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Servicios
de Urgencia:
Conclusiones
Equívocas
Días atrás estalló un nuevo
escándalo denunciado por el Colegio Médico, esta
vez en relación a los servicios de urgencia, y como es
habitual, también en esta oportunidad, tanto el gremio,
como las autoridades de salud, han llegado a conclusiones equivocadas,
partiendo de una situación real.
Efectivamente, existen especiales problemas de acceso
en los servicios de urgencia del sistema público, ante
lo cual los médicos llegan a la fácil conclusión
de que se necesitan más recursos. Por su lado, el Ministro
Figueroa recurre al argumento político de que los culpables
son los beneficiarios de ISAPRE. Ninguno concluye en la causa
principal de los problemas del sector, que no es otra que el sistema
público presenta un grave problema de incentivos que provoca
una infinita necesidad de recursos adicionales que luego son mal
manejados, llevándonos a enfrentar de manera cíclica
continuas crisis, que luego son explotadas políticamente.
A continuación se analizará la real
situación de la atención de urgencia estatal, para
luego ofrecer una proposición para enfrentar la crisis
del sector.
Nivel de Actividad
de los Servicios de Urgencia
La actividad ambulatoria ha experimentado una fuerte
expansión ( Ver Cuadro No. 1) que, de acuerdo a opinión
de los técnicos, da cuenta de la presencia de problemas
en la capacidad de resolver las necesidades de atención
del nivel primario de salud. Al mismo tiempo, han disminuido las
atenciones de cirugía de urgencia (Cuadro No. 2), lo que
respondería a la disminución de la población
beneficiaria y a una mejor respuesta de los servicios de atención
cerrada.
Cuadro No. 1
CONSULTAS MEDICAS
SISTEMA NACIONAL DE SERVICIOS
DE SALUD
| Años
| Atenciones
| Atenciones
| Total |
% Atenciones |
| Programadas
| de Urgencia
| Atenciones
| Urgencia |
| | |
| |
| 1978 | 10.535.960
| 3.508.925 |
14.044.885 |
25 % |
| 1979 | 11.212.193
| 3.799.788 |
15.011.981 |
25 % |
| 1980 | 11.735.175
| 4.241.984 |
15.977.159 |
27 % |
| 1981 | 12.141.289
| 4.732.575 |
16.873.864 |
28 % |
| 1982 | 13.686.167
| 6.018.428 |
19.704.595 |
31 % |
| 1983 | 14.552.033
| 5.402.973 |
19.955.006 |
27 % |
| 1984 | 14.993.681
| 6.010.165 |
21.003.846 |
29 % |
| 1985 | 15.592.828
| 6.014.686 |
21.607.514 |
28 % |
| 1986 | 14.461.447
| 5.823.817 |
20.285.264 |
29 % |
| 1987 | 13.896.444
| 5.681.377 |
19.577.821 |
29 % |
| 1988 | 14.382.822
| 5.978.382 |
20.361.204 |
29 % |
| 1989 | 14.491.228
| 6.187.483 |
20.678.711 |
30 % |
| 1990 | 15.115.384
| 6.486.632 |
21.602.016 |
30 % |
| 1991 | 15.291.296
| 6.950.348 |
22.241.644 |
31 % |
| 1992 | 15.247.394
| 7.138.488 |
22.385.882 |
32 % |
| 1993 | 14.871.218
| 7.697.308 |
22.568.526 |
34 % |
| 1994 | 15.028.038
| 8.184.934 |
23.212.972 |
35 % |
| 1995 | 14.837.757
| 8.388.683 |
23.226.440 |
36 % |
Fuente: Ministerio de Salud Depto. Coordinación
e Informática. "Perfil Biodemográfico por Servicios
de Salud ChilQuinquenio 1991-1995".e
En efecto, es posible constatar que las consultas
realizadas en los establecimientos de urgencia estatal han experimentado
un aumento de 140% desde 1978 a 1995, a pesar que la población
beneficiaria del sector ha bajado (Cuadro No. 1). Por su parte,
las consultas médicas realizadas a través de los
programas de salud experimentaron un crecimiento de sólo
un 41% en el mismo período, lo que ha llevado a un cambio
en la composición de las atenciones médicas. Es
así que, en 1975, las atenciones de urgencia representaban
el 25% del total de atenciones médicas, mientras que en
1995 representan el 36%. Este cambio tan importante sería
el reflejo de problemas en los establecimientos de atención
primaria que, ya sea por la deficiente capacidad de resolución
de dichos establecimientos o porque no tienen incentivos suficientes
para resolver los problemas de salud, optan por la solución
de demorar o derivar a los pacientes sin darles una atención
satisfactoria. Esta situación obliga a quienes no se les
soluciona su problema de salud de manera adecuada en el consultorio,
a recurrir a los establecimientos de urgencia donde saben serán
atendidas.
