Nº410
12 de noviembre de 1998

 


Tasa de Desocupación:

¿Por qué las Diferencias?

Sorpresa ha causado el resultado de la medición de empleo realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas en el tercer trimestre del presente año, que indicó que a nivel nacional la tasa de desocupación habría alcanzado a un 6,8%, mientras que en la Región Metropolitana habría sido de 7,1%.

Estas cifras generaron sorpresa debido a que varios analistas habían proyectado tasas de desocupación bastante más altas. De hecho Libertad y Desarrollo había anunciado que la desocupación alcanzaría a un 7,9%, siendo dicho nivel uno de los más altos del presente año, ya que la estacionalidad propia del empleo modera la desocupación en los meses de primavera. Ahora bien, la sorpresa fue aún mayor cuando la encuesta de la Universidad de Chile para el mes de septiembre mostró que la desocupación en el Gran Santiago había alcanzado a un 11,1%.

En forma histórica no han coincidido exactamente ambas mediciones, lo que es perfectamente normal dadas las diferencias metodológicas entre ambas encuestas. Al respecto, cabe señalar que la encuesta del INE se realiza en la Región Metropolitana e incluye tanto la parte urbana como rural; en tanto que la encuesta de la Universidad de Chile levanta su información de las 34 comunas que constituyen el Gran Santiago, existiendo entonces una clara diferencia en las muestras tomadas.

Gráfico Nº 1

Tasa de Desocupación

Como % de la Fuerza de Trabajo

Fuente: Universidad de Chile e INE

En el gráfico Nº1 se puede apreciar la evolución de la tasa de desocupación en el Area Metropolitana, elaborada por el INE, y la tasa de desocupación en el Gran Santiago, elaborada por la Universidad de Chile. Se considera la comparación desde el tercer trimestre de 1995, debido a que el INE realizó una nueva1 modificación a las estadísticas de empleo, de forma tal que las cifras, a contar del trimestre enero-marzo de 1996, se estiman a partir del diseño muestral que se deriva del Censo de Población y Vivienda de 1992. Las cifras resultantes de dicha Nueva Encuesta Nacional de Empleo marcaron un quiebre importante en las estimaciones de la fuerza de trabajo, lo que incrementó de manera significativa la tasa de desocupación, realizándose un empalme a las cifras del segundo semestre del año 1995.

Como se puede apreciar en el gráfico Nº 1, existe cierta correlación entre ambas mediciones y sin ser alta, respeta medianamente los ciclos de desocupación. Sin embargo, dicha correlación decrece en un tercio cuando se incorpora el dato del tercer trimestre de 1998, en donde, como se puede apreciar, se produce una seria divergencia entre ambas estimaciones. De hecho, el INE recoge el aumento de la desocupación con respecto al trimestre anterior, pero en una proporción mucho más baja de lo que muestra la medición de la U. de Chile.

¿Por Qué las Diferencias?

Esta fuerte discrepancia se genera por la diferente evolución de la oferta de trabajo y del número de ocupados. En el cuadro Nº 1 se puede apreciar la tasa de crecimiento de estas variables según ambas instituciones para Santiago.

Cuadro Nº 1

Crecimiento de la ocupación y de la Fuerza de Trabajo
Fuerza de Trabajo
Ocupados
INE
U. de Chile
INE
U. de Chile
III 956,3% 4,1%5,4% 3,8%
IV3,3% 4,0%0,5% 5,1%
I 963,7% 4,2%3,0% 6,0%
II5,9% 4,6%3,9% 3,3%
III1,1% 3,7%1,0% 4,6%
IV2,9% 0,8%2,9% 1,1%
I 971,0% 2,5%0,3% 1,9%
II2,3% 1,0%2,3% 1,6%
III4,5% 0,9%4,3% 0,0%
IV2,4% 0,5%2,7% -0,4%
I 983,3% 1,8%4,3% 1,7%
II2,1% 2,2%3,2% 2,1%
III1,8% 1,6%2,7% -3,2%

Fuente: ILD elaborado a partir de la encuesta de la Universidad de Chile y de la Instituto Nacional de Estadísticas

En el cuadro anterior se puede apreciar que en relación al crecimiento de la fuerza de trabajo no existe una alta divergencia, de hecho la mayor diferencia se aprecia entre el segundo trimestre de 1997 y el segundo trimestre de 1998, ya que en dicho período el INE reportó un aumento de las personas interesadas en participar en el mercado laboral mayor que el detectado por la U. de Chile. Sin embargo, la brecha se ha cerrado en el presente año y no explica la fuerte discrepancia en la tasa de desocupación última.

