Desafíos
del Próximo Gobierno
El próximo 11 de marzo, Ricardo Lagos se
convertirá en el primer Presidente de Chile del siglo XXI. Durante
seis años, su gobierno deberá realizar las reformas necesarias
para conducir al país por el camino del desarrollo y del progreso.
Sólo de esta manera podrá responder a las expectativas
de millones de chilenos que desean una mejor calidad de vida. La tarea
no es fácil y deberá realizarse en un contexto muy particular,
producto del nuevo escenario político y económico que
surgió en Chile luego de las elecciones presidenciales.
Crecimiento
y Confianza
Uno de los principales desafíos del gobierno
del Presidente Lagos será consolidar la aún tímida
recuperación que está experimentando la economía
chilena, luego de haber pasado por la peor crisis de la década
del 90. Después de 14 años de crecimiento sostenido y
acelerado, los chilenos se vieron golpeados por los efectos de una crisis
económica, cuyo origen estuvo en la llamada crisis asiática,
pero cuyas consecuencias se vieron amplificadas en el país debido
a impericias con que las autoridades manejaron la economía y
a un debilitamiento en sus fortalezas principales, las que fueron acumulándose
gradualmente a partir de mediados de los noventa.
A raíz del debilitamiento del ahorro interno
y del nivel del tipo de cambio real la crisis asiática nos sorprendió
con una excesiva necesidad de ahorro externo. Además, debido
a que no se utilizó la política fiscal cuando correspondía
ni se cumplió con las metas propuestas en este ámbito,
el peso del ajuste se centró en una elevadísima tasa de
interés. Tampoco se usó el tipo de cambio como instrumento
de ajuste, lo que hubiera sido muy conveniente para acelerar la recuperación
vía las exportaciones. De esta manera, el crecimiento del PIB,
que alcanzó un promedio del 7,8% durante los primeros cuatro
años del gobierno del Presidente Frei, cayó a 3,4% en
1998 y se estima que fue negativo en 1,3% durante 1999. Por otra parte,
el promedio de la tasa de desocupación, que entre 1994 y 1998
fue de 6,8%, durante 1999 se incrementó a 9,8%.
Tomando en cuenta lo anterior,
el primer desafío del gobierno de Lagos será lograr que
la recuperación económica se consolide y sostenga en el
tiempo. Sólo de esta manera su gobierno podrá cumplir
con la tarea más urgente que prometió al país:
dar trabajo a los chilenos. La administración que asuma en marzo
tendrá que transformar en un plazo no superior a seis meses una
percepción de estancamiento, alta cesantía y falta de
expectativas 1,
en una situación de alta inversión, con fuerte absorción
de ocupación y un crecimiento que hacia fines del cuarto trimestre
de este año debiera ser no inferior al 7%, para alcanzar un promedio
anual del 5%.
Pero más allá del corto plazo, Lagos
deberá asegurar que en el primer decenio de este siglo Chile
sea un país desarrollado. Él mismo ha dicho esta frase
muchas veces. Para ello debemos volver a crecer a una tasa promedio
del 7% anual, lo que permitirá duplicar el ingreso por habitante
al cabo de diez años. El nuevo gobierno deberá aumentar
el ahorro, la inversión y continuar haciendo reformas que permitan
incrementar la productivdad de la economía y hacer un mejor uso
de los recursos. La eficiencia de un gobierno no está en gastar
más, sino en gastar mejor.
Para alcanzar estas metas es fundamental recuperar
el clima de confianza que se debilitó en el país producto
de la crisis económica.
En
Busca de Acuerdos
El extraordinario resultado electoral alcanzado
por Joaquín Lavín en la elección presidencial (48,69%
de las preferencias) constituye un segundo elemento que deberá
tomar en cuenta el tercer gobierno de la Concertación. A diferencia
de Aylwin y de Frei, Lagos fue elegido Presidente con sólo 51,31%
de los votos. Si excluimos el apoyo comunista que le permitió
el triunfo pero que difícilmente apoyará su gestión
de gobierno, el resultado es que el Presidente recién electo
cuenta con el respaldo de un poco menos de la mitad del país.
