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La Transición
Traicionada
Luego de la detención ilegal del Senador
Augusto Pinochet en Londres, objetada por el fallo de un alto
tribunal británico, la transición chilena ha quedado
lesionada. Un desenlace favorable del tema, que no puede ser
otro que su pronto regreso a Chile, será el punto de partida
para evaluar cuan profundo es el daño a la confianza que
se ha producido en la sociedad chilena; recién allí
empezaremos a apreciar si lo que ha vivido el país, ha
sido sólo un mal sueño, o por el contrario, se ha
encarnado en el alma nacional.
Ello ha ocurrido porque los chilenos creíamos
vivir una transición pactada, mediante la cual todos los
sectores con representación política relevante habían
acordado establecer reglas básicas de convivencia que permitieran
al país transitar ordenadamente hacia un estado de cosas
que dejara atrás períodos de la historia que nos
habían dividido; pero al parecer vivíamos engañados
en esa creencia: un sector de la sociedad chilena que aparentaba
hacerlo, no adhería realmente a ese pacto, como ha quedado
en evidencia estos días.
Son numerosos los testimonios, de carácter
académico y político, que pueden certificar que
lo que hubo en Chile fue una transición pactada y por ende
no rupturista. Ella supuso entre otros factores, "la capacidad
de la clase política de ambos bandos para dejarse representar
por líderes idóneos, capaces de canalizar la transición
en un escenario de negociaciones y compromisos"1
Estos compromisos supusieron las reformas Constitucionales del
año 1989, acatamiento a los plazos constitucionales para
el cambio de gobierno y para el término del mandanto del
general Pinochet como comandante en Jefe del Ejercito.
Quien ha sido extraordinariamente claro en señalar
que aquí hay un pacto entre los chilenos que se está
rompiendo por parte de la izquierda es el senador democratacristiano
Adolfo Zaldívar. Ha dicho Zaldívar que ".....a
través de la expresión soberana del pueblo iniciamos,
entre todos los chilenos, el 5 de octubre de 1988, el proceso
de transición y restauración de la democracia. Ese
paso trascendental, y los que se han dado a continuación
no constituyeron ruptura, sino por el contrario, fueron transacciones
logradas dentro de la institucionalidad establecida por el régimen
militar y validadas por nosotros en el plebiscito de 1989. Cada
una de las partes, por el bien común, debió ceder
en sus posiciones y hacer honor a sus compromisos. Aquí
está, precisamente, la esencia del proceso chileno. En
la medida que mantengamos este compromiso podremos avanzar sin
peligros o temores. "2
Más adelante afirma Zaldívar que el
Partido Comunista es el único liberado de ese compromiso.
La Careta Socialista
Pero el socialismo chileno no adhería a ese
pacto3, y así
se ha hecho patente estos días en que hemos visto como
su acción ha conseguido entorpecer y dilatar las iniciativas
destinadas a resolver el grave problema que ha vivido Chile, en
los tiempos y los plazos que este tipo de situaciones imponen,
enredando al Gobierno del Presidente Frei y a quienes sí
asumieron en esta oportunidad una visión de Estado para
apreciar el problema, como el Presidente del Senado Andrés
Zaldívar y el Presidente de la Corte Suprema Roberto Dávila.
Señalar, como lo ha hecho el dirigente socialista
Camilo Escalona al vetar la posibilidad que el Gobierno esgrima
razones humanitarias ante el Gobierno inglés, que "nosotros
tenemos la autoridad histórica y moral para reclamar que
esas razones humanitarias sean parte de una conquista: un proceso
judicial. Aseguramos que no vamos a mover ni una uña ni
un dedo....."4
es, por una parte, una triste muestra de que el rencor y deseo
de venganza es muy superior al de reconciliación verdadera;
pero, lo que es más grave aún, permite constatar
que aquí se está rompiendo la regla de oro de cualquier
acuerdo: una vez logrado no resulta legítimo imponer nuevas
exigencias a partir de una situación de fuerza.
También constituye una muestra de que lo
que realmente quieren los socialistas es imponer su postura, sin
importar las consecuencias para el país y la paz interna,
señalar que el informe Rettig es sólo la verdad
pero no la justicia, y que "la justicia sería la detención
de Pinochet en Londres y un eventual juicio en España",
como lo ha hecho el senador socialista José Antonio Viera
Gallo, desconociendo y quitándole respaldo a las gestiones
realizadas por el propio Gobierno y yendo incluso en contra de
la opinión del propio Raúl Rettig.
Dirigentes Políticos
y Estadistas
No pudo escapar a esa forma de actuar el líder
de la izquierda, Ricardo Lagos, quien con su comportamiento y
actuaciones demostró que no es capaz de defender principios
tan importantes como la soberanía nacional y la jurisdicción
de nuestros tribunales de justicia, cuando ellos se contraponen
a su interés político o a las demandas de su clientela
electoral. No apareció por ningún lado el estadista
que el país requiere en estas situaciones delicadas; apenas
asomó el político tratando de salir del problema
con los menos rasguños posibles.
