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Carabineros
y
la Seguridad
Pública
Carabineros de Chile es
una institución que cumple una función fundamental
en nuestra sociedad, por lo que los acontecimientos que le han
afectado en el último tiempo son preocupantes. En efecto,
si hay una actividad que es inherente a la existencia del Estado,
ésa es la seguridad de los ciudadanos. Un Gobierno no puede
renunciar a su ineludible labor de dar seguridad a los gobernados,
pues si lo hace está simplemente renegando de su naturaleza
y no merece su investidura.
En los hechos ocurridos
a propósito de la manifestación de las esposas de
algunos suboficiales de Carabineros se han presentado varias circunstancias
que pueden calificarse de graves.
Es grave, en primer lugar,
poner en riesgo la seguridad y el orden público al dañar
la imagen de la Institución, debilitándola en su
afán por combatir a la delincuencia, como lo hizo el cabo
que concurrió a un programa de televisión para hacer
una serie de cargos a la oficialidad de Carabineros.
Es grave también
el cuestionamiento de la estructura jerárquica y la verticalidad
del mando, pilares del funcionamiento de una institución
como Carabineros, que subyacen en las actuaciones del cabo Leiva,
y otros actores, entre los que no han faltado quienes han pretendido
obtener dividendos políticos de esta situación.
En este sentido cabe aplaudir el apoyo dado por el Presidente
Frei a la superioridad del mando.
Puede discutirse si el
tratamiento dado por la Institución a estos hechos fue
o no el adecuado, y hasta qué punto algunas de sus acciones
contribuyeron al deterioro de la imagen de Carabineros; pero no
cabe sino respaldar al Alto Mando de Carabineros en su intento
por hacer prevalecer el orden jerárquico en la Institución
al disponer la baja y el sometimiento a proceso del aludido cabo.
También debe señalarse que es correcto el criterio
aplicado por la superioridad para la asignación de los
mejores recursos del DFL 2, pues se premiaba al personal que cumple
labores policiales propiamente tal. Parece a estas alturas evidente,
no obstante, que la acción represiva contra las mujeres
manifestantes fue contraproducente, pues empañó
el verdadero trasfondo activista que tenía el movimiento;
es decir, frente a la opinión pública no quedó
del todo claro la participación de dirigentes gremiales
y políticos que, sin lugar a dudas, tuvieron un rol clave
en el movimiento.
Lo que no puede discutirse
es que existen problemas en Carabineros, y quizás si estos
hechos han creado la ocasión para que la sociedad chilena
los discuta. Ello abre el debate en torno a la eficiencia en el
combate contra la delincuencia, en relación a los recursos
y a los sueldos de Carabineros. Dicho tema puede ser analizado
al menos desde dos puntos de vista. El primero tiene que ver con
la evolución del presupuesto estatal y en particular del
presupuesto en seguridad y el de Carabineros ; y el segundo, con
la forma de hacer más eficiente la labor policial.
Cabe advertir que el tema
de la delincuencia excede al de las instituciones policiales,
pues tiene en él una alta incidencia el funcionamiento
del sistema judicial y en general las señales que la sociedad
entrega a los delincuentes. Libertad y Desarrollo ha tratado ampliamente
estas materias, y aquí nos centraremos en el caso de Carabineros.
1. El Presupuesto
en
Seguridad
y Carabineros.
Tal como se aprecia en
el gráfico Nº 1, la evolución del gasto per
cápita en seguridad presenta un crecimiento más
acelerado que el gasto per cápita equivalente de Carabineros.
Más aún, se puede señalar que mientras el
gasto global por habitante hoy presenta los niveles más
altos en los últimos 20 años, el gasto de Carabineros
tiene un rezago que se refleja en que aún no se superan
los niveles de 1982. Ello puede estar explicado porque los reajustes
se han dirigido a otras entidades que ayudan en el combate delictual,
tales como Investigaciones, Gendarmería, SENAME, etc.
Gráfico Nº1

Es más, cabe aquí
señalar que tal como se muestra en el cuadro Nº1,
las instituciones dependientes de la Defensa Nacional, entre las
que se encuentra Carabineros, han sufrido un sistemático
deterioro relativo en sus remuneraciones durante los gobiernos
de la Concertación. Si ha sido un criterio político
el que ha primado, es ésta la ocasión de decir que
ello ha tenido un alto costo para la seguridad de los ciudadanos.