En este sentido, la Oposición tiene el mismo apoyo que la Concertación.
Esto obligará a desarrollar una política de acuerdos,
pero que no es precisamente lo que los equipos de Lagos proyectaban
hasta antes del 12 de diciembre pasado.
Alcanzar acuerdos implica transar, optar por fórmulas
intermedias, sacrificar parte de lo propio en beneficio de lo ajeno.
El nuevo gobierno deberá buscar caminos constructivos con la
otra mitad de los chilenos y no imponer dogmáticamente aquello
que beneficie los intereses de unos sobre otros. La lógica debe
ser la de no ideologizar las propuestas. Hoy existen a nivel técnico
acuerdos razonables que coinciden en parte de los temas públicos
más conflictivos. Ello es producto de que el avance del conocimiento
en la teoría de las decisiones públicas permite diseñar
instrumentos e instituciones adecuadas para resolver esos problemas
basándose en la descentralización, un rol más activo
del sector privado, regulaciones parejas e impersonales y fomento a
la competencia y a la libertad de elección de los usuarios. Con
esos criterios modernos se podrán generar políticas de
consenso en materias tan conflictivas como la laboral, fiscal, educacional
y de salud.
La búsqueda de consensos debiera primar
durante el gobierno de Lagos. Si bien se trata de una iniciativa positiva
que fortalece la democracia, también será una fuente de
conflictos al interior de la Concertación. En efecto, si priman
en la Concertación las visiones flagelantes, poco modernas y
que no priorizan el desarrollo y la búsqueda de soluciones a
los problemas reales de la gente, se requerirá un gran liderazgo
de Lagos para imponer un espíritu de acuerdos.
Los
Problemas de la Gente
Tal vez el desafío más difícil
para el próximo gobierno -ya que es el más novedoso para
las autoridades de la Concertación- será gobernar "escuchando
a la gente", es decir, privilegiar los temas que les preocupan
a los ciudadanos comunes y corrientes y no centrar el debate en grandes
discusiones políticas o ideológicas.
La campaña presidencial de Joaquín
Lavín marcó un nuevo estilo en la manera de hacer política.
Su mensaje del cambio caló profundo en todos los chilenos, ya
que fue el primero en darse cuenta que la prioridad ciudadana era resolver
los problemas de las personas y administrar con eficiencia los recursos
del Estado. Con un lenguaje claro, sencillo y directo, entregó
propuestas sólidas y soluciones concretas para terminar con los
problemas de desempleo, delincuencia, pobreza, salud y educación.
Con un estilo alegre, juvenil, creativo y moderno, se mantuvo al margen
de la política tradicional, sin caer en el juego de las descalificaciones
ni de la confrontación.
Este nuevo estilo y el mensaje del cambio fueron
adoptados por Lagos en la última etapa de su campaña.
Ahora, el desafío es gobernar así. El Presidente de la
República tiene que estar en terreno, cerca de la gente. Tiene
que escuchar a las personas y preguntarles cuáles son sus preocupaciones.
Tiene que dejar de lado la confrontación, la división
y luchar por alcanzar la anhelada paz social.
En materia de empleo, el desafío será
darle trabajo a los cientos de miles de personas que hoy están
cesantes. En cuanto a la delincuencia, el gobierno deberá dar
señales claras que apunten en la dirección correcta. Hay
que agilizar la reforma procesal penal, aumentar la dotación
de Policías en las calles, modernizar el sistema carcelario,
fortalecer el plan cuadrante de Carabineros.
Otra meta importante del gobierno de Lagos será
disminuir los niveles de pobreza e igualar las oportunidades en salud
y educación. En estos temas, los problemas no son de recursos,
sino que de implementar reformas que aumenten sustancialmente la calidad
de gestión de la administración del Estado.
