Nº 397
13 de agosto de 1998


El Fantasma

del Desempleo

Inquietud han generado, en las últimas semanas, las estimaciones realizadas para el futuro sobre la evolución creciente de la tasa de desempleo. En este sentido, la preocupación ha surgido debido a que durante los noventa hemos tenido un mercado laboral que ha sido capaz de generar más de un millón de empleos entre el primer trimestre de 1990 y el presente año, ello ha reducido la tasa de desempleo y alejó de la memoria los serios niveles alcanzados durante la década de los ochenta, producto de la más severa crisis externa que hubo de enfrentar nuestro país desde la gran depresión de los años treinta.

Esta situación de empleo estable y dinámico, en un contexto en donde las remuneraciones han crecido en cerca de un 3% por año por sobre la inflación, ha generado un horizonte de planificación de mucha mayor establidad para un gran porcentaje de personas. Estos resultados en materia laboral son la mejor respuesta frente a las críticas que décadas atrás se realizaron contra la reforma laboral. De esta manera, con un mercado laboral mucho más flexible que el de nuestros competidores, se ha podido establecer un círculo virtuoso de más empleos y mejor pagados. Esto de manera alguna significa que no existan subsectores con problemas de empleo, como lo son los jóvenes, frente a los cuales se han realizado programas estatales con resultados bastante discretos.

En la actualidad, nuestro país se enfrenta a los efectos de la crisis en Asia, la que se ha traducido en menores precios para nuestras exportaciones, mayor dificultad para realizar ventas en dicha zona, niveles más altos de la tasa de interés en Chile y del valor del dólar americano, todo lo que se traducirá en una desaceleración paulatina del ritmo de crecimiento de la actividad productiva. Al producirse una reducción del ritmo de crecimiento de la producción, es menor el número de personas que una empresa deberá contratar, lo que empieza a incrementar la tasa de desocupación.

Ciclos de Crecimiento y Empleo

En el Gráfico Nº 1 -ver página siguiente- se pueden apreciar los ciclos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y del crecimiento del empleo, entre el primer trimestre del año 1990 y el segundo trimestre del presente año. Se pueden apreciar varios fenómenos. El primero es que existe una indudable relación entre ambos ciclos, es decir, en la medida que la economía se acelera, también aumenta el crecimiento del empleo, sin embargo existe un rezago entre ambos ciclos, de hecho se puede apreciar que uno de los puntos bajos en crecimiento de la actividad económica se observó el cuarto trimestre del año 1993, mientras que el punto bajo en crecimiento del empleo se registró el tercer trimestre del año 1994. Igual cosa ocurre en el ajuste monetario del año 1990. Las estimaciones realizadas a través de métodos estadísticos muestran que existe un rezago de tres trimestres aproximadamente. Esto significa que el nivel de actividad del primer trimestre del año produce efectos en empleo en el cuarto trimestre de ese mismo año.


Fuente: Libertad y Desarrollo a partir de INE y Banco Central

Hoy en día justamente estamos en presencia de estos rezagos. Es decir, sin perjuicio de que ya hay sectores afectados por la crisis asiática, no ha habido una desaceleración en el ritmo de creación de empleo. De hecho, y como se aprecia en el gráfico Nº 2, éste ha venido acelerándose desde el cuarto trimestre del año pasado, sin embargo, lo que estamos viendo hoy es el efecto rezagado del aumento de la actividad económica registrado en el segundo semestre del año pasado.


Fuente: Hasta el 2º trimestre de 1998 INE, siguientes trimestres estimación de Libertad y Desarrollo.


Así, el menor ritmo de crecimiento que está experimentando la actividad productiva hoy en día y que se acentuará en el futuro, se traducirá en menor creación de empleo a fines de año y durante el primer semestre de 1999. De esta manera, es posible proyectar una cierta evolución de la tasa de desocupación, bajo el supuesto de que la fuerza de trabajo mantiene un ritmo de expansión de un 2% anual durante el período a proyectar. Este último supuesto no es menor, dado que en situaciones de crisis se puede producir una expansión mucho mayor de las personas dispuestas a trabajar, principalmente por el hecho de que el jefe de hogar puede perder su empleo o, por el contrario, que se reduzca el número de trabajadores que buscan empleo, dado que la probabilidad de encontrarlo es menor.

Cambios en el Patrón de

Crecimiento

Ahora bien, parte de este brusco aumento de la tasa de desocupación responde a la composición de la generación de empleo que se ha observado en los últimos años. La caída persistente del tipo de cambio real durante la década de los noventa hasta octubre del año pasado ha alterado la evolución de los sectores productivos, incentivando una mucho mayor expansión en los sectores no transables, en perjuicio de los sectores transables. En el Cuadro Nº1 se puede apreciar dicho cambio de composición.

