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Medidas
Económicas:
¿Cambio
en el Instrumento
de Políticas?
Las noticias sobre la evolución de la economía
japonesa generaron la semana pasada una reacción de los
agentes económicos. Estos apostaron a una devaluación
del peso que obligó a la autoridad a actuar más
rápido de lo que habían presupuestado, proponiendo
un conjunto de medidas monetarias y fiscales.
Anuncios del
Banco Central
El instituto emisor anunció tres medidas,
las cuales en su conjunto pretenden perfeccionar los instrumentos
disponibles para su acción en el mercado de las divisas
y restringir las fluctuaciones que cabe esperar en ella. Estas
son:
1) Una reducción
del encaje desde el 30% actual a un 10%. La medida está
bien orientada, aunque es tardía e insuficiente. Tardía
por cuanto se esperó un aumento previo del costo total
(incluido riesgo) para reducir el encaje, e insuficiente, porque
bien pudo eliminarse en su totalidad.
Sin embargo, dado que el Gobierno siempre ha defendido
el encaje como una forma de evitar la entrada de capitales de
corto plazo, la oportunidad de la medida es difícil de
entender. Se podría leer entre líneas que la preocupación
que existe en el Gobierno por la coyuntura internacional le lleva
a pensar que los capitales de corto plazo no son tan malos cuando
aumenta la escasez de los de largo plazo.
Con todo, hay estudios que muestran que el encaje
no ha frenado la entrada de capitales de corto plazo; aunque sí
ha permitido un costo de financiamiento relativamente inferior
para las grandes empresas en desmedro de los pequeños y
medianos empresarios, de modo que reducir el encaje cuando sube
el costo externo de la entrada de capitales significa igualar
el costo de capital entre empresas de diferente tamaño,
pero en niveles de tasa de interés ahora más altos.
2) Reducción de la banda cambiaria y modificación
del dólar acuerdo. Antes de estas
medidas, el Banco Central estaba operando prácticamente
con un tipo de cambio fijo, de tal forma que no era necesario
alterar la banda para mantener esta política. En este sentido,
los cambios deben verse como la ratificación de esta política,
aunque reconociendo que es posible un leve incremento del dólar
por una vez. Las señales del mercado tienden a indicar
que ese aumento puede ser de un 3% respecto a la situación
previa.
Por otra parte, al modificar el cálculo del
dólar acuerdo, reduciendo la revaluación anual
real implícita de 2%1
está obteniendo un espacio adicional para dejar que suba
el tipo de cambio en el mediano plazo.
El costo de haber elegido esta opción, que
reduce la banda, es que ante un error en sus estimaciones o un
cambio en las condiciones externas, se deberá anunciar
una devaluación más explícita, lo cual es
siempre un mensaje más traumático que aprovechar
los espacios de una banda cambiaria más amplia.
3) La oferta de pagarés
en dólares permite que los agentes ajusten sus portafolios
sin necesidad de retirar reservas del Banco Central, lo cual reduce
las presiones en el mercado spot del dólar.
De cualquier forma, ello se logra en la medida que
la presión cambiaria existente obedezca a una demanda por
dólares con fines de cubrir posiciones en moneda extranjera
ante sus desbalances financieros. Si por el contrario, existe
una demanda por divisas de parte de agentes que están apostando
a una mayor devaluación cambiaria, la tasa de los pagarés
deberá incorporar dichas expectativas si el Banco Central
desea frenar la salida de dólares.
En resumen, el Banco Central, tras un posible ajuste
del nivel del dólar inicial, mantiene su opción
de tipo de cambio practicamente fijo. Como indica la teoría,
en una economía con tipo de cambio fijo la política
fiscal pasa a ser un instrumento de ajuste de la mayor importancia.
De aquí que los anuncios se acompañaran de una reducción
de gastos de parte del gobierno general. Como resultado del análisis
previo, resulta evidente que la fortaleza de las medidas del instituto
emisor descansan en la contundencia y credibilidad del paquete
fiscal.
