Nº416
23 de diciembre de 1998

 


Medidas de Diciembre

El medio económico nacional se vio algo sorprendido por la oportunidad en que se realizaron anuncios en materias monetarias, cambiarias y fiscales. La primera medida, que a su vez era la más esperada, es la baja de la tasa de instancia monetaria desde un 8,5% a un 7,8%, lo que mantiene la trayectoria decreciente de la tasa de interés que veremos durante todo el próximo año. Al respecto, cabe señalar que si bien la baja era esperada, fue anunciada un poco antes de lo proyectado, de hecho nuestro análisis situaba esta medida en enero próximo y bajando hasta 8%. Se ha señalado que la variación, en 12 meses, del IMACEC de octubre de -3,1% habría gatillado la mencionada medida monetaria. Creemos que ello no es correcto ya que dicha variación era esperada, probablemente no de tal magnitud, pero si en el sentido negativo. Al respecto, el comunicado de prensa del instituto emisor señala que el cumplimiento de la meta de inflación y el ajuste en la cuenta corriente explicarían la medida. En ese sentido cabe señalar que si bien la meta de inflación se cumplirá, la evolución de la inflación subyacente aún es preocupante ya que de hecho cerrará el año con una variación cercana al 5%, que aunque es menos de lo que se observaba hace meses atrás, está por sobre la meta anual. En segundo lugar, efectivamente el ajuste de la cuenta corriente ha sido bastante más rápido de lo esperado, sobre todo en relación a las cuentas comerciales en este último trimestre, tal como se puede apreciar en el gráfico Nº1 que muestra la balanza comercial anualizada.

Gráfico Nº1


Tal como se aprecia en dicho gráfico, el déficit anualizado más grande se observó en agosto pasado, superando los US$ 3.500 millones, lo que se ha empezado a reducir paulatinamente, cerrando probablemente el año con un déficit bajo los US$ 3.000 millones. Este fuerte ajuste se explica por una severa caída de las importaciones, lo que refleja la importante contracción del gasto interno, que puede alcanzar entre un -5% a un -7% en el último trimestre del año. Este factor es el que consideramos de mayor importancia en la decisión monetaria, ya que debemos recordar que la política monetaria tuvo por objeto alterar la trayectoria del gasto interno y esa es la variable que se observa al momento de tomar las decisiones, más que la producción.

De esta manera consideramos que la trayectoria prevista para el gasto interno es consistente con la secuencia de bajas de la tasa de interés que observaremos durante 1999, cerrando probablemente el próximo año en niveles cercanos al 6%.

Ampliación de la Banda

La segunda medida fue la ampliación de la banda cambiaria a más menos 8%, luego de que en septiembre pasado se incorporó, además de otras modificaciones, el incremento de la banda a razón de 0,01375% por día para llegar a más menos 5% a fines del presente año. De esta manera sumando ambas cosas, tendremos a fines de 1999 una banda de amplitud de más o menos 13%, es decir prácticamente igual a la que había previa a todas estas modificaciones que era de aproximadamente 12,5%. En suma, volvemos a plantear que dado que existe una relativa menor turbulencia en los mercados externos, es la oportunidad para avanzar con mayor fuerza a la eliminación de la banda y al establecimiento de un sistema cambiario en el cual existan reglas objetivas que reglamenten la oportunidad y magnitud con la que puede intervenir el Banco Central en el mercado cambiario, entregando así una participación mucho mayor al mercado en la determinación del tipo de cambio de equilibrio.

Prepago de Deuda al Banco Central

Por último, el Ministerio de Hacienda anunció que para este año el fisco realizará un prepago de deuda al Banco Central por un total de US$ 750 millones, con un componente de capital e intereses anticipados hasta ahora desconocido. Se trata de deuda con vencimiento a junio y diciembre de 1999, y a junio del año 2000. La última vez que se realizó una operación de esta naturaleza fue en el año 1994, tal como se puede apreciar en el cuadro Nº1.

Cuadro Nº1

PREPAGOS DE DEUDA

(millones de dólares de cada año)
1988 19891990 19911992* 19931994 1998
1Pagarés Deuda Externa
rescate anticipado 302,1140,7
descuento 131,558,7
2Pagarés fiscales en dólares
rescate de capital 1.144,7 204,4 51,4
anticipo de intereses 35,1 124,9 126,6129,6 78,0
3Pagarés fiscales en ufs. 231,0
4Deudas ANAP 323,0
5Totales 170,61.584,8 231,0329,3 126,6129,6 130,0750,0

* el cuadro no incorpora el prepago de los bonos de gobierno por un monto aproximado de US$ 200 millones que fueron emitidos el año anterior, dado que por su plazo puede asimilarse a un tipo de operación financiera diferente.