Cuadro Nº 1

Composición del Empleo

En miles de personas
Total
Transable(1)
No Transable(2)
IV Trim. 1985
3.721
1.332
2.389
(100%)
(35,8%)
(64,2%)
IV Trim. 1989
4.425
1.705
2.720
(100%)
(38,5%)
(61,5%)
IV Trim. 1997
5.380
1.725
3.656
(100%)
(32,1%)
(67,9%)
Var. 1985-89
Var. % anual
4,4%
6,4%
3,3%
Var. abs. anual
176
93
83
Var. 1989-97
Var. % anual
2,5%
0,1%
3,8%
Var. abs. anual
119
2
117

Fuente: Libertad y Desarrollo a partir de INE.

(1) Incluye a la Agricultura, Pesca y silvicultura, Industria, y Mineria.

(2) Incluye a la Electricidad, gas y agua, Construcción, Comercio, Transporte y telecomunicaciones, Servicios

Se puede apreciar que durante el período 1985-89 se crearon un promedio de 176 mil empleos por año, siendo lo más dinámico el empleo generado por los sectores transables, con una tasa de crecimiento anualizada de 6,4% que la del sector no transable, que alcanzó a un 3,3%. Esta situación cambia dramáticamente en los noventa. En efecto, en el período desde octubre de 1989 hasta octubre de 1997, el sector transable genera un promedio de sólo 2 mil empleos por año, lo que representa un crecimiento de un 0,1% anual. En cambio, el sector no transable crece en cerca de 117 mil empleos por año.

Se ha producido un cambio de composición en términos del porcentaje de los trabajadores que trabajan en sectores no transables (67,8% ) hoy en día, revirtiendo la trayectoria seguida en la segunda parte de los ochenta.

Lamentablemente, los sectores no transables han mostrado una mucho mayor varianza en su desempeño en los últimos años, pasando de grandes expansiones a contracciones rigurosas, incorporando también dicha varianza al trabajador empleado en dicho sector. La construcción, tradicionalmente no transable, gatillará en los próximos meses el aumento de la tasa de desocupación, frente al severo ajuste que está por sufrir.

 

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Demagogia en Salud

La obsesión por perseguir a las ISAPRES ha llevado a un grupo de diputados de la Concertación y a un diputado médico de Renovación Nacional, a proponer irresponsablemente y sin ningún sustento técnico, una indicación al proyecto de ley de FONASA que dañará, no a las Isapres, pero sí a todos sus beneficiarios: 3,8 millones de chilenos. De acuerdo a la citada indicación se obligaría a las Isapres a reembolsar al Estado el gasto por las prestaciones y actividades que dan cumplimiento a programas de cobertura nacional y aquellos que la ley obliga, arriesgándose así el bienestar de la población y cometiendo una odiosa discriminación con los trabajadores afiliados al sistema privado, tal como se explica a continuación.

Esta conclusión surge después de efectuar un análisis que pretende responder a las siguientes interrogantes: ¿Cuáles son las actividades y prestaciones en discusión? ¿Cuáles son sus características especiales? ¿Quién debe ser responsable de su programación y financiamiento? ¿Cuáles son las consecuencias de la indicación parlamentaria?

Prestaciones y Programas de

Cobertura Nacional

Se trata de acciones que producen externalidades positivas, constituyen bienes públicos o son subsidios de carácter social que conllevan beneficios no sólo a las personas que los reciben, sino a toda la sociedad. Las principales son los programas de vacunas y campañas sanitarias, programa de alimentación complementaria, programas del ambiente y actividades regulatorias, cuyo gasto programado, de acuerdo al presupuesto de 1998, asciende a $66.527 millones de pesos.

Las características de estos programas y que los hacen diferentes al resto de las prestaciones de salud son las siguientes:

Programa Ampliado de Inmunizaciones. Su objetivo de protección de la salud debe abarcar a toda la población, independiente del sistema al que pertenezca. Para su éxito debe cubrir a lo menos al 90% de la población, su calidad debe ser uniforme y dar cumplimiento a las normas técnicas fundamentales para su efectividad. La vacunación es un caso de texto en el análisis de las externalidades positivas. El que una persona se vacune no sólo le proporciona beneficio a ella, sino además es indispensable para lograr la inmunización del resto de la población.

Por sus características este programa debe ser de responsabilidad estatal, beneficiando a toda la población. La presencia de externalidades positivas justifica en este caso un subsidio estatal a todos los chilenos, capaz de mejorar la eficiencia en la asignación de recursos. El financiamiento debe provenir de fondos generales y no de las cotizaciones.

