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Política Fiscal
en Tiempos de Crisis
La crisis asiática ha rebasado a ese continente
para afectar al resto del mundo y con especial fuerza a los países
emergentes, entre los cuales destacan los de latinoamérica.
En las actuales circunstancias las economías
de todos las naciones emergentes se vuelven más riesgosas
ante la certeza de que el precio de sus activos debe ajustarse
a la baja, en mayor medida cuanto más sea el impacto que
perciban por la vía de los menores términos de intercambio.
Nuevamente en el contexto latinoamericano, el efecto que enfrenta
Chile por la caída del precio del cobre, 32,6% en 12 meses,
es importante en relación a los impactos percibidos en
otros países de la región.
Cuadro Nº 1
como % del PIB
| Cuenta Corriente (a)
| Sup. fiscal (b)
| (a+b) |
| País | 1997
| 1998 |
1998 | 1998
|
| | |
| |
| Argentina | -2,9
| -3,7 |
-1,0 | -4,7
|
| Brasil | -4,2
| -4,0 |
-6,8 | -10,8
|
| Chile* | -5,3
| -7,4 |
0,9 | -6,5
|
| Colombia | -5,7
| -7,3 |
-4,7 | -12,0
|
| México | -1,9
| -3,5 |
-1,3 | -4,8
|
| Perú | -5,2
| -6,5 |
-0,7 | -7,2
|
| Venezuela* | 6,9
| -1,0 |
-5,0 | -6,0
|
Fuente: J.P. Morgan, agosto7. 1998
Una manera alternativa de analizar la situación
de estos países es centrarnos en el déficit de sus
cuentas corrientes. En el cuadro Nº1 se aprecia en primer
lugar, que en 1997, Venezuela se encuentra inicialmente con un
confortable superávit cercano a los 7 puntos del producto.
México, y en algún grado Argentina, muestran cuentas
externas muy razonables. Chile en cambio presenta un déficit
de 5,3% del producto, el cual si bien no es de equilibrio de largo
plazo no parecía preocupante en un contexto externo estable,
situación que ha cambiado de manera considerable. Precisamente
la crisis asiática nos encuentra en medio de una necesidad
de ajuste interno, magnificando su cuantía y acrecentando
la importancia de revertirlo.
Un segundo aspecto a destacar del mismo cuadro,
es que la crisis asiática, ya con alcances mundiales durante
1998, sumado a aciertos y desaciertos internos en cada uno de
los países, deteriora las cuentas externas de todos ellos,
pasando Chile a liderar el déficit externo de la región.
La situación fiscal aparece como una de las fortalezas
de Chile, como tantas veces se ha manifestado. Sin embargo, mirado
en un contexto global, no parece suficiente como para cambiar
drásticamente la situación externa.
Podemos concluir por lo tanto que América
Latina es una región, que si bien ha realizado una serie
de reformas y corregido sus economías en los años
recientes, mantiene una posición vulnerable. En este contexto
Chile muestra ciertas superioridades, aunque en el corto plazo
su coyuntura no lo aleja de estar expuesto a los vaivenes externos.
Ajuste Innecesariamente
Costoso
En estas circunstancias el país debe ponderar
adecuadamente la situación mundial. Así como reconocemos
la necesidad de reducir la expansión del gasto de la economía
desde antes de la crisis asiática, también debemos
ponderar que a ello se ha sumado una caída importante en
nuestros términos de intercambio, la cual fue evaluada
por el Banco Central en su reciente presentación al Senado
en US$ 1.600 millones. Se requiere por lo tanto un ajuste en el
precio de los activos, ya sea por vía cambiaria, del precio
de las acciones, del precio de los insumos o por una combinación
de éstos.
El tipo de cambio ha aumentado un 13,6% nominal
entre agosto de 1997 y el mismo mes de este año; no obstante,
en términos reales, entre julio de 1997 y el mismo mes
del presente año la devaluación corresponde a sólo
un 0,9%. El precio de los insumos no ha caído, y por lo
tanto el ajuste se está manifestando en su totalidad por
la vía del precio de las acciones, y su contraparte: la
tasa de interés.