Fuente: Memorias Anuales del Banco Central de Chile (notas de los Estados Financieros), para los años 1988-96.

Las cifras están valoradas de acuerdo a los criterios contables establecidos en los anuarios señalados.

En dicho cuadro se muestran los montos de deuda prepagados por el gobierno desde 1988 a la fecha. En él se incluyen prepagos de deuda externa (correspondientes a los pagarés de deuda externa referidos en el número 1), y prepagos de deuda interna con el Banco Central. Todos ellos corresponden a rescates anticipados de capital, con la excepción de los pagarés fiscales en dólares (2). Para este caso se muestra cuántos de los prepagos han correspondido a capital y cuantos a intereses. En el total (5) se presenta la suma de los flujos efectivos de dinero que realizó el gobierno para prepagar los montos antes señalados.

Centrándonos en el prepago, si se realiza con depósitos en el Banco Central, el Instituto Emisor ve reducidos sus activos (pagarés en dólares que parece ser el caso) que devengan Libor + 0,5% y sus pasivos que devengan Libor menos un porcentaje que varía según el depósito. Desde el punto de vista de los intereses pagados, se le reduce un activo que paga 2% y un pasivo cuyos intereses en la práctica terminan siendo depositados en el mismo Banco Central. Esta operación calzada por lo tanto no es una mejora neta para el Banco Central.

Distinto es el caso en el cual el fisco prepague con nuevas reservas, o redenomina su stock de deuda con el Banco Central, reconociendo un flujo de intereses más alto, que es lo que se espera suceda de alguna manera con el proyecto de ley que está comprometido enviar el Ejecutivo en el mes de marzo del próximo año.

Desde el punto de vista del fisco, la situación es a la inversa. Reduce un pasivo con el Banco Central, ahorrándose intereses devengados, en este caso supuestamente Libor + 0,5%, pero recibe menos intereses por sus depósitos (marginalmente inferiores a los que se ahorra: libor menos fracción). Es una operación financiada con ahorros acumulados como consecuencia de superávits de ejercicios fiscales anteriores.

A noviembre el Balance del Instituto Emisor muestra depósitos fiscales totales por US$ 5.637 millones, y pagarés fiscales por US$ 8.368 millones. Esta última cifra es la suma de pagarés en dólares, en unidades de fomento y en pesos. La composición de los mismos de acuerdo a su redenominación se conoce sólo a diciembre de 1997. En esa fecha el Banco Central tenía pagarés en dólares por $ 3.149.617 millones (US$ 6.659,5 millones), pagarés en UF por $ 492.087 millones y en pesos por $ 151.613,5 millones (equivalentes a US$ 1.381,3 millones aproximandamente).

Concluyendo

En suma, la baja de la tasa de interés es adecuada y consistente con la trayectoria esperada y deseada de la demanda agregada interna y por tanto del déficit de la cuenta corriente. La ampliación de la banda cambiaria es bienvenida ya que va en el sentido de entregar al mercado una mayor relevancia en la determinación del tipo de cambio de equilibrio, aunque es posible y necesario avanzar mucho más todavía. Por último, el prepago de deuda pública es una señal en el sentido correcto, pero que al verla en detalle tiene mucho más de señal que de aporte concreto a la real solución al problema que le genera al Banco Central, dicha cuenta por cobrar con características de crédito blando. Probablemente, dicho anuncio responde al deseo de las autoridades del Ministerio de Hacienda de entregar una señal de austeridad luego de darse a conocer las impresionantes cifras de expansión de gasto público del tercer trimestre.

Nota

1 Se debe destacar que los pagarés en UF que tiene el Banco Central representativos de deuda fiscal devengan UF +1%. Así, si la UF crece más que el dólar (o no más de 0,5% menos) al Banco Central le conviene en el margen un prepago de pagarés en UF.


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Distribución del Ingreso

y Propuestas

El Banco Interamericano del Desarrollo (BID) dió a conocer hace un par de semanas un completo informe sobre la distribución del ingreso en América Latina que muestra que las diferenciales de ingresos en nuestro continente son mayores a lo que ocurre en los países más desarrollados. También el informe contiene importante evidencia relacionada con las posibles explicaciones y soluciones al problema.

