Nº404
1º de octubre de 1998


El Plan de Frei y la

Economía Chilena en 1999

El Presidente de la República se dirigió al país para delinear las bases del proyecto de Ley de Presupuestos 1999. Esta intervención era esperada dado que el proyecto de presupuesto pasó por una serie de revisiones internas en el Ejecutivo antes de enviarlo al Congreso, debido a que la situación externa se fue tornando más compleja de lo que la autoridad había imaginado, y sus anuncios previos sobre la materia no satisfacían las expectativas de los agentes económicos.

El Entorno Internacional.

Tres factores permiten anticipar un panorama externo más complicado que el que las propias autoridades esperaban antes de estos anuncios:

Primero, la situación en el sudeste asiático está aún en una etapa en que no se han resuelto en su totalidad los factores que originaron la crisis. Si bien ya se habría asumido la pérdida en el valor de los activos, las distintas economías de la región deben aún solucionar la forma en que serán distribuidas dichas pérdidas a lo largo del tiempo, así como el rol que se asignará a la inversión extranjera en el proceso de recapitalizar las alicaídas compañias asiáticas.

Segundo, la mayoría de los países industrializados ya proyectan para el próximo año tasas de crecimiento del PIB inferiores a las esperadas para 1998, lo que es especialmente notorio para Estados Unidos, país en el que incluso se espera una trayectoria decreciente de la tasa de interés para aminorar el enfriamiento de la economía americana.

Tercero, nuestra región también espera una gran moderación de la actividad económica. De hecho es muy posible que Brasil entre en recesión, mientras que Argentina crecería entre un 1% y un 2% solamente.

En resumen, el año 1999 será un año difícil para la economía chilena, desde la perspectiva de la influencia del resto del mundo. Es muy posible que aunque los términos de intercambio no empeoren adicionalmente, debamos enfrentar un crecimiento del comercio internacional más moderado, por lo que las proyecciones económicas para nuestro país se han tornado bastante más pesimistas.

Las Proyecciones para 1999

Ahora bien, en esta coyuntura se ha producido una diferencia entre las estimaciones privadas y las oficiales, como se puede apreciar en el siguiente cuadro:

Estimaciones 1999
Proyecciones Privadas
Crecimiento de la Economía:
Rango: Entre 1,2% a 4,1%, con una media de 2,9%.
Déficit de Cuenta Corriente:
Rango: Entre -5% y -6,6% del PIB, con una media de -5,8%.

Fuente: Consensus Forecasting Estrategia del 25 de septiembre 1998.
Proyecciones Oficiales:
Crecimiento de la Economía: 3,8%
Déficit de Cuenta Corriente: -5,5%

Fuente: Presentación al Congreso Nacional del Banco Central de Chile, Septiembre de 1998.

Como se puede apreciar, en general las estimaciones privadas son bastante más pesimistas que las adoptadas por la autoridad, sin perjuicio del anuncio del Banco Central en el sentido que estas últimas serán corregidas posteriormente. Sin embargo, estas divergencias no pasarían de tener cierto interés para los especialistas de no ser por las implicancias que ello tiene sobre la politica fiscal. En efecto, durante el presente año, el gasto público del gobierno general crecería en torno a un 5,5% según lo señalado por la autoridad, en un contexto en el que la economía crecería en torno a un 5%, siendo posible incluso un valor inferior. Es decir, durante el presente año el gasto público va a crecer más que lo que se expandirá el total de la economía chilena, sin que el Fisco contribuya al proceso de ajuste por el que pasa nuestro país.

Dado lo anterior es que se esperaba con gran expectación el discurso presidencial, ya que los anuncios de que el gasto público crecería en 1999 significaban que nuevamente el peso del ajuste recaería sobre el sector privado a través de altas tasas de interés.