Cuadro No. 2
INTERVENCIONES QUIRURGICAS
SISTEMA NACIONAL DE SERVICIOS
DE SALUD
| Años
| Cirugía
| Cirugía
| Total de |
% Urgencias |
| Electiva
| Urgencia |
Cirugías
| sobre Total
|
| | |
| |
| 1987 | 629.956
| 509.002 |
1.138.958 | 45 %
|
| 1988 | 635.320
| 496.020 |
1.131.340 | 44 %
|
| 1989 | 685.750
| 507.641 |
1.193.391 | 43 %
|
| 1990 | 708.245
| 470.730 |
1.178.975 | 40 %
|
| 1991 | 694.631
| 445.718 |
1.140.349 | 39 %
|
| 1992 | 677.391
| 437.221 |
1.114.612 | 39 %
|
| 1993 | 683.425
| 447.760 |
1.131.185 | 40 %
|
| 1994 | 694.193
| 434.836 |
1.129.029 | 39 %
|
| 1995 | 671.885
| 439.051 |
1.110.936 | 40 %
|
Fuente: Ministerio de Salud. Depto. Coordinación
e Informática. "Perfil Biodemográfico por Servicios
de Salud Chile Quinquenio 1991-1995"
Por otra parte, la información sobre el volumen
de cirugías de urgencia indica una disminución de
su importancia relativa de 45% a 40% (Cuadro No. 2). Se podría
concluir que ha mejorado la cirugía electiva pública
y, al mismo tiempo, que los sistemas de urgencia estatales no
han sido demandados por los beneficiarios de ISAPRE, quienes son
mejor atendidos en el sector privado y sólo recurren a
establecimientos estatales en caso de extrema urgencia.
En todo caso, si algún beneficiario de ISAPRE
solicita atención en un establecimiento público
puede ser detectado por éste, ya que cuenta con el listado
de los beneficiarios privados, siéndoles posible cobrar
por dichas atenciones, sin agravar el problema de financiamiento.
Los Recursos
En cuanto a los recursos financieros destinados a
prestaciones de los servicios de urgencia, nos permitimos suponer
que éstos han aumentado a lo menos igual al presupuesto
global para prestaciones de salud. Según la información
contenida en las leyes de presupuesto, los recursos destinados
a prestaciones de salud, total y percápita, han aumentado
en 150% en el período 1990-98 (Cuadro No. 3).
Cuadro No. 3
GASTO EN PRESTACIONES DE SALUD
1990-1998
(MM$ 1998)
| Año
| Total Gasto en
| Gasto |
Presupuesto |
| Prestaciones
| Prestaciones por
| Total |
| | Beneficiario
| |
| 1990 | 304.404
| 34.375 |
399.095 |
| 1991 | 365.321
| 41.556 |
491.049 |
| 1992 | 403.073
| 46.863 |
521.027 |
| 1993 | 496.774
| 56.898 |
615.241 |
| 1994 | 562.596
| 63.410 |
694.856 |
| 1995 | 619.231
| 68.732 |
762.789 |
| 1996 | 680.077
| 79.137 |
830.978 |
| 1997 | 720.273
| 82.650 |
880.094 |
| 1998 | 760.334
| 86.072 |
944.111 |
| 1990-98 |
150 % | 150 %
| 137 % |
Fuente: Leyes de Presupuesto 1990 a 1998
Por otra parte, la inversión en los servicios
de urgencia ha sido cuantiosa, según declaraciones del
Ministro de Salud. Entre 1993 y 1997 se habrían invertido
$ 3 mil millones anuales y durante 1998 se invertirán $
3,8 mil millones en pabellones quirúrgicos, infraestructura
y equipamiento.
Se tiene, entonces, que los recursos para operación
destinados a los servicios de urgencia han aumentado en 150%,
junto a cuantiosos recursos destinados a infraestructura, sólo
para respaldar los aumentos de la actividad ambulatoria de estos
servicios.
De esta forma se concluye que el problema de los
servicios de urgencia de los establecimientos estatales, más
que de carencia de recursos, es un problema de exceso de demanda
provocado por deficiencias de la atención ambulatoria del
resto de los establecimientos públicos.
Proposición
de Libertad y Desarrollo
Los problemas de salud de Chile están cambiando
hacia los de un país desarrollado donde las necesidades
de una sociedad en transición epidemiológica significan
mayor demanda por prestaciones a un mayor costo. El sector salud
enfrenta en la actualidad problemas que pueden sintetizarse en:
expectativas insatisfechas; las personas cada vez necesitan más
atenciones debido al predominio de adultos y ancianos con aumentos
importantes de las patologías crónicas; encarecimiento
de las prestaciones por nuevas tecnologías y mayor demanda;
y por último, una mala percepción por parte de la
sociedad de los sistemas de salud. Esto nos obliga a ser equitativos
y eficientes.
