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La
Vivienda Social
en Problemas
La Política de Vivienda Social se encuentra
en problemas, por no decir en crisis. En efecto, el momento que
pareció más álgido fue el año pasado
con la crisis de las viviendas sociales en Puente Alto. En esa
oportunidad, los rigores del invierno pusieron en duda la efectividad
de dicha política y la calidad de las viviendas entregadas
a los sectores más desfavorecidos, culminando con la salida
del entonces Ministro Hermosilla. Pero estos episodios fueron
sólo el reflejo de un problema más de fondo.
El Problema
Actual
Nuevamente, este año, la política
de vivienda ha sido cuestionada, tanto por los empresarios vinculados
a la construcción, como los propios beneficiarios de dichas
viviendas. Los antecedentes que explican esta situación
son de diversa índole y se fundamentan en los temores de
un invierno tan crudo como el anterior, las presiones del ajuste
sobre las tasas de interés, las expectativas y exigencias
de los usuarios por una mayor calidad de las viviendas, tanto
en cuanto a la calidad constructiva y de materiales, como en cuanto
a las dimensiones de las viviendas, etc. A todo lo anterior,
deben agregarse los antecedentes que aportan las tomas ilegales
de viviendas, las que sin duda han sido incentivadas por la conducta
del Gobierno que ha actuado con debilidad y falta de energía
para resguardar convenientemente los derechos de propiedad frente
a situaciones similares, como las tomas de predios agrícolas
por parte de grupos indígenas radicalizados.
El problema más reciente, por su parte, se
debe que el MINVU declaró desierta la licitación
para la construcción de viviendas básicas convocada
para abril de este año, por considerar que el precio, dejado
libre para efectos de la mencionada licitación, era demasiado
elevado. El precio ofrecido por las empresas del ramo llegó
a las 399 UF, cifra que representa un aumento importante desde
1995, cuando llegó en promedio para la Región Metropolitana
a UF 236,35.
Lo anterior, en un contexto de aumento de los requerimientos
de metraje -desde 38 y 40 m2 a 42 y 44 m2- y mayores exigencias
de calidad en materiales, techos, canaletas y bajadas de agua.
La preocupación de los empresarios de la
construcción, ha revelado situaciones que no eran de conocimiento
público, como reclamos frente a la falta de "performance"
en años anteriores: el Programa Especial para Trabajadores
(PET) en el que participan las empresas empleadoras tuvo un deficiente
desempeño en 1996, cuando se invirtió sólo
un 65% de los recursos asignados; aún no se aplican los
subsidios entregados para viviendas en 1997 y; obviamente, no
se conoce el número de beneficiarios de este año.
Igualmente, las metas de viviendas sociales programadas inicialmente
para 1997 en 10.600 se redujeron primero a 8.600 y, posteriormente
a 7.610.
La inquietud empresarial debe inscribirse también
dentro del contexto del proceso de ajuste que ha puesto presión
sobre las tasas de interés, lo que, naturalmente, ha reducido
la velocidad de rotación del mercado de la construcción.
Sin embargo, ello no debiera afectar la construcción, compra
y venta de viviendas subsidiadas, puesto que este sistema cuenta
con un seguro estatal que se aplica sobre las tasas de interés,
en la medida que la venta de letras hipotecarias sea más
desfavorable que las establecidas en forma nominal para dicho
proceso.
Cuadro N 1
Evolución Cantidad de Viviendas Sociales
1992-1995
| Viv. Básicas
| Viviendas PET
| Viv. Progresivas
| Total
|
| Term.
| Ejec. |
Term. | Ejec.
| Term. |
Ejec. | Term.
| Ejec. |
| 1992 | 22.314
| 22.072 |
3.942 | 2.427
| 7.963 |
5.334 | 34.219
| 29.833 |
| 1993 | 22.331
| 26.516 |
2.736 | 3.118
| 5.687 |
4.636 | 30.754
| 34.270 |
| 1994 | 24.908
| 27.009 |
3.359 | 2.185
| 4.665 |
3.841 | 32.932
| 33.035 |
| 1995 | 27.550
| 24.002 |
2.277 | 1.798
| 3.503 |
3.960 | 33.330
| 29.760 |
| | |
| | | |
| |
| Ev. 95/92 |
23,5 | 8,7
| -42,2 |
-25,9 | -56,0
| -25,8 |
-2,6 | -0,2
|
Fuente: Memorias Ministerio de la Vivienda.