Las Dudas del Plan de Frei

El anuncio del Presidente de que el gasto público crecerá en un 2,8% es un aporte en relación a las cifras originales, sin embargo, merece las siguientes observaciones:

Primero, es muy posible que nuestro país crezca menos de un 3, 8% el próximo año, tal como lo señala el pool de proyecciones del cuadro anterior. La mayoría de los analistas proyectan crecimientos inferiores, lo que lleva a que el anuncio de un aumento de gasto público de 2, 8% termine superando el aumento del PIB, por lo que nuevamente el gasto público terminaría creciendo por sobre el resto de la economía; sin que el sector público realice, al final, contribución alguna al proceso de ajuste global.

Segundo, existe la posibilidad de que el gasto público crezca más de un 2, 8% el próximo año, debido a que dicha tasa de expansión se fundamenta en la Ley de Presupuestos 1998 actualizada por las leyes aprobadas durante el presente año que generan nuevo gasto público, menos las reducciones de gasto anunciadas en abril y junio pasados. Pues bien, existe habitualmente un cierto porcentaje de subejecución del presupuesto, lo que lleva a que las instituciones finalicen el año con un saldo en caja mayor al esperado. Dicho saldo en caja puede ser agregado como saldo inicial en el presupuesto 1999 pudiendo ser gastado sin mediar autorización del Congreso Nacional.

Es decir, es posible que el gasto público crezca en el 2, 8% autorizado por ley más el porcentaje de subejecución que se genere el presente año. Esto es particularmente importante en un año eleccionario, en el cual las tasas de desocupación serán más altas que hoy en día, generando una presión creciente sobre el Ejecutivo de parte de los partidos políticos de la coalición gobernante para aumentar el gasto público.

Tercero, durante los años anteriores se ha observado que la recaudación tributaria ha crecido más que el PIB, fundamentalmente debido a que el gasto agregado de la economía se ha expandido por sobre el producto, y dado que el 75% de los impuestos se aplican sobre gasto. Sin embargo, el próximo año será distinto. El gasto agregado crecerá menos que el PIB, pudiendo incluso decrecer, lo que producirá un menor ingreso tributario.

Adicionalmente, el resto de los ingresos tributarios corresponden a impuestos sobre el ingreso de personas y utilidades de empresas, en donde tampoco se esperan resultados muy favorables. Por tanto es muy posible que los ingresos tributarios crezcan menos que el PIB y a su vez menos del 2, 8% que crecerá el gasto público. Es decir, probablemente el superávit global del gobierno empeorará una vez más, tal como lo ha hecho en los años anteriores, prueba inequívoca de que no hay contribución del sector público al ajuste.

Altas Tasas de Interés: el costo del Menor Ajuste Fiscal

El siguiente cuadro nos muestra la disminución sistemática del superavit global del gobierno general en los últimos años. Mientras éste fue de 3,7% del PIB en 1995, la proyección para el próximo año es de solo 0,2% del producto. Lo anterior está significando que el Gobierno General está realizando una menor contribución al ahorro del país, con el consiguiente resultado en materia de costo del crédito. En efecto, la menor oferta de ahorro del sector público implica un alza en la tasa de interés. En un país en que el peso del gobierno y sus empresas es de aproximadamente el 30% de la economía, lo anterior ocasiona un impacto significativo en el costo del ajuste. La autoridad al negarse a un mayor esfuerzo de austeridad fiscal está contribuyendo al aumento del desempleo que se está produciendo en el país.

Superávit Global del Gobierno General

Como % del PIB
19953,7%
19962,6%
19972,1%
1998(p)1,2%
1999(p)0,2%*

Fuentes: Años 1995 a 1997 Dirección de Presupuestos. Ministerio de Hacienda. Años 1998 y 1999 estimación de Libertad y Desarrollo. * Dirección de Presupuesto

Conclusiones

Es positivo que la autoridad haya revisado el crecimiento de gasto público para 1999 a la luz de las nuevas y más pesimistas estimaciones para la economía mundial. Sin embargo, es necesario ser absolutamente claros: dicho esfuerzo parece insuficiente para lo que se requiere. Incluso, es probable que finalmente el gasto de gobierno crezca más que la economía tanto en el año 1998 como en el 1999, sin realizar de esta manera contribución alguna al proceso de ajuste por el que atraviesa la economía chilena.