A nadie del mundo de la Concertación se le
pide que asuma una defensa de la figura o la persona del General
Pinochet en estas circunstancias. Lo que se pedía defender
eran principios que al ser violados humillaban al país.
El Presidente Frei ha sido claro en ésto y ha actuado
con extraordinaria consecuencia, la democracia cristiana también.
Destacable ha sido el Canciller Insulza en demostrar en los hechos
cómo era posible llevar a la práctica este mismo
concepto.
Queda en cambio una profunda duda acerca de la capacidad
de la izquierda y su principal líder para asumir la tarea
de gobernar este país. De constituirse en gobierno para
todos los chilenos, no para algunos. De arbitrar imparcialmente
un conflicto al interior de la sociedad chilena respetando las
leyes que nos hemos dado, aunque ello pudiera lesionar los intereses
o los sentimientos de quienes sienten cercanos. ¿No es esa
al fin y al cabo la regla básica de la convivencia democrática
?
El gran argumento de la izquierda ha sido que hay
demandas de justicia pendientes. Por supuesto que las hay, y muchas;
y no todas del mismo signo por lo demás. ¿Pero es
ello razón legítima para dejar que se atropelle
la legalidad, la soberanía y el honor nacionales en aras
del cumplimiento de esa justicia? Por cierto que noNotas
1 Enrique Cañas
K.M.A y Ph.D en Ciencias Políticas, artículo Transición
Chilena en los años Ochenta: Claves de una Transición
Exitosa en Perspectiva Comparada. Revista de Ciencia Política,
Instituto de Ciencia Política Universidad Católica
de Chile,vol XVI N°1-2/1994
2 Diario La Segunda 26
de Octubre 1998.
3Por supuesto que existe
una minoría de sus dirigentes que en estos días
ha privilegiado la línea de los principios de la soberanía
nacional como lo han hecho el Ministro Inzulza y el dirigente
Enrique Correa.
4Diario La Tercera 26
de Octubre 1998.
Paro de Profesores:
Pagando la Cuenta
del Estatuto Docente
Finalmente se dio término al paro de profesores
que fue convocado con el objeto de presionar al Gobierno para
aumentar las remuneraciones del magisterio, y que se prolongó
por un total de 27 días. Dicha movilización es
una más de las tantas que se han producido desde 1991,
período en que bajo la gestión de Ricardo Lagos
como Ministro de Educación, se promulgó la Ley N°
19.070 sobre el Estatuto Docente.
Esta ley significó reinstaurar el poder del
Colegio de Profesores, al convertirlo de facto en un sindicato
único, que además actúa al amparo de la relativa
inamovilidad que otorga el Estatuto Docente. Si ello se conjuga
con la determinación de las remuneraciones bajo un esquema
central, se producen las consecuencias que están a la vista,
y cuyas víctimas directas son los más de un millón
quinientos mil alumnos que asisten a establecimientos municipalizados
a lo largo del país.
En efecto, la existencia del Estatuto Docente incentiva
a focalizar las presiones gremiales sobre el gobierno central,
antes que dispersar sus esfuerzos a través de negociaciones
a nivel de cada escuela que estén más acordes a
la realidad de los diferentes establecimientos educacionales.
De esta manera, las demandas del gremio tienden a hacerse más
extremas y el proceso de negociación se dificulta al caer
en el terreno político que las prolonga en forma exagerada.
Reflejo de lo anterior es el hecho de que la aspiración
inicial del Colegio de Profesores fuera obtener un aumento en
las remuneraciones, equivalente a aproximadamente $280.000 millones.
Naturalmente, ello no fue concedido por el Gobierno debido a la
manifiesta desproporción de la petición, la cual
se acentúa al considerar la crisis que enfrenta el país
y que requiere de grandes esfuerzos de austeridad por parte de
toda la sociedad. Igual cosa sucedió con la segunda exigencia
de $120.000 millones por parte del gremio, que después
se rebajó a $60.000 millones.
Luego de infructuosos intentos de acuerdo, el Ministerio
de Educación envió al Congreso un proyecto de ley
que contemplaba un aumento de $45.000 millones. Mediante un protocolo
de acuerdo en la Cámara de Diputados, el Gobierno accedió
a aumentar esta suma a $55.500 millones, según proyecto
de ley que deberá ser tramitado la próxima semana
por el Senado.
