Delincuencia e
Información Pública
Recientemente el gobierno ha dado a conocer un estudio
sobre la evolución de la delincuencia para el período
enero-octubre de 1998. La iniciativa debe ser destacada, por cuanto
permite que la población se informe sobre la situación
actual en un área de las de mayor interés para la
ciudadanía y evalúe la labor del gobierno en esta
materia. Al precisar cuáles son los reales niveles de delincuencia
se evita, además, la especulación e incertidumbre
sobre el problema.
En este contexto, a continuación se analizan
los resultados de este primer informe
Evolución de la
Delincuencia
Un primer comentario que surge al observar los antecedentes
que se muestran en la tabla Nº1 es que los delitos analizados
experimentan un aumento importante. Para tener un orden de magnitud
del problema, un incremento del 4,3% (neto) en las denuncias equivale
aproximadamente a unos 5.900 delitos más en 1998 que en
1997. En segundo lugar, cabe destacar que más de un 50%
del aumento de los delitos se concentra en el robo con violencia,
lo que confirma una tendencia que hace varios años venía
constatándose en el país. En tercer lugar, en relación
a las caídas en algunos delitos, el robo con fuerza explicaría
más del 90% de los casos.
Tabla Nº 1
Evolución Cifras Delincuencia
Enero-Octubre 1998
| % Aumento
|
| Robo con Violencia |
36,7 |
| Robo con Fuerza | -1,6
|
| Hurto | 4,6
|
| Lesiones | 7,8
|
| Homicidio | -4,4
|
| Violación | -2,2
|
| Delitos contra la Propiedad
| 3,3 |
| Delitos contra las Personas
| 7,4 |
| |
| Total | 4,3
|
Por otra parte, se sabe que la tasa promedio de
crecimiento anual de los principales delitos (homicidio, lesiones,
droga, violación, robo y hurto) es de un 1,5%, luego podríamos
concluir que de continuar el mismo crecimiento y asumiendo que
no se produzcan alteraciones significativas en la asignación
de recursos, los niveles de delincuencia superarán en un
17,9% en los próximos 10 años a los actuales, esto
es, se cometerán unos 22.000 delitos más. De este
modo, si actualmente el país con tasas inferiores gasta
unos US$1.500 millones (gasto privado y público) esperaríamos
que éste ascendiera de manera significativa, pasando a
constituir uno de los ítems de mayor gasto en el país.
Análisis de la
Autoridad
No obstante lo apropiada que parece la entrega de
información por parte de la autoridad, al analizar los
comentarios que de ésta realiza el Ministerio del Interior
se aprecian una serie de equívocos, que de hecho anulan
el efecto positivo que su difusión supone.
Primero, la autoridad señala que al
comparar el período enero-mayo con el período junio-octubre
se constataría una disminución notable. Es decir,
mientras en el primero el aumento habría sido del 40%,
en el segundo sería de sólo el 4,3% por lo cual
el país se encontraría en una mejor situación.
Sin embargo, dicha comparación ciertamente es inadecuada
pues cualquier analista serio sabe que las series de tiempo pueden
presentar estacionalidad y que por lo tanto es fundamental comparar
lo que pueda ser susceptible de serlo.
Segundo, en relación
al au-mento en robo con violencia, la autoridad señala,
sin fundamento conocido, que éste se debería a un
incre-mento en la disposición a denunciar más que
un aumen-to real de los delitos. Al respecto, resulta curioso
que las distintas encuestas de opinión disponibles no muestren
que en los últimos años exista una mayor disposición
a la denuncia, sino que por el contrario una disminución
(ver tabla Nº2). De allí que, sería interesante
contar con los estudios realizados por la autoridad que supuestamente
constatan dicha tendencia.