El
Nuevo Gabinete
Las tareas señaladas deberán ser
priorizadas por el gabinete recién anunciado por Ricardo Lagos.
Éste resultó ser, salvo excepciones, menos novedoso de
lo esperado. En efecto, destacan muchos nombres ligados al actual gobierno
y otros a las familias más características de la coalición
gobernante. Un elemento sin duda positivo es que figuras emblemáticas
de sectores de la Concertación que promovieron una visión
crítica del modelo económico y del manejo de la transición
(los denominados "autoflagelantes" ) no están presentes, lo cual
debería entenderse como la voluntad del nuevo Presidente de priorizar
los problemas reales de la gente. Otra característica del nuevo
gabinete parece indicar la decisión de Ricardo Lagos de involucrarse
muy directamente en la gestión ministerial marcando con ello
un cambio drástico con el estilo de Eduardo Frei que destacó
por su ausentismo en el día a día de las decisiones.
En todo caso lo importante son las actuaciones
del nuevo equipo y debemos esperar para evaluarlas. Hay nombres que
destacan por su calificación y otros respecto de los cuales no
se tiene mayores antecedentes que permitan seriamente emitir una opinión.
Concluyendo
...
Las tareas que debe asumir Ricardo Lagos no son
fáciles. Un tercer gobierno de la Concertación no puede
dejar pasar la oportunidad de que Chile entre definitivamente al círculo
virtuoso del desarrollo. Lograr que el país vuelva a tener un
crecimiento sostenido y acelerado para así dar empleo, gobernar
buscando acuerdos con la Oposición, y darle prioridad a aquello
que realmente preocupa a los chilenos, serán los principales
desafíos del primer gobierno del siglo XXI.
Pero alcanzar la meta se hace aún más
difícil considerando que durante los próximos dos años
se realizarán las elecciones municipales y parlamentarias. En
ellas, la Concertación tratará de recuperar la pérdida
de apoyo que sufrió en la pasada elección presidencial,
y será el gobierno de Lagos el que tendrá que resolver
la disyuntiva que se dará entre los intereses partidistas y aquellos
que sobrepasan los partidos políticos porque están al
servicio del país
Nota:
1 Según la encuesta CEP, entre noviembre y diciembre
de 1994, un 33% de los encuestados calificó la situación
económica del país de mala y muy mala, mientras que entre
septiembre y octubre de 1999 el porcentaje aumentó al 62%.
El
Seguro Catastrófico: Gran Avance de
los Seguros Privados
Sorpresa y gran satisfacción, entre los
usuarios del sistema privado, ha causado el anuncio conjunto de autoridades
de gobierno y de la Asociación de Isapre, del nuevo seguro que
estas instituciones ofrecerán a sus beneficiarios. Es indudable
que la alternativa acordada constituye un claro avance en la solución
al grave problema de las llamadas enfermedades catastróficas,
que por su complejidad necesita del esfuerzo de las instituciones aseguradoras,
de los prestadores y de las autoridades del sector. Será necesario
lograr la máxima comprensión de las alternativas a elegir,
de parte del usuario; el esfuerzo sostenido de las instituciones aseguradoras,
para lograr entregar cobertura integral con éxito; y, por último,
el celo de la Superintendencia que deberá dar seguridad de la
correcta acreditación y del efectivo control de los prestadores
comprometidos.
Con el fin de apreciar la solución propuesta
y visualizar lo que falta por hacer, analizaremos a continuación
el problema en el país y los respectivos avances en los sistemas
público y privado, las críticas a la propuesta y los vacíos
que habría que perfeccionar.
Cobertura Insuficiente de Enfermedades
Catastróficas
Hasta la fecha ni el sector público ni el
sector privado han sido capaces de dar a sus beneficiarios una respuesta
adecuada al riesgo de contraer enfermedades, que requieren tratamientos
de alto costo.