El nivel alcanzado por las tasas de interés
es sin duda preocupante, y nos anticipa una dramática contracción
de la actividad privada. Para nadie es un misterio que el costo
de esta forma de ajuste es elevar el costo financiero de las empresas,
frenar la inversión y finalmente, aumentar el desempleo.
En la actualidad las expectativas de desempleo son bastante altas
hablándose de tasas que pueden alcanzar un 8% en el tercer
trimestre del presente año, para reducirse luego en el
cuarto trimestre por factores estacionales y probablemente volver
a incrementarse el próximo año a niveles no experimentados
en la presente década.
Cabe pues preguntarse si pudo optarse por un ajuste
menos costoso. La respuesta es bastante simple. Nuestra economía
ha avanzado en este proceso de ajuste en medio de señales
confusas de alzas tributarias, aumentos exagerados del salario
mínimo , demandas incompatibles por reajustes salariales
en el sector público y escasa fortaleza de la autoridad
para frenarlas.
Cuadro Nº 2
Evolución del gasto del Gobierno
General: 1998.
(tasas de variación real respecto
al mismo trimestre del año previo)
| 1º trim.
| 2º trim
| 1º sem.
|
| Gasto Corriente sin intereses
| 10,2% |
5,8% | 7,9
|
| Gasto de Capital sin |
| | |
| inversión financiera
| 3,0% |
14,7% | 9,2%
|
| Gasto Total Neto (suma)
| 9,1% |
7,2% | 8,1%
|
| Crecimiento del producto
| 7,2% |
5,4% | 6,3%
|
Fuente: DIPRES, y Banco Central
Asimismo, por el lado fiscal, el principal instrumento
macroeconómico en una economía abierta como la nuestra,
la autoridad ha actuado en forma tardía e insuficiente,
obligando a una mayor contracción de la actividad privada
El Cuadro Nº 2 nos ilustra como el Gobierno ha puesto "más
bencina al fuego" haciendo crecer su gasto casi dos puntos
porcentuales por sobre el PIB.
La Política
Fiscal Oficial
Si a una inadecuada política fiscal se le
agregan los errores de la política monetaria y cambiaria
implementada por el Banco Central, que han llevado las tasas de
interés a niveles altísimos con extrema volatilidad,
observamos un cuadro en que las políticas macroeconómicas
de respoonsabilidad pública han producido un ajuste exagerado
y con proyecciones de mediano plazo extremadamente preocupantes.
Más vale tarde que nunca dice el refrán.
La autoridad anuncia para la segunda mitad del año un recorte
de su gasto. Si nos atenemos a los anuncios oficiales este segundo
semestre debiéramos esperar un aumento del gasto total
neto del gobierno de 3,5%, en contraposición a un crecimiento
esperado del producto de 3,7%1.
En otras palabras, en el segundo semestre observaríamos
un menor ritmo de crecimiento del gasto público, costoso
para el sector fiscal dado que se anuncia a mitad del año,
aunque claramente insuficiente para un ajuste global menos doloroso
En estas circunstancias, el peso del ajuste que
se ha dejado en manos del sector privado lleva a que las proyecciones
de crecimiento para 1999 fluctúen según sus orígenes.
El sector privado proyecta un crecimiento, entre el 0 y 3% ,
el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, proyectan un 3,8%.
Basados en esta última proyección
de crecimiento, el gobierno se ha comprometido para 1999 con un
crecimiento del gasto corriente neto, excluido el bono otorgado
al sector previsional, de 2,8 %, luego de que previamente anunciara
un incremento del 3,3 %. Esta tasa de expansión ya es
exagerada e irreal Si se le agrega el gasto previsional entonces
el crecimiento del gasto del gobierno general se eleva a un 4,4%.2
Es importante destacar que al momento de anunciar
un crecimiento del gasto público (excluido el reciente
reajuste previsional) igual a un 2,8%, se está calculando
este crecimiento sobre la base de la ley de presupuestos para
1998 después de las rebajas anunciadas este año.
Es necesario detenernos un poco en este punto, y para ello nos
centraremos en las cifras presentadas en el cuadro Nº 3.
