El Fantasma
del Desempleo
Inquietud han generado, en las últimas semanas,
las estimaciones realizadas para el futuro sobre la evolución
creciente de la tasa de desempleo. En este sentido, la preocupación
ha surgido debido a que durante los noventa hemos tenido un mercado
laboral que ha sido capaz de generar más de un millón
de empleos entre el primer trimestre de 1990 y el presente año,
ello ha reducido la tasa de desempleo y alejó de la memoria
los serios niveles alcanzados durante la década de los
ochenta, producto de la más severa crisis externa que hubo
de enfrentar nuestro país desde la gran depresión
de los años treinta.
Esta situación de empleo estable y dinámico,
en un contexto en donde las remuneraciones han crecido en cerca
de un 3% por año por sobre la inflación, ha generado
un horizonte de planificación de mucha mayor establidad
para un gran porcentaje de personas. Estos resultados en materia
laboral son la mejor respuesta frente a las críticas que
décadas atrás se realizaron contra la reforma laboral.
De esta manera, con un mercado laboral mucho más flexible
que el de nuestros competidores, se ha podido establecer un círculo
virtuoso de más empleos y mejor pagados. Esto de manera
alguna significa que no existan subsectores con problemas de empleo,
como lo son los jóvenes, frente a los cuales se han realizado
programas estatales con resultados bastante discretos.
En la actualidad, nuestro país se enfrenta
a los efectos de la crisis en Asia, la que se ha traducido en
menores precios para nuestras exportaciones, mayor dificultad
para realizar ventas en dicha zona, niveles más altos de
la tasa de interés en Chile y del valor del dólar
americano, todo lo que se traducirá en una desaceleración
paulatina del ritmo de crecimiento de la actividad productiva.
Al producirse una reducción del ritmo de crecimiento de
la producción, es menor el número de personas que
una empresa deberá contratar, lo que empieza a incrementar
la tasa de desocupación.
Ciclos de Crecimiento
y Empleo
En el Gráfico Nº 1 -ver página
siguiente- se pueden apreciar los ciclos de crecimiento del Producto
Interno Bruto (PIB) y del crecimiento del empleo, entre el primer
trimestre del año 1990 y el segundo trimestre del presente
año. Se pueden apreciar varios fenómenos. El primero
es que existe una indudable relación entre ambos ciclos,
es decir, en la medida que la economía se acelera, también
aumenta el crecimiento del empleo, sin embargo existe un rezago
entre ambos ciclos, de hecho se puede apreciar que uno de los
puntos bajos en crecimiento de la actividad económica se
observó el cuarto trimestre del año 1993, mientras
que el punto bajo en crecimiento del empleo se registró
el tercer trimestre del año 1994. Igual cosa ocurre en
el ajuste monetario del año 1990. Las estimaciones realizadas
a través de métodos estadísticos muestran
que existe un rezago de tres trimestres aproximadamente. Esto
significa que el nivel de actividad del primer trimestre del año
produce efectos en empleo en el cuarto trimestre de ese mismo
año.

Fuente: Libertad y Desarrollo a partir de INE y Banco
Central
Hoy en día justamente estamos en presencia
de estos rezagos. Es decir, sin perjuicio de que ya hay sectores
afectados por la crisis asiática, no ha habido una desaceleración
en el ritmo de creación de empleo. De hecho, y como se
aprecia en el gráfico Nº 2, éste ha venido
acelerándose desde el cuarto trimestre del año pasado,
sin embargo, lo que estamos viendo hoy es el efecto rezagado del
aumento de la actividad económica registrado en el segundo
semestre del año pasado.
 Fuente: Hasta el 2º trimestre
de 1998 INE, siguientes trimestres estimación de Libertad
y Desarrollo.
Así, el menor ritmo de crecimiento que está
experimentando la actividad productiva hoy en día y que
se acentuará en el futuro, se traducirá en menor
creación de empleo a fines de año y durante el primer
semestre de 1999. De esta manera, es posible proyectar una cierta
evolución de la tasa de desocupación, bajo el supuesto
de que la fuerza de trabajo mantiene un ritmo de expansión
de un 2% anual durante el período a proyectar. Este último
supuesto no es menor, dado que en situaciones de crisis se puede
producir una expansión mucho mayor de las personas dispuestas
a trabajar, principalmente por el hecho de que el jefe de hogar
puede perder su empleo o, por el contrario, que se reduzca el
número de trabajadores que buscan empleo, dado que la probabilidad
de encontrarlo es menor.
Cambios en el Patrón
de
Crecimiento
Ahora bien, parte de este brusco aumento de la tasa
de desocupación responde a la composición de la
generación de empleo que se ha observado en los últimos
años. La caída persistente del tipo de cambio real
durante la década de los noventa hasta octubre del año
pasado ha alterado la evolución de los sectores productivos,
incentivando una mucho mayor expansión en los sectores
no transables, en perjuicio de los sectores transables. En el
Cuadro Nº1 se puede apreciar dicho cambio de composición.