Si no es así, lo que al menos puede cuestionarse es el
dudoso orden de prioridades que el cuadro revela. Que los ministerios
de Interior, Hacienda y Planificación o la Presidencia
de la República tengan aumentos de recursos en personal
que doblan o triplican a los de Carabineros, parece altamente
discutible. El Ministerio de Defensa se encuentra en un grupo
con Economía, Bienes y Relaciones Exteriores que son lo
que menos han aumentado su gasto en personal desde 1990 a la fecha.
Cuadro Nº 1
Aumento real de gasto en personal
por repartición (1998-1990)
| %
|
| M. Planificación
| 1.077 |
| M. Secretaría de Gobierno
| 339 |
| Presidencia de la República
| 339 |
| M. Hacienda | 212
|
| M. Salud | 200
|
| M. Justicia | 185
|
| M Interior | 180
|
| S. Trabajo | 177
|
| Congreso | 149
|
| M. Educación |
136 |
| M. Agricultura | 133
|
| Poder Judicial | 124
|
| M. Secretaría Presidencia
| 124 |
| M. Minería | 112
|
| C. Previsión |
108 |
| M. Obras Públicas
| 101 |
| M. Vivienda | 92
|
| M. Transporte | 91
|
| M. Defensa | 82
|
| M. Bienes | 80
|
| M R. Exteriores | 78
|
| M. Economía |
76 |
Fuente: Estimación de Libertad y Desarrollo
en base a Leyes de Presupuesto
Todo esto ha derivado
en remuneraciones realmente exiguas en Carabineros, que son las
que han dado origen a la serie de problemas internos que vive
la Institución. De hecho, esto ha significado que Carabineros
no ha tenido capacidad para llenar las vacantes que se le han
aprobado, como resultado de lo cual la dotación policial
ha disminuido. No obstante ello, que es un fenómeno de
los últimos años, se observa que al tomar un período
más largo, el número de habitantes por carabinero
ha experimentado un leve aumento en los últimos 20 años;
es decir, mientras en 1977 la relación era de 378, en
1997 era de 402, vale decir un 6% superior. Pero lo que es más
importante, dicha cifra no parece significativamente alta si se
tiene en cuenta que en países, tales como Estados Unidos
y Canadá, las tasas alcanzan a 491 y 455 habitantes por
policía, respectivamente. Ello estaría indicando
que el problema de la dotación policial no sería
crítico, todo lo cual nos lleva a mirar la eficiencia
de la labor policial.
Cabe reiterar, en todo
caso, que el aumento de la delincuencia no es el resultado único
del trabajo de Carabineros, sino que existen otras instituciones
involucradas y otros factores, que pueden ser incluso más
incidentes, tales como las señales débiles que en
materia de penas y probabilidades de aplicación de éstas
entregan nuestros sistemas judicial y político.
2. Focalización
de las
Labores
Policiales.
El análisis precedente
permite señalar que el gasto en seguridad y la dotación
policial no parecen ser factores decisivos en la explicación
de las tasas de delincuencia y, por lo tanto, de la eficiencia
policial, aunque el gasto en remuneraciones sí se ha rezagado
notablemente respecto a otras funciones públicas, algunas
de las cuales son de dudosa procedencia frente a la labor de seguridad
ciudadana.
Lo que sí parece
ser un factor decisivo en la eficiencia de la labor policial es
la desviación del personal de Carabineros de su función
principal. En efecto, un breve repaso de algunas de las actividades
que realiza Carabineros puede ser ilustrativo al respecto. Así
tenemos: orden y seguridad, tránsito, protección
de fronteras, protección a menores (hogares de menores),
drogas y estupefacientes, preservación de medio ambiente,
cumplimiento de órdenes judiciales, recepción de
partes, notificaciones judiciales protección de embajadas
y del Parlamento, labores carcelarias, ley de control de armas,
supervisión de guardias privados, mantenimiento de estaciones
meteorológicas, control de eventos deportivos y musicales,
y actividades de control sanitario (SAG, hospitales, etc.), entre
otras. Es decir, se trata de una amplia gama de funciones, muchas
de las cuales son intensivas en uso de tiempo. Sólo a
modo de ejemplo, en 1992 Carabineros dio curso a más de
un millón de órdenes judiciales en lo que parece
ser la actividad más intensiva en tiempo y que bajo toda
lógica debiera ser cumplida por otros estamentos.