Esto deja, una vez más, todo el costo del ajuste en el sector privado, el que deberá pagar tasas de interés más altas de las que existirían si es que hubiese prevalecido una auténtica austeridad fiscal. El costo de esta actitud del Gobierno la pagarán quienes pierdan su empleo como consecuencia inevitable del deterioro de la situación patrimonial y operacional de las empresas chilenas.


 

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Corrupción y Crisis Económica

Recientemente Transparency International dio a conocer los resultados de su Indice de Corrupción para 1998. A continuación se abordarán algunas de las interrogantes que plantea el índice en relación a su metodología , como asimismo una tesis acerca de la correlación que se advierte entre la corrupción, la falta de libertad económica y los problemas que han experimentado una serie de países con ocasión de la llamada crisis asiática.

¿Cómo se Elabora el Indice?

Como sus autores lo señalan el Indice de Percepción de Corrupción (CPI) es una "encuesta de encuestas" diseñada a partir de cuestionarios aplicados a expertos y público de diferentes países en relación al nivel de corrupción. Entre las fuentes consultadas están The Economist Intelligence Unit, Gallup Internacional, Institute for Management Development, Political & Economic Risk Consultancy, Political Risk Service, World Development Report, Banco Mundial y World Economic Forum.

El CPI no intenta medir el grado de corrupción sino la percepción de ella. Ahora bien, como resulta muy costosa la elaboración de una sola muestra sobre la base de individuos, se construye un "índice compuesto, basado en encuestas confiables usando diferentes tipos de muestreos y metodologías"1. Cabe destacar que, desde un punto de vista de la validez de las fuentes, se utilizan definiciones similares de corrupción2. Las fuentes reciben igual ponderación. Como cada fuente tiene distintas escalas se estandarizan los resultados para hacer las comparaciones3. Finalmente, se utiliza una escala de 0 (máxima corrupción) a 10 (menor corrupción), así, Nueva Zelandia obtiene un puntaje de 9.4 ubicándose entre los 5 países con menor nivel de corrupción, en cambio Nigeria con 1.9 se encuentra entre los 5 peores.

Libertad Económica y Corrupción

Uno de los aspectos que puede ser resaltado del índice de corrupción es la importante asociación que presenta con la falta de libertad económica. En efecto, aquellos países que presentan menores niveles de intervención estatal y regulación de sus economías, tienen por lo general niveles menores de corrupción. La razón de ello es que mientras mayores son las regulaciones e intervenciones existen más altas probabilidades de que tengan lugar conductas corruptas por la vía del pago de sobornos y tráfico de influencia entre agentes públicos y privados, para eximirse de ellas y conseguir determinados beneficios. En este sentido, el CPI viene a corroborar esta idea (ver gráfico Nº14).


Lo anterior no significa que la corrupción no se encuentre asociada a otros factores que la explican. Otras variables como la ineficiencia de los sistemas judiciales, la existencia de burocracias estatales ineficientes y sistemas políticos poco competitivos, explican en gran medida el nivel de corrupción en una sociedad.

Crisis del Asia y la Corrupción

Uno de los temas que ha surgido con mayor fuerza en el último tiempo, está relacionado con la suposición de que la crisis económica estaría revelando algunas de las debilidades de nuestro modelo económico. En efecto, no son pocos los que sostienen que la crisis asiática demuestra que el modelo de economía de mercado no sólo se encuentra en crisis, sino que en el caso de nuestro país, el hecho de tener una economía abierta refleja claramente una debilidad estructural, y que sería necesario realizar algunos ajustes a esta realidad.