En el sector privado,
muchas veces por falta de conocimiento y por rentas bajas, las personas
acceden a planes que privilegian las atenciones ambulatorias de alta
frecuencia, no cubriendo de manera suficiente los tratamientos de alto
costo. Un estudio realizado por la Universidad Católica1
estableció que los eventos de tipo catastrófico, de acuerdo
a las definiciones adoptadas, son poco frecuentes, no constituyendo
un problema de salud pública. Es así como, sólo
el 2,5 % de los cotizantes del sistema privado gastaron más de
$500.000 durante el año estudiado y vieron afectada su situación
financiera. Sin embargo, el problema existe provocando una sensación
de inseguridad al afiliado,lo que requiere pronta solución.
Hasta la fecha, el mercado de las instituciones de
salud previsional privada ha reaccionado a esta necesidad de mayor cobertura
para enfermedades y accidentes catastróficos, ofreciendo seguros
especializados a sus beneficiarios. Se tiene que cuatro de las más
grandes Isapre (que cubren a más del 60% de los cotizantes) los
ofrecen en la actualidad, además de varias compañías
de seguros que ofrecen seguros específicos para cubrir el tratamiento
de algunas enfermedades. Sin embargo, estos seguros son heterogéneos,
no cubren todas las situaciones y aún es prematura su evaluación
ya que son recientes.
En el sector público, bajo la modalidad
de libre elección, los problemas son aún más graves
que para los beneficiarios de Isapre; el FONASA otorga beneficios bastante
más modestos que éstas, cuando sus usuarios se atienden
en esta modalidad, obligándolos a enfrentar grandes copagos,
que desestabilizan cualquier presupuesto. En la modalidad institucional,
si bien los beneficiarios tienen menos restricciones económicas,
tampoco logran cobertura adecuada de sus tratamientos de alto costo,
pues se enfrentan al problema de las listas de espera y a los rechazos
en la atención, que significan, simplemente no tener acceso al
tratamiento por falta de recursos.
El FONASA ha reaccionado, aunque de manera insuficiente,
ante el problema de las catastróficas. La acción gubernamental
se ha centrado sólo en los usuarios del Sistema Institucional,
es decir aquéllos que concurren a la red de hospitales públicos.
En este caso, se ha difundido un programa que define un listado de enfermedades
para las cuales se ha asignado presupuesto especial y determinado una
modalidad de acceso gratuito para los beneficiarios. Sin embargo, lamentablemente,
es evidente la insuficiencia del programa, prueba de ello son las largas
listas de espera para conseguir ser intervenido de una dolencia seria,
problema que estamos lejos de ver solucionado. Todos sabemos que conseguir
ser operado de algún problema cardíaco o conseguir tratamiento
para enfermedades cancerosas no exige contar con recursos, pero sí
requiere de gran paciencia, tanta, que a veces llega primero la muerte.
Características
del Nuevo Seguro Catastrófico
El nuevo seguro catastrófico representa
un cambio muy importante en el sistema de salud privado, pues obliga
al usuario a contratar un plan considerando la eventualidad de un riesgo
importante, que puede llegar a desequilibrar el presupuesto familiar,
y no a centrarse sólo en las atenciones de alta frecuencia de
bajo costo. Constituye un gran paso para lograr mejorar de manera significativa
el bienestar de los usuarios, al otorgar real seguridad de obtener atención
adecuada ante cualquier evento.
Las características principales de este
beneficio se pueden resumir como sigue:
Es un beneficio adicional al plan contratado por
los usuarios, que las ISAPRE se obligan a ofrecer como mínimo,
acotando el riesgo financiero de sus beneficiarios a una cantidad entre
60 UF y 126 UF, dependiendo de la renta del cotizante. Es decir las
Isapre ofrecerán cobertura ilimitada, después de un monto
mínimo de copago.
La atención de los eventos catastróficos
se otorgará en una red especializada de establecimientos debidamente
especificada en los contratos.