Programa Nacional de Alimentación Complementaria. Su objetivo es lograr el crecimiento y desarrollo normal del niño desde su gestación, estimulando por su modalidad de entrega la asistencia a controles de salud. Representa un apoyo nutricional de carácter preventivo y de recuperación, a través del cual se distribuye leche y otros alimentos a niños menores de 6 años, a embarazadas y nodrizas, que asisten regularmente a los controles de salud en establecimientos del SNSS. Este subsidio puede calificarse como una acción de fomento a la salud, que evita a la sociedad tener que hacerse cargo en el futuro de un niño con condiciones de salud desmedrada y como una acción de prevención que incentiva los controles de salud.

Por sus características debiera estar dirigido fundamentalmente a grupos vulnerables, especialmente de bajos ingresos. La responsabilidad en el diseño y en el financiamientode este programa recae en el Estado. No corresponde financiarlo con cotizaciones de salud.

Prestaciones Ambientales. Su objetivo es lograr la máxima calidad ambiental para todos los chilenos. Estas prestaciones cumplen las características típicas de los bienes públicos, es decir, la no exclusión, vale decir que es imposible o muy difícil excluir de su consumo a quien no paga por el bien y la no rivalidad en el consumo, o sea el hecho de que al ser consumido el bien por una persona éste no se agota. La no exclusión y la no rivalidad en un mercado competitivo llevan a una cantidad producida menor a la óptima desde el punto de vista de la sociedad, justificando la acción del Estado, que a través de un subsidio logra mejorar la eficiencia en la asignación de los recursos.

El diseño y financiamiento de estas prestaciones ambientales es responsabilidad estatal y constituye un subsidio que beneficia a todos los chilenos, por lo tanto no cabe su financiamiento con cotizaciones de salud sino con fondos generales.

Actividades regulatorias. Constituyen una típica función del Estado que beneficia a toda la comunidad y que debe, por lo tanto, financiarse con fondos generales de la Nación.

El Responsable de estos Programas

El análisis anterior demuestra que estos programas deben ser diseñados y financiados por el Estado, tal como se ha hecho hasta ahora. Si el Estado no fuera responsable se pondría en peligro a la población porque volverían con fuerza las enfermedades inmunoprevenibles, tendríamos un ambiente de peor calidad, baja calidad sanitaria, etc.

Si el Estado es responsable debe financiar estos programas con fondos provenientes de los impuestos, ya que los favorecidos son todos los chilenos no sólo los cotizantes del sistema previsional de salud.

¿Qué significa que las ISAPRES reembolsen al Estado el gasto correspondiente a estas prestaciones y actividades?

Se pueden dar dos alternativas:

Que el Estado siga diseñando y ejecutando estos programas para todos los chilenos, pero sólo las ISAPRES reembolsen los gastos correspondientes a sus afiliados. Esta modificación constituye una discriminación arbitraria contra las personas afiliadas al sistema Isapre, quienes deberían financiar con su cotización una parte de estos programas, rebajando así su actual plan de salud. El reembolso debería ser una cantidad bastante inferior a los $16.000 millones (25% afiliados a este sistema), ya que los afiliados al sistema privado reciben las vacunas pero muy pocos la leche y otros programas dirigidos a la población afiliada a FONASA.

Además de la discriminación anterior, las Isapres estarían pagando una cuenta sobre la que no tomarían ninguna decisión. Tendrían un costo incontrolable, cuya magnitud dependería de las decisiones del Estado, lo que dejaría al sistema privado de ISAPRES en una extrema vulnerabilidad.

En todo caso, las ISAPRES al final no pierden nada, ya que corregirán el impacto financiero de estos gastos reduciendo los planes a sus clientes. En definitiva, son sus beneficiarios los perjudicados con la medida.

Que el Estado no incluya a los afiliados de ISAPRES como beneficiarios de sus programas de vacunaciones o de nutrición. En este caso, los afiliados de este sistema financiarían con sus cotizaciones los citados programas, cuyo diseño sería responsabilidad de cada ISAPRE, arriesgándose así la salud de todos los chilenos. Se perjudica a los afiliados a las ISAPRES y a todos los chilenos.

Se puede concluir, entonces que el traspasar la responsabilidad del financiamiento de estas actividades, -que constituyen acciones que producen externalidades positivas, son bienes públicos o subsidios de carácter social que conllevan beneficios no sólo a las personas que los reciben sino a toda la sociedad- representa una discriminación en contra de los afiliados al sistema ISAPRE, que serían los únicos ciudadanos que financiarían de su bolsillo, acciones que les corresponde financiar a todos los chilenos y se podría llegar a arriesgar el bienestar de todos los habitantes del país.

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