Afortunadamente, el Gobierno no cedió una
segunda vez ante las presiones del gremio y mantuvo el monto de
reajuste en $55.500 millones hasta el acuerdo final que firmó
con el Colegio de Profesores. De esta manera se evitó dar
una mala señal a los gremios de otros sectores quienes,
de haber observado una posición débil en el Gobierno,
se habrían visto incentivados a movilizarse y a replicar
conflictos de esta naturaleza para obtener todo tipo de privilegios.
Paralización de
Actividades
Respecto al paro, es necesario mencionar que la
Constitución Política en su artículo 19 N°
16, inciso sexto, dispone que "no podrán declararse
en huelga los funcionarios del Estado ni de las municipalidades".
Los profesores dependientes de los departamentos de educación
municipal tienen indiscutiblemente la calidad de empleados públicos.
Este imperativo obliga no sólo a los funcionarios,
sino también a las autoridades, de acuerdo a lo dispuesto
en el artículo 6°: "Los órganos del Estado
deben someter su acción a la Constitución y a las
normas dictadas conforme a ella", "La infracción
de esta norma generará las responsabilidades y sanciones
que determine la ley". Por lo tanto, los funcionarios públicos
que promovieron y que se adhirieron al paro, que en realidad corresponde
a una cesación de funciones, están vulnerando la
Constitución. Asimismo, si las autoridades cedieran a las
presiones del gremio y no aplicaran las sanciones que corresponden
(entendidas como "represalias" por el Colegio de Profesores),
también estarían vulnerando la Constitución.
Por lo que dice relación con los profesores
contratados por corporaciones educacionales o por sostenedores
de colegios subvencionados, aunque estén sujetos al Estatuto
Docente, son trabajadores que no tendrían prohibición
constitucional de declarar una huelga, siempre que ella formara
parte de un procedimiento reglado de negociación colectiva,
lo que no ocurre en este caso. Por lo tanto, de haber participado
en el paro, éstos igualmente estarían incurriendo
en una cesación de funciones, que constituye un incumplimiento
de sus respectivos contratos.
Respecto a este punto, el acuerdo que puso fin a
la paralización de actividades contempla "reducir
el impacto que el descuento generaría en las remuneraciones
de los docentes", pero aún no se conocen más
detalles. Es de esperar que se encuentre una fórmula para
que el profesorado compense de la mejor forma posible los costos
que ha generado al país. Nuevamente, las autoridades darían
una señal negativa si dejaran impune al profesorado que
abandonó sus obligaciones
Aumento de Remuneraciones
El Estatuto Docente ha sido ampliamente criticado
por introducir una serie de rigideces en materia laboral y salarial.
Al restringir la autonomía de gestión por parte
de los municipios para ajustar las plantas de docentes, para modificar
salarios y para utilizar incentivos económicos, el Estatuto
atenta directamente contra la calidad de la educación pública
en nuestro país, ya que debilita el vínculo que
debe existir entre aumentos de recursos y mayor calidad del servicio.
Si no se incorporan en mayor medida aspectos relacionados
al desempeño dentro de la determinación de los salarios,
y si no se deroga el Estatuto Docente, no podemos esperar que
aumentar los recursos destinados a la educación pública
signifique una mayor calidad de ella.
Tabla N 1:
Remuneraciones Docentes Jornada
44 horas semanales 1
($ 1998)
| Año | Sector Municipal
| | S. Part. Subv.
|
| Promedio2
| Mínimo3
| Mínimo |
| 1990 | 232.764
| 136.685 | 65.836
|
| 1991 | 249.287
| 154.910 | 144.520
|
| 1992 | 291.413
| 165.958 | 165.958
|
| 1993 | 326.954
| 169.395 | 169.402
|
| 1994 | 374.106
| 189.324 | 189.324
|
| 1995 | 411.599
| 229.185 | 229.185
|
| 1996 | 439.670
| 255.804 | 255.804
|
| 1997 | 482.698
| 280.596 | 282.705
|
| 1998 | 505.394
| 306.911 | 306.911
|
El país ha realizado un enorme esfuerzo por
aumentar las remuneraciones del profesorado en los últimos
años (tal como se muestra en la tabla Nº1), que no
ha sido debidamente reconocido por el Colegio de Profesores. Lamentablemente,
estos mayores recursos no han sido acompañados por una
modernización en la gestión del sistema educacional.
Numerosas propuestas de mejoramiento al sistema, entre las que
destacan las formuladas por el "Informe Brünner"
en 1994, seguirán en lista de espera hasta que el Gobierno
se decida a implementarlas por sobre las presiones de los grupos
de interés involucrados, quienes han mostrado una actitud
altamente confrontacional y poco flexible.
En la tabla Nº1 se aprecia que, sólo
entre 1990 y 1997 se ha acumulado un aumento real del 107% en
las remuneraciones promedio de docentes del sector municipal4,
pasando de $233 mil pesos mensuales en 1990 a $483 mil pesos mensuales
en 1997, ambos montos expresados en moneda de 1998. Esto contrasta
con la evolución de las remuneraciones reales5
de las personas ocupadas en el resto de los sectores de la economía,
que han experimentado un aumento acumulado de 36,7% durante el
mismo período.