Tabla Nº 2
% de Personas que denuncia por Tipo de
Delitos
| CEP
| Paz Ciudadana
|
| 1993
| 1996
| 1997
|
| Robo o intento de robo con violencia en el Hogar
| 65,5 | 47,4
| 47,1 |
| Robo o intento de robo sin violencia en el Hogar
| 59,6 | 54,0
| 44,6 |
| Robo o intento de robo con violencia en la calle
| 40,4 | 45,5
| 40,2 |
| Robo o intento de robo sin violencia en la calle
| 34,5 | 33,8
| 31,7 |
Tercero, se señala que el aumento
del robo con violencia estaría asociado a la mayor circulación
de armas legales como ilegales, debido a la facilidad para su
adquisición como también a una reacción civil
seducida por adquirir este medio, al amparo de la ley de legítima
defensa privilegiada. Si bien al parecer las estadísticas
muestran que ha habido un aumento en la compra de armas para defensa
personal, ello no significa que la fuente principal de adquisición
de los delincuentes sea esta vía. Cabe destacar que los
delincuentes por definición tienen acceso a armas de manera
ilegal con independencia de este factor. Por lo pronto, el asalto
a Carabine-ros ya de suyo es una fuente para proveerse de las
mismas. Además, el hecho que las personas posean armas
es un elemento disuasivo importante, tal como lo demuestra la
experiencia comparada en los Estados Unidos. Diferentes estudios
muestran que gracias a que las personas poseían armas pudieron
evitar determinadas acciones delictuales en contra de ellas; asimismo
otros estudios indican que no existe relación entre número
de armas y el número de crímenes; por último,
investigaciones realizadas con presos señalan que tres
cuartos de ellos, una vez que fueran dejados en libertad, no tendrían
problemas para obtener un arma a pesar de que les esté
prohibida la obtención de una1.
Cuarto, la autoridad señala que al
comparar el Indice de Temor desarrollado por Paz Ciudadana con
las tasas de delincuencia, se puede concluir que la percepción
de seguridad es en gran medida independiente de la delincuencia,
siendo la primera una construcción producto de mensajes
que recibe la población de actores sociales y de los medios
de comunicación, lo que la transforma en una realidad virtual.
Según el gobierno las tasas de denuncias
en comunas del sector oriente son las más altas y sin
embargo tienen los niveles mas bajos de temor. Al respecto, se
puede señalar que el miedo que tienen las personas se encuentra
fuertemente influenciado por el tipo de delito. En efecto, la
violencia con que se realiza una acción delictiva es clave
para entender el temor que tienen hacia ella las personas. Así
el temor de una mujer a ser violada, obviamente no es el mismo
a que roben algún objeto de la casa mientras no está.
De este modo, los datos son elocuentes: tal como se aprecia en
la tabla Nº3, las comunas con altos niveles de temor coinciden
con las que exhiben tasas de delitos violentos (robo con violencia
y violación) lo cual sería consistente con el índice
de Paz Ciudadana.
Tabla Nº3
Tasas de Denuncia Promedio (1995-96)
| Comunas con Bajo Temor
| Comunas con Alto Temor
| País
|
| | |
|
| Robo con Fuerza |
1.195,3 |
623,4 |
474,6 |
| Robo con Violencia
| 59,5 |
136,5 |
52,0 |
| Violación
| 5,1 |
7,6 | 6,1
|
Adicionalmente, las comunas con alto nivel de temor
presentan tambien altos niveles de pobreza, lo que asociado al
hecho que los estratos socioeconómicos bajos denuncian
en menor proporción que los sectores altos (25% versus
52%), viene a indicar que las cifras reales de delincuencia en
tales comunas serían más altas, situación
que contribuiría a explicar los niveles de miedo. Lo contrario
sucedería en las comunas con índices bajos de temor.
Luego, dichas comunas presentarían niveles reales de delincuencia
(violenta y no violenta) altos, que no estarían totalmente
capturados por las cifras oficiales, lo cual explicaría
también los mayores niveles de temor en el índice
de Paz Ciudadana.