En relación al crecimiento de la ocupación, se puede observar una fuerte discrepancia que incluso desde el punto de vista estadístico presenta una correlación inversa; es decir, mientras la encuesta del INE muestra que el número de personas ocupadas aumentó, la encuesta de la U. de Chile señala que disminuyó. Esto es particularmente notorio en el trimestre de la discordia, ya que mientras el INE dice que los ocupados aumentaron en un 2,7% con respecto a igual trimestre de 1997, la U. de Chile señala que cayeron en un 3,2%. Es decir, la fuerte discrepancia entre ambas cifras de desocupación se explica sustancialmente por esta divergencia entre las tasas de crecimiento de la ocupación.

Al respecto, hay que considerar que la encuesta del INE considera ocupada a toda persona mayor de 15 años que durante la semana anterior a la toma de encuesta había trabajado una hora o más por remuneración, por cuenta propia, o más de 15 horas como familiar no remunerado. De esta manera es considerado desocupado si estaba cesante o buscaba trabajo por primera vez. La encuesta de la U. de Chile, por su parte, considera ocupado a toda persona mayor de 14 años que durante la semana de referencia había trabajado por remuneración de forma dependiente o independiente, o había trabajado como familiar no remunerado, siendo considerado deso-cupado si estaba cesante, habiendo realizado o no algún trabajo ocasional, o buscaba trabajo por primera vez.

Así, durante este período de ajuste económico en donde la actividad está creciendo a un ritmo cada vez menor, existe un número importante de personas que han perdido su empleo y que si bien hacen algún trabajo temporal, no se consideran ocupados. De esta manera se explicaría que según el INE el número de desocupados bajó en 17,7 miles de personas entre el tercer trimestre de 1997 e igual período de 1998, mientras que la U. de Chile señala que en igual período se incrementó el número de desocupados en 108,7 miles de personas.

Es posible que en el futuro surjan otras explicaciones para la divergencia observada, y ojalá las autoridades económicas sean capaces de darlas, pero al menos con esto se muestra la importancia de tener fuentes alternativas de información, y vuelve a hacerse presente el costo que tuvo la decisión2 adoptada por el Banco Central en 1990, cuando eliminó la encuesta a nivel nacional que estaba realizando el Departamento de Economía de la Universidad de Chile.

En suma, se hace más relevante que nunca la necesidad de poder contar con fuentes alternativas de información sobre el mercado laboral, entre otros, ya que de otra forma sólo estaría vigente la estadística oficial. En Chile la calidad de la información estadística ha ganado, no sin esfuerzo, la credibilidad de los agentes económicos para ser ocupadas en la toma de decisiones. Este activo es valioso y no debería perderse debido a la generalización de un sentimiento de desconfianza sobre indicadores, como lo es hoy la tasa de desocupación y podría serlo la inflación en el futuro

Nota:

1 La anterior modificación se realizó a partir de noviembre de 1985, y las nuevas estadísticas se basan en el diseño muestral derivado de la XV Censo de Población y IV de Vivienda.

2 Dos de los cinco consejeros del Banco Central votaron en contra de esta decisión.

Volver

 

Libertad Económica y Pérdida de Liderazgo

Hace algunos días se dió a conocer la versión 1998 del Indice de Libertad Económica elaborado por J. Gwarney y R. Lawson con el auspicio del Instituto Fraser de Canadá y otros 53 centros de estudios a nivel mundial, entre los que se encuentra Libertad y Desarrollo. El índice es el resultado de un trabajo realizado por más de 10 años, en el que se analizan un conjunto amplio de variables1.

Dado que las características centrales de la libertad económica son la posibilidad de elegir, la libertad de intercambio de bienes y la protección de la propiedad privada, básicamente, una sociedad libre es aquella en que la asignación de los recursos se realiza a través de mecanismos de mercado, esto es, a través de las transacciones que voluntariamente realizan las personas, lo cual se opone a las decisiones centralizadas que toma el Estado. En este sentido el Indice de Libertad Económica es un instrumento diseñado para el propósito con el objetivo de medir si un país tiene mayores o menores niveles de libertad económica.

Existen muchas razones para la confección de un Indice de Libertad Económica, por lo pronto porque la libertad es un bien valorado por las personas y las restricciones a la libertad de elegir y al intercambio voluntario se oponen a un rasgo fundamental del quehacer personal y colectivo en una sociedad. Pero además, porque la evidencia empírica muestra que la libertad económica es un instrumento fundamental para el progreso económico2. En efecto, podemos apreciar en el gráfico Nº1 que mientras mayor es el índice de libertad económica mayor es el producto interno bruto por habitante.