A lo anterior, se debe
agregar el hecho que un porcentaje no poco significativo, de los
efectivos policiales realizan actividades administrativas o de
otra índole en los propios cuarteles, lo cual implica distraer
un porcentaje importante de recursos del ámbito preventivo
y represivo. En tal sentido, ello debe llevar a pensar que uno
de los principales factores asociados a las ineficiencias del
sistema policial puede estar relacionado con el exceso de funciones
de Carabineros, por una parte, y la falta de externalización
de servicios al interior de la propia Institución, por
otra. Es más, parte del problema de los bajos sueldos
para el personal superior de la institución (que en términos
relativos es más grave que el de los escalafones inferiores)
es parcialmente compensada por la existencia de ordenanzas y otro
personal subalterno que cumple funciones de ayuda doméstica
a los oficiales superiores, en lo que de nuevo no constituye un
uso óptimo de los recursos.
3. Metas,
Transparencia y Convenio de Gestión.
Esta realidad, parece
bastante más incidente en la eficiencia de la labor policial
que lo que podría significar el cambio de dependencia desde
el Ministerio de Defensa al Ministerio del Interior, que se ha
mencionado por ciertos sectores como una solución. Esta
última posición es debatible ya que la dependencia
es un tema más bien administrativo, que puede ser discutido,
pero que en cualquier caso no aparece como fundamental para explicar
la falta de eficacia en la labor de combate a la delincuencia.
Lo que sí parece urgente es la necesidad de cambiar el
enfoque para combatir la delincuencia que enfatiza los procedimientos
y no los resultados. El país quiere que la autoridad y
la policía se comprometan con metas precisas que puedan
ser evaluadas por toda la sociedad. Al respecto, ésta
es una buena ocasión para introducir en una actividad central
del Estado un enfoque modernizador que debe considerar el establecimiento
de un convenio público entre el Ministerio del Interior
y Carabineros en el cual se establezcan metas anuales a cumplir
por la policía uniformada. Ello debe ser complementado
con un fondo con recursos públicos a entregar en función
del cumplimiento de los objetivos. Lo anterior más la
transparencia total en materia de estadísticas sobre criminalidad
ayudaría significativamente a reducir el grave problema
de inseguridad ciudadana.
A Modo
de Conclusión.
Carabineros cumple una
función fundamental para la ciudadanía, cual es
cautelar la seguridad pública. Ello requiere de una institución
jerarquizada, respetada y valorada por sus integrantes y la sociedad
toda. Los antecedentes y hechos arriba descritos permiten concluir
que los bajos sueldos de Carabineros son una realidad y están
lesionando valores fundamentales de la Institución, sin
los cuales una policía no puede funcionar, como el del
orden jerárquico. Esta situación, no obstante, debe
analizarse en el contexto de la evolución de los recursos
que el Estado dedica a sus distintas funciones y en relación
a la eficiencia con que Carabineros utiliza sus escasos recursos
para el cumplimiento de su función principal que es la
seguridad ciudadana y el combate a la delincuencia. Parece evidente
que uno de los factores que puede estar conspirando para impedir
una labor más eficaz en el combate a la delincuencia es
el exceso de funciones administrativas. Ello sólo se corrige
en la medida que se releve a la institución de algunas
de las actividades que hoy realiza y se someta a una modernización
interna que le permita optimizar el uso de los recursos, incluyendo
aquellos para remuneraciones, que debieran aumentar; pero con
la certeza de que dicho aumento se traducirá en mayor protección
para los ciudadanos. Para ello se requiere un enfoque que priorice
la transparencia en las estadísticas sobre violencia delictual
y que establezca metas de reducción del crimen cuyo cumplimiento
asegure fondos que incentiven esta visión moderna para
atacar el grave problema delictual.