Los Anuncios Fiscales
Por su parte, el Ministerio de Hacienda anunció
una rebaja del gasto fiscal, que desgraciadamente es difícil
de evaluar por la poca transparencia en la entrega de información
fiscal que ha existido hasta la fecha. En efecto, el Ministro
anuncia, en primer término, un compromiso de rebaja de
gastos para 1998 de US$ 685 millones, los cuales se enterarían
de la siguiente forma:
i) En enero se habrían
reducido las inversiones que las empresas públicas proponían
en sus peticiones anuales al Ministro de Hacienda en US$ 170 millones.
En su oportunidad no quedó claro cuánto
menor gasto significaba y cómo afectaba a las transferencias
que el Gobierno esperaba percibir desde las empresas públicas
en 1998.
ii) En abril se anunció
una nueva rebaja de gastos de las empresas públicas por
otros US$ 165 millones, sin conocerse antecedentes específicos
sobre la misma.
iii) En junio se anunciaba
que se haría un fondo de estabilidad de la infraestructura
con recursos adicionales percibidos a partir de licitaciones de
obras. Este fondo es por un monto de US$ 150 millones
iv) Concretamente en esta
oportunidad se anuncia una rebaja de gastos en el gobierno general
por US$ 200 millones.
La suma de las rebajas mencionadas alcanza a un
total de US$ 685 millones, lo cual es equivalente a un 0,86% del
producto. De ellas, las dos primeras son rebaja de gastos de las
empresas públicas, la tercera es una forma de congelar
ingresos no esperados, y la última es claramente una rebaja
del gasto del gobierno general.
Pero adicionalmente el Ministro de Hacienda señala
que con las medidas fiscales anunciadas se cumple el objetivo
de que el incremento del gasto total del gobierno general durante
este año se limite a un 5,5% real, cifra similar al crecimiento
esperado del producto. Para 1999 se anuncia un crecimiento del
gasto2, excluido
el aumento de las pensiones actuamente en trámite legislativo,
inferior en 0,5% respecto del crecimiento esperado del producto.
Consistencia de las Cifras
Fiscales
Las cifras se han consolidado con un tipo de cambio
de $458, el mismo usado por DIPRES en la ejecución fiscal
del primer trimestre de 1998.
El Cuadro Nº 1 intenta conciliar los anuncios
ministeriales con las cifras oficiales disponibles. Para construir
la columna del gasto estimado (columna 3 ) a partir de los ajustes
anunciados por el Ministerio de Hacienda, se aumenta el gasto
total corregido de forma tal que crezca un 5,5% real para 1998
respecto del efectivo en 1997. Para distribuir el ajuste entre
gasto corriente y de capital se consideró que el gasto
corriente neto cae un 3,1% respecto de lo estipulado en la Ley
de Presupuestos3.
Cuadro Nº 1
Medidas de Ajuste Fiscal
(millones de US$ 1998)
| Efectivo
| Ley
| Estimado
| Ajustes
|
| 1997
| 1998
| 1998
| (2) - (3)
|
| (1)
| (2)
| (3)
| (4)
|
| | |
| |
| (A) G. CORRIENTE NETO
| 12.460
| 13.678
| 13.269
| 409
|
| | |
| (3,1%)
|
| bonos de reconocimiento
| 597
| 666
| 666
| 0
|
| (B) G. CORRIENTE CORREG.
| 11.863
| 13.012
| 12.603
| 409
|
| | |
| (3,3%)
|
| | |
| |
| (C) GASTO CAPITAL NETO
| 2.567
| 2.998
| 2.619
| 379
|
| | |
| (14,5%)
|
| | |
| |
| (D) G. TOTAL CORREG.
| 14.430
| 16.010
| 15.222
| 788
|
| | |
| (5,2%)
|
(1) Gastos efectivos en 1997.
(2) Ley de Presupuestos para 1998.
(3) Gasto esperado para el año
después del ajuste fiscal anunciado.
(4) Montos de gastos ajustados y porcentaje
del mismo.
(A) Gasto corriente sin intereses.
(B) Gasto corriente sin intereses ni
bonos de reconocimiento. esta nueva definición ha sido
utilizada por el Gobierno para las cifras anunciadas públicamente.