Los 21 Indicadores

El índice incluye 21 indi-cadores entre los que se incluyen: inflación, gasto de consumo del Gobierno, tasa marginal de impuestos, aranceles, barreras para-arancelarias, empresas públicas, igualdad ante la ley, etc. Así, a través de medir cada uno de los indicadores en los 119 países, se calcula un índice que varía entre 0 -menor libertad económica- y 10

-mayor libertad económica- Una vez asignados los puntajes cada uno de los países , éstos han sido ordenados de acuerdo al nivel de libertad económica que poseen.

¿Dónde están los Líderes?

Como tendencia general se observa que la mayoría de los países han evolucionado hacia la apertura de más espacios de libertad económica.

Se aprecia que los países con mayor libertad económica son Hong-Kong, seguido por Singapur, Nueva Zelanda, Estados Unidos e Inglaterra. Chile se ubica en el lugar 25, teniendo una posición más baja que Argentina y El Salvador dentro de América Latina y compartiendo ubicación con Costa Rica. Por su parte, los países que presentan la posición más desmedrada en el índice son Ucrania, Albania, Rumania, Sierra Leona y El Congo.

En una perspectiva de más largo plazo si comparamos los países que han tenido un mayor incremento en su libertad económica en el período 1990-97 destacan entre otros: Argentina, Bolivia, El Salvador, Perú y Nueva Zelanda. Entre los países que han experimentado caídas en el ranking se encuentran Malasia, Indonesia y Venezuela

.

La Situación de Chile

Chile alcanza en la escala de 1 a 10 un nivel de 7.9 en el índice de libertad económica (tabla Nº1). Sus mejores calificaciones las obtiene en el indicador "Estructura Legal y Derechos de Propiedad", especialmente por bajo riesgo de expropiación, violación de los contratos y estado de derecho. Por su parte, el peor desempeño se aprecia en los indicadores de "Intervención del Estado", particularmente la alta tasa marginal de impuesto y la participación de las empresas públicas en la economía.

Entre 1990 y 1997 el avance que experimenta Chile de 7.0 a 7.9, se debe básicamente al mejoramiento en indicadores relacionados con inflación y mercado de capitales. Ahora bien, al comparar los avances relativos de Chile en relación a otros se aprecia el significativo contraste entre Chile y Argentina. Así mientras Chile en 1990 ocupaba el lugar 26, Argentina tenía el lugar 77; en 1997 Chile ocupaba el lugar 25 y Argentina el 6 (ver gráfico Nº2).



Tabla Nº1

Puntajes de Libertad Económica

Componentes y Diversas Areas e Indices

Resumidos: 1990 y 1997.
Factores Indice Libertad Económica 19901997
I. Tamaño del Estado 8.08.0
II. Actividad del Estado 5.46.3
III. Inflación y Política Monetaria 6.18.3
IV. Libertad en el Uso de Divisas 6.96.9
V. Estruct.Legal y Der. de Propiedad 7.49.1
VI. Libertad Comercio Internacional 8.28.4
VII. Restricciones Mercado Capitales 6.68.0
Puntaje de Libertad Económica 7.07.9



Otro aspecto interesante está relacionado con el liderazgo que Chile poseía en los 90 comparado con la situación en el 97. Tal como se aprecia en el gráfico Nº3, Chile en 1990 se encontraba en el tercer lugar dentro de América Latina. En 1997 se situaba en el quinto lugar, pero a diferencia de 1990, las diferencias entre los países analizados eran significativamente menores (ver gráfico Nº4).

Justamente se aprecia que América Latina en general ha aumentado sus grados de libertad, fruto de las reformas que se han implementado en la década de los noventa. Sin embargo, nuestro país se ha quedado atrás en el sentido de que no ha mantenido el liderazgo y está siendo alcanzado por los demás países. A manera de ejemplo, no es posible que en nuestro país los bancos no tengan libertad de horario de atención, que el Estado sea el único autorizado para refinar petróleo, que intervenga de esta manera en el mercado de los combustibles, y que adicionalmente administre un banco, produzca cobre, tenga un canal de televisión que compite activamente con la televisión privada, etc.

A modo de Conclusión

Nuestro país mantiene una buena posición en el contexto mundial en el Indice de Libertad Económica. Sin embargo, ha perdido fuerza para continuar avanzando en la libertad de los mercados. Para ello debemos rebajar la carga tributaria, reducir el gasto público total, privatizar empresas públicas, liberalizar la cuenta de capitales y abrir más la economía. Es importante profundizar estas políticas de libre mercado ya que ellas permiten, además de una mayor libertad personal, más crecimiento del ingreso por habitante y mayor reducción de la pobreza

Notas:

1 Los institutos contribuyen en el proyecto verificando y ofreciendo información no publicada en fuentes internacionales, además de información específica sobre los indicadores utilizados.

2 Asimismo, en orden a investigar la relación existente entre libertad económica y otras variables es fundamental contar con una medición de ella.

Volver