Qué
Dicen los Números
Si, por otra parte, analizamos las series estadísticas
del Ministerio de la Vivienda, los números son elocuentes
al mostrar que algo no está funcionando bien. En efecto,
el cuadro Nº1 nos muestra la cantidad de viviendas sociales
-incluyendo las viviendas básicas, PET y viviendas progresivas-
entre los años 1992 y 1995. Lamentablemente no se dispone
de información oficial relativa a los años 1996
y 1997, queja que ha sido compartida por instituciones y personas
que tratan de seguir y estudiar la evolución del sector.
En este cuadro podemos constatar que el total de viviendas sociales
terminadas experimentó una evolución levemente negativa
entre 1992 y 1995, cayendo un 2, 6%. El número de viviendas
en ejecución entre esos mismos años se mantuvo prácticamente
constante. Al analizar las viviendas por tipo, podemos observar
comportamientos disímiles, por cuanto mientras las viviendas
básicas aumentan considerablemente -un 23,5% - las viviendas
progresivas caen un significativo 56% y los programas especiales
para trabajadores (PET) también se reducen en un 42%.
Llama la atención en el cuadro, la evolución
del programa de viviendas progresivas, el cual fue anunciado a
comienzos de los años 90 como la gran innovación
en materia de política de vivienda de la Concertación.
En efecto, en los cuatro años analizados, el programa experimentó
un descenso de un 56%. Ello se debe, seguramente, a que el programa
no tomó en cuenta el crecimiento económico y las
realizaciones en materia de soluciones habitacionales de la década
anterior, lo que finalmente se tradujo en que los estándares
determinados para este tipo de vivienda no coincidieron con las
expectativas y necesidades de las personas en el Chile de los
'90.
Cuadro N 2
Subsidios Otorgados y Pagados 1992 - 1995
| Subsidios Totales
|
| Otorgados
| Pagados |
| 1992 | 36.278
| 30.189 |
| 1993 | 38.025
| 28.338 |
| 1994 | 38.367
| 30.218 |
| 1995 | 28.519
| 30.864 |
Fuente: Memorias Ministerio de la Vivienda.
En relación al sistema de subsidios a la
demanda, que hizo exitoso el esquema chileno durante la década
pasada, un examen de las cifras también devela ciertos
problemas. Así, el cuadro Nº 2 nos muestra la evolución
de los subsidios otorgados y pagados entre los años 1992
y 1995. Las cifras incluyen el sistema unificado y los subsidios
rurales.
Las cifras del cuadro Nº2 nos muestran que
los subsidios otorgados, luego de experimentar un pequeño
aumento de un 5,7% en 1994 respecto de 1992, sufren una fuerte
caída en el año 1995, año en que se reducen
en un 25,7% respecto al año anterior. Los subsidios pagados
anualmente, por su parte, se mantienen prácticamente dentro
de los mismos órdenes de magnitud, con un leve aumento
de un 2, 2% en 1995 respecto del primer año de la serie.
Los Recursos
Si analizamos la evolución presupuestaria
del MINVU, en lo que se refiere a la inversión real asignada
a los SERVIU, donde se contienen los recursos destinados a la
construcción de viviendas sociales y subsidios para la
vivienda, podemos constatar que éstos crecieron un 26,2%
entre 1995 y 1992, verificándose un aumento posterior en
1997 de 48,5%, respecto del mismo año 1992.
Cabe entonces formularse la siguiente pregunta:
¿Si los recursos destinados a viviendas sociales y subsidios
para la vivienda aumentaron en un 26,2% entre 1995 y 1992, en
términos reales, dónde están esos recursos
en circunstancias que las viviendas sociales disminuyeron en 2,6%
y los subsidios totales pagados se mantuvieron constantes?
Cierto es que el valor promedio de las viviendas
básicas contratadas entre esos años creció
en un 8% en términos reales -pasando de un promedio de
UF218,77 a UF236,35 en las viviendas contratadas en la Región
Metropolitana entre los años 1992 y 1995-, y que éstas
últimas aumentaron su número en algo más
de un 16% -entre viviendas terminadas y en ejecución-.
Sin embargo, ello no explica satisfactoriamente el aumento de
presupuesto. El presupuesto asignado a las viviendas básicas
se mantiene entre ambos años en una proporción muy
similar del presupuesto total asignado a inversión real,
33,2% en 1992 y 33,8% en 1995.