Al respecto, cabe hacer dos comentarios. En primer lugar, el modelo asiático de desarrollo tiene diversos matices, no obstante en lo fundamental se caracterizó por la apertura externa y la intervención estatal en diversos ámbitos tales como políticas industriales y de proteccionismo financiero5. Se podría decir que es un modelo que intentaba seguir al mercado, pero con una fuerte dosis de intervencionismo y regulación. De hecho, las causas de la crisis las debemos buscar en las intervenciones y proteccionismo estatal, que introdujeron rigideces importantes en sectores claves de dichas economías tales como el sector financiero y el industrial. En resumen, es un modelo mixto que fomentaba la libertad económica parcialmente en lo externo, pero que sin embargo incentivaba el corporativismo y proteccionismo en la economía doméstica.

En segundo lugar, este esquema de fuerte intervención y regulación estatal se ha traducido en una serie de prácticas corruptas (desde sobornos hasta tráfico de influencias) en la obtención de licencias y servicios de agencias reguladoras. Asimismo, en la mayoría de los casos la fuerte vinculación entre sectores políticos, financieros e industriales, propios del modelo mixto de economía, se ha traducido en importantes escándalos de corrupción. Cabe recordar que en la mayoría de estas economías el sector financiero no está abierto a la competencia sino protegidopor la regulación. El resultado de ésto se puede apreciar en el gráfico Nº2. En efecto, la asociación entre corrupción y el desempeño económico de estas economías con la crisis es claro. Así, economías como Hong Kong y Singapur, las más libres y con los menores niveles de corrupción percibida tanto de la región como del mundo,junto con Taiwán presentan signos importantes de recuperación dada las medidas que han tomado para prevenir los desajustes de la crisis6. Por otro lado los países con mayor intervención estatal y más altos niveles de corrupción como Indonesia, Tailandia y Corea son los que el presente año presentan una mayor caida de su producción.


En resumen, queda claro que la crisis del modelo asiático nada tiene que ver con una supuesta crisis del modelo de libertad de mercado, sino con una aplicación imperfecta de políticas económicas orientadas a la exportación pero con fuertes restricciones a la competencia interna. En tal sentido, la enseñanza de esta historia, para economías como la chilena es la necesidad de activar los procesos de reducción del aparato estatal y desregulación de los mercados, particularmente el financiero.

1 Para disminuir la variabilidad entre puntajes año a año se combinan mediciones de los últimos tres, de ese modo se evita el impacto puntual de determinados escándalos. Para mejorar la confiabilidad de los resultados sólo se incluyen países en los que existan a lo menos tres mediciones. Cabe destacar la alta correlación entre las fuentes, si un país es calificado con un puntaje alto en una fuente, digamos World Competitiveness Yearbook, presenta niveles similares en otra, por ejemplo, Political & Economic Risk Consultancy

2 El uso del poder público para el beneficio privado (ej., sobornos a funcionarios públicos, «retornos» en licitaciones publicas, o malversación de fondos públicos).

3 Las comparaciones año a año presentan algunos inconvenientes, tales como que el puntaje de un país no es solo el resultado de un cambio del desempeño sino también de cambios de muestras y de metodología, lo que puede inducir a errores. Sin embargo, "las fuentes continúan mostrando un alto grado de correlación. Por ello, en la práctica, el impacto de las diferentes muestras y metodologías en el resultado parecen ser no significativas". De todas formas "el índice de cada año debe ser visto como el resultado de la suma de todas las fuentes confiables disponibles en el momento"

4 Para mayor claridad en la elaboración del gráfico los puntajes de CPI se han invertido de forma tal que aquellos países que presentan altos niveles de corrupción tienen los puntajes más altos y viceversa

5 Garcés, F., "Sanción a la Masiva Intervención Estatal y las Distorsiones de los Mercado", Coyuntura Económica Nº33, Libertad y Desarrollo, Nov.-Dic.1997.

6 Cabe hacer la salvedad que el caso de Hong Kong los efectos de la crisis asiática han actuado sobre un proceso más complejo de cambio político que viene ocurriendo en los últimos 2 años con el traspaso de dependencia de Hong Kong a la administración China.

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