Cuadro Nº 1
Composición del Empleo
En miles de personas
| Total
| Transable(1)
| No Transable(2)
|
| IV Trim. 1985 | 3.721
| 1.332
| 2.389
|
| (100%)
| (35,8%)
| (64,2%)
|
| | |
|
| IV Trim. 1989 | 4.425
| 1.705
| 2.720
|
| (100%)
| (38,5%)
| (61,5%)
|
| | |
|
| IV Trim. 1997 | 5.380
| 1.725
| 3.656
|
| (100%)
| (32,1%)
| (67,9%)
|
| | |
|
| Var. 1985-89 |
| | |
| Var. % anual | 4,4%
| 6,4% |
3,3% |
| Var. abs. anual | 176
| 93 |
83 |
| | |
|
| Var. 1989-97 |
| | |
| Var. % anual | 2,5%
| 0,1% |
3,8% |
| Var. abs. anual | 119
| 2 |
117 |
Fuente: Libertad y Desarrollo a partir de INE.
(1) Incluye a la Agricultura, Pesca y silvicultura,
Industria, y Mineria.
(2) Incluye a la Electricidad, gas y agua, Construcción,
Comercio, Transporte y telecomunicaciones, Servicios
Se puede apreciar que durante el período
1985-89 se crearon un promedio de 176 mil empleos por año,
siendo lo más dinámico el empleo generado por los
sectores transables, con una tasa de crecimiento anualizada de
6,4% que la del sector no transable, que alcanzó a un 3,3%.
Esta situación cambia dramáticamente en los noventa.
En efecto, en el período desde octubre de 1989 hasta octubre
de 1997, el sector transable genera un promedio de sólo
2 mil empleos por año, lo que representa un crecimiento
de un 0,1% anual. En cambio, el sector no transable crece en cerca
de 117 mil empleos por año.
Se ha producido un cambio de composición
en términos del porcentaje de los trabajadores que trabajan
en sectores no transables (67,8% ) hoy en día, revirtiendo
la trayectoria seguida en la segunda parte de los ochenta.
Lamentablemente, los sectores no transables han
mostrado una mucho mayor varianza en su desempeño en los
últimos años, pasando de grandes expansiones a contracciones
rigurosas, incorporando también dicha varianza al trabajador
empleado en dicho sector. La construcción, tradicionalmente
no transable, gatillará en los próximos meses el
aumento de la tasa de desocupación, frente al severo ajuste
que está por sufrir.
Demagogia en Salud
La obsesión por perseguir a las ISAPRES ha
llevado a un grupo de diputados de la Concertación y a
un diputado médico de Renovación Nacional, a proponer
irresponsablemente y sin ningún sustento técnico,
una indicación al proyecto de ley de FONASA que dañará,
no a las Isapres, pero sí a todos sus beneficiarios: 3,8
millones de chilenos. De acuerdo a la citada indicación
se obligaría a las Isapres a reembolsar al Estado el gasto
por las prestaciones y actividades que dan cumplimiento a programas
de cobertura nacional y aquellos que la ley obliga, arriesgándose
así el bienestar de la población y cometiendo una
odiosa discriminación con los trabajadores afiliados al
sistema privado, tal como se explica a continuación.
Esta conclusión surge después de efectuar
un análisis que pretende responder a las siguientes interrogantes:
¿Cuáles son las actividades y prestaciones en discusión?
¿Cuáles son sus características especiales?
¿Quién debe ser responsable de su programación
y financiamiento? ¿Cuáles son las consecuencias de
la indicación parlamentaria?
Prestaciones y Programas
de
Cobertura Nacional
Se trata de acciones que producen externalidades
positivas, constituyen bienes públicos o son subsidios
de carácter social que conllevan beneficios no sólo
a las personas que los reciben, sino a toda la sociedad. Las principales
son los programas de vacunas y campañas sanitarias, programa
de alimentación complementaria, programas del ambiente
y actividades regulatorias, cuyo gasto programado, de acuerdo
al presupuesto de 1998, asciende a $66.527 millones de pesos.
Las características de estos programas y
que los hacen diferentes al resto de las prestaciones de salud
son las siguientes:
Programa Ampliado de Inmunizaciones.
Su objetivo de protección de la salud debe abarcar a toda
la población, independiente del sistema al que pertenezca.
Para su éxito debe cubrir a lo menos al 90% de la población,
su calidad debe ser uniforme y dar cumplimiento a las normas técnicas
fundamentales para su efectividad. La vacunación es un
caso de texto en el análisis de las externalidades positivas.
El que una persona se vacune no sólo le proporciona beneficio
a ella, sino además es indispensable para lograr la inmunización
del resto de la población.
Por sus características este programa debe
ser de responsabilidad estatal, beneficiando a toda la población.
La presencia de externalidades positivas justifica en este caso
un subsidio estatal a todos los chilenos, capaz de mejorar la
eficiencia en la asignación de recursos. El financiamiento
debe provenir de fondos generales y no de las cotizaciones.