Este beneficio deberá ser incorporado en
cada contrato de salud, donde se establecerá claramente la forma
de operar. Las instituciones competirán en el precio y en la
forma de otorgarlo. De hecho, dos ISAPRE otorgarán el beneficio
acordado en redes de atención diferentes al resto. Es posible
que algunas lo incorporen dentro del precio actual, ajustando o no,
otros beneficios. En todo caso se ha asegurado que su costo al empezar
será entre $1.000 y $1.500 por persona.
Los usuarios son libres de elegir de acuerdo a
su copago, si continúan con su plan habitual u optan por ser
atendidos en la red contractuada, dónde se les asegura el copago
máximo que deberán financiar.
Comentarios
a las Críticas
Las principales críticas provienen del Colegio
Médico que no está de acuerdo con la modalidad de atención
a través de "redes especializadas", que limitarían
la libertad de elegir; con la mantención de las exclusiones legales,
y con la limitación en la entrega de medicamentos.
Sin pretender polemizar con este gremio, nos permitimos
recordar que el valor de una solución debe considerar su costo,
su calidad técnica y por supuesto la efectividad lograda. Desde
este punto de vista nos parece que la propuesta de solución al
problema de las enfermedades catastróficas aún no puede
ser evaluada, sin embargo, es posible adelantar los siguientes juicios:
Su costo es relativamente bajo y, además
cabe esperar que sea adecuado, ya que existe un mercado competitivo
que nos asegura eficiencia.
Se mantiene la libertad de elegir, ya que el usuario
puede optar por esta alternativa o seguir con sus actuales condiciones,
lo que significa que la propuesta no quita nada sino que, al contrario,
sólo ofrece una nueva opción, indudablemente muy conveniente
desde el punto de vista del bienestar de las personas.
La "red especializada" es indispensable
para acotar los costos y, por lo tanto, el riesgo de un copago que desequilibre
el presupuesto familiar. Se requiere un número importante de
beneficiarios para lograr volúmenes suficientes de prestaciones,
que permitan establecer convenios con redes coordinadas de atención
a costos razonables.
La "red especializada" no debería
asustarnos más que la "red de establecimientos públicos",
ambas necesitan la misma acreditación, que asegure calidad técnica
al usuario. Esta labor de acreditación puede ser hecha por instituciones
públicas o privadas, pero su normativa es de responsabilidad
estatal.
No se puede pretender que el seguro catastrófico
solucione, además, otros problemas, como son las exclusiones
y los medicamentos de tratamientos ambulatorios o del SIDA, beneficios
que de acuerdo a la normativa legal están fuera de la cobertura
de los seguros privados.
Una reacción sana ante una propuesta innovadora
es darle la oportunidad para que opere, antes de destruirla. Sobre todo
cuando no significa una disminución de los actuales beneficios,
sino que al contrario, representa una nueva alternativa que mejorará
la situación actual de los beneficiarios de Isapre.
Desafíos
Pendientes
1. FONASA deberá solucionar el grave problema
de las listas de espera, especialmente de enfermedades de alto costo
de curación, hoy presentes en la "red pública de
atención".
2. La puesta en práctica del sistema propuesto.
Es indispensable realizar una efectiva difusión del nuevo seguro
hasta conseguir la comprensión plena del usuario, con el fin
de lograr la implementación rápida del sistema y al mismo
tiempo establecer convenios adecuados con redes de atención especializadas
en la solución de tratamientos de alto costo.
2. Otorgar a la Superintendencia de Isapre las atribuciones
necesarias para realizar de buena forma la acreditación y control
de los prestadores de salud, públicos y privados que conformarán
la "red de prestadores".
3. Permitir que FONASA y las ISAPRE realicen convenios
de atención abiertos o cerrados con instituciones prestadoras
públicas, municipales o privadas, con el fin de otorgar atenciones
de salud a sus beneficiarios. Esto permitiría utilizar eficientemente
la infraestructura nacional y eventualmente disminuir el costo del seguro
catastrófico
Nota:
1 Fuente: Universidad Católica de Chile, Instituto
de Economía. Cobertura Catastrófica para los Cotizantes
del Sistema ISAPRE.
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