Cuadro N 3
Evolución del Presupuesto de Inversión
Real SERVIU
| Mill. de $ de 1997
| Variac. Respecto 1992 (%)
|
| 1992 | 193.192
| |
| 1993 | 212.878
| 10,2 |
| 1994 | 225.976
| 17,0 |
| 1995 | 243.829
| 26,2 |
| 1996 | 270.737
| 40,1 |
| 1997 | 286.827
| 48,5 |
Fuente: Leyes de Presupuesto 1992, 1993, 1994, 1995,
1996 y 1997.
A Modo de
Conclusión
El breve análisis anterior, así como
los conflictos que se han desarrollado en el último tiempo,
y también la percepción pública acerca de
la política de vivienda del Gobierno vienen a configurar
un cuadro de problemas que requieren una aclaración y discusión.
En efecto, si bien resulta razonable que los costos
de las soluciones entregadas hayan aumentado en los últimos
años, tanto debido a mejoras en la calidad y el metraje
de las mismas, como producto de un alza en el precio de los insumos
y mano de obra, el aumento de los recursos destinados al sector
por el presupuesto público no es congruente con las disminución
de las soluciones entregadas en los últimos años
de
que se dispone información.
Los errores y desaciertos cometidos por la autoridad
así como la falta de transparencia e información
en la calidad y oportunidad requerida han generado un clima de
desconfianza entre los dos actores principales -el sector privado
y la autoridad gubernamental-, cuya asociación y buen entendimiento
son claves para una política exitosa en esta área.
Para aumentar los problemas, la desconfianza ha permeado también
a los sectores que esperan una respuesta adecuada del gobierno
y una solución efectiva a sus necesidades habitacionales.
Lineamientos
para una Solución
Al tenor de estos problemas, cabe proponer una reformulación
de la política de vivienda. Este cambio debe necesariamente
pasar por aportar más transparencia e información
oportuna y de calidad respecto de la ejecución de los programas
que componen dicha política.
Asimismo, las soluciones habitacionales deben adecuarse
de mejor manera a la evolución del país y a las
nuevas expectativas y necesidades de la población, sin
perder de vista que el objetivo de la política debe ser
favorecer a los más necesitados. Para ello parece conveniente
profundizar los mecanismos tendientes a lograr mayor movilidad
habitacional a través de la plena libertad para comercializar
viviendas usadas. En general, un aspecto clave para lograr los
objetivos de adecuar la política de vivienda a la nueva
realidad sería el dar una mayor libertad de elección
a los beneficiarios, reformulando los programas en los cuáles
el Ministerio aún conserva atribuciones y facultades que
deben ser entregadas a la gente.
En cuanto a la acción de la autoridad, no
cabe duda que parte importante de las ineficacias y problemas
se han centrado en el MINVU y los SERVIU, por lo que urge una
modernización de los organismos públicos que actúan
en esta materia.
En definitiva, una política que fue muy exitosa
para abordar los problemas de acceso a la vivienda en las décadas
pasadas parece estar quedando atrás frente a la evolución
que ha experimentado nuestro país y en particular las demandas
de mayor calidad de vida. El gobierno debe afrontar esta realidad,
rediseñar sus políticas y programas, siempre con
el norte de favorecer preferentemente a los grupos más
vulnerables, y aceptando que la nueva realidad exige un rol mucho
más protagónico de las personas y de la empresa
privada.
A Salvar
Nuestra Bolsa
Uno de los temas más
inquietantes de los últimos meses para la comunidad de
negocios ha sido la pobre evolución que ha presentado la
bolsa de comercio chilena. Así, surge la pregunta acerca
de qué factores pueden estar incidiendo en este pobre desempeño,
tema que nos ocupa en este artículo.
Como es sabido, a fines del año
pasado se desató una crisis de gran magnitud, conocida
como "la crisis asiática". Se podría intentar
justificar la caída experimentada por la bolsa chilena,
aludiendo a la mencionada crisis. Sin embargo, es importante señalar
que toda la región de América Latina se vio afectada
por este shock externo, por lo que ésta no sería
una excusa válida para justificar la deteriorada evolución
de la bolsa chilena, respecto de la de otros países de
la región. Para tener una visión más clara
al respecto, presentamos en el gráfico de la página
siguiente los índices bursátiles de los principales
competidores de Chile.
Fuente: Libertad y Desarrollo, construido
en base a JPMorgan.
