a través del tiempo se ha ido planteando una suerte de
conflicto que dice relación con el protagonismo del Estado
y de la sociedad civil en el ámbito de las políticas
sociales. La experiencia de los últimos años ha
ido demostrando que cada uno tiene un rol insustituible y que
ambos pueden interactuar. La sociedad civil debe entenderse no
sólo en el ámbito de empresas o personas con fines
de lucro. Sino, por el contrario, puede adquirir una inmensa variedad
de formas, pasando por corporaciones privadas sin fines de lucro,
organizaciones no gubernamentales, de la comunidad, gremiales
o personas naturales.
El principio de subsidiariedad es aquel
que debiera sustentar la esencia de la relación entre el
Estado y la sociedad civil. Así, el Estado no debiera suplantar
la iniciativa y responsabilidad que los individuos y los grupos
sociales pueden asumir en sus respectivos campos. Cada uno tiene
su irreemplazable papel. Al Estado le corresponde un rol esencial
y que dice relación con el establecimiento de un marco
de incentivos, los objetivos de las políticas sociales
y de las regulaciones que sólo los gobiernos pueden proveer.
El papel de la sociedad civil y su aporte a la superación
de la pobreza, por su parte, no se agota en las actividades productivas.
Por el contrario, en los años recientes muchos países
y entre ellos el nuestro, han sido testigos de un enorme despliegue
del sector privado que ha pasado a tener un rol protagónico
en la tarea de prestación de servicios sociales a los más
necesitados. De este modo, son cada vez más comunes las
formas que incorporan agentes privados con y sin fines de lucro,
en la prestación de dichos servicios.
Sin embargo, para que ello sea posible
es necesario que exista una suerte de confianza de la autoridad
en la capacidad de gestión de las instituciones privadas.
No obstante su diversidad y que no todas estas organizaciones
se mueven por afán de lucro, tienen en común, cuando
se dan los incentivos adecuados, la búsqueda de la eficiencia
que se manifiesta en una respuesta oportuna y una mejor calidad
de las prestaciones. El Estado en su rol complementario tiene
una importante función que cumplir, como es establecer
reglas del juego objetivas y estables para todos los prestadores
de servicios sociales, elemento que no excluye la aplicación
por parte de la autoridad de su rol normativo, supervisor, contralor
y evaluador.
Bases
para una Nueva Política Social
La diversidad de los problemas sociales
actuales hace necesario un cambio en los criterios tradicionales
utilizados en el diseño de los programas para superar la
pobreza. Las políticas debieran avanzar a una mayor ingerencia
local, en un marco de real descentralización de las acciones,
decisiones y, especialmente, en lo referente a la asignación
local de recursos para lograr una mayor efectividad en el combate
a la pobreza. No existe hoy día en Chile, justificación
suficiente para continuar con grandes programas uniformes y masivos
por eficientes que éstos sean. Los problemas que afectan
a las personas afectadas por la pobreza son ya muy específicos
a la familia misma o de la localidad en que ella está inserta,
y se requiere una gran diversidad de soluciones para abordarlos,
tratamiento que se aleja mucho de las características de
lo que son los actuales programas masivos. La coordinación
de estas acciones debe por consiguiente, darse en las instancias
más cercanas a las personas afectadas.
En este esquema, de descentralización
funcional, la sociedad civil representada por sus múltiples
instituciones adquiere un rol cada vez más importante.
Esto significa que debiera impulsarse con mayor énfasis
el que los servicios para enfrentar situaciones de pobreza, sean
provistos por instituciones privadas, ya sean instituciones con
o sin fines de lucro. Los programas de erradicación de
la pobreza ya no dependen de una mayor o menor ingerencia del
Estado en cuanto a su administración, sino que es deseable
y en Chile se ha demostrado su conveniencia, la participación
privada en la provisión de servicios sociales. Esto significa
que es posible, a través de políticas que contemplen
los incentivos adecuados, abrir espacios a las organizaciones
intermedias y lograr una mayor efectividad y mayores opciones
de elección para los beneficiarios.
La delegación de funciones en
el sector privado puede llevar a servicios sociales de mejor
calidad, porque las organizaciones privadas operan con incentivos
de tipo privado en su administración y también porque
aportan recursos propios a la ejecución de programas. La
atención a menores en situación irregular, el desarrollo
de la educación particular subvencionada, la atenciones
de salud y la acción de diversas organizaciones por todos
conocidas tales como: el Hogar de Cristo, Fundación Teletón,
COANIL, Consejo de Defensa del Niño, Protectora de la Infancia,
Bomberos y muchas otras más, es una prueba clara de lo
anterior.
Mejorar
la Participación Civil
La participación del sector
privado en lo social, requiere, sin embargo, de un mucho mayor
apoyo a través de las políticas públicas
que el actual. Un mayor incentivo a la participación privada
puede darse en los siguientes ámbitos de políticas
públicas:
a)
A través de establecer sistemas de asignación de
recursos objetivos y transparentes, se debiera tender a desarrollar
o perfeccionar los actuales sistemas de subvenciones, en programas
que aún son administrados por instancias públicas
o municipales, como por ejemplo, la creación de una subvención
para la atención de preescolares donde es necesario ampliar
la cobertura, mejorar las actuales subvenciones destinadas a los
niños en riesgo social que son aportadas a instituciones
privadas, la rehabilitación de delincuentes y todos aquellos
programas de prevención de drogas en la juventud.
b)
Establecer fondos locales concursables destinados al desarrollo
de proyectos para enfrentar problemas locales de pobreza, generados
a partir de los mismos recursos que hoy se destinan a programas
nacionales, pero con administración y asignación
local de recursos. Este puede constituir un importante mecanismo
para incentivar a la comunidad, representada a través de
multiples organizaciones, a resolver los problemas específicos
que hoy enfrentan. Programas de este tipo debieran funcionar con
supervisión y evaluación municipal.
c)
Mejorar la colaboración o aporte de los privados a las
instituciones que desarrollan programas sociales. Entre ellos
sería importante promover los siguientes incentivos:
uno de los instrumentos que puede promover
esta colaboración, dice relación con el incentivo
que pueda darse a los particulares en general por medio de mejorar
el actual sistema de exenciones tributarias, incorporando a personas
naturales además de las personas jurídicas que actualmente
cuentan con esas exenciones.
el copago también constituye
una fuente importante para mejorar vía financiamiento privado
de los programas sociales. Este sistema tiene la ventaja de incentivar
la participación del beneficiario en el servicio que demande
y exigir una calidad acorde con su contribución. El sistema
de copago puede ser una importante contribución de los
sectores medios y medio-bajos que acceden hoy en día a
muchos programas sociales universales, como es el caso de educación
y salud.
Notas
1 El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo,(PNUD)
en su informe sobre Desarrollo HGumano 1996 ha elaborado un Indice
de Desarrollo Humano, catalogando a Chile en el lugar Nº
33 de un ranking de 174 países.
2 Encuesta CASEN y datos del INE del Censo de 1992
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