Se podría sostener que, a pesar de los fuertes
aumentos experimentados en los últimos años, los
niveles de las remuneraciones docentes aún son demasiado
bajos en términos absolutos. Respecto a esta afirmación
resulta ilustrativo comparar con la situación de los profesores
en otros países. El indicador relevante para comparar las
remuneraciones de los profesores entre países que cuentan
con diferencias importantes de ingreso corresponde a la razón
entre remuneración de profesores a ingreso per cápita.
Este indicador se muestra en la tabla Nº2, y representa lo
que cada país gasta en sus docentes en relación
a las posibilidades que tiene de pagar por estos servicios6.
TABLA Nº 2:
Razón Remuneraciones de profesores
a PIB Per Cápita7
(para 1992, excepto Chile que corresponde
a 1997)
| Mínimo
| Máximo
| | |
| Prof. Primario
| Prof. Secund.
| Prof. Primario
| Prof. Secund.
|
| Alemania | 1,16
| 1,34 | 1,59
| 1,77 |
| Italia | 1,04
| 1,13 | 1,59
| 1,77 |
| Japón | 0,93
| 0,93 | 2,28
| 2,28 |
| Reino Unido | 1,01
| 1,01 | 2,09
| 2,4 |
| Estados Unidos | 0,91
| 0,94 | 1,52
| 1,6 |
| | |
| |
| Austria | 0,96
| 1,02 | 2,15
| 2,35 |
| Bélgica | 0,96
| 0,99 | 1,57
| 1,72 |
| Finlandia | 1,20
| 1,39 | 1,52
| 1,77 |
| Irlanda | 1,43
| 1,43 | 2,63
| 2,63 |
| Holanda | 0,99
| 0,99 | 1,82
| 1,97 |
| Nueva Zelandia | 0,99
| 1,05 | 1,45
| 1,52 |
| Noruega | 0,98
| 0,98 | 1,20
| 1,20 |
| Portugal | 1,41
| 1,41 | 3,69
| 3,69 |
| España | 1,79
| 1,79 | 2,38
| 2,38 |
| Chile | 1,10
| 2,86
|
De la tabla Nº2 se desprende, por ejemplo,
que la remuneración pagada en Chile a un docente que se
inicia en la profesión, con una jornada de 44 horas semanales,
representa 1,1 veces el ingreso per cápita del país.
En cambio, para el caso de un docente que cuenta con 30 años
de servicio su remuneración alcanza a 2,9 veces el ingreso
per cápita. De acuerdo a la evidencia presentada en la
tabla Nº2, países como Japón, Estados Unidos
y Reino Unido pagan a sus docentes una proporción de sus
ingresos per cápita que es menor a la observada en Chile.
En Conclusión
No cabe duda que el Gobierno ya ha avanzado bastante
en la dirección de mejorar las remuneraciones del profesorado
en nuestro país. Este año, y a pesar de la crisis
económica que enfrenta nuestro país, se ha enviado
al Senado un proyecto de ley que contempla un reajuste por $55.500
millones. Por su parte, el Colegio de Profesores - amparado por
el Estatuto Docente- ha adoptado una posición extrema,
politizando el proceso de negociación, lo que implicó
un paro de 27 días y grandes costos para el país.
La existencia del Estatuto Docente es el factor que, en última
instancia, impide poner en práctica las reformas pendientes
en el sector de la educación pública. Hasta que
se derogue el Estatuto Docente seguiremos pagando la cuenta que
nos dejó la gestión del entonces Ministro de Educación,
Sr. Ricardo LagosNotas
1 Incluye asignación
de zona. No considera reajuste de remuneraciones del sector público
del año 1998. Supone una variación del IPC año
1998=4,5%.
2 La remuneración
promedio incluye: RBMN más asignaciones, UMP, bonificación
proporcional, imponibilidad total, bonificación por desempeño
de excelencia y remuneración adicional.
3 La remuneración
mínima equivale a remuneración de Ingreso al sistema.
Incluye RBMN, UMP base, bonificación proporcional y planilla
complementaria.
4 Cálculos corresponden
a una jornada semanal de 44 horas, más adecuada para la
comparación con el resto de la economía que la jornada
de 30 horas semanales.
5 Cálculo en base
a información del Instituto Nacional de Estadísticas.
6 Rojas, P. (1998) "Remuneraciones
de los Profesores en Chile", Revista Estudios Públicos
N71, CEP.
7 En el caso de Chile
el nivel máximo corresponde a la remuneración de
un docente con 15 bienios en una jornada semanal de 44 horas.
Para los otros países el rango depende de si el nivel de
educación es primario o secundario.
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