Este gráfico muestra la evolución
de los índices bursátiles de los diferentes países,
llevados a la base común de diciembre de 1995. En él
se observa cómo todos los índices suben en el período
posterior a la crisis del tequila, salvo en el caso chileno. También
se aprecia cómo, entre 1995 y junio de 1997, Chile es el
que presenta un menor aumento en el precio de las acciones. Se
debe reconocer, sin embargo, que nuestro país fue probablemente
el menos afectado por la crisis mexicana de fines de 1994.
A partir de junio de 1997, las bolsas
latinoamericanas comienzan a internalizar el efecto de la crisis
asiática. Debido a este evento, todas ellas se ven nuevamente
afectadas, presentando un deterioro en sus índices, sobretodo
a fines del año pasado y comienzos de éste. Mientras
en el caso de los competidores chilenos se observa una marcada
recuperación desde enero del presente año, en Chile
se ha visto un índice que sólo aumentó tímidamente.
Destaca el hecho que, partiendo de 1995
como base común, el índice bursátil chileno
ha mostrado persistentemente el peor desempeño entre los
países ilustrados. Este índice no sólo es
el peor en términos relativos, sino que además presenta
una clara y preocupante tendencia decreciente.
El mismo fenómeno se puede apreciar
en el cuadro Nº1, a través de la evolución
de los montos transados en acciones por las bolsas de valores
de cada país.
Cuadro Nº 1
MONTOS OPERADOS EN ACCIONES
(Mill.US$)
| ARGENTINA
| BRASIL |
CHILE | MEXICO
|
| 1993 | 49.694
| 30.221 |
3.547 | 62.357
|
| 1994 | 112.882
| 69.709 |
6.218 | 79.046
|
| 1995 | 31.895
| 57.203 |
11.444 | 34.646
|
| 1996 | 31.280
| 86.228 |
8.526 | 43.133
|
| 1997 | n.d.
| n.d. | 7.171
| n.d. |
Fuente: Federación Iberoamericana
de Bolsas de Valores
Del cuadro anterior destaca la pequeña
magnitud de los montos transados por la Bolsa de Comercio de Santiago
versus otros centros financieros de la región. Así,
durante 1996, se transaron en Brasil diez veces más que
en Chile, mientras que en Argentina y en México los montos
transados correspondían a 4 y 5 veces, respectivamente.
También se debe mencionar la continua disminución
en el valor de las transacciones efectuadas en acciones de la
bolsa chilena desde 1995. Desde esa fecha a la actualidad, los
montos han caído en un considerable 37,3%.
Queda claro, entonces, que la bolsa
chilena ha sido más afectada que otras de la región
y cabe, en consecuencia, buscar explicaciones particulares a nuestro
país. Un primer grupo de razones dicen relación
con las expectativas generales acerca de la economía chilena
y su capacidad de crecimiento. En esta materia, Chile sigue exhibiendo
cifras mejores que la del promedio de países latinoamericanos,
aunque ya no es el líder indiscutido. No es el país
de mayor crecimiento todos los años, no es el de menor
inflación, no es el más dinámico en materia
de incremento de inversión o de exportaciones.
Así, y de acuerdo a lo que han
opinado destacados analistas internacionales, existiría
una suerte de estancamiento del ritmo de reformas económicas
que aumentan la productividad de las empresas chilenas y un empeoramiento
del "clima" para hacer negocios, a causa de amenazas
tales como mayores niveles de impuestos, lo que necesariamente
se traducirá en menores utilidades futuras de éstas
y eso se refleja en los índices accionarios.
Pero además de lo anterior,
hay razones específicas por las que la bolsa chilena se
ha visto afectada. Entre ellas figuran el impuesto a las ganancias
de capital y el encaje.
El
Peso del Impuesto a las Ganacias de Capital
Dentro de los factores que restringen
el crecimiento de nuestro mercado de capitales, uno de los más
mencionados ha sido el impuesto a las ganancias de capital. Este
impuesto, que se entiende como un gravamen que afecta a la ganancia
obtenida en la compra y venta de acciones, ha sido ampliamente
criticado. Las dos principales líneas de argumentación
en favor de la eliminación del impuesto a las ganancias
de capital son las siguientes:
En primer lugar, la aplicación del impuesto
genera una "doble imposición", porque el mayor
valor que se obtiene en la venta de la acción es representativo
del flujo de dividendos futuros, los que serán también
gravados después con impuestos. En otras palabras, una
misma cosa es gravada dos veces con impuesto a la renta.