Calidad
y Gasto en Educación Pública
Se han dado a conocer, recientemente, los resultados
de la prueba SIMCE, de medición de la calidad de la educación,
los que muestran un valioso avance en relación a los resultados
de años anteriores. Este progreso estaría relacionado,
en la opinión de la autoridad del sector, a la aplicación
de ciertos programas que han intentado distribuir recursos de
acuerdo al nivel de las necesidades existentes en los distintos
establecimientos. Las autoridades municipales, por su parte, que
son responsables de la gestión de los establecimientos
de enseñanza, han señalado, a través de la
Asociación de Municipalidades, que es necesario insistir
en la focalización de los recursos públicos que
se destinan a este importante servicio.
En verdad, en Chile se ha avanzado notablemente
al construir un consenso en el sentido que la educación
es uno de los factores que más inciden en la reducción
de la pobreza. Es así que, en la medida que se acrecienta
el capital humano de las personas, se genera una mayor igualdad
de oportunidades y se afecta positivamente el crecimiento económico
del país en el mediano y largo plazo.
EVOLUCIÓN DE LA CALIDAD
El Sistema de Medición de la Calidad de la
Educación es el método que se ha institucionalizado
para evaluar el nivel de calidad de los establecimientos educacionales,
a través de la medición del logro de objetivos
y contenidos del curriculum establecido por el Ministerio de Educación.
Cuadro Nº 1
Resultados Nacionales
SIMCE 8º Años (1989- 1997)
| Año
| Castellano
| Matemáticas
| Promedio
|
| | |
| Cast-Mate
|
| Municipal
| 1989
| 53,0
| 51,5
| 52,3
|
| 1991
| 51,8
| 48,5
| 50,2
|
| 1993
| 54,1
| 52,8
| 53,5
|
| 1995
| 55,9
| 54,3
| 55,1
|
| 1997
| 62,2
| 59,5
| 60,9
|
| | |
| |
| Particular
| 1989
| 58,9
| 56,2
| 57,6
|
| Subvencionado
| 1991
| 57,0
| 52,5
| 54,8
|
| 1993
| 59,9
| 57,6
| 58,8
|
| 1995
| 61,1
| 59,9
| 60,5
|
| 1997
| 68,4
| 65,3
| 66,9
|
| | |
| |
| Particular
| 1989
| 76,6
| 76,0
| 76,3
|
| Pagado
| 1991
| 72,6
| 72,1
| 72,4
|
| 1993
| 74,7
| 74,7
| 74,7
|
| 1995
| 74,6
| 77,5
| 76,1
|
| 1997
| 80,4
| 80,9
| 80,7
|
Fuente: Elaboración propia sobre la base de
información publicada por MINEDUC
Los resultados de las pruebas aplicadas desde 1989
a los octavos años básicos se muestran en el cuadro
Nº 1, donde es posible observar los aumentos que se han
registrado en el porcentaje de respuestas correctas de matemáticas
y castellano.
De acuerdo a las cifras de este cuadro, se observa
un aumento similar de las respuestas correctas en el caso de los
tipos de educación financiada con recursos públicos
-particular subvencionada y municipal- que supera levemente el
16% de mejoramiento entre 1989 y 1997.
Por su parte, la brecha entre la educación
pública y la educación privada pagada se ha reducido
en la medida que esta última ha mejorado sólo en
un 6% en el período en análisis.
Esto podría estar indicando, como lo ha querido
señalar el Ministro de Educación, un impacto positivo
de los programas de compensación diseñados e implementados
por dicha repartición especialmente aquellos focalizados
en los sectores más débiles. Sin embargo, es también
preciso tener presente que el otro factor que explica este mejoramiento
es la maduración de un sistema que a través de la
mayor transparencia lograda por la prueba SIMCE en los últimos
años permite a los padres excoger el establecimiento mejor
para sus hijos gracias al sistema de subvención por alumno
atendido. Ahora bien. el desafío futuro es que resulta
bastante más costoso y díficil lograr aumentos sustanciales
cuando se trata de mejorar desde 76% a 80% de cumplimiento de
los objetivos, que cuando se lo hace desde el 52% al 60%. De esta
forma, avances futuros requieren instrumentos más eficaces.