Cuadro Nº 3
Gobierno General
miles de millones de $ 1998
| 1997
| 1998 |
1999 | %año
| %año
| % prom.
|
| | c/rebajas
| | | año
| |
| (1)
| (2) |
(3)*** |
(4) | (5)
| (6) |
| | |
| (2)/(1)
| (3)/(2)
| (3)/(1)
|
| G. Corriente | 5.871
| 6.344 |
| 8,1%
| | |
| G. s/ intereses | 5.723
| 6.198 |
| 8,3%
| | |
| G. Capital neto* | 1.179
| 1.315 |
| 11,5%
| | |
| G. Total neto | 6.902
| 7.513 |
7.843 | 8,8%
| 4,4% |
6,6% |
| G. Total nuevo* |
| 7.389 |
7.675 |
| 3,9% |
|
| Crecimiento PIB |
| | | 5,0%
| 3% |
4,0% |
*Gasto total neto corresponde a la definición
permanentemente usada por Libertad y Desarrollo, es decir, se
restan los intereses, y la inversión financiera.
**En esta oportunidad el gobierno ha variado su definición
de gasto, restando los intereses, los bonos de reconocimiento
y la compra de títulos de Corfo. El antecedente sobre la
compra de títulos de Corfo que se resta no se conoce para
1997.
*** Los gastos en intereses, los bonos de reconocimiento
y las compras de títulos son cifras estimadas. El gasto
en previsión, correspondiente al reajuste aprobado ha sido
considerado dentro del gasto corriente.
En la primera columna se muestran diferentes conceptos
de gasto público, todos expresados en moneda de 1998, para
lo cual se usa una inflación promedio de 5,3%. La segunda
columna señala el gasto contemplado en la ley 1998 después
de realizadas las rebajas anunciadas por el gobierno, y su fuente
es la propia Dirección de Presupuestos. Como lo anunciara
con anterioridad Libertad y Desarrollo, esta ley "rebajada"
es consistente con un crecimiento del gasto total del gobierno
sin intereses ni inversión financiera igual a un 8,8% respecto
del gasto efectivo en 1997, y no al 5,5% comprometido por la autoridad
(columna 4)
En la tercera columna se muestra el gasto que se
anuncia para el proyecto de ley de presupuestos 1999, también
en moneda de 1998, pero incluyendo el gasto previsional que la
auoridad no incorpora. En la columna 5 se aprecia que ello significa
un incremento del gasto total neto real de 4,4%. Esto significa
que entre 1999 y 1997 el gasto público total podría
crecer un 6,6% promedio anual, tasa largamente superior al crecimiento
esperado de la economía en igual período (4%). Ahora
bien, si el Gobierno cumple su promesa no gastando este año
la holgura disponible, el alza promedio en el período sería
de 4,4% , nuevamente mayor al incremento del PIB.
Podemos concluir por lo tanto, que los anuncios
fiscales significan continuar durante el próximo año
haciendo más profunda la crisis. Con esta política
fiscal expansiva y el escenario externo deteriorándose
aceleradamente, no se visualiza cuando podrá ceder la tasa
de interés. Es por ello incomprensible que el Banco Central
considere como un aporte para nuestra economía, las decisiones
en materia de finanzas públicas.
Una Contribución
Real del Fisco
Una política fiscal correcta sería
aquella que contribuya a dar a los agentes una convicción
de que se está contribuyendo a reducir el déficit
externo. El Banco Central ha anunciado para 1999 un déficit
esperado de cuenta corriente de 5,5% del producto, partiendo de
un supuesto déficit esperado para este año de 6,8%.
Hay aún un ajuste pendiente más de
mediano plazo, en torno a un 1,5% del producto, que surge de comparar
el déficit de cuenta corriente de 5,5% del producto esperada
para 1999 y una tasa más estable de mediano plazo, la cual
reiteradamente se mencionó que estaba cercana al 4%, siempre
que la economía mantuviera su alto crecimiento potencial
de la economía. Se trata de una cifra de US$ 1200 millones,
a absorberse en los próximos años. Más allá
del análisis presupuestario para 1999, la situación
amerita un programa macroeconó-mico de mediano plazo consistente,
y una política fiscal compatible con este objetivo. ¿Cuáles
son las po-líticas reales consistentes con el incremento
en nuestra competitividad que permiten absorber esta brecha con
tasas de interés razonables, con una meta inflacionaria
de mediano plazo que nos acerque a niveles internacionales, con
incrementos y no nuevos retrocesos en el tipo de ambio real? ¿cuál
es dentro de este escenario el marco de la política fiscal?.