(C) Gasto de capital sin inversión
financiera. Las cifras oficiales habrían ajustado sólo
una parte de la invesrión financiera, lo cual no puede
calcularse a partir de las cifras conocidas.
(D) Gasto total sin intereses, bonos
de reconocimiento ni inversión financiera.
Para los cálculos se usa una
inflación promedio de 5% en 1998, y un tipo de cambio,
también promedio, igual a $458. Este último tipo
de cambio fue utilizado por DIPRES en sus cálculos de ejecución
presupuestaria para el primer semestre de 1998.
FUENTE: LEY DE PRESUPUESTO 1998 Y DIPRES.
En la última columna del cuadro se observa
que la rebaja de gastos, respecto a la Ley de Presupuestos es
de unos US$ 788 millones, de los cuales, US$ 409 millones corresponden
a gasto corriente. Estas cifras representan una caída del
gasto corriente neto de 3,1%, y del gasto de capital en 14,5%.
Como se puede apreciar, no es posible hacer coincidir
la rebaja de US$ 200 millones en el gasto, con el supuesto crecimiento
del mismo en 5,5% real durante 1998, ya que para que si esto último
fuera cierto, la rebaja de gasto fiscal debiera ser de 788 millones
de dólares. Alternativamente, si la rebaja llega sólo
a 200 millones, entonces el gasto fiscal crecerá en 1998
bastante más que 5,5%.
Aunque se ha mencionado que un ajuste fiscal para
1998 consistente en los ya referidos US$ 200 millones es un esfuerzo
importante, dado que se anuncia una vez terminado el primer semestre
del año y probablemente con algún porcentaje de
gastos ya comprometidos para el segundo semestre; lo cierto es
que éste es menor a los requerimientos económicos
mínimos, al menos si se espera un precio del cobre de 75
centavos en promedio.4
Ajuste para 1999
Lo que aparece como más importante en el
paquete fiscal es el compromiso de que en 1999 el gasto del gobierno
crecería un 0,5% menos que el producto estimado para ese
año. Lo que se ha pasado por alto es que en el documento
emitido por el Ministerio de Hacienda se aclara en un pie de página
que esto se calcula sin considerar el reajuste de pensiones actualmente
en trámite parlamentario, el cual significa un mayor gasto
de US$ 202,5 millones en el próximo año respecto
a 1998.
De esta manera, en 1999, con gasto previsional y
para un supuesto crecimiento del producto igual a 5%, el gasto
total neto de intereses y de inversión financiera crecerá
un 6,1% real, lo cual excede al crecimiento esperado de la economía
en un 1,1%.
Conclusiones
La evolución de la crisis asiática,
sus efectos sobre el precio del cobre, y el hecho de que ella
encuentra a nuestro país con un déficit inicial
de cuenta corriente de 5,3% del producto, han llevado al mercado
al convencimiento de que el ajuste por la vía de una tasa
de interés al 8,5%, por elevada que sea esta tasa, no es
suficiente.
De hecho, las proyecciones oficiales vigentes respecto
a un déficit de cuenta corriente esperado para 1998 igual
a 6% del producto, no incorporan plenamente los actuales niveles
observados en el precio del cobre.
Como consecuencia de lo anterior, el Banco Central
perdió reservas por unos US$ 700 millones en la primera
quincena de junio y otra cantidad importante aún no revelada
en la segunda quincena. Todo ello en respuesta a la defensa que
ha hecho el instituto emisor del tipo de cambio, como consecuencia
de lo cual le ha resultado extremadamente complejo reponer la
liquidez en el mercado.
Ante la especulación cambiaria, el Banco
Central juzgó necesario efectuar un ajuste en el nivel
del tipo de cambio, pero con el costo de una mayor rigidez futura;
ello, en todo caso, le hace menos vulnerable a futuras presiones
de esta índole, poniendo el peso de la prueba en la política
fiscal. En efecto, posibles sugerencias para modificar el tipo
de cambio en el futuro, más allá de los rangos que
establece la nueva banda y el nuevo cálculo del dólar
acuerdo llevan a una devaluación más explícita,
lo que podría resultar peligroso en un contexto de mercados
inciertos.