Cuadro No.1

Distribución del Ingreso en América Latina

Ingreso per cápita del Hogar
PaísDecil 1 Decil 260% Decil 9Decil 10 Coefic.Razón
intermed. Gini d9/d10
Brasil0,8 1,734,1 16,447,0 0,592,9
Paraguay0,7 1,635,4 15,846,5 0,592,9
Ecuador0,6 1,738,1 15,644,0 0,572,8
Panamá0,6 1,738,1 16,942,7 0,562,5
Chile1,3 2,235,4 15,345,8 0,563,0
México1,1 2,236,7 15,644,4 0,552,8
Bolivia1,5 2,638,2 15,642,1 0,532,7
El Salvador1,0 2,441,0 16,239,4 0,512,4
Argentina1,5 2,842,8 17,035,9 0,482,1
Venezuela1,6 2,943,5 16,235,8 0,472,2
Costa Rica1,4 2,945,1 16,434,2 0,462,1
Perú1,5 2,944,3 15,935,4 0,462,2
Uruguay1,8 3,253,7 16,432,3 0,432,0

Fuente: Elaborado a partir de información contenida en informe del Banco Interamericano de Desarrollo 1998-1999; América Latina Frente a la Desigualdad.

¿Qué muestran las

Cifras para América Latina?

El cuadro Nº1 resume la situación distributiva en los distintos países de la región que cuentan con información disponible. En él se ha desagregado la información de la distribución del ingreso clasificándola para los dos primeros deciles más pobres, luego para el 60% intermedio de la población y para los deciles 9 y 10 correspondientes a los estratos de mayores ingresos. La información muestra que la distribución del ingreso es relativamente similar en los distintos países considerados. Ello se refleja en el coeficiente de Gini que mide la concentración relativa del ingreso de un país. Este coeficiente puede variar entre 0 donde existiría una distribución totalmente homogénea y 1 donde existiría total concentración en una sola persona. El coeficiente de Gini muestra un promedio de 0,52 para América Latina. Chile se encuentra en una situación intermedia (coeficiente de Gini: 0,56), con una distribución mejor que Brasil, Paraguay y Ecuador, pero más desigual que la de países como Argentina, Costa Rica y Uruguay.

Un aspecto importante al analizar la situación distributiva de la región es el que las brechas son más agudas en los extremos y que entre los grupos de ingresos medios éstas no son muy pronunciadas. Según el informe del BID, la mayor brecha observada se da entre el decil 10 (10% más rico) y el resto de la población. Entre las explicaciones a esta situación se ha señalado el lento y desigual progreso de los niveles y calidad de la educación. Vale decir, entre los rasgos que caracterizan a los jefes de hogar pertenecientes al 10% de mayores ingresos se encuentra la mayor escolaridad alcanzada lo que incide en las posibilidades de obtener mayores ingresos laborales. En otras palabras, el núcleo de la desigualdad de ingresos se centraría en las diferencias salariales entre trabajadores las que a su vez dependen de su calificación. Así señala el mismo informe, que en promedio para la región quienes han completado la educación básica reciben un ingreso por hora un 50% más elevado que aquellas personas que no han asistido nunca a la escuela. Esta brecha se amplía al 120% para un trabajador que ha alcanzado 12 años (secundaria completa) y supera el 200% para quienes alcanzan educación universitaria completa.

Cuadro Nº 2

Escolaridad Media de los Ocupados por Grupos de

Edad y Quintiles de Ingreso2
EdadI IIIII IVV Brecha
V/I
20 - 248,9 9,910,7 11,712,9 4
25 - 298,7 9,910,7 11,913,9 5,2
30 -348,1 9,310,5 11,914,1 6
35 - 447,3 8,19,3 11,213,6 6,3
45-545,1 6,57,0 8,712,2 7,1

Fuente: H. Beyer, CEP, Estudios Públicos N´65, año 1997

En Chile

La situación antes expuesta confirma lo señalado en diversos estudios que se han efectuado en nuestro país. El cuadro Nº2 elaborado a partir de información de la Encuesta CASEN 94, muestra las diferencias educacionales entre trabajadores de los distintos grupos socioeconómicos y edades. La información se refiere a la escolaridad promedio de los ocupados según quintiles de ingreso y según grupos de edad. Esta evidencia muestra claramente los diferenciales de educación entre estratos y especialmente entre el 20% más pobre (quintil I) que apenas supera la educación básica y el 20% más rico (quintil V) con más de 12 años de escolaridad. Por otra parte, observamos que en Chile sólo el 18 % de la fuerza de trabajo actual tiene una educación de más de 12 años (post secundaria). La relación entre ingresos y escolaridad es también en nuestro país un factor importante de considerar.