Concluyendo
No cabe duda que la iniciativa de la autoridad de
dar a conocer cifras en materia delictual es positiva. Sin embargo,
resulta poco fundamentada e incluso equívoca la interpretación
que el gobierno hace de dichas cifras, lo cual refleja un intento
por aminorar la gravedad del impacto de la delincuencia en el
país, lo que al final resulta contraproducente en la batalla
contra el delito y desvirtúa la intención original
al entregar los datos. La autoridad debiera dejar que analistas
privados interpreten las cifras, antes de aventurar opiniones
al respecto.
Notas
1 Reynolds, M.O., Fifteen
Myths about Gun Control. NCPA, 1997

Demagogia en Salud
Perjudica a la Mayoría
La modalidad generalizada de exigir un cheque en
blanco cada vez que una persona solicita atención en establecimientos
de salud, tanto públicos como privados, preocupa con razón
a la opinión pública, por el riesgo a que se exponen
quienes no pueden garantizar de esta manera el pago de su futura
obligación. Con el objeto de solucionar este problema,
recientemente ha ingresado a la Cámara de Diputados una
moción presentada por un grupo de parlamentarios, que representan
a todos los partidos políticos, que asombra por su falta
de estudio y demagogia. Se pretende solucionar en forma fácil,
probablemente sin evaluar las consecuencias, un problema por todos
reconocido, responsabilizando a las Isapre de las deudas de sus
afiliados con terceros por prestaciones de salud. Esta proposición
provocaría un serio daño a la población al
reducir en forma violenta el número posible de afiliados
al sistema, aumentando la cifra de chilenos que no pueden elegir
y están obligados a soportar las ineficiencias propias
del sistema público. Al mismo tiempo se afecta gravemente
una actividad productiva al responsabilizarla de deudas no contraídas
que escapan a su decisión.
El Problema
Por una parte, las clínicas y hospitales,
como cualquier institución que vende bienes o servicios,
pretende tomar los resguardos necesarios para asegurar el pago
de los servicios que presta, exigiendo para ello una garantía
de pago que generalmente es un cheque en blanco. Este sistema,
aunque molesto, funciona razonablemente bien en la mayoría
de los casos, siempre que el usuario elija correctamente a su
proveedor de acuerdo a su contrato de seguro de salud y a su real
capacidad de copago. Sin embargo, considerando que la ley chilena
desconoce el cheque en garantía y que existen algunos casos
de urgencia que impiden la elección correcta del prestador,
es necesario perfeccionar los mecanismos que permitan resguardar
los intereses de las personas, las Isapre y los proveedores.
Los problemas surgen cuando el usuario elige un
prestador fuera del alcance de sus ingresos o en los casos en
que la urgencia del tratamiento obliga a recurrir al establecimiento
más cercano, que puede corresponder a un nivel fuera de
las posibilidades económicas del paciente.
En el primer caso se debe buscar una solución
que incentive la responsabilidad individual. La mayoría
de las atenciones de salud pueden ser programadas con anticipación
y las personas deben ser responsables de elegir el establecimiento
acorde con su capacidad de pago, no necesitando ninguna protección
legal especial. El problema que fundamentalmente debe preocuparnos
corresponde a un número reducido de casos referido sólo
a situaciones de extrema urgencia clínica, cuando está
en juego la vida de un ser humano, que necesita ser atendido de
la manera más expedita posible.
La Propuesta
Con el objetivo de solucionar el problema del cheque
en garantía exigido por las clínicas, se propone
otorgar a las Isapre la calidad de deudor principal, respecto
de terceros, para el cumplimiento total de las obligaciones pecuniarias
que surjan por las prestaciones de salud otorgadas al afiliado
o a sus beneficiarios, sin perjuicio de los derechos de aquella
de subrogarse en los derechos del acreedor para obtener el reintegro
de lo que le corresponda de acuerdo al respectivo plan, de parte
del afiliado. Cualquier estipulación en contrario sería
nula.