Hasta ahora el gobierno no ha sido capaz de encontrar una solución
eficiente a este problema, y los mercados externos más
sensibles empiezan a demandar políticas más consistentes.
En las próximas semanas se enviará al Congreso
el proyecto de Ley de Presupuestos. Esta es una gran oportunidad
para superar la actual coyuntura no sugiriendo alzas de impuestos,
sino que un programa decidido de congelamiento del gasto público
y de venta de activos estatales
Notas:
1 Si se proyecta para 1998 un crecimiento de 5%
entonces el segundo semenstre la economía debe crecer el
3,7% señalado. Por el contrario, con una proyección
de crecimiento anual de 4,8%, el crecimiento del segundo semestre
cae a 3,3%, cifra inferior al crecimiento esperado del gasto fiscal
neto.
2 El gobierno argumenta que el gasto en previsión
no debe considerarse en este análisis, pues estaría
financiado con mayores impuestos. Sin embargo este argumento desconoce
absolutamente el cambio en la composición del gasto que
ello genera, y que los menores ingresos son parte del ajuste traspasado
a ese sector De lo contrario, los países considerarían
como presión de gasto gubernamental sólo la parte
del gasto fiscal no financiada con impuestos.
¿Quién manda en
Salud?
Es necesario que la ciudadanía conozca la
respuesta a esta pregunta porque cada vez es más habitual
enterarse a través de la prensa, de acuerdos firmados entre
el Colegio Médico - actuando de manera independiente o
junto a otros gremios del sector- y el Ministerio de Salud, luego
de presiones del primero, ya sea con amenazas de movilizaciones
o con huelgas efectivas. Esta situación es particularmente
grave ya que el único responsable de llevar adelante la
política de salud necesaria para Chile es el Gobierno,
quien debe proponer al legislativo para luego implementar acciones
destinadas a que la población cubra sus riesgos de salud
, además de velar porque los recursos estatales se usen
eficientemente.
El Ultimo Acuerdo
Esta inquietud surge a raíz del último
acuerdo entre el gremio médico y la autoridad ministerial,
en relación al caso de los reos del hospital siquiátrico.
Los 64 médicos dejaron sin efecto sus renuncias y el Gobierno
se comprometió a reacondicionar el departamento judicial
del Instituto Siquiátrico y a habilitar un hogar protegido,
dentro de los próximos 45 días.
Nos estamos acostumbrando a que el Colegio Médico
descubra incendios y los haga apagar de acuerdo a su particular
visión del problema, que posiblemente en algunos casos
puede ser adecuada, pero indudablemente es muy parcial. La posición
de los gremios, ante los diversos problemas que se presentan en
el sector salud, está influenciada por los intereses particulares
de estos grupos, no teniendo por qué perseguir el bien
común. Difícilmente las propuestas gremiales
pueden llegar a representar una solución integral, enmarcada
en una política clara definida por la autoridad responsable,
de acuerdo a estudios multidis-ciplinarios, que consideren bajo
un criterio técnico todas las variables, tanto aquellas
de tipo médico, como otras tan importantes como las financieras,
de gestión, de focalización, legales, sociales,
etc.
Justifican nuestra aprensión los siguientes
acuerdos entre los gremios y el Ejecutivo, relativos a las más
importantes materias relacionadas con reajustes de remuneraciones,
incentivos, gestión y recursos, que sin pretender ser exhaustivos
reflejan una lamentable situación de cogobierno en salud.
Estatuto de Atención
Primaria.
Bajo la presión de los gremios, el Gobierno
de Patricio Aylwin dio curso a la iniciativa legal del estatuto
de atención primaria, que pretendió solucionar el
problema de este nivel de atención, centralizando las decisiones,
rigidizando el mercado laboral y asegurando la inamovilidad funcionaria.