En segundo lugar, se somete a las
bolsas chilenas a una fuerte pérdida de competitividad.
Ello, porque en otros países no existe el impuesto a la
ganancia de capital por compraventa de acciones, o cuando menos,
no se aplica a los extranjeros.
Esto lleva a que un inversionista que
esté evaluando diferentes alternativas de inversión,
le exigirá a una empresa chilena un rentabilidad más
alta que a una empresa de otro país, suponiendo todos los
demás factores iguales. Ello, para compensar por el impuesto
que deberá pagar en Chile sobre las ganancias de capital
que obtendría en caso de vender las acciones. Entonces,
y tal como ya vimos que sucede, la consecuencia directa de la
existencia de este impuesto es que los inversionistas prefieran
realizar inversiones en otras plazas que cuentan con ventajas
comparativas sobre Chile en esta materia tributaria.
Tal como predice la teoría económica,
y dependiendo de las respectivas elasticidades, también
existe un efecto sobre la demanda por fondos de inversión.
Para el caso chileno en concreto, la existencia de ADR's en las
bolsas de Estados Unidos, donde no existe impuesto sobre las ganancias
de capital para los inversionistas extranjeros, induce a que un
número cada vez mayor de empresas chilenas concurran a
listar sus acciones en esa plaza en vez de utilizar la bolsa de
valores chilena, donde la obtención de fondos les es más
costosa.
Resulta notable que la gran mayoría
de los países ya han liberado de impuestos a las ganancias
de capital en acciones a los inversionistas extranjeros. Como
ejemplo, se pueden mencionar Argentina, Brasil, Perú, México
y Uruguay, es decir, todos los competidores de Chile en cuanto
a convertirse en el Centro Financiero de Latinoamérica.
En cambio en Chile, si bien el impuesto efectivo que pague dependerá
de la forma particular en la que ingrese el capital para adquirir
acciones, el régimen general es de una tasa del 35% de
la ganancia. Ecuador y Paraguay aún no han eliminado este
impuesto; sin embargo, contemplan tasas menores a la que existe
en nuestro país. Ellas alcanzan un 25% y 30%, respectivamente1.
Por su lado, los países desarrollados como Estados Unidos,
Japón, Inglaterra, Francia y España no tienen este
tipo de gravamen. Lo mismo ocurre con los llamados "tigres
asiáticos" como Hong Kong, Taiwan, Tailandia y Singapur,
entre otros. De manera que el panorama mundial es un claro reflejo
de la inconveniencia, y lo anacrónico que resulta mantener
este gravamen.
La conclusión ineludible es
que resulta urgente asumir las responsabilidades que correspondan,
y dar un paso definitivo en la internacionalización de
nuestro mercado de capitales. Como antecedente, se debe mencionar
que existe un proyecto de ley sobre transacción de valores
extranjeros en Chile ("Bolsas Off Shore"). Éste
contempla eximir de impuestos a las ganancias de capital que obtengan
contribuyentes extranjeros en las transacciones de valores extranjeros.
Se debe reconocer que el proyecto de ley se orienta en la dirección
correcta; sin embargo también es cierto que constituye
un paso muy tímido en el objetivo de transformarse en el
Centro Financiero de Latinoamérica.
Una condición necesaria para
lograr este objetivo es la eliminación inmediata del impuesto
a la ganancia de capitales por la enajenación de acciones,
cualquiera sea su origen de emisión, al menos para el caso
de inversionistas extranjeros. Sin embargo, ésta no sería
una condición suficiente. Debemos recordar que existen
otros importantes obstáculos que lo impiden, dentro de
los que destaca la existencia del encaje.
Conclusión
Chile ha cometido el error de no avanzar
en materia tributaria y cambiaria, quedándose atrás
de la tendencia mundial en este campo. Ello ha afectado de manera
crucial el desempeño de nuestra bolsa de valores, de la
cual se han desviado capitales hacia otras plazas latinoamericanas.
Estas, por contar con un mercado financiero más flexible
que el chileno, se tornan más competitivas y atractivas
para los inversionistas extranjeros. Es tiempo de tomar acciones
y no vacilar más, ya que los capitales extranjeros no dudan
al momento de elegir otras plazas.
Nota:
1 Las ganancias de capital obtenidas
por operaciones bursátiles realizadas en Venezuela están
sujetas a un impuesto del 1%.
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