Gasto en Educación
Pública
Por otra parte, el presupuesto fiscal directo en
educación básica y media ha aumentado en un 135%
-en términos reales-, durante el período 1990 -1997.
Este aumento, que se muestra en el cuadro Nº2 , ha significado,
en verdad, un aumento de la prioridad del gasto en educación
por sobre otros gastos del Gobierno, en la medida que el gasto
fiscal total creció en el mismo período en un 96%.
Cuadro Nº 2
Presupuesto Directo de Educación Básica
y Media
(MM$ 1997)
| 1990
| 1997 | % Aumento
|
| Subsecretaría |
27.220 | 132.818
| 388 |
| JUNAEB | 27.094
| 62.880 | 132
|
| Subvenciones | 277.645
| 583.463 | 110
|
| Ppto. Directo | 331. 959
| 779.161 | 135
|
Fuente: Elaboración Propia sobre la base de
Leyes de Ppto 1990 y 1997.
Dentro de este presupuesto directo, deben incluirse
una serie de programas dirigidos por el Ministerio a apoyar a
las escuelas subvencionadas, como lo son el Programa MECE y, dentro
de éste, los Programas P900 -dirigido especialmente a las
escuelas de menor rendimiento- y el Programa de Proyectos de Mejoramiento
Educativo, que financia los proyectos presentados por las propias
escuelas para abordar de mejor manera sus debilidades. Como puede
verse en el cuadro Nº 3, este tipo de programas representa
cerca de un 6% del presupuesto directo en educación.
Cuadro Nº 3
Programas Focalizados
(MM $ 1997)
| MECE media | 21.110
|
| MECE básica |
29.175 |
| Ppto. Directo | 779.161
|
| Proporc. MECE / Ppto. Directo
| 6,45% |
Fuente: Elaboración propia en base a Ley Ppto.
1997.
Aumento en el Gasto
y
Mejoramiento de la Calidad
Se ha requerido un crecimiento del presupuesto directo
en educación de más de un 130% para conseguir un
mejoramiento de la calidad en las escuelas subvencionadas de poco
más del doble del que han logrado aquellas escuelas que,
debido a que son particulares pagadas, no reciben ningún
tipo de apoyo estatal, lo que es lógico si se tiene presente
que estas últimas atienden a los sectores de mayores ingresos
de nuestra sociedad.
Este impacto, de suyo insuficiente, se reduce aún
más si se tiene en cuenta que resulta mucho más
fácil mejorar cuando se parte de una base más baja
que cuando se mejora un resultado partiendo de una situación
más meritoria.
Luego, cabe preguntarse qué es necesario
hacer para aumentar la productividad de los recursos que se destinan
a esta importante y noble labor, y naturalmente maximizar el esfuerzo
que la sociedad realiza para incrementar dichos recursos.
La respuesta no es otra que realizar transformaciones
estructurales en el sector, de manera que las escuelas -sus directores,
profesores y administradores- respondan en forma efectiva y profesional
a los requerimientos que la sociedad les hace. Para ello, es necesario
recalcar -una vez más- que debe mejorarse el marco de incentivos
en que opera la gestión educativa, removiendo rigideces,
regulaciones e interferencias que hacen ineficiente dicha gestión
y empobrecen la calidad de la educación que reciben los
niños chilenos.
Para ello el Ministerio de Educación, en
un contexto verdaderamente descentralizado de gestión educativa,
no debe dirigir el proceso de mejoramiento de la calidad, sino
que apoyar al sistema y especialmente a los más débiles,
cumpliendo así su rol subsidiario, aspecto que afecta la
génesis, el diseño y la implementación de
muchos de los programas que realiza en la actualidad e inclusive
alcanza a la reforma educacional en marcha.
En este sentido recomendaciones fundamentales del
Informe Brünner todavía siguen esperando vencer la
oposición de poderosos grupos de interés, ideas
preconcebidas y prejuicios ideológicos que han retardado
o imposibilitado su implementación. Mientras ello sea así,
el salto cualitativo que requiere nuestro sistema educacional
-pese a las buenas intenciones de todos- seguirá siendo
postergado en la profundidad y oportunidad requerida.
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