En otras palabras, la Isapre se convierte, ante
las instituciones prestadoras, en el responsable del pago de cualquier
gasto incurrido por sus afiliados, sin límite alguno, teniendo
derecho a subrogar a la clínica o institución prestadora
en el cobro a su afiliado de lo que corresponda según el
respectivo plan . Así, para solucionar un problema de
baja frecuencia, referido a las atenciones de urgencia clínica
se incorpora, sin justificación ninguna, a todas las atenciones
de salud, magnificando el problema en lugar de solucionarlo.
Sus Efectos
La reforma legal propuesta perjudica a toda la población
chilena. Los afiliados al sistema Isapre deberán pagar
mayores precios por su plan e incluso muchos quedarán fuera
del sistema por no contar con garantías suficientes, mientras
que, los afiliados al sistema público deberán soportar
peores niveles de atención al aumentar la población
beneficiaria de FONASA. Por su parte, la participación
del sector privado en la actividad económica disminuirá,
primero en el mercado asegurador de salud y luego en la actividad
prestadora de servicios, ya que se provocará una estatización
del sistema de salud en el país.
Los efectos señalados son la consecuencia
de responsabilizar a las Isapre de las deudas de sus afiliados,
debido a las siguientes razones:
Aumenta sin límite predeterminado el
riesgo que deben asumir las Isapre. El mayor riesgo tiene
como consecuencia obvia un alza en el precio de todos los planes
de salud y una disminución del número de personas
que califiquen para un contrato de seguros en estas instituciones
privadas.
El encarecimiento de los planes se produce porque
las Isapre deberán pagar a los establecimientos prestadores
y después preocuparse del respectivo cobro, necesitando
para ello más capital de trabajo, además de los
recursos necesarios para solventar, tanto las deudas incobrables
de sus afiliados, como los mayores costos de la cobranza y del
análisis de riesgo. Si el afiliado se niega a pagar, la
Isapre puede ejercer acciones judiciales, que en Chile son de
lenta tramitación, obteniendo la devolución de los
dineros adeudados siempre que existan bienes embargables que puedan
liquidarse o que induzcan al pago.
Las Isapre se verían obligadas a asumir funciones
propias de los bancos, con el agravante de que estarían
obligadas a dar crédito sin límites ante la sola
firma de un contrato de salud, viéndose así inducidas
a clasificar a sus beneficiarios por riesgo. Para minimizar estos
riesgos afiliarían sólo a las personas capaces de
comprar seguros muy caros que cubren todo evento en 100% o a aquellas
que presentan garantías suficientes de solvencia, es decir,
que tengan los bienes suficientes que permitan responder por deudas
contraídas. Seguramente las Isapre exigirán, junto
a la declaración de salud, un estado de situación
semejante al que exigen los bancos. Con ello se limita considerablemente
el número de personas que califican para ser aceptadas
en una Isapre, reduciendo en forma significativa el mercado del
sistema previsional privado de salud, dejando fuera de éste
a todo el que no tenga un nivel de ingresos muy alto o no posea
bienes que sirvan de garantía.
Disminuye la responsabilidad de las personas
en los compromisos que contraen. La consecuencia es el aumento
del costo de los planes de salud que sin duda provoca un alza
en los precios. Efectivamente, al disminuir la responsabilidad
del usuario del sistema privado, que también sentirá
con menor intensidad las restricciones propias de su capacidad
de pago, se induce a aumentar la frecuencia de las prestaciones
y al abuso de los usuarios inescrupulosos que concurrirán
a los establecimientos más caros porque no estarán
obligados a pagar. Estas actitudes, aunque no cubran a toda la
población usuaria, perjudican a todas las personas honradas
y conscientes que deberán pagar más por su seguro
de salud y que eventualmente quedarán fuera del sistema
privado por no contar con garantías suficientes, perdiendo
así su libertad de elegir.
Disminuye el riesgo de los prestadores.
Las instituciones prestadoras tendrán incentivos mayores
a aumentar el gasto de sus usuarios sin preocuparse de su capacidad
de pago, ya que recibirán la retribución oportunamente
de las Isapre. Los que toman decisiones perciben con menor intensidad
las restricciones de precio y de ingreso, provocando más
gasto y, por lo tanto mayores precios de los planes de salud.