El éxito de este paquete de medidas va a
depender entonces críticamente de la política fiscal.
Para una mejor evaluación del mercado y los analistas económicos
resulta urgente dar mayor transparencia a la entrega de información
oficial sobre el gasto fiscal.
Notas:
1 Mantiene una revaluación implícita
en la medida que permanece calculando el dólar acuerdo
con una inflación externa de 2,4%, a pesar que hoy existe
una deflación externa. No se entiende por qué no
se introduce una mayor sinceridad en la regla cambiaria.
2 Se supone que nuevamente se refiere al gasto
total sin intereses, inversión financiera y bonos de reconocimiento.
3 Un cálculo más ajustado, que
considere una rebaja del gasto variable total nos lleva a las
mismas cifras globales aquí mostradas.
4 Ver tema público de Libertad y Desarrollo
Nº 388, en el cual se analizan las necesidades de ajuste.
Universidades
Estatales :
Beneficios
Privados y Costos Públicos
A propósito de la discusión pública
acerca del Proyecto de Ley Marco sobre Universidades Estatales,
cuya tramitación se ventila en el Congreso desde 1994
y en torno al cual se han producido movilizaciones de estudiantes
y funcionarios, es importante puntualizar algunos aspectos relevantes
para intentar llegar al fondo de una discusión que la opinión
pública no ha entendido cabalmente.
En efecto, el proyecto de ley ha sufrido varias
detenciones en su tramitación, las cuales han sido la respuesta
del Gobierno a las influencias ejercidas por poderosos grupos
de interés: los estudiantes y los funcionarios de dichas
instituciones. Es interesante consignar que a estas presiones,
se han sumado, en muchos casos, ciertas autoridades de las mismas.
Las Demandas
de los Grupos de Interés
En el fondo de esta discusión se encuentran
los siguientes puntos:
Fin al Control Estatal. Algunas auto-ridades
y funcionarios de las universidades estatales reclaman una mayor
autonomía respecto de los órganos de control estatales
-léase el Poder Ejecutivo y la Contraloría General
de la República- argumentando que su ingerencia y las rigideces
que crea su control, entorpecen la capacidad competitiva de las
universidades del Estado, respecto de las instituciones privadas
-con o sin aporte del fisco.
Participación o Cogobierno. Ciertas
directivas estudiantiles, exigen una mayor participación
en el gobierno de las universi-dades reclamando derecho a voz
y voto en los Consejos Superiores, e incluso en la elección
del Rector.
Demanda por Mayores Recursos. Ambos grupos
coinciden en reclamar también mayores recursos para las
universidades; los estudiantes para abaratar el costo de la educación
superior y disminuir el monto de los aranceles que deben pagar
y las autoridades y funcionarios para financiar un supuesto rol
social de las universidades estatales, cuando no abiertamente
para mejorar sus remuneraciones.
Cuadro No 1.
Evolución Aportes Fiscales a Universidades
Tradicionales
Indices Base 1990 = 100
| Año | Aporte
| Crédito | Otros
|
| Directo
| Universitario | Aportes
|
| 1990 | 100
| 100 | 100
|
| 1991 | 114
| 133 | 257
|
| 1992 | 125
| 115 | 1.133
|
| 1993 | 124
| 55 | 2.776
|
| 1994 | 125
| 99 | 2.272
|
| 1995 | 130
| 112 | 1.780
|
| 1996 | 136
| 151 | 910
|
Fuente: Elaboración Propia sobre la Base de
Leyes de Presupuesto, Años Respectivos.
En este sentido, cabe tener presente la evolución
de los aportes fiscales a las universidades tradicionales, los
que se muestran en el cuadro No.1 . En él se han calculado
los índices base 1990 = 100, tomando en consideración
los aportes en moneda del mismo valor desde ese año hasta
1997.
Como puede apreciarse en el mencionado Cuadro, ha
habido un importante aumento de los recursos que el Estado entrega
a las universidades, destacando además el significativo
incremento de los aportes de tipo discrecional que se agrupan
bajo "otros aportes" y que no responden a un criterio
objetivo.
¿Qué
se Pide en el Fondo ?