Pero lo más interesante surge de constatar el hecho de que la situación distributiva actual refleja también importantes diferencias generacionales. Los trabajadores jóvenes (20 a 24 años) tienen una menor brecha educacional entre estratos socioeconómicos. Según se señala en el Cuadro Nº2 ésta alcanzaría a 4 años en promedio entre el quintil más rico y el quintil más pobre (V/I); mientras en los trabajadores mayores de 45 años, la brecha es mayor y alcanza un poco más de 7 años. En los quintiles intermedios se presenta una tendencia claramente perfilada en el sentido que a mayor edad mayor es la brecha en el nivel de escolaridad. Por consiguiente, uno de los factores que también incide en las diferencias en la distribución del ingreso es el nivel de escolaridad que alcanzaron las personas que estudiaron hace 20 o más años atrás, que las limita seriamente hoy en sus posibilidades de obtener mayores ingresos laborales.

Políticas para mejorar la Distribución del Ingreso

El informe del BID reconoce que aún cuando los gobiernos latinoamericanos han desarrollado diversas estrategias para mejorar la igualdad y proteger a los pobres basadas en políticas tales como esquemas masivos de subsidios, educación y atención de salud de tipo universal, tributaciones progresivas y legislaciones laborales restrictivas, ellas no han sido efectivas ya que la situación distributiva se ha mantenido en el tiempo. Entre las propuestas que pueden considerarse relevantes para nuestro país ya que hemos avanzado en materia de crecimiento económico y de desarrollo social, más que otros países latinoamericanos, es interesante constatar:

Educación, principal vía

La evidencia acumulada tanto en Chile como en los restantes países de la región es demasiado importante al demostrar que la educación es una de las vías más importantes para mejorar la distribución del ingreso. Por otra parte, la evidencia indica también que la distribución del ingreso es bastante estable y sólo se modifica en períodos muy largos de tiempo. Mejorar la distribución del ingreso, es por consiguiente una tarea de largo plazo que debe ser abordada hoy día para reflejar resultados en muchos años más. El principal desafío en nuestro país es lograr que los más pobres puedan acceder a un mejor sistema educacional, con políticas encaminadas a fortaler la educación básica y media que son las que permitirán realmente que esas personas accedan en similares condiciones a la educación superior y que tengan en el futuro mayores posibilidades de ascender en la escala social.

Respecto del Gasto Social

Otro de los aspectos destacables se refiere a los objetivos distributivos de la política social y se reconoce que Chile es el único país donde se ha logrado una mayor progresividad del gasto social. En este sentido, más que aumentar el gasto social que en nuestros países que ya es suficientemente alto, se recomienda mejorar su efectividad y focalización de modo que los servicios que ofrece el sector público a los grupos de menores ingresos sean más eficientes en reducir las desigualdades.

Impacto Distributivo de Política Fiscal

Se reconoce que ésta depende más del monto de los recursos recaudados que de su progresividad. De hecho se ha demostrado en los distintos países que los impuestos al valor agregado con una amplia base y pocas excepciones funcionan mejor que aquellos basados en estructuras tributarias progresivas. En este sentido más que aumentar la progresividad de los impuestos, se considera mejor la adopción de estructuras tributarias simples que permitan lograr que la administración tributaria sea más eficiente y dificulten la evasión.

Mercado Laboral

El trabajo del BID reconoce que el mercado laboral de América Latina está significativamente segmentado y que contribuye en forma importante a la desigualdad. Existen crecientes evidencias que señalan que las diferenciales salariales entre trabajadores formales y no formales, rurales y urbanos o de la mujer, reflejan las rigideces causadas por reglamentaciones sobre el empleo formal urbano. Por ejemplo, restricciones al trabajo temporario, o de tiempo parcial y elevado costo de los despidos. En este sentido se recomienda desarrollar un conjunto de iniciativas destinadas a lograr que la protección del mercado laboral sea menos discriminatoria tales como contribuciones individuales de ahorro para indemnizaciones, menores restricciones a la contratación temporaria o de tiempo parcial y revisión de la legislación concerniente a maternidad con el fin de disminuir sesgos en contra de la contratación de mujeres en el sector formal.

Concluyendo...

A partir de las recomendaciones expuestas se puede demostrar la relevancia que tienen las políticas que pueden promover un desarrollo económico sostenido como ha ocurrido en nuestro país y lograr así un mayor bienestar social para sus habitantes. Hoy en día enfrentamos una coyuntura económica adversa lo que confirma la importancia de mantener las políticas iniciadas desde hace más de 20 años, evitando aquellas iniciativas de corte populista que no siempre pueden resultar las más adecuadas para reducir la pobreza y mejorar la distribución del ingreso. Parece más acertado, por consiguiente, partir por abordar las verdaderas causas que generan el problema en el más breve plazo ya que un cambio en la situación distributiva no se reflejará en el corto plazo.

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