Posibles Soluciones
La exigencia de los hospitales y clínicas
de un cheque, como garantía de pago previa atención
de salud, es un problema que debe ser resuelto. Sin embargo, es
difícil encontrar una solución perfecta porque se
deben conciliar diversos intereses. En primer lugar, es necesario
asegurar una atención de salud oportuna a la población
usuaria sin fomentar la irresponsabilidad y abuso de los individuos;
en segundo lugar hay que asegurar una oferta de servicios adecuada
y para ello se debe posibilitar que la inversión en salud
sea rentable, facilitando el cobro de las atenciones de salud
y el financiamiento de las mismas, y por último, debemos
fomentar la libertad de elegir y la competencia de los mercados,
como única forma de aumentar la satisfacción de
los usuarios.
De acuerdo a dichos objetivos se proponen algunas
soluciones:
1. Para mejorar la elección del prestador:
las Isapre deberían incorporar como parte de los planes
ofrecidos el acceso al menos a un establecimiento de salud que
otorgue una atención preferencial, sin exigencia de cheque
en garantía. Para ello puede aprovechar su capacidad negociadora,
estableciendo convenios con algunas clínicas y hospitales.
2. Para facilitar el financiamiento de los copagos:
permitir que las Isapre ofrezcan como atributos de sus planes
la posibilidad de tener una línea de crédito para
salud, ya sea en la propia Isapre o en una institución
financiera con la que establezca convenio, semejante a los préstamos
que otorga FONASA. Dado que estas líneas naturalmente tendrían
límites en sus montos, los establecimientos proveedores
deberían tener acceso a una base de información
sobre las reales disponibilidades de financiamiento de los usuarios.
3. Para facilitar el cobro de las deudas:
Tanto para los efectos del cobro de los préstamos que se
originen según el punto anterior como de las deudas directas
con los establecimientos proveedores, debería autorizarse
el descuento por planilla estableciendo topes máximos.
4. Para mejorar la competencia:
si queremos que todos los chilenos tengan acceso oportuno a las
atenciones de salud, sin sufrir rechazos ni esperas injustificadas,
provocadas ya sea por ineficiencia del sector público o
por restricciones de su nivel de ingreso en el sector privado,
deberíamos contar con una amplia oferta de instituciones
de salud, tanto aseguradoras como prestadoras, que operen en un
mercado en competencia.
Todas las personas deberían tener la posibilidad
de elegir libremente una entidad administradora de su cotización
de salud o en su defecto del subsidio estatal que le asegure el
acceso al máximo nivel de atenciones de salud que el país
pueda otorgarle. Para ello el Estado debería entregar el
subsidio, que actualmente da a los establecimientos, directamente
a los usuarios, para que sean ellos quienes elijan a su asegurador,
mejorando así la competencia de este mercado.
Por otra parte, en el mercado de los prestadores
también es necesario mejorar la competencia para brindar
cada vez un mayor acceso a las atenciones de salud de toda la
población. Los hospitales públicos deberían
competir entre sí y con los establecimientos privados en
otorgar atenciones de salud en igualdad de condiciones. De esta
forma se amplía la gama, con distintos niveles de hotelería,
de los establecimientos prestadores, tanto para los beneficiarios
públicos como privados, adecuándose a las diferentes
posiblidades de pago de los usuarios.
Concluyendo....
Por último, reiteramos que la moción
propuesta, pretendiendo solucionar un problema, introduce una
distorsión tan grave en el mercado que provoca un daño
muchísimo mayor que el que pretente solucionar. Con esta
medida se inicia una vuelta atrás muy importante al restringir
la libertad de elegir de todos los chilenos que no pueden comprobar
bienes o altos ingresos. La propiedad y libre disposición
de la cotización obligatoria de salud se vería seriamente
dañada.

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