En el fondo de este conflicto está la búsqueda
de la privatización de los beneficios del sistema universitario
del Estado, manteniendo -y ojalá incrementando sustancialmente
- los costos de cargo de la sociedad entera, a través de
los recursos fiscales.
En efecto, por una parte se cuestiona la participación
del Presidente de la República en la designación
de las autoridades de las universidades, tanto del Rector como
de sus representantes en los Consejos Superiores, y se reclama
mayor flexibilidad para competir en un mercado que ha diversificado
enormemente su capacidad de oferta; vale decir se quieren obtener
todos los beneficios de la administración privada. Sin
embargo, en forma paralela se reclama una mayor participación
del Estado a través de más recursos económicos,
los que en la opinión de dichos grupos deben ser entregados
sin que a cambio las instituciones rindan cuenta de la utilización
de dichos recursos.
Lo anterior, sin duda, representa una contradicción
importante: Si se quieren los beneficios de la flexibilidad de
la administración y gestión privadas, se deben aceptar
también sus costos. Por el contrario, si se desea eludir
el riesgo de la actividad y contar con cuantiosos e inagotables
recursos públicos, se deben aceptar también las
rigideces y dificultades que conlleva esa categoría.
Rentabilidad
Privada y Social.
A estas alturas resulta cada vez más claro
que los principales beneficiarios de la educación superior
son los mismos alumnos. Quienes solicitan mayores recursos para
las universidades tienen que explicar a la sociedad por qué
ésta debiera financiar estudios que los beneficiarán
a ellos. El rol del Estado en esta materia no debería
ir más allá que asegurar una efectiva igualdad de
oportunidades, ofreciendo crédito -en condiciones de mercado-
a todo el que lo solicite y premiando a los más pobres
a través de mecanismos de becas. A este respecto, es conveniente
recordar que las tasas de rentabilidad privada de la educación
superior han sido siempre más elevadas que las tasas de
rentabilidad social de la misma, según ha sido demostrado
por diversos autores.1
Igualmente cabría esperar de las autoridades
y funcionarios de las universidades una mayor consecuencia, aceptando
el hecho de que si quieren disfrutar de los beneficios de la administración
fiscal -que incluye la inamovilidad en algunos casos- deben dar
cuenta a la sociedad entera y al Poder Ejecutivo y los órganos
de control del Estado de sus actos y decisiones de inversión
de los recursos, que tan generosamente se les entregan. Este es
un requisito mínimo de lo que en el idioma inglés
se denomina "accountability", palabra para la que desgraciadamente
no existe traducción, que parece molestar en varios ámbitos
de la administración pública.
A ambos grupos correspondería pedir que sean
consecuentes con la realidad de que las universidades, como instituciones
dedicadas a la creación, cultivo y difusión del
conocimiento, son entes jerárquicos y que en su caso, dado
su carácter de estatales, el máximo representante
del Estado es el Presidente de la República. No tiene justificación
entonces pretender minimizar el rol del Gobierno, en aras de una
mal entendida autonomía universitaria. Ejemplos de las
distorsiones que se producen cuando esto se olvida se pueden encontrar
no sólo en los sistemas de educación superior de
toda la región latinoamericana, sino también en
otras entidades descentralizadas del Estado, donde se privatizan
los beneficios y se socializan las pérdidas.
Finalmente, el Gobierno debe tener claro cuál
es el rol que le corresponde jugar en esta materia y no ceder,
una vez más, a la influencia de grupos de poder que, más
que considerar el interés nacional, muchas veces organizan
su acción en favor de sus propios intereses, lo cual por
lo demás parece bastante lógico. Ciertamente, el
Gobierno tiene una enorme tarea por delante, que no es otra que
perfeccionar la institucionalidad universitaria y sus mecanismos
de financiamiento, de modo tal que puedan dar satisfacción
a las crecientes demandas y aspiraciones de una juventud que quiere
formarse más y mejor para tener una participación
más activa y fructífera en nuestra sociedad.
Nota:
1 Véase Luis Riveros
en Economics of Education Review, Vol 9, Nº2, pp 111-121,
1990.
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