Programa Nacional de Alimentación Complementaria.
Su objetivo es lograr el crecimiento y desarrollo normal del niño
desde su gestación, estimulando por su modalidad de entrega
la asistencia a controles de salud. Representa un apoyo nutricional
de carácter preventivo y de recuperación, a través
del cual se distribuye leche y otros alimentos a niños
menores de 6 años, a embarazadas y nodrizas, que asisten
regularmente a los controles de salud en establecimientos del
SNSS. Este subsidio puede calificarse como una acción de
fomento a la salud, que evita a la sociedad tener que hacerse
cargo en el futuro de un niño con condiciones de salud
desmedrada y como una acción de prevención que incentiva
los controles de salud.
Por sus características debiera estar dirigido
fundamentalmente a grupos vulnerables, especialmente de bajos
ingresos. La responsabilidad en el diseño y en el financiamientode
este programa recae en el Estado. No corresponde financiarlo con
cotizaciones de salud.
Prestaciones Ambientales. Su objetivo es
lograr la máxima calidad ambiental para todos los chilenos.
Estas prestaciones cumplen las características típicas
de los bienes públicos, es decir, la no exclusión,
vale decir que es imposible o muy difícil excluir de su
consumo a quien no paga por el bien y la no rivalidad en el
consumo, o sea el hecho de que al ser consumido el bien por una
persona éste no se agota. La no exclusión y la no
rivalidad en un mercado competitivo llevan a una cantidad producida
menor a la óptima desde el punto de vista de la sociedad,
justificando la acción del Estado, que a través
de un subsidio logra mejorar la eficiencia en la asignación
de los recursos.
El diseño y financiamiento de estas prestaciones
ambientales es responsabilidad estatal y constituye un subsidio
que beneficia a todos los chilenos, por lo tanto no cabe su financiamiento
con cotizaciones de salud sino con fondos generales.
Actividades regulatorias.
Constituyen una típica función del Estado que beneficia
a toda la comunidad y que debe, por lo tanto, financiarse con
fondos generales de la Nación.
El Responsable
de estos Programas
El análisis anterior demuestra que estos
programas deben ser diseñados y financiados por el Estado,
tal como se ha hecho hasta ahora. Si el Estado no fuera responsable
se pondría en peligro a la población porque volverían
con fuerza las enfermedades inmunoprevenibles, tendríamos
un ambiente de peor calidad, baja calidad sanitaria, etc.
Si el Estado es responsable debe financiar estos
programas con fondos provenientes de los impuestos, ya que los
favorecidos son todos los chilenos no sólo los cotizantes
del sistema previsional de salud.
¿Qué significa que las ISAPRES reembolsen
al Estado el gasto correspondiente a estas prestaciones y actividades?
Se pueden dar dos alternativas:
Que el Estado siga diseñando y ejecutando
estos programas para todos los chilenos, pero sólo las
ISAPRES reembolsen los gastos correspondientes a sus afiliados.
Esta modificación constituye una discriminación
arbitraria contra las personas afiliadas al sistema Isapre, quienes
deberían financiar con su cotización una parte de
estos programas, rebajando así su actual plan de salud.
El reembolso debería ser una cantidad bastante inferior
a los $16.000 millones (25% afiliados a este sistema), ya que
los afiliados al sistema privado reciben las vacunas pero muy
pocos la leche y otros programas dirigidos a la población
afiliada a FONASA.
Además de la discriminación anterior,
las Isapres estarían pagando una cuenta sobre la que no
tomarían ninguna decisión. Tendrían un costo
incontrolable, cuya magnitud dependería de las decisiones
del Estado, lo que dejaría al sistema privado de ISAPRES
en una extrema vulnerabilidad.
En todo caso, las ISAPRES al final no pierden nada,
ya que corregirán el impacto financiero de estos gastos
reduciendo los planes a sus clientes. En definitiva, son sus beneficiarios
los perjudicados con la medida.
Que el Estado no incluya a los afiliados de ISAPRES
como beneficiarios de sus programas de vacunaciones o de nutrición.
En este caso, los afiliados de este sistema financiarían
con sus cotizaciones los citados programas, cuyo diseño
sería responsabilidad de cada ISAPRE, arriesgándose
así la salud de todos los chilenos. Se perjudica a los
afiliados a las ISAPRES y a todos los chilenos.
Se puede concluir, entonces que el traspasar la
responsabilidad del financiamiento de estas actividades, -que
constituyen acciones que producen externalidades positivas, son
bienes públicos o subsidios de carácter social que
conllevan beneficios no sólo a las personas que los reciben
sino a toda la sociedad- representa una discriminación
en contra de los afiliados al sistema ISAPRE, que serían
los únicos ciudadanos que financiarían de su bolsillo,
acciones que les corresponde financiar a todos los chilenos y
se podría llegar a arriesgar el bienestar de todos los
habitantes del país.
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