¿Cómo
Lograr Equidad?
Para ello, debemos concentrar los escasos recursos
estatales en quienes menos tienen, otorgándoles libertad
de elegir y asegurando competencia de los prestadores en un marco
regulado.
¿Cómo
Lograr Eficiencia y Calidad?
Necesitamos mercados competitivos en la administración
de los recursos y en la prestación de servicios, junto
a personas que, al elegir libremente, aseguren la competencia.
No estamos de acuerdo con el Ministro de Salud que
afirma que no es prioritario hacer reformas en el sector salud.
No estamos de acuerdo con el Colegio Médico que aboga por
continuos aumentos de recursos sin tocar el sistema de incentivos
de la salud estatal. Estamos seguros que la salud necesita urgentes
y profundas transformaciones en el sector público destinadas
a transformar al FONASA en un auténtico seguro público,
que se comprometa con sus usuarios y pueda comprar servicios,
tanto a prestadores públicos, como privados. Necesitamos
consultorios municipales y hospitales públicos compitiendo
entre sí y con privados. Para ello debemos levantar las
trabas de los establecimientos públicos, convirtiéndo-
los en entes autónomos con legislación seme-jante
a la del sector privado, tanto en lo laboral, como en el manejo
de los recursos. Sólo de esta manera lograremos incentivos
adecuados, mayor eficiencia y mayor satisfacción de los
usuarios.
Salario
Mínimo: Cómo
Afecta a
los Trabajadores
de Menores Ingresos
En economía es un error frecuente usar instrumentos para
objetivos para los cuales no corresponden. El salario mínimo
es un buen ejemplo; no es un instrumento de política social,
puesto que no garantiza un ingreso mínimo a ninguna familia,
y puede darse incluso, que si este salario es mayor al de equilibrio,
el ingreso mínimo de las familias disminuya. Luego, en
este tipo de análisis es importante no confundir los objetivos
deseados, los cuales la mayoría de las veces son ampliamente
compartidos, con las bondades del instrumento elegido para ese
propósito. Una política de aumento del salario
mínimo que lleva a esta variable a estar por sobre el nivel
financiable con la productividad del mismo tipo de trabajo:
1.
Sólo garantiza un ingreso mínimo a quienes tienen
empleo (y puedan mantenerlo) en el sector formal de la economía.
2.
Aumenta la tasa de desempleo, porque al aumentar el salario mínimo
hay más postulantes a encontrar empleo en el sector formal
mientras cae la oferta de empleos en el mismo.1
3.
Aumenta el costo de seguir estudiando, con lo cual los jóvenes
renuncian a continuar sus estudios y pasan a la fuerza laboral,
con el impacto adicional de que, en el evento de no encontrar
empleo, se quedan como desocupados y difícilmente retoman
sus estudios.
Esto tiene un efecto negativo de largo
plazo sobre la distribución del ingreso2.
Concretamente, el gran problema de la deserción escolar
tiene relación directa con el tema de la distribución
del ingreso. Existen estudios que destacan que la mayor escolaridad
genera beneficios exponenciales y no lineales, produciéndose
un salto de ingreso muy importante en quienes pasan la barrera
de los 12 años de escolaridad.
Reajuste
Propuesto y su Impacto
La reciente negociación entre
el Gobierno y la CUT ha significado un incremento nominal del
salario mínimo para los mayores de 18 años de 12,7%
este año, 12,4% en 1999 y 10,5% en el 2000. En el caso
de los menores de 18 años, el reajuste es de 8% para todos
esos años. Para evaluar el impacto del reajuste es interesante
observar el cuadro Nº 1, en el cual calculamos el reajuste
real del salario mínimo, considerando en la base los salarios
promedios efectivos de cada año y una inflación
proyectada de 5% en 1998, 4% en 1999 y 3% para el 2000.
Cuadro Nº 1
Variación Real
| Ingreso
| Ingreso |
Remunerac. |
Pib |
| Mínimo
| Mínimo
| promedio |
|
| < 18 años
| | | |
| 1990-97 |
61,6 | 39,2
| 35,3 | 74,3
|
| | |
| |
| 1998 | 3,2
| 6,3 |
| 5,5 |
| 1999 | 3,8
| 8,2 |
| 5,5 |
| 2000 | 4,9
| 8,0 |
| 7,0 |
Fuente: INE, y elaboración propia.
En primer lugar, se observa que el
reajuste acumulado del ingreso mínimo entre 1990 y 1997
supera el incremento promedio de las remuneraciones, pese a que
no existe evidencia que pueda avalar que el tipo de trabajo asociado
a los ingresos mínimos haya registrado una tasa de productividad
promedio superior a la media de la economía.