Reajustes de Remuneraciones
Durante el período 1990-1998, se sucedieron
los conflictos y las huelgas del Colegio Médico, de los
trabajadores de los municipios, de la Fenats, las renuncias de
enfermeras y médicos de los servicios de urgencia, en fin
de todos los trabajadores que presentaron petitorios variados,
desde reajuste de remuneraciones a aumentos de vacaciones. La
respuesta de ese gobierno fue ceder a las presiones reajustando
sueldos, que llevaron a duplicar el presupuesto sectorial, y presentando
iniciativas legales que pretendían conceder todo lo solicitado
por los gremios.
Estas políticas gubernamentales que representaron,
por una parte, posiciones débiles ante los gremios y, por
otra, empecinamiento en mantener un modelo estatista, llevaron
a un aumento extraordinario del gasto sin asegurar mayor eficiencia.
Proyecto de Ley
sobre carrera Asistencial
En octubre de 1995, el Gobierno presentó
un proyecto de ley sobre la carrera clínica asistencial
que fijaba un nuevo estatuto para regular el trabajo de médicos,
dentistas, farmacéuticos y bioquímicos, que se desempeñan
en establecimientos públicos. Este proyecto, si bien estaba
lejos de solucionar el grave problema de falta de incentivos inherente
a la actividad pública, representaba un paso importante
en el sentido correcto. Lamentablemente, fue vetado por los colegios
profesionales que presionaron tan efectivamente al Ejecutivo,
que lograron acordar con el Gobierno retirar el citado proyecto
y estudiar conjuntamente uno nuevo, que finalmente fue presentado
en 1997 y que aún se encuentra en tramitación legal.
La presión de los colegios logró demorar
la solución del problema laboral, debilitando los incentivos
a mejorar la eficiencia, dando respuesta a las aspiraciones gremiales
y no a las aspiraciones de los millones de beneficiarios a acceder
a atenciones de mejor calidad.
Reforma del FONASA
El Ejecutivo debatió ampliamente al interior
de los órganos técnicos de Gobierno, recogiendo
además la opinión de entendidos en la materia de
variadas tendencias políticas, una reforma al FONASA. Este
proceso se materializó en un proyecto de ley que transformaba
al FONASA en un seguro público de salud que se comprometía
con sus usuarios y que introducía elementos de competencia
entre los hospitales públicos. Lamentablemente, producto
de un acuerdo político con los gremios y al interior de
la Concertación, se cambió el texto original, presentando
al Parlamento un proyecto de ley que se aparta de los principios
básicos que habían llevado a consenso, olvidándose
de las necesidades de la gente, manteniendo la actual situación
de falta de compromiso, ineficiencias, listas de espera, que van
unidas a la indefensión del usuario que no tiene libertad
de elegir y que no significa ningún avance en el proceso
de modernización del sector salud.
Incentivos y Productividad.
Es útil recordar que en agosto de 1994,
el Ministro de Salud impactó a la opinión pública
reconociendo la existencia de un grave problema de productividad
en las instituciones públicas, al considerar que todos
los indicadores globales disponibles mostraban un deterioro evidente
en el período 1989-1993, coincidiendo con el más
espectacular aumento de recursos sectoriales. El Colegio Médico
reaccionó airadamente y logró silenciar al Ministerio
de Salud , a pesar que en la actualidad, se reconoce que el problema
se origina en que tenemos una actividad que funciona con incentivos
inadecuados, donde cerca del 60% de los recursos llega a los establecimientos
en relación a las "necesidades", sin importar
la actividad que realicen, donde las plantas de per-sonal son
rígidas y las personas tienen inamo-vilidad en el cargo,
por lo tanto, las reducciones de personal y de gasto constituyen
un proceso difícil.
Por último, es necesario recordar que las
encuestas de opinión1
revelan que la población valora la firmeza de la autoridad
en su relación con los gremios y que los indicios de modernización
del sector salud anunciados por el actual gobierno eran apreciados
positivamente. Esto nos lleva a lamentar profundamente los sucesivos
acuerdos firmados entre el Ministerio de Salud y los colegios
profesionales. Nos parece que el gobierno ha cedido, sacrificando
la modernización del sector al pactar una es-pecie de cogobierno
con los gremios, sin necesidad de hacerlo ya que contaba con el
respaldo creciente de los diferentes grupos de opinión
y de los usuarios del sistema en general
Nota:
1CEP, "Estudio Nacional
de Opinión Pública Mayo-Junio 1995''.
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