En segundo lugar, dado que las estimaciones
promedio de la productividad señalan que ésta fluctúa
entre el 3 y 3,5%, sólo en el caso del salario mínimo
acordado para menores de 18 años durante este año
se podría considerar que el reajuste recientemente acordado
refleja medianamente a la productividad. No obstante, y en vista
que se trata de un trabajador sin experiencia laboral previa,
es muy posible que la productividad asociada a ese tipo de trabajo
sea inferior a la promedio.
A lo anterior se suma que en 1998
y 1999 el crecimiento de nuestra economía estará
más cercano al 5% que a las tasas de los últimos
años, con un proceso de ajuste liderado por tasas de interés
del 8,5%, lo cual se espera que de alguna manera afecte negativamente
a la inversión primero, y la producción, después.
Es natural que en estos casos, con mayor costo de liquidez, los
ajustes incidan negativamente en el mercado laboral.
Es decir, el reciente acuerdo agravará
aún más los efectos sociales del ajuste macroeconómico
que experimenta el país a raíz de la crisis asiática,
ya que elevará el desempleo y obligará al Banco
Central a continuar por más largo tiempo con una tasa de
interés más alta. La señal dada por el Poder
Ejecutivo con este reajuste es equivocada e irresponsable, y por
ello no es extraño que observadores internacionales se
pregunten si este reajuste es o no populista.
¿Cómo Pierden
los Pobres?
En el gráfico siguiente se aprecia
que, en el período considerado, ambos ingresos mínimos
(para mayores y menores de 18 años ) observaban iguales
tasas de crecimiento hasta el año 1995. Desde ese año
en adelante ha crecido más el salario mínimo para
menores de 18 años, a pesar de los negativos efectos de
corto y largo plazo que éste puede tener.
Por su parte, el ingreso mínimo
general desde 1995 en adelante presenta incrementos más
moderados que el correspondiente a los jóvenes, y en 1996
fue incluso inferior a la tasa de incremento de las remuneraciones
promedio de la economía, lo cual se revierte desde el año
pasado.
Es elocuente revisar quiénes
forman parte del desempleo, según un trabajo de Harald
Beyer3
realizado a partir de la encuesta Casen para 1994. En éste
se aprecia que el desempleo en Chile no sólo se concentra
en los jóvenes, sino que también en el quintil de
menores ingresos. En efecto, son los pobres los que, a raíz
del salario mínimo, tienen menores oportunidades de trabajo,
pues su productividad es inferior a la exigida por éste.
Así, el ingreso mínimo fijado por ley les impide
ocuparse y capacitarse en el trabajo, generando un círculo
vicioso de pobreza y desempleo.

Cuadro Nº 2
Tasa de Desempleo por quintiles
del hogar (%)
| quintiles |
1994 |
| I | 17,2%
|
| II | 8,0%
|
| III | 5,6%
|
| IV | 3,6%
|
| V | 2,1%
|
Fuente: H. Beyer
Esto pone en tela de juicio el uso
de salario mínimo como instrumento que corrige la distribución
del ingreso, ya que más bien los costos asociados a este
tipo de políticas se concentran en el primer quintil de
ingresos.
Conclusiones
Dada la variación acumulada
del salario mínimo, que ha estado por sobre el incremento
promedio de las remuneraciones, la autoridad debiera haber sido
especialmente cautelosa y no haber aceptado incrementos de ingresos
mínimos superiores a la inflación esperada más
la productividad. Es injustificable el incremento acordado por
el Gobierno y la CUT. Ninguna de las tasas mencionadas tiene
relación con la productividad, y menos con la del sector
agrícola y la de quienes tienen un menor nivel educacional.
El país entero desea reducir
la pobreza y dar igualdad de oportunidades a todos los chilenos.
Reajustes del salario mínimo como el acordado no logran
ese propósito; más bien impiden alcanzarlo. Son
las políticas sociales orientadas hacia sectores de menores
ingresos, el principal instrumento para ello.
Notas
1 Verónica Chacra. "Efectos del Salario
Mínimo". Cuadernos de Economía. Vol.27,80 (abril
1990).; Paredes y Sanhuesa, " Minimun Wages and School Drop
- outs in Chile.", Universidad de Chile (1996); Paredes y
Riveros. " Sesgo de Selección y el Efecto de los Salarios
Mínimos", Cuadernos de Economía (1989); T.
Castañeda. " Salarios Mínimos y Empleo en el
Gran Santiago: 1978 y 1981". Cuadernos de Economía.
(1983).
2Ver Beyer, Harald, " ¿Desempleo Juvenil
o un Problema de Deserción Escolar " publicado en
Estudios Públicos, 1998.
3 Ver Beyer, Harald, " Logros en Pobreza
¿Frustración en la Igualdad? " publicado en Estudios
Públicos Nº 60, primavera 1995.
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